[:es]
Ningún ser ni ningún objeto se puede entender de forma aislada. Nos definimos y cobramos significado por interacciones y fricciones, por reacciones y relaciones. La arquitectura, un objeto para albergar la vida, se posiciona a medio camino entre ente y artefacto, multiplicando los modos de fricción con aquello que lo rodea. Territorio y ser humano se ponen en diálogo a través del paisaje y arquitectura, por lo que es necesario conocer sus particularidades y encuentros entre ellos.
El territorio es la expresión espacial de una superficie continental, es nuestro espacio vital. El paisaje, sin embargo, es nuestra interpretación del territorio, es un concepto en nuestra mente, antropocéntrico. La propia imagen de un paisaje es resultado de la acción y la interacción de factores tanto naturales como humanos. La arquitectura se inserta en el territorio, ocupa suelo, y genera espacios. La arquitectura alimenta el paisaje, al tiempo que nace de él; difícilmente podremos mostrar hacia él indiferencia, sino una polaridad: atracción o rechazo.
La propuesta de nomarq|estudi d’arquitectura para la ISH03 materializa estos sentimientos en una obra de una arquitectura territorial, donde el paisaje se observa como un objeto de deseo. Es sencillo definir la arquitectura a través de la relación con su entorno, por contraste con él o por mímesis. Pero profundizar en esa relación interdependiente, de manera honda, visceral, no lo es tanto.
El proyecto para la Inhabitat Study House 03 no se ancla en el suelo mediterráneo, sino que parece formarse desde su propia topografía: un entorno atalayado sobre el mar, cortado como niveles de una maqueta en horizontales bancales, memoria de su pasado agrícola. Desde este territorio cultural la mirada del hombre observa otro paisaje; inalcanzable, inmoldeable, que no puede ser de nadie porque sólo es de sí mismo: el mar.
La ISH03 se conforma como un elemento topográfico, definiendo un nuevo suelo, una nueva orografía, supeditada al inevitable descenso al mar. La vivienda se configura en dos volúmenes principales, superpuestos, de fuerte carácter tectónico: el superior, de hormigón visto, que se dedica al programa de usos relacionados con la noche, y el inferior, que guarda entre muros de piedra local las estancias para uso más diurno.
Ambos cuerpos se encuentran soldados, fusionados, por la retroalimentación del paisaje, abiertos a él pero en una relación de respeto. Grandes aperturas ubicadas para absorber visuales, o recorridos, al tiempo que para optimizar las condiciones de soleamiento y ventilación, marcan un modo de establecer contacto con el paisaje. El nivel inferior es el de lo tangible, utilizando el material del terreno para definir zonas de acceso, de paso y sutura con los bancales de alrededor; el nivel superior observa lo intangible, el anhelo, desde la distancia tímida de un enamorado: el eterno azul. Los grandes vuelos del cuerpo de hormigón refuerzan la imagen topográfica de la construcción, y expanden el espacio interior produciendo lugares intermedios: terrazas soleadas, o zonas al refugio de la sombra.
El ámbito exterior se completa con otro plano que se extralimita, el propio agua, de una alberca que desborda para diluir la línea del horizonte y acercar un poco más el deseo de mar. Es difícil, en esta obra de nomarq, discernir de forma drástica qué es paisaje y qué no es, puesto que el paisaje mismo custodia alteraciones realizadas por el ser humano, que este proyecto recoge y emplea en su propia fisionomía. Es difícil saber si la obra absorbe el paisaje circundante, o si es éste el que trata de absorber la obra.
Este juego de tensiones entre arquitectura y territorio se comprende asimismo en el interior de la vivienda, donde se van descubriendo estancias como rincones de contemplación. La conexión entre ellas es fluida y difusa, en un espacio diáfano pero controlado por esta apertura interpretativa a una presencia exterior que ilumina, que insinúa. La vivienda en su interior es un espacio primigenio, casi kárstico, entre el levantamiento de la arquitectura y la intervención en el propio suelo. La materialidad, sobria, mínima, recuerda a una gran cavidad rocosa, y ejerce una atracción telúrica hacia el interior de la construcción. Nomarq, buscando la nobleza de los materiales y la elegancia en su conformación trabajando de la tonalidad a la textura, ha encontrado espacios de un confort íntimo.
Viene a la mente la imagen más eterna de la Case Study nº 22, la Stahl House de Pierre Koenig, que Julius Shulman inmortalizó en blanco y negro. Esta Case Study House logró emplear materiales propios de espacios industriales de manera singular y glamourosa en un espacio doméstico, lanzando la idea de una forma de vida y materializando el sueño americano. Nomarq emplea materiales pétreos, tanto naturales como la piedra, como artificiales como el hormigón, tratados ambos al mismo nivel cuidado, en una reinterpretación de lo popular y el paisaje. En la imagen de Shulman, casi voyeurista, la transparencia de sus interiores iluminados, donde dos mujeres conversaban en los sillones, relucía como una lámpara sobre la ciudad de Los Ángeles. El objeto de deseo no era la ciudad sobre la que flotaba la edificación, sino los propios interiores expuestos. En la vivienda de nomarq se invierten estas miradas, definiendo así, al igual que hacían las CSH, un deseo de forma de vida, donde el sueño es siempre el Mediterráneo.
Obra: Inhabitat Study House 03
Tipo: Vivienda unifamiliar aislada
Localización: Benissa, Alicante, España
Año: 2017
Autor: Estudio nomarq | estudi d’arquitectura
Promotor: INHABITAT BUILDING S.L.
Proyectista: Ramón Riera Cervera
Superficie: 510.75 m2
Director de obra: Ramón Riera Cervera
Director de ejecución de obra: Pascual Ortolá Mengual
Fotografía: Milena Villalba
Texto: Ana Asensio
Traducción: Elyse Lake
+ nomarq.com
[:gl]
Ningún ser nin ningún obxecto pódese entender de forma illada. Definímonos e cobramos significado por interaccións e friccións, por reaccións e relacións. A arquitectura, un obxecto para albergar a vida, posiciónase a medio camiño entre ente e artefacto, multiplicando os modos de fricción con aquilo que o rodea. Territorio e ser humano póñense en diálogo a través da paisaxe e arquitectura, polo que é necesario coñecer as súas particularidades e encontros entre eles.
O territorio é a expresión espacial dunha superficie continental, é o noso espazo vital. A paisaxe, con todo, é a nosa interpretación do territorio, é un concepto na nosa mente, antropocéntrico. A propia imaxe dunha paisaxe é resultado da acción e a interacción de factores tanto naturais como humanos. A arquitectura insérese no territorio, ocupa chan, e xera espazos. A arquitectura alimenta a paisaxe, á vez que nace del; dificilmente poderemos mostrar cara a el indiferenza, senón unha polaridad: atracción ou rexeitamento.
A proposta de nomarq | estudi d’arquitectura para a ISH03 materializa estes sentimentos nunha obra dunha arquitectura territorial, onde a paisaxe obsérvase como un obxecto de desexo. É sinxelo definir a arquitectura a través da relación coa súa contorna, por contraste con el ou por mímesis. Pero profundar nesa relación interdependiente, de maneira fonda, visceral, non o é tanto.
O proxecto para a Inhabitat Study House 03 non se ancora no chan mediterráneo, senón que parece formarse desde a súa propia topografía: unha contorna atalayado sobre o mar, cortado como niveis dunha maqueta en horizontais bancales, memoria do seu pasado agrícola. Desde este territorio cultural a mirada do home observa outra paisaxe; inalcanzable, inmoldeable, que non pode ser de ninguén porque só é de si mesmo: o mar.
A ISH03 confórmase como un elemento topográfico, definindo un novo chan, unha nova orografía, supeditada ao inevitable descenso ao mar. A vivenda configúrase en dous volumes principais, superpostos, de forte carácter tectónico: o superior, de formigón visto, que se dedica ao programa de usos relacionados coa noite, e o inferior, que garda entre muros de pedra local as estancias para uso máis diúrno.
Ambos os corpos atópanse soldados, fusionados, pola retroalimentación da paisaxe, abertos a el pero nunha relación de respecto. Grandes aperturas situadas para absorber visuais, ou percorridos, á vez que para optimizar as condicións de soleamiento e ventilación, marcan un modo de establecer contacto coa paisaxe. O nivel inferior é o do tanxible, utilizando o material do terreo para definir zonas de acceso, de paso e sutura cos bancales de ao redor; o nivel superior observa o intanxible, o anhelo, desde a distancia tímida dun namorado: o eterno azul. Os grandes voos do corpo de formigón reforzan a imaxe topográfica da construción, e expanden o espazo interior producindo lugares intermedios: terrazas asolladas, ou zonas ao refuxio da sombra.
O ámbito exterior complétase con outro plano que se extralimita, a propia auga, dunha alberca que desborda para diluír a liña do horizonte e achegar un pouco máis o desexo de mar. É difícil, nesta obra de nomarq, discernir de forma drástica que é paisaxe e que non é, posto que a paisaxe mesmo custodia alteracións realizadas polo ser humano, que este proxecto recolle e emprega na súa propia fisionomía. É difícil saber se a obra absorbe a paisaxe circundante, ou se é este o que trata de absorber a obra.
Este xogo de tensións entre arquitectura e territorio compréndese así mesmo no interior da vivenda, onde se van descubrindo estancias como recunchos de contemplación. A conexión entre elas é fluída e difusa, nun espazo diáfano pero controlado por esta apertura interpretativa a unha presenza exterior que ilumina, que insinúa. A vivenda no seu interior é un espazo primigenio, case kárstico, entre o levantamento da arquitectura e a intervención no propio chan. A materialidad, sobria, mínima, lembra a unha gran cavidade rochosa, e exerce unha atracción telúrica cara ao interior da construción. Nomarq, buscando a nobreza dos materiais e a elegancia na súa conformación traballando da tonalidade á textura, atopou espazos dun confort íntimo.
Vén á mente a imaxe máis eterna de Cásea Study nº 22, a Stahl House de Pierre Koenig, que Julius Shulman inmortalizó en branco e negro. Esta Case Study House logrou empregar materiais propios de espazos industriais de maneira singular e glamourosa nun espazo doméstico, lanzando a idea dunha forma de vida e materializando o soño americano. Nomarq emprega materiais pétreos, tanto naturais como a pedra, como artificiais como o formigón, tratados ambos ao mesmo nivel coidado, nunha reinterpretación do popular e a paisaxe. Na imaxe de Shulman, case voyeurista, a transparencia dos seus interiores iluminados, onde dúas mulleres conversaban nas cadeiras de brazos, relucía como unha lámpada sobre a cidade de Los Ángeles. O obxecto de desexo non era a cidade sobre a que flotaba a edificación, senón os propios interiores expostos. Na vivenda de nomarq invístense estas miradas, definindo así, do mesmo xeito que facían as CSH, un desexo de forma de vida, onde o soño é sempre o Mediterráneo.
Obra: Inhabitat Study House 03
Tipo: Vivenda unifamiliar aislada
Emprazamento: Benissa, Alicante, España
Ano: 2017
Autor: Estudio nomarq | estudi d’arquitectura
Promotor: INHABITAT BUILDING S.L.
Proxectista: Ramón Riera Cervera
Superficie: 510.75 m2
Director de obra: Ramón Riera Cervera
Director de execución de obra: Pascual Ortolá Mengual
Fotografía: Milena Villalba
Texto: Ana Asensio
Tradución: Elyse Lake
+ nomarq.com
[:en]
Neither being nor object can be understood in an isolated way. We define ourselves and gain meaning through interactions and frictions, reactions and relationships. Architecture, an object which hosts life, positions itself halfway between entity and artefact, multiplying the means of friction that surround it. Territory and human being begin a dialogue with each other through landscape and architecture, hence why it’s necessary to know the characteristics and encounters that exist between them.
Territory is the spatial expression of a continental area, it is our vital space. However, the landscape is our interpretation of the territory; it is an anthropocentric concept in our mind. The very image of a landscape results from the action and interaction of both natural and human factors. Architecture inserts itself within the territory; it takes up ground and generates space. Architecture feeds the landscape, whilst simultaneously being born of it and thus we can either feel indifference towards it, or polarity: attraction or rejection.
The proposal of nomarq|estudi d’arquitectura (nomarq/study of architecture) for the ISH03 materialises these feelings in a work of territorial architecture, in which the landscape is viewed as an object of desire. It’s easy to define architecture through its relationship with the surroundings; via contrast or imitation. However, venturing deeper into this interdependent relationship in a profound and visceral way isn’t so straightforward.
The project for the Inhabitat Study House 03 is not anchored in Mediterranean soil, but instead seems to form itself from its own topography: surroundings overlooking the sea, cut like levels of a model in horizontal strips, like a memory of its agricultural past. From this cultural territory, man’s gaze observes another landscape; untouchable, immalleable, which cannot belong to anyone because it belongs to itself: the sea.
The ISH03 presents itself as a typographical element, defining new ground, new terrain, subject to the inevitable descent to the sea. The dwelling is set upon two overlapping principal levels, with a strong tectonic character: the higher level, of exposed concrete is dedicated to night time use, whilst the lower, comprised of walls of local stone, hosts the rooms for ‘day use’.
Both entities are open to the landscape in a respectful relationship and are welded and fused through the feedback it gives them. There are big openings from which one can soak up the views, or walkways, which at the same time as maximising use of the sunlight and ventilation, signify a way of establishing contact with the landscape. The lower level is tangible and uses material from the land to define accessible areas, passages and sutures with the surrounding plots; the upper level observes the intangible, and yearns as if from the timid distance of an admirer, for the eternal blue. The greatness of the concrete cantilever structure reinforces the topographical image of the construction and expands the interior space. This produces intermediary, ‘in between’ areas: sunlit terraces and shady sheltered spaces.
The outdoor area is completed by another level which overreaches the water, with an overflowing pool which blurs the line of the horizon and ushers in greater desire for the sea. Within this work of nomarq, it is drastically difficult to discern what is the landscape and what is not, as the landscape itself is host to manmade changes, which this project picks up and uses in its own form. It’s difficult to know if the building is absorbing the landscape around it, or whether it’s the landscape that’s trying to absorb the building.
This game of tensions between architecture and territory is understood through the interior of the house, where one goes about discovering rooms like little contemplation corners. The connection between them is fluid and diffused via an airy space, yet also controlled through the interpretive opening to an outside presence, which illuminates and teases. The inside of the house is a primeval space, almost karstic, between the lifting up of the architecture and the intervention on the very same ground. The materiality, sobriety and minimalism make one think of a rocky hollow and exhibit a telluric attraction which lures further into the building. In seeking the nobility of materials, the elegance of their formation and working with tonality and texture, Nomarq has found spaces of intimate comfort.
What comes to mind is the lasting image of Case Study no. 22 of the Stahl House of Pierre Koenig, which Julius Shulman immortalised in black and white. This Case Study House managed to use materials taken from industrial sites, placing them in a domestic space. This was done in a unique and ‘glamourous’ way, thus launching the idea of a new way of living and the American Dream. Nomarq uses stony materials, as natural as stone itself and as artificial as concrete, both treated with the same level of care, within a reinterpretation combining both the popular and the landscape. In Shulman’s image, almost voyeuristic, the transparency of its lit interiors in which women chatted on couches, gleamed like a lamp upon the city of Los Angeles. The object of desire was not the city above which the building floated, but in fact, the displayed interiors. In Nomarq’s building these perspectives are reversed, therefore defining, as CSH did, a desire for a way of life, in which the dream is always the Mediterranean.
Work: Inhabitat Study House 03
Type: Detached house
Location: Benissa, Alicante, Spain
Year: 2017
Author: Estudio nomarq | estudi d’arquitectura
Promoter: INHABITAT BUILDING S.L.
Designer: Ramón Riera Cervera
Builded surface: 510.75 m2
Construction manager: Ramón Riera Cervera
Director of construction execution: Pascual Ortolá Mengual
Photography: Milena Villalba
Text: Ana Asensio
Translation: Elyse Lake
+ nomarq.com
[:]

















































