España: ¿universidades malas y titulados buenos? | Antón Capitel


Manuscritos e incunables, Universidad de Salamanca | cervantesvirtual.com

Ahora, cuando tantos titulados universitarios españoles se van a trabajar fuera porque no tienen otro remedio, nos llegan noticias abundantes de que son bien, incluso muy bien, aceptados, por su alta formación y eficacia. Estas son, al menos, mis noticias, en términos generales. Los licenciados universitarios españoles son considerados fuera como bien preparados y son aceptados bien en puestos de trabajo.

Ahora, bien, ¿cómo se casa esto con las noticias, tan caras a la prensa española, de que nuestras universidades son malas, ocupando en rankings internacionales puestos muy bajos? ¿Son malas las universidades, pero buenos los licenciados? ¿No será lo contrario? Si son buenos los licenciados ¿no son buenas las universidades? No otra prueba de fuego que ésta.

España, como otros países latinos (Portugal, Italia,…) ha hecho en buena medida una gran revolución social por medio de las universidades. Nuestros países, económicamente malos, han multiplicado, sin embargo, el conocimiento, y han hecho que las clases dirigentes (esto es, los que ocupan la administración, la empresa, las instituciones) sean hoy en bastante medida procedentes de la clase media, media-baja y hasta baja. En esto, España al menos, ha cambiado por completo. Tener muchos universitarios no será ni económico ni funcional, pero eleva la cultura y el saber de los ciudadanos y revoluciona la composición de la sociedad.

Distintos son los países nórdicos, los germanos y los anglosajones, donde, al contrario de lo que se dice, se ha frenado el acceso de los ciudadanos a la universidad y, así, al alto conocimiento. En los países nórdicos el freno es una estricta selectividad, con “numerus clausus” muy apretados. En Alemania es una cosa mixta, selectividad y dinero. En Estados Unidos e Inglaterra, más sencillo: el dinero como selección principal. Lo cierto es que los países occidentales y nórdicos,tan narcisistas y tan prestigiados, han puesto una dura bota contra la cara de las clases medias, medias-bajas y bajas, obligándoles a permanecer en su origen social y permitiendo que sólo los ricos (muchos de ellos en buena medida ladrones) purifiquen con la universidad sus a menudo inconfesables orígenes.

Tenemos muchos universitarios, nos valen de poco. Pero, por fortuna, pueden emigar a países que, como Inglaterra o Alemania, no producen suficientes médicos o ingenieros y tienen que pedírselos a los países PIGS, esto es a España, Portugal, Italia y Grecia, que son países corruptos y pobres, pero, mire usted, no tan malos en el conocimiento. Los llamados países buenos tienen mal organizadas las Universidades y no tienen titulados suficientes: esto es, tienen dinero e industria, pero, en realidad, muy poco conocimiento. Sólo saben aquello con lo que pueden vender.

Continuaremos siendo países malos, seguro. Pero contribuiremos enormemente a la mejora del conocimiento en el mundo. Soy arquitecto y por eso sé que en el mundo, en general, mejorará mucho la arquitectura, porque irán (han ido) a trabajar fuera muchos jóvenes arquitectos españoles.

Los licenciados españoles son muy buenos y muy bien aceptados. Porque las Universidades españolas son buenas y eficientes. Han sabido educar bien a masas populares. Quizá esto sirva para poco, pero así es.

Antonio González-Capitel Martínez · Doctor arquitecto · catedrático en ETSAM
Madrid · julio 2013

Antón Capitel

Es arquitecto y catedrático de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid, fue director de la revista Arquitectura (COAM) de 1981-86 y de 2001-09. Historiador, ensayista y crítico, ha publicado numerosos artículos en revistas españolas y extranjeras sobre arquitectura española e internacional. Entre sus libros destacan diferentes monografías sobre arquitectos.

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