InicioartículosDe arquitectura o revolución | Landa Hernández MartínezDe arquitectura ou revolución |...

[:es]De arquitectura o revolución | Landa Hernández Martínez[:gl]De arquitectura ou revolución | Pedro Hernández[:en]Of architecture or revolution | Pedro Hernández[:]

[:es]

“Nos matamos y a pesar de todo somos modernos”

Juan Carlos Cano1

El Cuarto de Proyectos de SOMA presenta a Pedro Hernández (integrante del Programa Educativo SOMA) con su trabajo titulado “Architecture ou Révolution”

En 1964, refiriéndose al proyecto del Conjunto Urbano Nonoalco-Tlatelolco, Mario Pani escribe en la Revista Banobras –una de esas revistas que servía para promocionar los logros arquitectónicos modernos que venían auspiciados por esta institución bancaria– que su proyecto y visión se enmarcaba dentro de la “revolución pacífica” que se había propuesto el Gobierno de aquella época. Su texto recogía así otra sentencia realizada por el Presidente López Mateos donde destacaba que “una revolución pacífica evita una revolución violenta”.

Sin querer perder el aire revolucionario (e institucional), heredero de principios de siglo, ambas ideas remiten a aquella otra con la que Le Corbusier cierra su libro Vers une architecture, y que resumen en una disyuntiva: Arquitectura o Revolución; resuelta de tal forma que cierra cualquier posibilidad de elección:

“La sociedad desea violentamente una cosa que obtendrá o no. Todo depende de eso, del esfuerzo que hagamos y de la atención que acordemos a esos síntomas alarmantes. Arquitectura o revolución. Podemos evitar la revolución”.

Vers une architecture, 1923, Le Corbusier

Escrito en 1923, Le Corbusier sabía -y conocía- que el fantasma que recorría Europa se había levantado tan sólo unos pocos años antes en la Unión Soviética se había convertido en una amenaza para sus vecinos. Para el suizo, la revolución significaba el caos, y era la consecuencia lógica de una sociedad molesta que había perdido su modo y calidad de vida por culpa de la ciudad industrial, lugar enfermizo para el cuerpo y el espíritu. Así, la arquitectura –su arquitectura– era para LC la única salida posible la sublevación de una población civil descontenta.

Los distintos gobiernos Europeos, conscientes de esta problemática, y necesitados además de la construcción rápida de vivienda tras la guerra, acaban por aceptar las ideas de esta nueva arquitectura, que a partir de entonces se vuelve, más claramente, un producto industrializado, en serie, homogéneo y de volúmenes claros y blancos. Como el París del Barón Haussmann, el nuevo diseño urbano aparecía alumbrado bajo necesidades sociales e higiénicas. El mundo necesitaba limpiar la ciudad –sacar la basura fuera, habría que decir– y la arquitectura era el método para lograrlo. Manifestaba, sin embargo, otro aspecto, más oculto en los libros de arquitectura, que convertía a la arquitectura en un elemento de dominación y control. El París hausmanniano permitía la represión de las revueltas y la modernidad, con lógica similar, se convertiría en una herramienta de vigilancia.2

El Cuarto de Proyectos de SOMA presenta a Pedro Hernández (integrante del Programa Educativo SOMA) con su trabajo titulado “Architecture ou Révolution”

40 años después, cuando la propia arquitectura moderna estaba cuestionándose sus propias ideas, México apostaba por un gran proyecto de Estado que recogiera las principales ideas modernas: el Conjunto Habitacional Adolfo López Mateos Nonoalco Tlatlelolco. Definido como una supermanzana o una ciudad dentro de la ciudad –conformada por casi 12,000 viviendas con hospitales, escuelas, centros deportivos, cines y teatros– alejada del ruido, la suciedad y el malestar, se confeccionó como una Tabula Rasa que eliminó la “herradura de tugurios” que se ubicaba en aquella zona previamente, pero manteniendo los restos heroicos que allí se habían dado en el pasado. Así, la Plaza de las Tres Culturas –centro del nuevo proyecto urbano, revolucionario e institucional– representaba los tres poderes y legados que ahí se encontraban, el prehispánico, el colonial y el liberalismo que traía consigo la modernidad. La modernidad construía un nuevo lenguaje de Estado, publicitado por anuncios, revistas y fotógrafos, libre de todo historicismo y traía, por supuesto, el progreso, la idea de un futuro mejor: nuevos materiales constructivos y, especialmente, nuevos espacios por aprehender.

Quizás por esa falta de conocimiento sobre su forma de uso, los espacios de la modernidad mexicana de mitad de siglo se convirtieron en escenario perfecto para la protesta y la búsqueda de nuevas formas y lugares de representación. Podemos imaginar el proyecto de CU ocupada por los estudiantes, pero especialmente la mencionada Plaza de las Tres Culturas donde, el día 2 de octubre de 1968, se materializó “una matanza indiscriminada que acabó con las manifestaciones del descontento popular” 3. La arquitectura moderna se convertía en testigo mudo del fracaso político y cumplía fríamente aquello que rezaba su concepción original:

“¿Arquitectura o revolución? (…) Podemos evitar la revolución”.

Movimiento Estudiantil de 1968, México | feuan.net

Pedro Hernández · arquitecto
ciudad de méxico. octubre 2014

Notas:

1 CANO, Juan Carlos. El futuro que no pudo ser. En Revista Código #82. México. (2014)
2 Véanse los trabajos de Beatriz Colomina como Arquitectura y publicidad o La domesticidad en guerra.
3 ADRIÀ, Miquel. Un intruso en Tlatelolco. En arquine.com

Más lecturas:
– La vivienda y reproduccion de la fuerza de trabajo: consumo de los objetos arquitectonicos en Tlatelolco (1964-1985). Lino Fernando Bragança Peres, Universidad Nacional Autonoma de Mexico. Facultad de Arquitectura Universidad Nacional Autonoma de Mexico, Facultad de Arquitectura., 1986.
– Tlatelolco: la autoadministración en unidades habitacionales: gestión urbana y planificación. Rubén Cantú Chapa
– Architecture or Revolution? Neil Leach
– Architecture et révolution: Le Corbusier and the Fascist Revolution. Simone Brott. En Thresholds Journal #41 | Revolution

[:en]

“We kill ourselves and in spite of everything we are modern”

Juan Carlos Cano1

The Quarter of SOMA’s Projects presents Pedro Hernández (member of the Educational Program SOMA) with his qualified work “Architecture ou Révolution”

In 1964, refiriéndose to the project of the Joint Urbano Nonoalco-Tlatelolco, Mario Pani he writes in the Banobras Magazine– one of these magazines that was serving to promote the architectural modern achievements that were coming supported by this bank institution – that his project and vision was placing inside the “pacific revolution” that there had proposed itself the Government of that epoch. His text was gathering this way another judgment realized by the President Lopez Kill You where it was emphasizing that “a pacific revolution avoids a violent revolution”.

Accidentally to lose the revolutionary air (and institutional), inheritor of beginning of century, both ideas send different that one with which Corbusier closes his book Vers une architecture, and that they summarize in a dilemma: Architecture or Revolution; solved in such a way that it closes any possibility of election:

“The society wishes violently a thing that it will obtain or not. Everything depends on it, on the effort that we do and of the attention that we resolve to these alarming symptoms. Architecture or revolution. We can avoid the revolution”.

Vers une architecture, 1923, Le Corbusier

Writing in 1923, Le Corbusie knew – and it knew – that the ghost that was crossing Europe had got up only a few years before in the Soviet Union it had turned into a threat for his neighbors. For the Swiss, the revolution was meaning the chaos, and was the logical consequence of a troublesome society who had lost his way and quality of life through the fault of the industrial city, sickly place for the body and the spirit. This way, the architecture – his architecture – was for LC the only possible exit the revolt of a civil discontented population.

The different European, conscious governments of this problematics, and needed besides the rapid construction of housing after the war, finish for accepting the ideas of this new architecture, which from then turns, clearer, an industrialized product, in series, homogeneously and of clear and white volumes. As the Paris of the Baron Haussmann, the new urban design was turning out to be illuminated under social and hygienic needs. The world needed to clean the city – to extract the garbage it was, it would be necessary to say – and the architecture was the method to achieve it. Another aspect was demonstrating, nevertheless, more secret in the books of architecture, that it was turning to the architecture in an element of domination and control. The Paris hausmannian was allowing the repression of the revolts and the modernity, with similar logic, it would turn into a tool of alertness.2

The Quarter of SOMA’s Projects presents Pedro Hernández (member of the Educational Program SOMA) with his qualified work “Architecture ou Révolution”

40 years later, when the own modern architecture was questioning his own ideas, Mexico was betting for a great project of State that was gathering the principal modern ideas: the Adolfo López Mateos Nonoalco Tlatlelolco Joint Habitacional. Defined as a superapple or a city inside the city – shaped by almost 12,000 housings with hospitals, schools, sports centers, cinemas and theatres – removed from the noise, the dirt and the discomfort, it was made since one Tabula Rasa that it eliminated the “horse-shoe of huts” that was located in that zone before, but supporting the heroic remains that there had been given in the past. This way, the Plaza de las Tres Culturas –center of the new urban, revolutionary and institutional project- was representing three power and legacies that there they were finding, the pre-Hispanic one, the colonial one and the liberalism that it was bringing I obtain the modernity. The modernity was constructing a new language of State, publicized by announcements, magazines and photographers, free of every historicismo and it was bringing, certainly, the progress, the idea of a better future: new constructive and, materials specially, new spaces for aprehender.

Probably for this lack of knowledge on his form of use, the spaces of the Mexican modernity of half of century turned into perfect scene for the protest and the search of new forms and places of representation. We can imagine CU’s project occupied by the students, but specially the mentioned Plaza of Three Cultures where, on October 2, 1968, it materialized “an indiscriminate slaughter that finished with the manifestations of the popular dissatisfaction” 3. The modern architecture was turning into mute witness of the political failure and was fulfilling coldly that one that was saying his original conception:

“Architecture or revolution? (…) we Can avoid the revolution”.

Student movement of 1968, México | feuan.net

Pedro Hernández · architect

ciudad de méxico. october 2014

Notes:

1 CANO, Juan Carlos. El futuro que no pudo ser. In Revista Código #82. México. (2014)

Beatriz Colomina’s works be seen as Arquitectura y publicidad o La domesticidad en guerra.

3 ADRIÀ, Miquel. Un intruso en Tlatelolco. En arquine.com

More readings:

La vivienda y reproduccion de la fuerza de trabajo: consumo de los objetos arquitectonicos en Tlatelolco (1964-1985). Lino Fernando Bragança Peres, Universidad Nacional Autonoma de Mexico. Facultad de Arquitectura Universidad Nacional Autonoma de Mexico, Facultad de Arquitectura., 1986.

Tlatelolco: la autoadministración en unidades habitacionales: gestión urbana y planificación. Rubén Cantú Chapa

Architecture or Revolution? Neil Leach

Architecture et révolution: Le Corbusier and the Fascist Revolution. Simone Brott. En Thresholds Journal #41 | Revolution

[:gl]

“Matámonos e a pesar de todo somos modernos”

Juan Carlos Cano1

O Cuarto de Proxectos de SOMA presenta a Pedro Hernández (integrante do Programa Educativo SOMA) co seu traballo titulado “Architecture ou Révolution”

En 1964, referíndose ao proxecto do Conxunto Urbano Nonoalco-Tlatelolco, Mario Pani escribe na Revista Banobras -unha desas revistas que servía para promover os logros arquitectónicos modernos que viñan auspiciados por esta institución bancaria- que o seu proxecto e visión se enmarcaba dentro da “revolución pacífica” que se propuxera o Goberno daquela época. O seu texto recollía así outra sentenza realizada polo Presidente López Mateos onde destacaba que “unha revolución pacífica evita unha revolución violenta”.

Sen querer perder o aire revolucionario (e institucional), herdeiro de principios de século, ambas as dúas ideas remiten a aquela outra coa que Le Corbusier pecha o seu libro Vers une architecture, e que resumen nunha disxuntiva: Arquitectura ou Revolución; resolta de tal forma que pecha calquera posibilidade de elección:

“A sociedade desexa violentamente unha cousa que obterá ou non. Todo depende diso, do esforzo que fagamos e da atención que acordemos a eses síntomas alarmantes. Arquitectura ou revolución. Podemos evitar a revolución”.

Vers une architecture, 1923, Le Corbusier

Escrito en 1923, Le Corbusier sabía -e coñecía- que o fantasma que percorría Europa se levantara tan só uns poucos anos antes na Unión Soviética convertérase nunha ameaza para os seus veciños. Para o suízo, a revolución significaba o caos, e era a consecuencia lóxica dunha sociedade molesta que perdera o seu modo e calidade de vida por culpa da cidade industrial, lugar enfermizo para o corpo e o espírito. Así, a arquitectura -a súa arquitectura- era para LC a única saída posible a sublevación dunha poboación civil descontenta.

Os distintos gobernos Europeos, conscientes desta problemática, e necesitados ademais da construción rápida de vivenda tras a guerra, rematan por aceptar as ideas desta nova arquitectura, que a partir de entón se volve, máis claramente, un produto industrializado, en serie, homoxéneo e de volumes claros e brancos. Como o París do Barón Haussmann, o novo deseño urbano aparecía iluminado baixo necesidades sociais e hixiénicas. O mundo necesitaba limpar a cidade -sacar o lixo fóra, habería que dicir- e a arquitectura era o método para logralo. Manifestaba, non obstante, outro aspecto, máis oculto nos libros de arquitectura, que convertía á arquitectura nun elemento de dominación e control. O París hausmanniano permitía a represión das revoltas e a modernidade, con lóxica similar, converteríase nunha ferramenta de vigilancia.2

O Cuarto de Proxectos de SOMA presenta a Pedro Hernández (integrante do Programa Educativo SOMA) co seu traballo titulado “Architecture ou Révolution”

40 anos despois, cando a propia arquitectura moderna estaba a cuestionarse as súas propias ideas, México apostaba por un gran proxecto de Estado que recollese as principais ideas modernas: o Conxunto Habitacional Adolfo López Mateos Nonoalco Tlatlelolco. Definido como unha supermazá ou unha cidade dentro da cidade -conformada por case 12,000 vivendas con hospitais, escolas, centros deportivos, cines e teatros- afastada do ruído, a sucidade e o malestar, se confeccionou como unha Tabula Rasa que eliminou a «ferradura de tugurios» que se situaba naquela zona previamente, pero mantendo os restos heroicos que alí se deran no pasado. Así, a Praza das Tres Culturas -centro do novo proxecto urbano, revolucionario e institucional- representaba os tres poderes e legados que aí se encontraban, o prehispánico, o colonial e o liberalismo que traía consigo a modernidade. A modernidade construía unha nova linguaxe de Estado, publicitado por anuncios, revistas e fotógrafos, libre de todo historicismo e traía, por suposto, o progreso, a idea dun futuro mellor: novos materiais construtivos e, especialmente, novos espazos por aprehender.

Quizais por esa falta de coñecemento sobre a súa forma de uso, os espazos da modernidade mexicana de metade de século convertéronse en escenario perfecto para a protesta e a busca de novas formas e lugares de representación. Podemos imaxinar o proxecto de CU ocupada polos estudantes, pero especialmente a mencionada Praza das Tres Culturas onde, o día 2 de outubro de 1968, se materializou “unha matanza indiscriminada que rematou coas manifestacións do descontento popular”3. A arquitectura moderna convertíase en testemuña muda do fracaso político e cumpría friamente aquilo que rezaba a súa concepción orixinal:

“¿Arquitectura ou revolución? (…) Podemos evitar a revolución”.

Movimiento Estudiantil de 1968, México | feuan.net

Pedro Hernández · arquitecto

cidadede méxico. outubro 2014

Notas:

1 CANO, Juan Carlos. O futuro que non puido ser. En Revista Código #82. México. (2014)

2 Véxanse os traballos de Beatriz Colomina como Arquitectura e publicidade ou A domesticidade en guerra.

3 ADRIÀ, Miquel. Un intruso en Tlatelolco. En arquine.com

Máis lecturas:

A vivenda e reproduccion da forza de traballo: consumo dos obxetos arquitectonicos en Tlatelolco (1964-1985). Lino Fernando Bragança Peres, Universidade Nacional Autonoma de Mexico. Facultade de Arquitectura Universidade Nacional Autonoma de Mexico, Facultade de Arquitectura., 1986.

Tlatelolco: a autoadministración en unidades habitacionáis: xestión urbana e planificación. Rubén Cantú Chapa

Architecture or Revolution? Neil Leach

Architecture et révolution: Le Corbusier and the Fascist Revolution. Simone Brott. En Thresholds Journal #41 | Revolution

[:]

Landa Hernández
Landa Hernándezhttp://laperiferiadomestica.tumblr.com/
Soy arquitecto por la Universidad de Alicante, pero mi interés sobre esta disciplina se encuentra alejado de su papel tradicional de diseño de espacios. Más bien, me interesa entender cómo las representaciones de la arquitectura, el paisaje, el diseño o el territorio construyen y materializan determinados discursos ideológicos, imponiendo posturas, subjetividades y formas de acción sobre los cuerpos que la habitan. En mi trabajo edito estos discursos –sus imágenes, sus historias o sus restos materiales– y reelaboro comentarios críticos que ponen en evidencia sus controversias y contradicciones, formalizándolos en diversos formatos como textos, fotografías, vídeos, objetos o instalaciones, muchas veces entrecruzados entre sí. He publicado artículos y ensayos en diversos medios de Estados Unidos, Italia, Croacia, España, Chile y México. Desde enero de 2013 resido en la Ciudad de México donde trabajo como coordinador de contenidos en Arquine.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS