El nuevo edificio que albergará la sede del Basque Culinary Center, se sitúa en una parcela tangencial al parque tecnológico de Miramón. Esta condición de proximidad junto con la acusada pendiente del solar aportan el necesario punto de partida de esta propuesta arquitectónica.
Por un lado el edificio debe servir como icono de la facultad a la que sirve, proyectando al exterior una imagen fundamentada en el liderazgo tecnológico y en la innovación; y por otro debe respetar e interactuar con la escala de baja densidad residencial del barrio al que se incorpora. Es por esta condición dual, por la que el edificio se aprovecha del desnivel de la ladera para organizar su programa funcional de arriba hacia abajo, colocando las partes públicas del programa en la planta de acceso, y favoreciendo la especialización del programa según vamos bajando, es decir adentrándonos en el edificio.
El edificio adopta una forma de U, mediante la cual se permite el transito por la ladera, además de configurarse un espacio interior a través del cual se desarrollan todas las circulaciones, configurándose de este modo un espacio lleno de actividad, en el que se ponen de manifiesto las relaciones y el intercambio como dos elementos determinantes bajo la óptica de la innovación.
Desde un punto de vista funcional solo cabe destacar, que este esquema ha permitido organizar el programa de forma sintetizada, en dos grupos, uno dedicado a la parte académica y otro a la práctica. La agrupación en vertical de todos los espacios del programa dedicados a la aplicación práctica de la gastronomía, como son los vestuarios, talleres, cocinas de preelaboración, acceso de materias primas y las cocinas de los espacios de restauración, de tal modo que la interconexión entre todos ellos, tanto para las personas como para las mercancías sea directa.
En la distancia el edificio muestra las diferentes bandejas que lo configuran, equiparando su escala a la de los edificios del parque tecnológico de Miramón, mientras en la aproximación cercana las cubiertas se convierten en huertos de cultivo de plantas comestibles y aromáticas, neutralizando casi por completo la presencia del edificio en su relación con las viviendas del entorno.
El edificio expresa su condición de topografía extraída del lugar remarcando el carácter de soporte de los forjados que se amontonan como platos desordenados siguiendo las curvas de nivel. Es la condición estructurante en cuanto soportes de la actividad del edificio la que los forjados atesoran, al igual que el plato mantiene el valor iconográfico de soporte del trabajo desarrollado en la cocina.
Generación de la volumetría:
Desde una óptica conceptual, la volumetría ha sido generada en base al juego de escala entre una referencia icónica (platos amontonados) y el propio edificio.
El artista Robert Therrien (Chicago 1947) manipula objetos de uso cotidiano en la cocina como elementos de vajilla, cacerolas o menaje para elevarlos a la categoría de objetos de arte. Mediante amontonamientos, acumulaciones o multiplicaciones de escala, traslada esos mismos objetos presentes en la cotidianeidad a un registro artístico. La normalidad de los objetos contrasta con la presencia iconográfica que adquieren en su nueva dimensión.
Esta misma operativa ha sido llevada a la definición volumétrica exterior del edificio, en la que esos mismos platos de Therrien, servirán como soporte cotidiano a unos espacios dedicados al desarrollo tecnológico y a la innovación en la gastronomía. Se cierra así un camino de ida y vuelta, mediante el planteamiento de una metáfora en la que el “plato vuelve a ser el soporte de la gastronomía”.
Esta condición redunda en el paralelismo entre gastronomía y arquitectura, en el sentido de que tanto el cocinero como el arquitecto desarrollan su trabajo para los demás, dando soporte al disfrute ajeno, en una clara vocación de servir al comensal o al usuario del edificio.
La utilización de geometrías que recuerdan tanto el apilamiento de platos como la suavidad de las ondas que representan la topografía de la ladera original consigue dar un efecto unitario al conjunto que sirve de estrategia de fusión entre arquitectura y paisaje.
Obra: Facultad de ciencias gastronómicas y centro de investigación e innovación en ciencias gastronómicas de Mondragon Unibertsitatea
Emplazamiento: Donostia-San Sebastián, País Vasco, España
Autores: VAUMM arquitectura y urbanismo [Iñigo García Odiaga, Javier Ubillos, Jon Muniategiandikoetxea, Marta Alvarez y Tomás Valenciano]
Colaboradores: Naroa Oleaga Barandika, estudiante PFC, Ander Rodriguez Korta, estudiante PFC
Promotor: Basque Culinary Center
Proyecto constructivo: LKS
Gestión integrada de proyecto: LKS
Dirección de obra, estructuras e instalaciones: LKS
Año: 2009-2011
Superficie: 15000 m2
Presupuesto: 17.000.000 €
Fotografías: Fernando Guerra+Sergio Guerra | Ultimas Reportagens
+ www.vaumm.com
+ premios
– Concurso de Proyectos con Intervención de Jurado para la redacción del Proyecto Básico y Asistencia Técnica de Diseño durante la redacción del Proyecto de Ejecución y las obras de construcción de la Facultad de Ciencias Gastronómicas y Centro de Investigación e Innovación en Ciencias Gastronómicas-BASQUE CULINARY CENTER en Donostia-San Sebastián. JUNIO 2009. 1ER PREMIO: VAUMM
+ publicaciones
-Libro, revistas y artículos
The new building that will shelter the headquarters of the Basque Culinary Center, places in a tangential plot to Miramón’s technological park. This condition of proximity together with the marked earring of the lot they contribute the necessary point of item of this architectural offer.
On the one hand the building must serve as icon of the faculty which serves, projecting on the outside an image based on the technological leadership and on the innovation; and for another debit to respect and to interact with the scale of low residential density of the neighborhood to which it joins. It is for this dual condition, for which the building takes advantage of the difference of the hillside to organize his functional program of it arrives down, placing the public parts of the program in the plant of access, and favoring the specialization of the program as we are going down, that is to say entering the building.
The building adopts a form of Or, by means of which the traffic is allowed by the hillside, beside there be forming an interior space across which all the traffics develop, there being formed thus a space full of activity, in which the relations and the exchange are revealed as two determinant elements under the optics of the innovation.
From a functional alone point of view it is necessary to emphasize, that this scheme has allowed to organize the program of synthesized form, in two groups, one dedicated to the academic part and other one to the practice. The group in vertical of all the spaces of the program dedicated to the practical application of the gastronomy, since they are the wardrobes, workshops, kitchens of preelaboración, I access of raw materials and the kitchens of the spaces of restoration, in such a way that the interconnection between all of them, both for the persons and for the goods it is direct.
In the distance the building shows the different trays that form it, comparing his scale to that of the buildings of Miramón’s technological park, while in the nearby approximation the covers turn into gardens of culture of eatable and aromatic plants, neutralizing almost completely the presence of the building in his relation with the housings of the environment.
The building expresses his condition of extracted local topography noticing the character of support of the wrought ones that are accumulated as untid plates following the level curves. It is the structuring condition in all that supports of the activity of the building the one that the wrought ones hoard, as the plate supports the iconographic value of support of the work developed in the kitchen.
Generation of the volumetry:
From a conceptual optics, the volumetry has been generated on the basis of the game on a large scale between a reference icónica (accumulated plates) and the own building.
The artist Robert Therrien (Chicago 1947) manipulates objects of daily use in the kitchen as elements of china, pans or furniture to raise them to the category of objects of art. By means of heapings, accumulations or multiplications on a large scale, it moves the same present objects in the ordinariness to an artistic record. The normality of the objects contrasts with the iconographic presence that they acquire in his new dimension.
Operative this one itself has been taken to the volumetric exterior definition of the building, in which the same Therrien’s plates, they will serve as daily support to a few spaces dedicated to the technological development and to the innovation in the gastronomy. There is closed this way a way of going and return, by means of the exposition of a metaphor in which the » plate returns to be the support of the gastronomy «.
This condition redounds to the parallelism between gastronomy and architecture, to the effect that both the cook and the architect develop his work for the others, giving support to the foreign enjoyment, in a clear vocation of serving the retainer or the user of the building.
The utilization of geometries that remember both the apilamiento of plates and the smoothness of the waves that represent the topography of the original hillside manages to give an unitary effect to the set that uses as strategy of merger between architecture and landscape.
Work: Faculty of gastronomic sciences and center of investigation and innovation in Mondragon Unibertsitatea’s gastronomic sciences
Location: Donostia-San Sebastián, País Vasco, Spain
Authors: VAUMM arquitectura y urbanismo [Iñigo García Odiaga, Javier Ubillos, Jon Muniategiandikoetxea, Marta Alvarez y Tomás Valenciano]
Collaborators: Naroa Oleaga Barandika, PFC student, Ander Rodriguez Korta, PFC student
Promoter: Basque Culinary Center
Constructive project: LKS
Integrated management of project: LKS
Direction of work, structures and facilities: LKS
Year: 2009-2011
Area: 15000 m2
Cost: 17.000.000 €
Photography: Fernando Guerra+Sergio Guerra | Ultimas Reportagens
+ prizes
– Project contest with Juror’s Intervention for the draft of the Basic Project and Technical Assistance of Design during the draft of the Project of Execution and the works of construction of the Faculty of Gastronomic Sciences and Center of Investigation and Innovation in Sciences Gastronómicas-BASQUE CULINARY CENTER in Donostia-San Sebastian Sebastián. JUNE, 2009. 1ER I REWARD: VAUMM
+ publications
– Magazines, books and articles
O novo edificio que albergará a sé do Basque Culinary Center, sitúase nunha parcela tangencial ao parque tecnolóxico de Miramón. Esta condición de proximidade xunto coa acusada pendente do solar aportan o necesario punto de partida desta proposta arquitectónica.
Por unha banda o edificio debe servir como icono da facultade á que serve, proxectando ao exterior unha imaxe fundamentada no liderado tecnolóxico e na innovación; e por outro debe respectar e interactuar coa escala de baixa densidad residencial do barrio ao que se incorpora. É por esta condición dual, pola que o edificio aprovéitase do desnivel da ladera para organizar o seu programa funcional de arriba cara abaixo, colocando as partes públicas do programa na planta de acceso, e favorecendo a especialización do programa segundo imos baixando, é dicir penetrándonos no edificio.
O edificio adopta unha forma de Ou, mediante a cal permítese o transito pola ladera, ademais de configurarse un espazo interior a través do cal desenvólvense todas as circulacións, configurándose deste xeito un espazo cheo de actividade, no que se poñen de manifesto as relacións e o intercambio como dous elementos determinantes baixo a óptica da innovación.
Desde un punto de vista funcional só cabo destacar, que este esquema permitiu organizar o programa de forma sintetizada, en dous grupos, un dedicado á parte académica e outro á práctica. A agrupación en vertical de todos os espazos do programa dedicados á aplicación práctica da gastronomía, como son os vestuarios, talleres, cociñas de preelaboración, acceso de materias primas e as cociñas dos espazos de restauración, de tal modo que a interconexión entre todos eles, tanto para as persoas como para as mercancías sexa directa.
Na distancia o edificio mostra as diferentes bandexas que o configuran, equiparando a súa escala á dos edificios do parque tecnolóxico de Miramón, mentres na aproximación próxima as cubertas convértense en hortos de cultivo de plantas comestibles e aromáticas, neutralizando case por completo a presenza do edificio na súa relación coas vivendas da contorna.
O edificio expresa a súa condición de topografía extraída do lugar remarcando o carácter de soporte dos forxados que se amontoan como pratos desordenados seguindo as curvas de nivel. É a condición estructurante en canto soportes da actividade do edificio a que os forxados atesouran, do mesmo xeito que o prato mantén o valor iconográfico de soporte do traballo desenvolvido na cociña.
Xeración da volumetría:
Desde unha óptica conceptual, a volumetría foi xerada en base ao xogo de escala entre unha referencia icónica (pratos amontoados) e o propio edificio.
O artista Robert Therrien (Chicago 1947) manipula obxectos de uso cotián na cociña como elementos de vajilla, cacerolas ou menaje para elevalos á categoría de obxectos de arte. Mediante amontoamentos, acumulacións ou multiplicaciones de escala, traslada eses mesmos obxectos presentes na cotidianeidad a un rexistro artístico. A normalidad dos obxectos contrasta coa presenza iconográfica que adquiren na súa nova dimensión.
Esta mesma operativa foi levada á definición volumétrica exterior do edificio, na que eses mesmos pratos de Therrien, servirán como soporte cotián a uns espazos dedicados ao desenvolvemento tecnolóxico e á innovación na gastronomía. Péchase así un camiño de ida e volta, mediante a formulación dunha metáfora na que o “prato volve ser o soporte da gastronomía”.
Esta condición redunda no paralelismo entre gastronomía e arquitectura, no sentido de que tanto o cocinero como o arquitecto desenvolven o seu traballo para os demais, dando soporte ao goce alleo, nunha clara vocación de servir ao comensal ou ao usuario do edificio.
A utilización de geometrías que recordan tanto o apilamiento de pratos como a suavidad das ondas que representan a topografía da ladera orixinal consegue dar un efecto unitario ao conxunto que serve de estratexia de fusión entre arquitectura e paisaxe.
Obra: Facultade de ciencias gastronómicas e centro de investigación e innovación en ciencias gastronómicas de Mondragon Unibertsitatea
Emplazamento: Donostia-San Sebastián, País Vasco, España
Autores: VAUMM arquitectura y urbanismo [Iñigo García Odiaga, Javier Ubillos, Jon Muniategiandikoetxea, Marta Alvarez y Tomás Valenciano]
Colaboradores: Naroa Oleaga Barandika, estudante PFC, Ander Rodriguez Korta, estudante PFC
Promotor: Basque Culinary Center
Proxecto constructivo: LKS
Xestión integrada de proxecto: LKS
Dirección de obra, estructuras e instalacións: LKS
Ano: 2009-2011
Superficie: 15000 m2
Presuposto: 17.000.000 €
Fotografías: Fernando Guerra+Sergio Guerra | Ultimas Reportagens
+ premios
– Concurso de Proyectos con Intervención de Jurado para la redacción del Proyecto Básico y Asistencia Técnica de Diseño durante la redacción del Proyecto de Ejecución y las obras de construcción de la Facultad de Ciencias Gastronómicas y Centro de Investigación e Innovación en Ciencias Gastronómicas-BASQUE CULINARY CENTER en Donostia-San Sebastián. JUNIO 2009. 1ER PREMIO: VAUMM
+ publicacións
-Libro, revistas e artigos





























