Alegrías y quejíos | Jorge Rodríguez

Camarón de la Isla. Festival de Arte Flamenco de Mont de Marsan. Jean-Luis Duzert, 1990.

‘Al principio fue el verbo’

Evangelio según San Juan

Arranca con éste versículo corto y preciso el último relato canónico de la vida, obra y milagros de Jesús de Nazaret. Continúa ‘y el verbo estaba con Dios. Y el verbo era Dios’. Apenas tres líneas que resumen el contenido de todo el Evangelio.

Dice Solano Benítez al hilo de su proyecto ‘4 vigas’1, precioso homenaje a la figura de su padre, que está en la repetición la base de lo sagrado. Así, dice, es sagrado el fútbol, o las milanesas en casa de su madre los Domingos. Así sacralizan los quejíos de Morente o el pulso de guitarra del concierto de Aranjuez. Qué grande el Paco de Lucía.

Dando por válida esta afirmación, la cual comparto, podemos entender la importancia de la palabra, del logos, en la religión. Vehículo transmisor de conocimiento y sentir, que en su repetición ha colaborado en la difusión y calado de un mensaje que constituye la mayor obra del hombre.

Es la palabra fundamental en el entendimiento pleno de la arquitectura como un arte que trasciende los hechos construidos. Un arte que tiene como objeto los hechos del hombre, y que por lo tanto busca su felicidad, entendiendo ésta como el estado libre de peligros que celebra Epicuro. El bienestar, asunto capital, encuentra satisfacción en el campo de los sentimientos, en lo metafísico. No es solo cuestión de aislantes, ni de metros cuadrados. Necesitamos algo más, algo que nos impulse a ocupar un lugar, algo que dote de sentido y emoción a la ejecución precisa de nuestro oficio.

Así, la pérdida de atención a la palabra, y con ésta al discurso, no significa sino la pérdida del sentido de la arquitectura, quedando ésta reducida a la construcción. El entendimiento de la arquitectura como ese arte que trata de unificar cantidad de estímulos de toda índole en pos de facilitar la vida del hombre, en cuanto a su cobijo, tiene en el conocimiento de la historia un valor fundamental. Podríamos matizar, tiene en la tradición, esa ‘experiencia social acumulada que ilumina el presente desde un distanciamiento inmóvil’2, un valor fundamental.

Esa experiencia acumulada, ese conocimiento, es lo único que podemos heredar. El trasfondo de la arquitectura. Poco más es necesario, las herramientas justas. Geometría, gravedad y (des)mesura.

Quizás influida por una tendencia reciente, que busca la inmediatez y el conocimiento acumulativo, sin atención a lo superficial de éste, la arquitectura ha dado un giro hacia un mundo peligroso. Y triste. Un mundo en que lo ‘poético’ es malo. Un mundo en el que se ha dejado de jugar,  de festejar. Mundo de casas de exposición, sin olor. Un mundo en que se castiga un proyecto ‘por ser demasiado romántico’3. Amigos, nos hemos equivocado. Nuestras ciudades nos piden auxilio, la esquizofrenia que ha manejado su crecimiento nos ha hecho olvidar por completo los principios en que se basaban. Nos hemos perdido en construir mucho y rápido, en el frenesí, en los CV, en cumplir plazos, normativas, certificados y códigos, y nos hemos olvidado del hombre, elemento único y fundamental de cualquier arte, que no celebra sino la vida, gracia y obra de éstos. De nosotros.

Quienes lo estudian en profundidad, dicen que el texto que tenía Le Corbusier en su mesa al fallecer venía a decir ‘nada es transmisible salvo el pensamiento’. Reflexionemos si no estamos equivocados, si no estamos sino desterrando aquello que trascenderá nuestra propia persona y pasará a formar parte de nuestra figura, que ni empieza con nuestro nacimiento, ni termina con nuestra muerte4.

Recuperemos la palabra como parte del proyecto de arquitectura y con ella volverá esa crítica que tanto echa en falta la profesión, volverá el proceso.

Y con suerte, volverán los proyectos románticos.

Jorge Rodríguez Seoane
Mayo 2014. Coruña

Notas:
1Precioso proyecto el de Solano. Mágico.
2 Francisco Alonso de Santos define así la tradición en la conferencia Bau-Kunst-Bau pronunciada el 31 de Mayo de 1991 en el Politécnico de Milán, dentro de los actos de la Triennale di Milano. Seminario coordinado por Cino Zucchi.
3 En Septiembre de 1991 el proyecto presentado al concurso ‘Venice Gateway’ por Francisco Alonso de Santos quedaba descartado por su excesivo romanticismo. Formaba parte del jurado Rafael Moneo.
4 Parafraseando a Francisco Alonso en su texto de homenaje a Alejandro de la Sota ‘Dies Irae. Alejandro de la Sota en legítima defensa’  La frase textual dice ‘La infancia, la juventud y la vejez en cada uno de los seres humanos no son sino situaciones secundarias en comparación con su “figura”, la cual ni comienza con su nacimiento, ni termina con su muerte”.

Jorge Rodríguez Seoane

Arquitecto y socio fundador y gerente de Seoane Arquitectura.

Experiencia activa en evaluación de riesgos y plan de negocio, gestión de personal y dirección de proyectos de ejecución.

Gestión de carteras de inversión inmobiliaria, búsqueda de activos singulares y representación de intereses.

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