Instrumentos de medida del tiempo (III) | Jorge Rodríguez

Instrumentos de medida del tiempo (II) | Jorge Rodríguez

Casa Vittoria, Pantelleria | Casa para Angeles Bofill, Ibiza.

Nada se parece al amor como la joven pasión de un artista
que inicia el delicioso suplicio de su destino
.’

Honoré de Balzac

Quien, adolescente de genio, no haya palpitado al presentarse ante un maestro, le faltará siempre una cuerda en el violín, una pincelada, un sentimiento profundo en la obra y cierta expresión de poesía.’ 1

prosigue Balzac.

Son palabras dedicadas al ascenso del joven Poussin por la vertiginosa escalera que conducía a la casa en la rue des Grands-Augustines donde el maestro Porbus tenía su cuartel general.

Y es que como el primer amor, aunque inexperto y lleno de errores, los primeros pasos en un oficio, en una maestría, son así,  mágicos. Puro instinto, fuego. Pasos firmes y corajudos, vírgenes de los miedos del error cometido, llenos de pasión, ganas y buena fe.

Y así han de ser. Ya lo decía San Juan de la Cruz,

’quién obra con tibieza, cerca está de caer.’

Estos dos dibujos, son los primeros pasos en el arte de hacer casas de dos barceloneses de vidas paralelas. Nacidos en el seno de dos familias acomodadas de la Barcelona de los años 40, acaban sus estudios y forman equipo de trabajo recién estrenada la década de los 60. Ambos arrancan con una casa en una isla, pequeña, familiar, profundamente mediterránea. Un refugio para disfrutar de los meses calurosos. Uno, elige Ibiza, el otro Pantelleria. Pico fino.

Estos dos dibujos, nos enseñan las ganas de vivir de dos jóvenes. Olvidémonos un poco de las pamplinas de arquitecto, de tanta todología de espacios encadenados, visuales y geometrías puras y acordémonos un poquito más de vivir y lo que implica. Imaginémonos viviendo estas casas. Estos trozos de mundo, que fueron pensados sin el peso de la arquitectura.

“El hombre puede vivir sin arquitectura, es evidente. Pero no puede vivir sin su más rico patrimonio. Compasión, justicia, educación, felicidad, amor. Vivir no es suficiente, hace falta dignidad.” 2

Estos dos dibujos, nos enseñan dos casas vivas, palpitantes. Son la respuesta más inmediata al cobijo, lo vernáculo sin el interés de recuperar un mundo perdido. Dos casas, que nos recuerdan que la vida pasa. Dos casas con consciencia del tiempo. Lugares donde se vive, pero también se sufre, se envejece, se muere. Aunque duela.

Estos dos dibujos, están llenos de intenciones. Estas casas van a ser estatuas vivas de la vida de sus ocupantes, escultura intacta y marmórea de sus recuerdos. Por eso, han de hacerse desde lo más hondo del conocimiento del hombre y su mar.

Aquí, en estos dos dibujos, cabe todo el mediterráneo.

Así, con estos dos dibujos, empieza el delicioso suplicio del destino de Óscar Tusquets y Ricardo Bofill.

Hay quien dice que lo verdaderamente importante no es como se empieza, sino como se termina. No puedo estar más en desacuerdo. Para muestra, un botón.

Jorge Rodriguez Seoane
Abril 2015. Coruña

Notas:
1La obra maestra desconocida’. Balzac, Honoré de. Ed. Jose J. de Olañeta, Barcelona, 2011.
2Me permito la licencia de parafrasear a Francisco Alonso de Santos, en su conferencia impartida en la sede del COAG de A Coruña el 18 de Marzo de 2015.

Instrumentos de medida del tiempo (IV) | Jorge Rodríguez

Jorge Rodríguez Seoane

Arquitecto y socio fundador y gerente de Seoane Arquitectura.

Experiencia activa en evaluación de riesgos y plan de negocio, gestión de personal y dirección de proyectos de ejecución.

Gestión de carteras de inversión inmobiliaria, búsqueda de activos singulares y representación de intereses.

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