InicioartículosDel fracaso utópico | Landa Hernández MartínezDo fracaso utópico | Pedro HernándezFrom...

[:es]Del fracaso utópico | Landa Hernández Martínez[:gl]Do fracaso utópico | Pedro Hernández[:en]From the Utopian failure | Pedro Hernández[:]

[:es]

Del fracaso utópico | Landa Hernández Martínez Paseo de la Reforma en 1963, Dibujo de Mario Pani
Paseo de la Reforma en 1963, Dibujo de Mario Pani

La arquitectura por sí misma es incapaz de poner solución a los males de la sociedad. Por mucho que haya existido durante gran parte del siglo XX un esfuerzo desde la teoría por reivindicar la autonomía de la disciplina, hoy sabemos que la arquitectura se circunscribe, en realidad, en un complejo proceso que está afectado por lo económico, lo social o lo legal. Pretender que sólo la arquitectura nos salvará es quedarse con una visión reducida de todo esto. Sin embargo, es en ella donde mejor se siguen reflejando los cambios, los aciertos y los fracasos detrás de determinadas políticas, en la medida en que es su concreción material y espacial.

De ahí su fuerza simbólica: de ahí que la caída y la destrucción de un edificio o la violencia que impone, sirven, casi siempre, como metáfora perfecta de nosotros mismos.

2 de octubre de 1968 (6:10 pm)

«Yo era feliz contigo […]
Hasta que desperté de mi locura.
Y pude comprender que me mentías».

En 1964 el Conjunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos de Nonoalco Tlatelolco luce radiante. LIFE lo retrata con orgullo entre sus páginas como imagen del Milagro mexicano. Los editores de la revista de arquitectura L’Architecture d’Aujourd’hui, al ver las primeras fotos aéreas del proyecto recién terminado, confundieron el nuevo conjunto con una maqueta: líneas precisas para una nueva sociedad. Tlatelolco es el más nuevo de los proyectos de vivienda impulsada por el Estado, revelando una extraordinaria claridad corbusiana.

Del fracaso utópico | Landa Hernández Martínez 1964 el Conjunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos de Nonoalco Tlatelolco luce radiante (1960-64)
Conjunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos de Nonoalco Tlatelolco luce radiante (1960-64)

Pani, su arquitecto, hizo aquello que el maestro suizo sólo pudo imaginar en los dibujos del Plan Voisin. Urge pues celebrar esta nueva imagen, el presidente a la cabeza, acompañado de sus secretarios y el arquitecto, expone el nuevo orden urbano y social a golpe de hormigón; arquitectura prístina, levantada con imposición sobre la antigua herradura de tugurios, ese caos urbano cuya historia, como en la película de Luis Buñuel, sólo pertenece a los olvidados.

La realidad chocaría allí sólo cuatro años después; el sueño moderno se convierte en pesadilla en la Plaza de las Tres Culturas, un lugar donde la historia parece constantemente escrita en sangre. Ahí fue donde cayó Cuauhtémoc, el último tlatoani de México-Tenochtitlan. Y ahí fue donde se disparó impúdicamente contra un conjunto de personas que sólo reclamaban cambios sociales. 1968 fue un año capital en que al frente estaban los deseos de los jóvenes franceses nacidos después de la Segunda Guerra Mundial que pedían imaginar otro mundo posible.

Una fiebre revolucionaria de una floreciente clase media que se extendió por todo el planeta de forma fulgurante: en Estados Unidos surgen los primeros movimientos contra la guerra de Vietnam; en México, con la proximidad de los Juegos Olímpicos que debían mostrar al mundo un Estado moderno, se reivindicaron las luchas propias. Pero las ilusiones de transformación en este país quedaron esparcidas en pedazos en el corazón del proyecto de Tlatelolco. El diseño arquitectónico había sido su trampa: la configuración espacial de la plaza fue el escenario perfecto para disparar sobre una población desarmada, atrapándola entre los edificios como si se tratara una ratonera.

Del fracaso utópico | Landa Hernández Martínez Ruinas de Tlatelolco. Plaza de las tres Culturas
Ruinas de Tlatelolco. Plaza de las tres Culturas | Fuente: archdaily.mx

Si bien era evidente que el proyecto realizado por Mario Pani fue usado desde el principio por el poder, pocos imaginaron, sin embargo, que llegara a tal forma de servicio: la represión contundente de todas aquellas personas fuera de los ideales de los gobernantes.

19 de septiembre de 1985 (7:17 am)

«Todo se derrumbó dentro de mí […]
Mira mi cuerpo, cómo se quiebra.»

Marcado en sangre, el lugar se hundió en desgracia una vez más. Como afectado por un mal deseo, los costos de su mantenimiento nunca fueron asumidos del todo por el Estado, que era el propietario. En la década de los ochenta ya se había abogado por la autoadministración por parte de los vecinos. Algunos años antes, los grandes proyectos inmobiliarios de carácter social distaban mucho de las ideas tras Tlatelolco.

Del fracaso utópico | Landa Hernández Martínez Tlatelolco inaugurado, 1965 | © Rodrigo Moya |
Tlatelolco inaugurado, 1965 | © Rodrigo Moya | Fuente: archdaily.mx

Si en la visión de Pani siempre se defendió la densificación del centro urbano, con servicios públicos integrados, los nuevos desarrollos se instalaban en periferias cada vez más lejanas, convirtiéndose en grandes guetos donde se excluyó de cualquier tipo de beneficio a toda una masa de población. Pero el golpe definitivo estaba por llegar. En 1985 un terremoto de 8.2 en la escala de Richter afectó a casi toda la Ciudad de México. En Tlatelolco, sólo uno de los 102 edificios colapsó como consecuencia del temblor: el edificio Nuevo León perdió dos terceras partes en el acto y fallecieron cientos de personas.

Otros bloques se vieron afectados y fueron derribados posteriormente. Los vecinos acusaron el hecho de “homicidio colectivo” porque, pese a que se conocían las malas condiciones técnicas del inmueble y en especial de su cimentación, las soluciones fueron escasas y llegaron tarde. Desde entonces, Tlatelolco, como un gigante de pies de barro, fue convertido para siempre en la imagen del fracaso moderno.

Hoy (ahora).

«Todo se derrumbó dentro de mí […]
Mira mis sueños, cómo se queman.»

El aspecto del conjunto urbano hoy es muy distinto. Algunos edificios ya no están. Otros perdieron sus plantas superiores. Casi todos fueron reforzados en su estructura. La imagen del prisma puro que tuvo en su origen es ahora más cercana a una arquitectura brutalista de concreto; cicatrices visibles que hacen del lugar una especie de imán que atrae a visitantes con sus historias fantasmales, buscando deshebrar los hilos de lo sucedido.

Uno de tantos de estos oportunos paseantes es el artista español Fernando Sánchez Castillo, quien expone tres piezas en la Sala de Arte Público Siqueiros en torno a los sucesos del 68: una alfombra que reproduce un plano con la ubicación de francotiradores situados en varios edificios y la dirección de sus disparos el 2 de octubre; un vídeo coreográfico que muestra una acción en la Plaza de las Tres Culturas con bengalas rojas y verdes, como las que señalaron el inicio de la acción militar; y una enorme estatua —un centímetro menor que el David de Miguel Ángel— de uno de los estudiantes detenidos durante en el 68, de cara a la pared y con los pantalones bajados hasta los tobillos en señal de humillación.

Del fracaso utópico | Landa Hernández Martínez Life, 1965
Life, 1965

Interesado en “las intrahistorias de la historia”, Sánchez Castillo monumentaliza el trágico evento para devolver dignidad a los perdedores: la única manera de reconciliarse con las promesas incumplidas, sepultadas y aplastadas bajo el poder y las metáforas de la arquitectura.

Pedro Hernández · arquitecto
Ciudad de México. julio 2016

[:gl]

Paseo de la Reforma en 1963, Dibujo de Mario Pani
Paseo da Reforma en 1963, Debuxo de Mario Pani

A arquitectura por si mesma é incapaz de poñer solución aos males da sociedade. Por moito que existise durante gran parte do século XX un esforzo desde a teoría por reivindicar a autonomía da disciplina, hoxe sabemos que a arquitectura se circunscribe, en realidade, nun complexo proceso que está afectado polo económico, o social ou o legal. Pretender que a arquitectura salvaranos é quedar cunha visión reducida de todo isto. Con todo, é nela onde mellor séguense reflectindo os cambios, os acertos e os fracasos detrás de determinadas políticas, na medida en que é a súa concreción material e espacial.

De aí a súa forza simbólica: por iso é polo que a caída e a destrución dun edificio ou a violencia que impón, serven, case sempre, como metáfora perfecta de nós mesmos.

2 de outubro de 1968 (6:10 pm)

«Eu era feliz contigo […]
Ata que espertei da miña tolemia.
E puiden comprender que me mentías».

En 1964 o Conxunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos de Nonoalco Tlatelolco loce radiante. LIFE retrátao con orgullo entre as súas páxinas como imaxe do Milagre mexicano. Os editores da revista de arquitectura L’Architecture d’Aujourd’hui, ao ver as primeiras fotos aéreas do proxecto recentemente terminado, confundiron o novo conxunto cunha maqueta: liñas precisas para unha nova sociedade. Tlatelolco é o máis novo dos proxectos de vivenda impulsada polo Estado, revelando unha extraordinaria claridade corbusiana.

1964 el Conjunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos de Nonoalco Tlatelolco luce radiante (1960-64)
Conxunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos de Nonoalco Tlatelolco luce radiante (1960-64)

Pani, o seu arquitecto, fixo aquilo que o mestre suízo só puido imaxinar nos debuxos do Plan Voisin. Urxe pois celebrar esta nova imaxe, o presidente á cabeza, acompañado dos seus secretarios e o arquitecto, expón a nova orde urbana e social a golpe de concreto; arquitectura prístina, levantada con imposición sobre a antiga ferradura de tugurios, ese caos urbano cuxa historia, como na película de Luís Buñuel, só pertence aos esquecidos.

A realidade chocaría alí só catro anos despois; o soño moderno convértese en pesadelo na Praza das Tres Culturas, un lugar onde a historia parece constantemente escrita en sangue. Aí foi onde caeu Cuauhtémoc, o último tlatoani de México-Tenochtitlan. E aí foi onde se disparou impúdicamente contra un conxunto de persoas que só reclamaban cambios sociais. 1968 foi un ano capital en que á fronte estaban os desexos dos mozos franceses nados despois da Segunda Guerra Mundial que pedían imaxinar outro mundo posible.

Unha febre revolucionaria dunha florecente clase media que se estendeu por todo o planeta de forma fulgurante: en Estados Unidos xorden os primeiros movementos contra a guerra de Vietnam; en México, coa proximidade dos Xogos Olímpicos que debían mostrar ao mundo un Estado moderno, reivindicáronse as loitas propias. Pero as ilusións de transformación neste país quedaron esparexidas en pedazos no corazón do proxecto de Tlatelolco. O deseño arquitectónico fora a súa trampa: a configuración espacial da praza foi o escenario perfecto para disparar sobre unha poboación desarmada, atrapándoa entre os edificios coma se tratásese unha rateira.

Ruinas de Tlatelolco. Plaza de las tres Culturas
Ruinas de Tlatelolco. Praza das tres Culturas | Fonte: archdaily.mx

Aínda que era evidente que o proxecto realizado por Mario Pani foi usado desde o principio polo poder, poucos imaxinaron, con todo, que chegase a tal forma de servizo: a represión contundente de todas aquelas persoas fóra dos ideais dos gobernantes.

19 de setembro de 1985 (7:17 am)

«Todo se derrubou dentro de min […]
Mira o meu corpo, como se creba.»

Marcado en sangue, o lugar afundiuse en desgraza unha vez máis. Como afectado por un mal desexo, os custos do seu mantemento nunca foron asumidos do todo polo Estado, que era o propietario. Na década dos oitenta xa se avogou pola autoadministración por parte dos veciños. Algúns anos antes, os grandes proxectos inmobiliarios de carácter social distaban moito das ideas tras Tlatelolco.

Tlatelolco inaugurado, 1965 | © Rodrigo Moya |
Tlatelolco inaugurado, 1965 | © Rodrigo Moya | Fonte: archdaily.mx

Se na visión de Pani sempre se defendeu a densificación do centro urbano, con servizos públicos integrados, os novos desenvolvementos instalábanse en periferias cada vez máis afastadas, converténdose en grandes guetos onde se excluíu de calquera tipo de beneficio a toda unha masa de poboación. Pero o golpe definitivo estaba por chegar. En 1985 un terremoto de 8.2 na escala de Richter afectou a case toda a Cidade de México. En Tlatelolco, só un dos 102 edificios colapsou como consecuencia do tremor: o edificio Novo León perdeu dúas terceiras partes no acto e faleceron centos de persoas.

Outros bloques víronse afectados e foron derrubados posteriormente. Os veciños acusaron o feito de “homicidio colectivo” porque, a pesar de que se coñecían as malas condicións técnicas do inmoble e en especial da súa cimentación, as solucións foron escasas e chegaron tarde. Desde entón, Tlatelolco, como un xigante de pés de barro, foi convertido para sempre na imaxe do fracaso moderno.

Hoxe (agora).

«Todo se derrubou dentro de min […]
Mira os meus soños, como se queiman.»

O aspecto do conxunto urbano hoxe é moi distinto. Algúns edificios xa non están. Outros perderon as súas plantas superiores. Case todos foron reforzados na súa estrutura. A imaxe do prisma puro que tivo na súa orixe é agora máis próxima a unha arquitectura brutalista de concreto; cicatrices visibles que fan do lugar unha especie de imán que atrae a visitantes coas súas historias fantasmales, buscando deshebrar os fíos do sucedido.

Un de tantos destes oportunos paseantes é o artista español Fernando Sánchez Castelo, quen expón tres pezas na Sala de Arte Pública Siqueiros ao redor dos sucesos do 68: unha alfombra que reproduce un plano coa localización de francotiradores situados en varios edificios e a dirección dos seus disparos o 2 de outubro; un vídeo coreográfico que mostra unha acción na Praza das Tres Culturas con bengalas vermellas e verdes, como as que sinalaron o inicio da acción militar; e unha enorme estatua -un centímetro menor que o David de Miguel Ángel- dun dos estudantes detidos durante no 68, para a parede e cos pantalóns baixados ata os nocellos en sinal de humillación.

Life, 1965
Life, 1965

Interesado en “as intrahistorias da historia”, Sánchez Castelo monumentaliza o tráxico evento para devolver dignidade aos perdedores: a única maneira de reconciliarse coas promesas incumpridas, sepultas e esmagadas baixo o poder e as metáforas da arquitectura.

Pedro Hernández · arquitecto
Cidade de México. xullo 2016

[:en]

Paseo de la Reforma en 1963, Dibujo de Mario Pani
Paseo de la Reforma en 1963, Mario Pani’s drawing

The architecture for yes same is unable to put solution to the males of the company. For much that has existed during great part of the 20th century an effort from the theory for claiming the autonomy of the discipline, today we know that the architecture limits itself, actually, in a complex process that is affected by the economic thing, the social thing or the legal thing. To claim that only the architecture will save us is to remain with a limited vision of all that. Nevertheless, it is in her better where there continue being reflected the changes, the successes and the failures behind certain policies, in the measure in which it is his material and spatial concretion.

Of there his symbolic force: of there that the fall and the destruction of a building or the violence that it imposes, they serve, almost always, like perfect metaphor of us themselves.

On October 2, 1968 (6:10 pm)

«I was happy with you […]
Until I woke up of my madness.
And could understand that you me were lying».

In 1964 the Adolfo Lopez Mateos President urban Set of Nonoalco Tlatelolco it seems radiant. LIFE portrays it proudly between his pages as image of the Mexican Miracle. The publishers of the magazine of architecture L’Architecture d’Aujourd’hui,, on having seen the first air photos of the project newly finished, confused the new set with a model: precise lines for a new company. Tlatelolco is the most new of the projects of housing stimulated by the State, revealing an extraordinary clarity Le Corbusier style.

1964 el Conjunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos de Nonoalco Tlatelolco luce radiante (1960-64)
Adolfo Lopez Mateos President urban Set of Nonoalco Tlatelolco seems radiant (1960-64)

Pani, his architect, did that one that the Swiss teacher only could imagine in the drawings of the Plan Voisin. It is urgent so to celebrate this new image, the president to the head, accompanied of his secretaries and the architect, exposes the new urban and social order to blow of I make concrete; pristine architecture raised with imposition on the former horse-shoe of huts, this urban chaos which history, since in Luis Buñuel’s movie, only belongs to the forgotten ones.

The reality would hit there only four years later; the modern dream turns into nightmare into the Three Cultures Square, a place where the history seems to be constant written in blood. There it was where it fell Cuauhtémoc, the last tlatoaniof Mexico-Tenochtitlan. And there it was where it went off immodestly against a set of persons who only were claiming social changes. 1968 was a cardinal year in which to the front there were the desires of the French born young persons after the Second World war that they were asking to imagine another possible world.

A revolutionary fever of a flourishing middle class that spread all over the planet of shining form: in The United States the first movements arise against the war of Vietnam; in Mexico, with the proximity of the Olympic Games that had to show to the world a modern State, the own fights vindicated themselves. But the illusions of transformation in this country remained spread in pieces in the heart of Tlatelolco’s project. The architectural design had been his trap: the spatial configuration of the square was the perfect scene to shoot on an unarmed population, catching her between the buildings as if a mousetrap was treating itself.

Ruinas de Tlatelolco. Plaza de las tres Culturas
Tlatelolco’s ruins. Three Cultures Square | Source: archdaily.mx

Though it was evident that the project realized by Mario Pani was used from the beginning by the power, few ones imagined, nevertheless, that was coming to such a form of service: the forceful repression of all those persons out of the ideal ones of the leaders.

On September 19, 1985 (7:17 am)

«Everything was ruined inside me […]
It looks at my body, how it breaks.»

Marked in blood, the place sank in it spoils once again. Since affected by an evil I wish, the costs of his maintenance were never assumed completely by the State, which was the owner. In the decade of the eighties already one had pleaded for the autoadministration on the part of the neighbors. Some years before, the big real-estate projects of social character were far much from the ideas after Tlatelolco.

Tlatelolco inaugurado, 1965 | © Rodrigo Moya |
Tlatelolco inaugurated, 1965 | © Rodrigo Moya | Source: archdaily.mx

If in Pani’s vision always there defended itself the densification of the urban center, with public integrated services, the new developments were establishing themselves in peripheries increasingly distant, turning into big ghettos where it was excluded from any type of benefit to the whole mass of population. But the definitive blow was for coming. In 1985 an earthquake of 8.2 in the Richter scale concerned to almost the whole Mexico City. In Tlatelolco, only one of 102 buildings collapsed as consequence of the quake: the New building León lost two third parts forthwith and hundreds of persons died.

Other blocks met affected and were knocked down later. The neighbors accused the fact of “collective homicide” because, in spite of that there were known the bad technical conditions of the building and especially of his foundation, the solutions were scanty and were late. Since then, Tlatelolco, as a giant of feet of mud, was turned forever into the image of the modern failure.

Today (now).

«Everything was ruined inside me […]
It looks at my dreams, how they burn.»

The aspect of the urban set today is very different. Some buildings already are not. Others lost his top floors. Almost they all were reinforced in his structure. The image of the pure prism that had in his origin is now nearest to an architecture brutalista of concretly; visible scars that do of the place a species of magnet that attracts visitors with his ghostly histories, looking deshebrar for the threads of the happened.

One of so many people of these opportune walkers is the Spanish artist Fernando Sanchez Castillo, who exposes three pieces in the Room of Public Art Siqueiros concerning the events of 68: a carpet that reproduces a plane with the location of snipers placed in several buildings and the direction of his shots on October 2; a choreographic video that shows an action in the Plaza of Three Cultures with red and green flares, as which they indicated the beginning of the military action; and an enormous statue – a minor centimeter that the David de Michael Angel – of one of the students stopped during in 68, with a view to the wall and with the trousers lowered up to the ankles as a sign of humiliation.

Life, 1965
Life, 1965

Interested party in “the intrahistorias of the history”, Sanchez Castillo monumentaliza the tragic event to return dignity to the losers: the only way of being reconciled by the unfulfilled promises buried and squashed under the power and the metaphors of the architecture.

Pedro Hernández · architect
Ciudad de México. july 2016

[:]

Landa Hernández
Landa Hernándezhttp://laperiferiadomestica.tumblr.com/
Soy arquitecto por la Universidad de Alicante, pero mi interés sobre esta disciplina se encuentra alejado de su papel tradicional de diseño de espacios. Más bien, me interesa entender cómo las representaciones de la arquitectura, el paisaje, el diseño o el territorio construyen y materializan determinados discursos ideológicos, imponiendo posturas, subjetividades y formas de acción sobre los cuerpos que la habitan. En mi trabajo edito estos discursos –sus imágenes, sus historias o sus restos materiales– y reelaboro comentarios críticos que ponen en evidencia sus controversias y contradicciones, formalizándolos en diversos formatos como textos, fotografías, vídeos, objetos o instalaciones, muchas veces entrecruzados entre sí. He publicado artículos y ensayos en diversos medios de Estados Unidos, Italia, Croacia, España, Chile y México. Desde enero de 2013 resido en la Ciudad de México donde trabajo como coordinador de contenidos en Arquine.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS