[:es]
La exposición “Ventura Rodríguez, arquitecto de la Ilustración”, celebrada con motivo del 300 aniversario de su nacimiento, está organizada por la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid, la Secretaría de Estado de Cultura del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En enero de 1788, apenas dos años y medio después de la muerte de Ventura Rodríguez, la Real Sociedad Económica Matritense acogía el elogio al arquitecto leído por Jovellanos:
“Dotado de un entendimiento exacto y profundo, de una imaginación fecunda y brillante, y de un carácter reflexivo y grandioso, ni podía ser incierta su vocación, ni tardíos los testimonios de su aprovechamiento”.
Figura fundamental en la historia de la arquitectura española del siglo XVIII, Ventura Rodríguez (Ciempozuelos, 1717 – Madrid, 1785) fue arquitecto con una actividad desbordante, conociéndose decenas de proyectos suyos tanto para Madrid como para otras ciudades de España (de Santiago de Compostela a Barcelona, de Valladolid a Málaga), unos construidos y otros que sólo quedaron como deseos o ensayos, algunos frustrados y en los que había puesto, además, un empeño personal extraordinario.
Si Sabatini introdujo las corrientes italianas y con ellas una nueva dimensión del espacio público urbano, y Juan de Villanueva realizó la adaptación al país de los modelos europeos que abogaban por una instrumentalización neoclásica, Ventura Rodríguez aunó la influencia romana y francesa con la herencia genuina de la arquitectura española. La formación de Ventura Rodríguez como arquitecto recorrió todos los principios fundamentales del arte de construir y es justo reivindicar el carácter renovador de sus propuestas, entendiendo la arquitectura como un proceso de transformación de la ciudad.
Dibujante magnífico, son numerosos sus planos conservados, casi siempre en proyección ortogonal, propia de arquitecto, aunque también los hay en perspectiva, recorriendo así todas las posibilidades figurativas de la expresión gráfica arquitectónica. Su actividad, en ese sentido, fue clave en la cultura arquitectónica española y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a la que estuvo unido desde sus orígenes en 1744, en el momento de la creación de su Junta Particular, vinculada estrechamente a las obras del Palacio Real Nuevo de Madrid, y, sobre todo, desde su fundación oficial en 1752, llegando a ocupar en su seno cargos de relevancia, así como desarrollando una actividad teórica que pocas veces ha sido tomada en consideración.
En efecto, fue estrecha la relación de Ventura Rodríguez con la Real Academia desde que la corporación lo aceptara como sustituto de Sacchetti, concurriendo y asistiendo a sus clases a partir de 1745. Tres años más tarde, Ventura Rodríguez, por entonces primer delineador de la fábrica del Palacio Real Nuevo de Madrid, remitió un memorial a la Academia para que se le confiara el empleo de “arquitecto delineador mayor de S.M.”. En Junta Ordinaria de la Academia del 22 de diciembre de 1765 fue propuesto como Director General por la Arquitectura, superando a Diego de Villanueva por veintitrés votos frente a doce, cargo del que tomó posesión en febrero del año siguiente.
Formado en las obras de los Sitios Reales y especialmente en el proyecto de Juvarra para el Palacio Real Nuevo de Madrid, luego nuevamente proyectado y construido por Giovanni Battista Sacchetti, tuvo siempre una especial relación con la cultura arquitectónica italiana, especialmente la moderna, que conocía a través de tratados y colecciones de estampas, como confirma su extraordinaria biblioteca. Su habilidad en el manejo de la arquitectura y de los lenguajes de los maestros italianos, especialmente los que mantuvieron una actividad de primer orden en la Roma barroca, llegarían a convertirlo en un maestro de la arquitectura barroca, leída con ojos académicos y absolutamente moderna en la España de mediados del siglo XVIII. De hecho, la Accademia di San Luca di Roma le nombraría, antes incluso de realizar ninguna obra propia, Académico de Mérito, para lo que presentó en 1748 un proyecto de catedral que era una síntesis de sus convicciones barrocas y académicas.
Es verdad que “nunca viajó a Roma”, como expresivamente y en su elogio dijera Jovelllanos, pero la arquitectura romana viajó, mediante estampas y dibujos, a su estudio de arquitecto, sin olvidar su entusiasmo por la arquitectura española, del Escorial a las catedrales góticas y del Renacimiento, así como a la tradición y modelos de la arquitectura francesa, que también conocía “viajando entre estampas y libros”.
Ventura Rodríguez enfrentó todos los temas posibles que un arquitecto pudiera soñar, de proyectos y construcciones de iglesias, intervención en catedrales, conventos, altares y transparentes a obras públicas y una especial dedicación a la arquitectura civil, incluyendo arquitecturas efímeras, ornatos y fuentes con especial significación urbana, como ocurre en el Paseo del Prado de Madrid. Amigo de artistas como Goya, Felipe de Castro o Mengs, de intelectuales como Campomanes o Jovellanos, tuvo una especial y compleja relación con la corte y la corona, de Felipe V y Fernando VI a Carlos III, incluido el infante don Luis de Borbón. Proyectó palacios, villas, casas, siendo maestro mayor del Ayuntamiento de Madrid, y no descuidó la escritura, con textos siempre motivados por proyectos y polémicas en las que intervino, además de preocuparse por el carácter institucional de la teoría de la arquitectura y de la figura del arquitecto.
Sus dibujos, magníficos y numerosos, se conservan en instituciones como la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Biblioteca Nacional de Madrid o la ya recordada Accademia di San Luca de Roma, así como en el Museo de Historia de la Ciudad de Madrid, en su Archivo Municipal o en el Archivo Histórico Nacional, el del Palacio Real y otras colecciones públicas y privadas.
Con motivo del tercer centenario de su nacimiento, en 1717, esta exposición reivindica una figura de primera importancia en la historia de la arquitectura española de la Ilustración, especialmente en Madrid, pero no sólo en la capital de la monarquía, como su intensa actividad confirma. La complejidad y grandeza de sus proyectos, sus polémicas con otros arquitectos, sus relaciones con el poder y con otros artistas e intelectuales, así como la afortunada conservación de dibujos, libros, pinturas y maquetas que tuvieron que ver con su actividad, han hecho posible la revisión, mediante un extraordinario repertorio de obras, de su aportación y fortuna histórica e historiográfica en España y sus vínculos con la arquitectura europea. Los numerosos dibujos, memoriales y textos teóricos, informes, polémicas, impresos y maquetas, así como retratos y vistas de ciudades, edificios y arquitecturas efímeras o los libros que reunió durante su vida, llegando a formar una extraordinaria biblioteca, han permitido configurar una rica exposición que es casi un relato de la cultura arquitectónica española durante la Ilustración y sus significados artísticos e institucionales en una época de intensa renovación del gusto, siguiendo modelos cosmopolitas, especialmente romanos y franceses.
Ventura Rodríguez. Arquitecto de la Ilustración.
La muestra está estructurada en cinco grandes apartados cronológicos y, al mismo tiempo temáticos, que ofrecen un recorrido vital desde su periodo de formación y sus primeros proyectos, el reinado de Fernando VI y las obras con influencia del barroco romano, los años de trabajo más complejos y a la vez afortunados bajo el reinado de Carlos III, hasta su trayectoria final, reafirmada no sólo con los cargos que ya poseía sino, fundamentalmente, en su relación con el infante don Luis de Borbón y su círculo personal integrado por artistas e intelectuales, desde Goya hasta Luis Paret.
La exposición reúne más de ciento cincuenta magníficas piezas originales, algunas de ellas inéditas o nunca expuestas, procedentes de instituciones nacionales, internacionales, y colecciones particulares distribuidas en cinco módulos expositivos. Obras, entre las que pueden destacarse, el lienzo El infante Don Luis Antonio de Borbón de Francisco de Goya; la planta y alzado de la Santa Capilla de la Basílica del Pilar de Zaragoza, realizada por Ventura Rodríguez entre 1750 y 1753; el retrato del arquitecto ejecutado en 1794 por Zacarías González Velázquez; o el Ornato en la Puerta del Sol con motivo de la entrada de Carlos III en Madrid, en 1760, atribuido a Lorenzo Quirós y fechado en torno a 1760-1763.
La exposición cuenta con un gran despliegue audiovisual, a través del cual se recrea por primera vez parte de la obra proyectada y no construida de Ventura Rodríguez, en concreto el proyecto presentado por el arquitecto en 1748 para entrar la Accademia di San Luca Roca, en torno a una catedral que era una síntesis de sus convicciones barrocas y académicas. Otro de los vídeos profundiza en la vida del arquitecto.
De este modo, la exposición recorre la obra completa de Ventura que, hasta sus últimos días, fue un dibujante de gran destreza y sensibilidad, así como autor de numerosos diseños que abarcan una gran variedad de tipologías arquitectónicas, tanto civiles (palacios, cementerios, plazas, fuentes y puentes) como religiosas (templos, conventos, altares y transparentes).
Esta exposición, que constituye el esfuerzo más completo e intenso llevado a cabo hasta ahora sobre Ventura Rodríguez, saca a la luz la apasionante figura de este arquitecto y glosa su vida y su época a fin de profundizar en todas las facetas de la producción artística de Ventura y, como consecuencia, en el conocimiento de la personalidad del arquitecto y del complejo periodo histórico que protagonizó.
Delfín Rodríguez, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid es el comisario de la muestra, cuyo diseño museográfico ha sido realizado por el arquitecto, Juan Pablo Rodríguez Frade.
La exposición va acompañada de un amplio programa de visitas guiadas, destinado a acercar la figura de Ventura Rodríguez a todo tipo de públicos. Se ofrecerán más de 17.000 plazas que requerirán inscripción previa en visitasventurarodriguez.es
[:gl]
A exposición “Ventura Rodríguez, arquitecto da Ilustración”, celebrada con motivo do 300 aniversario do seu nacemento, está organizada pola Consellería de Cultura, Turismo e Deportes da Comunidad de Madrid, a Secretaría de Estado de Cultura do Ministerio de Educación, Cultura e Deporte e a Real Academia de Belas Artes de San Fernando.

En xaneiro de 1788, apenas dous anos e medio despois da morte de Ventura Rodríguez, a Real Sociedade Económica Matritense acollía o eloxio ao arquitecto lido por Jovellanos:
“Dotado dun entendemento exacto e profundo, dunha imaxinación fecunda e brillante, e dun carácter reflexivo e grandioso, nin podía ser incerta a súa vocación, nin tardíos os testemuños do seu aproveitamento”.
Figura fundamental na historia da arquitectura española do século XVIII, Ventura Rodríguez (Ciempozuelos, 1717 – Madrid, 1785) foi arquitecto cunha actividade desbordante, coñecéndose decenas de proxectos seus tanto para Madrid como para outras cidades de España (de Santiago de Compostela a Barcelona, de Valladolid a Málaga), uns construídos e outros que só quedaron como desexos ou ensaios, algúns frustrados e nos que puxera, ademais, un empeño persoal extraordinario.
Se Sabatini introduciu as correntes italianas e con elas unha nova dimensión do espazo público urbano, e Juan de Villanueva realizou a adaptación ao país dos modelos europeos que avogaban por unha instrumentalización neoclásica, Ventura Rodríguez axuntou a influencia romana e francesa coa herdanza xenuína da arquitectura española. A formación de Ventura Rodríguez como arquitecto percorreu todos os principios fundamentais da arte de construír e é xusto reivindicar o carácter renovador das súas propostas, entendendo a arquitectura como un proceso de transformación da cidade.
Debuxante magnífico, son numerosos os seus planos conservados, case sempre en proxección ortogonal, propia de arquitecto, aínda que tamén os hai en perspectiva, percorrendo así todas as posibilidades figurativas da expresión gráfica arquitectónica. A súa actividade, nese sentido, foi clave na cultura arquitectónica española e na Real Academia de Belas Artes de San Fernando, á que estivo unido desde as súas orixes en 1744, no momento da creación da súa Xunta Particular, vinculada estreitamente ás obras do Palacio Real Novo de Madrid, e, sobre todo, desde a súa fundación oficial en 1752, chegando a ocupar no seu seo cargos de relevancia, así como desenvolvendo unha actividade teórica que poucas veces foi tomada en consideración.
En efecto, foi estreita a relación de Ventura Rodríguez coa Real Academia desde que a corporación aceptáseo como substituto de Sacchetti, concorrendo e asistindo ás súas clases a partir de 1745. Tres anos máis tarde, Ventura Rodríguez, por entón primeiro delineador da fábrica do Palacio Real Novo de Madrid, remitiu un memorial á Academia para que se lle confiase o emprego de “arquitecto delineador maior de S.M.”. En Xunta Ordinaria da Academia do 22 de decembro de 1765 foi proposto como Director Xeneral pola Arquitectura, superando a Diego de Villanueva por vinte e tres votos fronte a doce, cargo do que tomou posesión en febreiro do ano seguinte.
Formado nas obras dos Sitios Reais e especialmente no proxecto de Juvarra para o Palacio Real Novo de Madrid, logo novamente proxectado e construído por Giovanni Battista Sacchetti, tivo sempre unha especial relación coa cultura arquitectónica italiana, especialmente a moderna, que coñecía a través de tratados e coleccións de estampas, como confirma a súa extraordinaria biblioteca. A súa habilidade no manexo da arquitectura e das linguaxes dos mestres italianos, especialmente os que mantiveron unha actividade de primeira orde na Roma barroca, chegarían a convertelo nun mestre da arquitectura barroca, lida con ollos académicos e absolutamente moderna na España de mediados do século XVIII. De feito, a Accademia dei San Luca dei Roma nomearíalle, antes mesmo de realizar ningunha obra propia, Académico de Mérito, para o que presentou en 1748 un proxecto de catedral que era unha síntese das súas conviccións barrocas e académicas.
É verdade que “nunca viaxou a Roma”, como expresivamente e no seu eloxio dixese Jovelllanos, pero a arquitectura romana viaxou, mediante estampas e debuxos, ao seu estudo de arquitecto, sen esquecer o seu entusiasmo pola arquitectura española, do Escorial ás catedrais góticas e do Renacemento, así como á tradición e modelos da arquitectura francesa, que tamén coñecía “viaxando entre estampas e libros”.
Ventura Rodríguez enfrontou todos os temas posibles que un arquitecto puidese soñar, de proxectos e construcións de igrexas, intervención en catedrais, conventos, altares e transparentes a obras públicas e unha especial dedicación á arquitectura civil, incluíndo arquitecturas efémeras, ornatos e fontes con especial significación urbana, como ocorre no Paseo do Prado de Madrid. Amigo de artistas como Goya, Felipe de Castro ou Mengs, de intelectuais como Campomanes ou Jovellanos, tivo unha especial e complexa relación coa corte e a coroa, de Felipe V e Fernando VI a Carlos III, incluído o infante don Luís de Borbón. Proxectou palacios, vilas, casas, sendo mestre maior do Concello de Madrid, e non descoidou a escritura, con textos sempre motivados por proxectos e polémicas nas que interveu, ademais de preocuparse polo carácter institucional da teoría da arquitectura e da figura do arquitecto.
Os seus debuxos, magníficos e numerosos, consérvanse en institucións como a Real Academia de Belas Artes de San Fernando, a Biblioteca Nacional de Madrid ou a xa lembrada Accademia dei San Luca de Roma, así como no Museo de Historia da Cidade de Madrid, no seu Arquivo Municipal ou no Arquivo Histórico Nacional, o do Palacio Real e outras coleccións públicas e privadas.
Con motivo do terceiro centenario do seu nacemento, en 1717, esta exposición reivindica unha figura de primeira importancia na historia da arquitectura española da Ilustración, especialmente en Madrid, pero non só na capital da monarquía, como a súa intensa actividade confirma. A complexidade e grandeza dos seus proxectos, as súas polémicas con outros arquitectos, as súas relacións co poder e con outros artistas e intelectuais, así como a afortunada conservación de debuxos, libros, pinturas e maquetas que tiveron que ver coa súa actividade, fixeron posible a revisión, mediante un extraordinario repertorio de obras, da súa achega e fortuna histórica e historiográfica en España e os seus vínculos coa arquitectura europea. Os numerosos debuxos, memoriales e textos teóricos, informes, polémicas, impresos e maquetas, así como retratos e vistas de cidades, edificios e arquitecturas efémeras ou os libros que reuniu durante a súa vida, chegando a formar unha extraordinaria biblioteca, permitiron configurar unha rica exposición que é case un relato da cultura arquitectónica española durante a Ilustración e os seus significados artísticos e institucionais nunha época de intensa renovación do gusto, seguindo modelos cosmopolitas, especialmente romanos e franceses.
Ventura Rodríguez. Arquitecto da Ilustración.
A mostra está estruturada en cinco grandes apartados cronolóxicos e, ao mesmo tempo temáticos, que ofrecen un percorrido vital desde o seu período de formación e os seus primeiros proxectos, o reinado de Fernando VI e as obras con influencia do barroco romano, os anos de traballo máis complexos e á vez afortunados baixo o reinado de Carlos III, ata a súa traxectoria final, reafirmada non só cos cargos que xa posuía senón, fundamentalmente, na súa relación co infante don Luís de Borbón e o seu círculo persoal integrado por artistas e intelectuais, desde Goya ata Luís Paret.
A exposición reúne máis de cento cincuenta magníficas pezas orixinais, algunhas delas inéditas ou nunca expostas, procedentes de institucións nacionais, internacionais, e coleccións particulares distribuídas en cinco módulos expositivos. Obras, entre as que poden destacarse, o lenzo O infante Don Luís Antonio de Borbón de Francisco de Goya; a planta e alzado da Santa Capela da Basílica do Pilar de Zaragoza, realizada por Ventura Rodríguez entre 1750 e 1753; o retrato do arquitecto executado en 1794 por Zacarías González Velázquez; ou o Ornato na Porta do Sol con motivo da entrada de Carlos III en Madrid, en 1760, atribuído a Lorenzo Quirós e datado ao redor de 1760-1763.
A exposición conta cun gran despregamento audiovisual, a través do cal se recrea por primeira vez parte da obra proxectada e non construída de Ventura Rodríguez, en concreto o proxecto presentado polo arquitecto en 1748 para entrar a Accademia dei San Luca Roca, ao redor dunha catedral que era unha síntese das súas conviccións barrocas e académicas. Outro dos vídeos profunda na vida do arquitecto.
Deste xeito, a exposición percorre a obra completa de Ventura que, ata os seus últimos días, foi un debuxante de gran destreza e sensibilidade, así como autor de numerosos deseños que abarcan unha gran variedade de tipoloxías arquitectónicas, tanto civís (palacios, cemiterios, prazas, fontes e pontes) como relixiosas (templos, conventos, altares e transparentes).
Esta exposición, que constitúe o esforzo máis completo e intenso levado a cabo ata agora sobre Ventura Rodríguez, saca á luz a apaixonante figura deste arquitecto e glosa a súa vida e a súa época a fin de profundar en todas as facetas da produción artística de Ventura e, como consecuencia, no coñecemento da personalidade do arquitecto e do complexo período histórico que protagonizou.
Delfín Rodríguez, catedrático da Universidade Complutense de Madrid é o comisario da mostra, cuxo deseño museográfico foi realizado polo arquitecto, Juan Pablo Rodríguez Frade.
A exposición vai acompañada dun amplo programa de visitas guiadas, destinado a achegar a figura de Ventura Rodríguez a todo tipo de públicos. Ofreceranse máis de 17.000 prazas que requirirán inscrición previa en visitasventurarodriguez.es
[:en]
La exposición “Ventura Rodríguez, arquitecto de la Ilustración”, celebrada con motivo del 300 aniversario de su nacimiento, está organizada por la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid, la Secretaría de Estado de Cultura del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En enero de 1788, apenas dos años y medio después de la muerte de Ventura Rodríguez, la Real Sociedad Económica Matritense acogía el elogio al arquitecto leído por Jovellanos:
“Dotado de un entendimiento exacto y profundo, de una imaginación fecunda y brillante, y de un carácter reflexivo y grandioso, ni podía ser incierta su vocación, ni tardíos los testimonios de su aprovechamiento”.
Figura fundamental en la historia de la arquitectura española del siglo XVIII, Ventura Rodríguez (Ciempozuelos, 1717 – Madrid, 1785) fue arquitecto con una actividad desbordante, conociéndose decenas de proyectos suyos tanto para Madrid como para otras ciudades de España (de Santiago de Compostela a Barcelona, de Valladolid a Málaga), unos construidos y otros que sólo quedaron como deseos o ensayos, algunos frustrados y en los que había puesto, además, un empeño personal extraordinario.
Si Sabatini introdujo las corrientes italianas y con ellas una nueva dimensión del espacio público urbano, y Juan de Villanueva realizó la adaptación al país de los modelos europeos que abogaban por una instrumentalización neoclásica, Ventura Rodríguez aunó la influencia romana y francesa con la herencia genuina de la arquitectura española. La formación de Ventura Rodríguez como arquitecto recorrió todos los principios fundamentales del arte de construir y es justo reivindicar el carácter renovador de sus propuestas, entendiendo la arquitectura como un proceso de transformación de la ciudad.
Dibujante magnífico, son numerosos sus planos conservados, casi siempre en proyección ortogonal, propia de arquitecto, aunque también los hay en perspectiva, recorriendo así todas las posibilidades figurativas de la expresión gráfica arquitectónica. Su actividad, en ese sentido, fue clave en la cultura arquitectónica española y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a la que estuvo unido desde sus orígenes en 1744, en el momento de la creación de su Junta Particular, vinculada estrechamente a las obras del Palacio Real Nuevo de Madrid, y, sobre todo, desde su fundación oficial en 1752, llegando a ocupar en su seno cargos de relevancia, así como desarrollando una actividad teórica que pocas veces ha sido tomada en consideración.
En efecto, fue estrecha la relación de Ventura Rodríguez con la Real Academia desde que la corporación lo aceptara como sustituto de Sacchetti, concurriendo y asistiendo a sus clases a partir de 1745. Tres años más tarde, Ventura Rodríguez, por entonces primer delineador de la fábrica del Palacio Real Nuevo de Madrid, remitió un memorial a la Academia para que se le confiara el empleo de “arquitecto delineador mayor de S.M.”. En Junta Ordinaria de la Academia del 22 de diciembre de 1765 fue propuesto como Director General por la Arquitectura, superando a Diego de Villanueva por veintitrés votos frente a doce, cargo del que tomó posesión en febrero del año siguiente.
Formado en las obras de los Sitios Reales y especialmente en el proyecto de Juvarra para el Palacio Real Nuevo de Madrid, luego nuevamente proyectado y construido por Giovanni Battista Sacchetti, tuvo siempre una especial relación con la cultura arquitectónica italiana, especialmente la moderna, que conocía a través de tratados y colecciones de estampas, como confirma su extraordinaria biblioteca. Su habilidad en el manejo de la arquitectura y de los lenguajes de los maestros italianos, especialmente los que mantuvieron una actividad de primer orden en la Roma barroca, llegarían a convertirlo en un maestro de la arquitectura barroca, leída con ojos académicos y absolutamente moderna en la España de mediados del siglo XVIII. De hecho, la Accademia di San Luca di Roma le nombraría, antes incluso de realizar ninguna obra propia, Académico de Mérito, para lo que presentó en 1748 un proyecto de catedral que era una síntesis de sus convicciones barrocas y académicas.
Es verdad que “nunca viajó a Roma”, como expresivamente y en su elogio dijera Jovelllanos, pero la arquitectura romana viajó, mediante estampas y dibujos, a su estudio de arquitecto, sin olvidar su entusiasmo por la arquitectura española, del Escorial a las catedrales góticas y del Renacimiento, así como a la tradición y modelos de la arquitectura francesa, que también conocía “viajando entre estampas y libros”.
Ventura Rodríguez enfrentó todos los temas posibles que un arquitecto pudiera soñar, de proyectos y construcciones de iglesias, intervención en catedrales, conventos, altares y transparentes a obras públicas y una especial dedicación a la arquitectura civil, incluyendo arquitecturas efímeras, ornatos y fuentes con especial significación urbana, como ocurre en el Paseo del Prado de Madrid. Amigo de artistas como Goya, Felipe de Castro o Mengs, de intelectuales como Campomanes o Jovellanos, tuvo una especial y compleja relación con la corte y la corona, de Felipe V y Fernando VI a Carlos III, incluido el infante don Luis de Borbón. Proyectó palacios, villas, casas, siendo maestro mayor del Ayuntamiento de Madrid, y no descuidó la escritura, con textos siempre motivados por proyectos y polémicas en las que intervino, además de preocuparse por el carácter institucional de la teoría de la arquitectura y de la figura del arquitecto.
Sus dibujos, magníficos y numerosos, se conservan en instituciones como la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Biblioteca Nacional de Madrid o la ya recordada Accademia di San Luca de Roma, así como en el Museo de Historia de la Ciudad de Madrid, en su Archivo Municipal o en el Archivo Histórico Nacional, el del Palacio Real y otras colecciones públicas y privadas.
Con motivo del tercer centenario de su nacimiento, en 1717, esta exposición reivindica una figura de primera importancia en la historia de la arquitectura española de la Ilustración, especialmente en Madrid, pero no sólo en la capital de la monarquía, como su intensa actividad confirma. La complejidad y grandeza de sus proyectos, sus polémicas con otros arquitectos, sus relaciones con el poder y con otros artistas e intelectuales, así como la afortunada conservación de dibujos, libros, pinturas y maquetas que tuvieron que ver con su actividad, han hecho posible la revisión, mediante un extraordinario repertorio de obras, de su aportación y fortuna histórica e historiográfica en España y sus vínculos con la arquitectura europea. Los numerosos dibujos, memoriales y textos teóricos, informes, polémicas, impresos y maquetas, así como retratos y vistas de ciudades, edificios y arquitecturas efímeras o los libros que reunió durante su vida, llegando a formar una extraordinaria biblioteca, han permitido configurar una rica exposición que es casi un relato de la cultura arquitectónica española durante la Ilustración y sus significados artísticos e institucionales en una época de intensa renovación del gusto, siguiendo modelos cosmopolitas, especialmente romanos y franceses.
Ventura Rodríguez. Arquitecto de la Ilustración.
La muestra está estructurada en cinco grandes apartados cronológicos y, al mismo tiempo temáticos, que ofrecen un recorrido vital desde su periodo de formación y sus primeros proyectos, el reinado de Fernando VI y las obras con influencia del barroco romano, los años de trabajo más complejos y a la vez afortunados bajo el reinado de Carlos III, hasta su trayectoria final, reafirmada no sólo con los cargos que ya poseía sino, fundamentalmente, en su relación con el infante don Luis de Borbón y su círculo personal integrado por artistas e intelectuales, desde Goya hasta Luis Paret.
La exposición reúne más de ciento cincuenta magníficas piezas originales, algunas de ellas inéditas o nunca expuestas, procedentes de instituciones nacionales, internacionales, y colecciones particulares distribuidas en cinco módulos expositivos. Obras, entre las que pueden destacarse, el lienzo El infante Don Luis Antonio de Borbón de Francisco de Goya; la planta y alzado de la Santa Capilla de la Basílica del Pilar de Zaragoza, realizada por Ventura Rodríguez entre 1750 y 1753; el retrato del arquitecto ejecutado en 1794 por Zacarías González Velázquez; o el Ornato en la Puerta del Sol con motivo de la entrada de Carlos III en Madrid, en 1760, atribuido a Lorenzo Quirós y fechado en torno a 1760-1763.
La exposición cuenta con un gran despliegue audiovisual, a través del cual se recrea por primera vez parte de la obra proyectada y no construida de Ventura Rodríguez, en concreto el proyecto presentado por el arquitecto en 1748 para entrar la Accademia di San Luca Roca, en torno a una catedral que era una síntesis de sus convicciones barrocas y académicas. Otro de los vídeos profundiza en la vida del arquitecto.
De este modo, la exposición recorre la obra completa de Ventura que, hasta sus últimos días, fue un dibujante de gran destreza y sensibilidad, así como autor de numerosos diseños que abarcan una gran variedad de tipologías arquitectónicas, tanto civiles (palacios, cementerios, plazas, fuentes y puentes) como religiosas (templos, conventos, altares y transparentes).
Esta exposición, que constituye el esfuerzo más completo e intenso llevado a cabo hasta ahora sobre Ventura Rodríguez, saca a la luz la apasionante figura de este arquitecto y glosa su vida y su época a fin de profundizar en todas las facetas de la producción artística de Ventura y, como consecuencia, en el conocimiento de la personalidad del arquitecto y del complejo periodo histórico que protagonizó.
Delfín Rodríguez, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid es el comisario de la muestra, cuyo diseño museográfico ha sido realizado por el arquitecto, Juan Pablo Rodríguez Frade.
La exposición va acompañada de un amplio programa de visitas guiadas, destinado a acercar la figura de Ventura Rodríguez a todo tipo de públicos. Se ofrecerán más de 17.000 plazas que requerirán inscripción previa en visitasventurarodriguez.es
[:]




