Thonet, Kohn, Fischel. Mueble vienés de madera curvada

Esta exposición, fruto de la donación al Museo de Julio Vives Chillida, muestra un conjunto representativo de mueble curvado de Viena –sillas y mecedoras– producidas entre 1860 y 1920.

Entre los principales fabricantes de esta tipología de muebles, presentes en esta muestra, destacan Hermanos Thonet, Jacob & Josef Kohn o Hijos de D. G. Fischel.

Michael Thonet y sus hijos (Hermanos Thonet) desarrollaron la técnica del curvado de la madera en Boppard (Alemania) y en Viena, capital de Austria-Hungría, durante el siglo XIX. El mueble curvado gozó de gran aceptación en los cafés y los hogares burgueses de Europa y América debido a su industrialización y producción en serie.

Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de los Museos, presentamos –dentro de nuestro programa de exposiciones de Diseño contemporáneo- una de nuestras más recientes y destacadas donaciones: un significativo conjunto de mobiliario vienés en madera curvada producido entre 1860 y 1920, donado por Julio Vives Chillida.

Las sillas y las mecedoras incluidas en esta exposición, fabricadas entre 1860 y 1920 por Jacob & Josef Kohn, Hijos de D. G. Fischel y Michael Thonet y sus hijos (Hermanos Thonet), están realizadas en madera curvada. Esta técnica industrial, que se basaba en el curvado de barras de haya de sección circular que se calentaban en tanques de vapor para flexibilizarlas, permitió algo revolucionario para la época: obtener con rapidez muchas piezas idénticas que se enviaban desmontadas a destinos lejanos, en cajas, donde se montaban con tornillos (muebles con instrucciones de montaje previos a IKEA y claros precedentes de lo que denominaríamos Do It Yourself.

Creada en 1853, la empresa Hermanos Thonet obtuvo la patente para la fabricación de muebles de madera curvada en 1856. Al año siguiente abrió la primera de una serie de fábricas que se extenderían por Austria, Hungría, Polonia y Alemania, y de múltiples establecimientos de venta en Europa y América del Norte. Diseñaron clásicos del diseño industrial, como la silla nº 14 (1859) y la mecedora nº 1 (1860).

Otros fabricantes en Austria-Hungría irrumpieron en el campo del mueble curvado cuando caducó la patente, en 1869. La firma Jacob & Josef Kohn desarrolló ya desde 1867 modelos con personalidad propia, primero historicistas y más tarde modernistas. Hijos de D.G. Fischel se especializó en mueble curvado y torneado. Gracias a sus exportaciones a España y América Latina tuvieron mucha influencia en las producciones valencianas. Las tres empresas participaron en la Exposición Universal de Barcelona de 1888.

Del historicismo al modernismo

Las denominadas en el siglo XIX “artes industriales” se vistieron con las formas de los estilos del pasado, un sello de calidad que les permitía competir con éxito en los mercados de la segunda Revolución Industrial. También el mueble curvado cayó en la tentación, aunque la propia técnica de fabricación imponía una estética que se avenía mal con la superposición de elementos historicistas.

A fines del siglo, esa misma apariencia necesariamente curvilínea favoreció su identificación con las formas sinuosas del Modernismo que, inspirándose en el crecimiento orgánico de la naturaleza, quiso liberar a las artes decorativas del peso de la tradición.

La Secession y la modernización de los diseños

En 1897 un grupo de artistas y arquitectos, entre los que se encontraban Gustav Klimt, Otto Wagner o Koloman Moser, fundaron en Viena la “Secession”, un movimiento asociativo que quería incorporarse con personalidad propia a la ruptura con la tradición del Modernismo. Más allá de la curva y la contracurva, propugnaba una síntesis de las formas que jugaba con la estilización y la geometría.

Los fabricantes de mueble curvado aprovecharon la oportunidad para renovar su repertorio y subrayar la calidad artística de sus producciones. La empresa Jacob & Josef Kohn trabajó con arquitectos como Gustav Siegel y Josef Hoffmann en los diseños de muebles, catálogos, anuncios y tiendas, y consiguió el Gran Premio de la Exposición Universal de París de 1900.

Diseño expositivo sostenible

Los muebles de madera curvada están hechos con muy poco. El montaje expositivo, a cargo de Mariano, quiere rendirles homenaje también con mínimos recursos. Los suficientes para hacernos sentir que las piezas flotan por las diferentes salas del Museo, tal y como seguramente ocupan nuestra memoria.

Este carácter museográfico minimalista empata con uno de los compromisos que guía la actividad del Museo: el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, reduciéndose al mínimo los elementos expositivos, con el objetivo de minimizar los residuos.

Recursos utilizados:

– 151,3 m² de suelo de mármol preexistente
– 636,5 m² de pintura vegetal para suelos, carpinterías y techos
– 210 metros lineales de cuerda de escalada recuperada
– Dos vitrinas recuperadas
– Un proyector reutilizado
– La iluminación justa

Organización y coordinación: equipo técnico del Museo Nacional de Artes Decorativas
Comisario: Julio Vives Chillida
Diseño expositivo: Mariano
Diseño gráfico: Estudio Pérez Medina
Diseño de iluminación: Arkilum
Montaje: Fazeta
Fotografia: Javier Rodríguez Barrera

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