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Simbología del poder | Miquel Lacasta CodorniuSimboloxía do poder | Miquel Lacasta CodorniuSymbology of the power | Miquel Lacasta Codorniu

La imagen del post proviene de la web del propio Christo | Foto: Wolfgang Volz.

Daoíz y Velarde son los nombres de los dos leones que flanquean la fachada principal del congreso de los diputados en Madrid. La imagen majestuosa de ambas fieras fundidas en bronce en la Real fábrica de artillería de Sevilla, se ha convertido en uno de los iconos más fotografiados de la capital.

La historia de Benavides y Malospelos, que es como los madrileños apodan cariñosamente a uno de los símbolos más visibles de la democracia, se remonta a una vieja polémica surgida el mismo año en que el edificio, proyectado por Narciso Pascual y Colomer, fue inaugurado en 1850. El emplazamiento de los leones estaba destinado inicialmente a dos grandes, y al parecer algo patosas farolas, que levantaron en su momento airadas críticas de los señores diputados y la población en general.

Ante la magnitud de la reacción, se encargó a Poncio Ponzano, autor a su vez del frontispicio del congreso de diputados, que esculpiera con los cañones incautados en la guerra de Marruecos de 1860 una pareja de fieros guardianes del palacio del pueblo. Se da el caso antes de optar por el bronce y ante la terrible situación económica del país, que se esculpieron dos leones en yeso, con una pátina de bronce, ante la imposibilidad de realizar las esculturas en mármol u otro material más noble. Incluso esa versión pobre de los leones llego a ser instalada en el lugar actual, pero las condiciones climáticas hicieron que las piezas empezaran a degradarse muy rápidamente.

Ante la elevada suma pretendida por Ponzano, se encargaron de nuevo las fieras al escultor José Bellver, dos felinos de escala mucho más reducida, esta vez en piedra. La chirigota popular y la desproporción de las figuras, decían que parecían dos perros rabiosos, más que dos leones, crearon un fuerte rechazo desde el mismo momento en que se instalaron en su emplazamiento y rápidamente fueron vendidas. Finalmente, y saliéndose con la suya, se volvió a Ponzano para, esta vez sí, aprovechar la incautación de dos cañones de la guerra con Marruecos y fundir las piezas.

Aparte de la historia rocambolesca de las piezas escultóricas, más cercanas al sainete que a la planificación acertada de los símbolos de un país, ¿Cuál es la naturaleza de la razón por la cual se plantan dos representación gigantes del considerado, el animal más fiero y majestuoso de la naturaleza, justo delante del las cortes, más tarde congreso de los diputados?

No hay otra respuesta posible que la de simbolizar un poder, es decir, abocar en ciertos signos del lenguaje arquitectónico y escultórico toda la carga significante de lo que la democracia es, o debería ser. De hecho, más que un símbolo o varios símbolos, podría hablarse de un sistema de símbolos lo que da a los edificios que atesoran la soberanía popular una dimensión extra.

Para empezar, en el caso del congreso de diputados, los leones simbolizan la grandeza, no exenta de agresividad, del espacio que están guardando, justo a sus espaldas. Su presencia dignifica e indica claramente que el edificio que contiene las esencias de la democracia debe ser preservado de cualquier ataque externo. Es por ello, que a modo de guardia de seguridad, los leones apostados en la entrada principal, inmediatamente codifican un mensaje lanzado a la población. Aquel que intente derribar los pilares de la soberanía popular será pasto de los leones.

Sabemos que las banderas, los escudos, la majestuosidad de ciertos edificios representativos, etc., son mensajes simbólicos que salvaguardan el ritual de lo democrático. El fascismo también tiene la lección bien aprendida. Sabemos igualemnte que los nuevos edificios surgidos con el proceso autonómico en España, sedes parlamentarias en su mayoría, han sido emplazados en antiguos edificios religiosos, cuarteles militares en desuso, mansiones e incluso conservatorios. Es decir, en una gran mayoría, edificios donde las piedras aportan un relato al devenir de la democracia.

Es interesante como en muchos edificios de nueva planta, de las decenas y decenas que se han realizado en el país desde la restauración de la democracia, especialmente ayuntamientos de nuevo cuño, se mantiene el balcón, es decir, el lugar donde antiguamente los representantes de las villas y ciudades daban sus discursos a la población. Y sin embargo, es evidente que hoy día nadie usa esta plataforma arquitectónica para dirigirse a los ciudadanos. Otro símbolo.

Una de las situaciones más comprometidas es sin duda cuando se debe realizar un nuevo parlamento o cuando se decide trasladar un edificio garante de la democracia de un lugar a otro. El caso de Reichstag, el parlamento Alemán, está trufado de decisiones que van más allá de la oportunidad funcional, los criterios de diseño para realizar una labor concreta o consideraciones energéticas o técnicas igualmente necesarias.

Tras múltiples vicisitudes iniciales el edificio parlamentario del pueblo alemán, diseñado por el arquitecto Paul Wallot, se inauguró en 1894. Entre otras perlas simbólicas, al Kaiser Guillermo II le molestaba soberanamente que la cúpula diseñada por Wallot tuviera 75 metros, 8 metros más alta que el Palacio Real de Berlín, con 67 metros.

En términos contemporáneos, la decisión de reinstaurar el Reichstag en Berlín después de años con sede en Bonn, debido a la partición de Alemania en dos bloques tras la segunda guerra mundial, ya indica la profunda carga simbólica del emplazamiento. Berlín, la ciudad partida, debía ser la sede, tanto por tradición histórica, como por la capacidad de codificar un fuerte mensaje simbólico, de la reunificación de un país entero. Igualmente, fue motivo de muchas idas y venidas la hoy famosa cúpula de cristal del edificio. Planteada como un elemento puramente simbólico, en referencia a la cúpula del Wallot, Sir Norman Foster se opuso rotundamente hasta que cedió. Por cierto un inglés realizando el parlamento alemán, viene a ser otro símbolo de la voluntad alemana de auto-perdonar su pasado.

De todas formas, el acto quizás más insólito y profundamente simbólico que ocurrió en el Reichstag fue la performance del artista búlgaro Christo, que durante 2 semanas, entre finales de junio y principios de julio de 1995, envolvió literalmente el edificio con tela ignifuga y cuerdas, rememorando así el incendio provocado por los nazis la noche del 27 al 28 de febrero de 1933. Por encima de cualquier previsión, la contundente acción artística atrajo a más de 5 millones de visitantes y dejo en las arcas de la ciudad cerca de 1.000 millones de marcos. De repente, un edificio sin demasiada apreciación por parte del pueblo alemán y con una historia llena de dificultades, se convertía en el símbolo de la reunificación. Una especie de edificio empaquetado, que a modo de regalo, era ofrecido al pueblo.

A partir de ahí, el proceso de remodelación y el éxito popular y por supuesto simbólico, fue incontestable. Desde su inauguración en 1999, ya sea para subir a la famosa cúpula de cristal o para acceder a las sesiones parlamentarias como público, el parlamento alemán ha acogido más de 20 millones de visitas.

En resumen, un edificio que alberga el pacto de lo común, como podríamos llamar a la democracia, ya sea en la forma de un parlamento, de un ayuntamiento, un cabildo, o cualquier otra cosificación de la democracia en piedra, debe reunir y saber transmitir elementos que transcienden su propia función democrática.

Son edificios que simbolizan un pacto entre iguales.

Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, junio 2013

The image of the post comes from of the web of the own Christo | Photography: Wolfgang Volz.

Daoíz and Velarde are the names of the two lions that flanquean the main façade of the congress of the deputies in Madrid. The image majestuosa of both fieras melted in bronze in the Real factory of artillery of Seville, has turned into one of the most photographed icons of the capital.

The history of Benavides and Malospelos, that is like the Madrilenian nickname fondly to one of the most visible symbols of the democracy, traces back to an old controversy arisen the same year in that the building, projected by Narciso Pascual and Colomer, was inaugurated in 1850. The emplazamiento of the lions was allocated initially to two big, and when seeming something patosas farolas, that raised in his moment airadas critical of the gentlemen deputies and the population in general.

In front of the magnitude of the reaction, commissioned to Poncio Ponzano, author to his time of the frontispiece of the congress of deputies, that esculpiera with the cannons confiscated in the war of Morocco of 1860 a couple of fieros guardians of the palace of the village. It gives  the case before opting by the bronze and in front of the terrible economic situation of the country, that  esculpieron two lions in plaster, with a patina of bronze, in front of the impossibility to realise the sculptures in marble or another nobler material. Even this poor version of the lions arrive to be installed in the current place, but the climatic conditions did that the pieces began to degrade  very quickly.

In front of the high sum pretended by Ponzano, commissioned  again the fieras to the sculptor José Bellver, two feline of scale much more reduced, this time in stone. The chirigota popular and the disproportion of the figures, said that they seemed two dogs rabiosos, more than two lions, created a strong rejection from the same moment in that they installed  in his emplazamiento and quickly were sold. Finally, and going out with his, went back  to Ponzano for, this time yes, take advantage of the incautación of two cannons of the war with Morocco and melt the pieces.

Apart from the history rocambolesca from the sculptural, nearest pieces to the sauce that to the guessed right planning of the symbols of a country, which is the nature of the reason for which giants of the considered one stand firm two representation, the most fierce and majestic animal of the nature, just person in front of the courts, later congress of the deputies?

There is no another possible response that her of symbolizing a power, that is to say, the whole significant load to lead in certain signs of the architectural and sculptural language of what the democracy is, or it should be. In fact, more than a symbol or several symbols, one might speak about a system of symbols what gives to the buildings that hoard the popular sovereignty a dimension extra.

To begin, in case of the deputies’ congress, the lions symbolize the greatness, it does not exempt of aggressiveness, of the space that they are guarding, I joust to his backs. His presence dignifies and indicates clearly that the building that contains the essences of the democracy must be preserved of any external assault. It is for it, that like safety police officer, the lions competed in the principal entry, immediately codify a message thrown to the population. That one that tries to knock down the props of the popular sovereignty will be a pasture of the lions.

We know that the flags, the shields, the majesty of certain representative buildings, etc., they are symbolic messages that safeguard the ritual of the democratic thing. The fascism also has the learned well lesson. We know igualemnte that the new buildings arisen with the autonomous process in Spain, parliamentary headquarters in the main, they have been located in former religious buildings, military barracks in disuse, mansions and enclosedly conservatoires. That is to say, in a great majority, buildings where the stones contribute a statement on having developed of the democracy.

It is interesting as in many buildings of new plant, of the tens and tens that have been realized in the country from the restoration of the democracy, specially town halls again mold, the balcony is kept, that is to say, the place where former the representatives of the villas and cities were giving his speeches to the population. And nevertheless, it is evident that today nobody uses this architectural platform to go to the citizens. Another symbol.

One of the most awkward situations is undoubtedly when it is necessary to to realize a new parliament or when it is decided to move a responsible building of the democracy to and from. Reichstag‘s case, the German parliament, is trufado of decisions that go beyond the functional opportunity, the criteria of design to realize a concrete labor or energetic or technical equally necessary considerations.

After multiple initial vicissitudes the parliamentary building of the German people, designed by the architect Paul Wallot, was inaugurated in 1894. Between other symbolic pearls, it was bothering the Kaiser Guillermo II sovereignly that the dome designed by Wallot had 75 meters, 8 meters higher than the Royal palace of Berlin, with 67 meters.

In contemporary terms, the decision to re-restore the Reichstag in Berlin after years with headquarters in Bonn, due to the partition of Germany in two blocks after the second world war, already indicates the deep symbolic load of the emplacement. Berlin, the divided city, had to be the headquarters, so much for historical tradition, since for the aptitude to codify a strong symbolic message, of the reunification of an entire country. Equally, it was a motive of many comings and goings today famous dome of crystal of the building. Raised as a purely symbolic element, in reference to the dome of the Wallot, Sir Norman Foster objected roundly until it yielded. Certainly an Englishman realizing the German parliament, it comes to be another symbol of the German will of auto-excusing his past.

Of all forms, the act probably more unusual and deeply symbolic that it happened in the Reichstag was the performance of the Bulgarian artist Christo, who for 2 weeks, between ends of June and beginning of July, 1995, wrapped literally the building with fireproof fabric and ropes, recalling this way the fire provoked by the Nazi the night from February 27 to February 28, 1933. Over any forecast, the forceful artistic action attracted more than 5 million visitors and I stop in the arks of the city near 1.000 million frames. Suddenly, a building without too many appraisal on the part of the German people and with a history full of difficulties, was turning into the symbol of the reunification. A species of stiff building, which like gift, was offered to the people.

From there, the process of remodeling and the popular success and certainly symbolic, it was incontestable. From his inauguration in 1999, already be to rise to the famous dome of crystal or to accede to the parliamentary meetings as public, the German parliament has received more than 20 million visits.

In short, a building that shelters the agreement of the common thing, since we might call to the democracy, already is in the form of a parliament, of a town hall, a chapter, or any other cosification of the democracy in stone, it must assemble and be able to transmit elements that transcienden his own democratic function.

They are buildings that symbolize an agreement between equal.

Miquel Lacasta. Doctor architect
Barcelona, juny 2013

A imaxe do post provén da web do propio Christo | Foto: Wolfgang Volz.

Daoíz e Velarde son os nomes dos dous leóns que flanquean a fachada principal do congreso dos deputados en Madrid. A imaxe majestuosa de ambas fieras fundidas en bronce na Real fábrica de artillería de Sevilla, converteuse nun dos iconos máis fotografados da capital.

A historia de Benavides e Malospelos, que é como os madrileños alcuman cariñosamente a un dos símbolos máis visibles da democracia, remóntase a unha vella polémica xurdida o mesmo ano en que o edificio, proxectado por Narciso Pascual e Colomer, foi inaugurado en 1850. O emprazamento dos leóns estaba destinado inicialmente a dous grandes, e ao parecer algo patosas farolas, que levantaron no seu momento airadas críticas dos señores deputados e a poboación en xeral.

Ante a magnitude da reacción, encargouse a Poncio Ponzano, autor á súa vez do frontispicio do congreso de deputados, que esculpiera cos canóns incautados na guerra de Marruecos de 1860 unha parella de fieros gardiáns do palacio do pobo. Dáse o caso antes de optar polo bronce e ante a terrible situación económica do país, que se esculpieron dous leóns en yeso, cunha pátina de bronce, ante a imposibilidad de realizar as esculturas en mármore ou outro material máis nobre. Incluso esa versión pobre dos leóns chego a ser instalada no lugar actual, pero as condicións climáticas fixeron que as pezas empezasen a degradarse moi rápidamente.

Ante a elevada suma pretendida por Ponzano, encargáronse de novo as fieras ao escultor José Bellver, dous felinos de escala moito máis reducida, esta vez en pedra. A chirigota popular e a desproporción das figuras, dicían que parecían dous cans rabiosos, máis que dous leóns, crearon un forte rexeitamento desde o mesmo momento en que se instalaron no seu emprazamento e rápidamente foron vendidas. Finalmente, e saíndose coa súa, volveuse a Ponzano para, esta vez si, aproveitar a incautación de dous canóns da guerra con Marruecos e fundir as pezas.

Separadamente da historia rocambolesca das pezas escultóricas, máis próximas ao sainete que á planificación acertada dos símbolos dun país, ¿Cal é a natureza da razón pola cal plántanse dúas representación xigantes do considerado, o animal máis fiero e majestuoso da natureza, xusto diante do as cortes, máis tarde congreso dos deputados?

Non hai outra resposta posible que a de simbolizar un poder, é dicir, abocar en certos signos da linguaxe arquitectónico e escultórico toda a carga significante do que a democracia é, ou debería ser. De feito, máis que un símbolo ou varios símbolos, podería falarse dun sistema de símbolos o que dá aos edificios que atesouran a soberanía popular unha dimensión extra.

Para empezar, no caso do congreso de deputados, os leóns simbolizan a grandeza, non exenta de agresividade, do espazo que están gardando, xusto ás súas costas. A súa presenza dignifica e indica claramente que o edificio que contén as esencias da democracia debe ser preservado de calquera ataque externo. É por iso, que a modo de garda de seguridade, os leóns apostados na entrada principal, inmediatamente codifican unha mensaxe lanzada á poboación. Aquel que intente derribar os alicerces da soberanía popular será pasto dos leóns.

Sabemos que as bandeiras, os escudos, a majestuosidad de certos edificios representativos, etc., son mensaxes simbólicas que salvagardan o ritual do democrático. O fascismo tamén ten a lección ben apresa. Sabemos igualemnte que os novos edificios xurdidos co proceso autonómico en España, sedes parlamentarias na súa maioría, foron emplazados en antigos edificios relixiosos, cuarteis militares en desuso, mansións e ata conservatorios. É dicir, nunha gran maioría, edificios onde as pedras aportan un relato ao devir da democracia.

É interesante como en moitos edificios de nova planta, das decenas e decenas que se realizaron no país desde a restauración da democracia, especialmente concellos de novo cuño, mantense o balcón, é dicir, o lugar onde antiguamente os representantes das vilas e cidades daban os seus discursos á poboación. E con todo, é evidente que hoxe día ninguén usa esta plataforma arquitectónica para dirixirse aos cidadáns. Outro símbolo.

Unha das situacións máis comprometidas é sen dúbida cando se debe realizar un novo parlamento ou cando se decide trasladar un edificio garante da democracia dun lugar a outro. O caso de Reichstag, o parlamento Alemán, está trufado de decisións que van máis aló da oportunidade funcional, os criterios de deseño para realizar un labor concreto ou consideracións energéticas ou técnicas igualmente necesarias.

Tras múltiples vicisitudes iniciais o edificio parlamentario do pobo alemán, deseñado polo arquitecto Paul Wallot, inaugurouse en 1894. Entre outras perlas simbólicas, ao Kaiser Guillermo II molestáballe soberanamente que a cúpula deseñada por Wallot tivese 75 metros, 8 metros máis alta que o Palacio Real de Berlín, con 67 metros.

En términos contemporáneos, a decisión de reinstaurar o Reichstag en Berlín logo de anos con sé en Bonn, debido á partición de Alemania en dous bloques trala segunda guerra mundial, xa indica a profunda carga simbólica do emprazamento. Berlín, a cidade partida, debía ser a sé, tanto por tradición histórica, como pola capacidade de codificar unha forte mensaxe simbólica, da reunificación dun país enteiro. Igualmente, foi motivo de moitas idas e vidas a hoxe famosa cúpula de cristal do edificio. Suscitada como un elemento puramente simbólico, en referencia á cúpula do Wallot, Sir Norman Foster opúxose rotundamente ata que cedeu. Por certo un inglés realizando o parlamento alemán, vén ser outro símbolo da vontade alemá de auto-perdoar o seu pasado.

De todos os xeitos, o acto quizais máis insólito e profundamente simbólico que ocorreu no Reichstag foi a performance do artista búlgaro Christo, que durante 2 semanas, entre finais de xuño e principios de xullo de 1995, envolveu literalmente o edificio con tea ignifuga e cordas, rememorando así o incendio provocado polos nazis a noite do 27 ao 28 de febreiro de 1933. Por encima de calquera previsión, a contundente acción artística atraeu a máis de 5 millóns de visitantes e deixo nas arcas da cidade preto de 1.000 millóns de marcos. De súpeto, un edificio sen demasiada apreciación por parte do pobo alemán e cunha historia chea de dificultades, convertíase no símbolo da reunificación. Unha especie de edificio empaquetado, que a modo de agasallo, era ofrecido ao pobo.

A partir de aí, o proceso de remodelación e o éxito popular e por suposto simbólico, foi incontestable. Desde o seu inauguración en 1999, xa sexa para subir á famosa cúpula de cristal ou para acceder ás sesións parlamentarias como público, o parlamento alemán acolleu máis de 20 millóns de visitas.

En resumo, un edificio que alberga o pacto do común, como poderiamos chamar á democracia, xa sexa na forma dun parlamento, dun concello, un cabildo, ou calquera outra cosificación da democracia en pedra, debe reunir e saber transmitir elementos que transcienden a súa propia función democrática.

Son edificios que simbolizan un pacto entre iguais.

Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, xuño 2013

Miquel Lacasta Codorniu
Miquel Lacasta Codorniuhttps://axonometrica.wordpress.com/
Es cofundador en ARCHIKUBIK y también en @kubik - espacio multidisciplinario. Obtuvo un Ph.D. con honores (cum laude) en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya UIC y también fue galardonado con el premio especial Ph.D (UIC 2012), M.arch en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya, y se graduó como arquitecto en ETSAB Universitat Politècnica de Catalunya . Miquel es profesor asociado en ESARQ desde 1996. Anteriormente, fue profesor en Elisava y Escola LAI, y también en programas de postgrado en ETSAB y La Salle. Fue arquitecto en la oficina de Manuel Brullet desde 1989 desde 1995. Ha sido galardonado en "Taller Barcelona'96. El TGV, una oportunidad por estructurar la periferia ". Fue codirector del taller "Territorio Virtual, Límite Urbano" en ITSEM Guadalajara, México en 2000 y también codirector del taller "Ravalizar Barcelona" en ITSEM Guadalajara, México, y CCNY, Nueva York, EE. UU. En 2002, 2003 y 2004. Ganó el premio A + en 2010 por Sunion School en el Best Educational Building, The International Architecture Award 2008 en The Chicago Athenaeum por Colin's House y el primer premio en Corian Prize en 2006. Su obra ha sido expuesta en Barcelona , Madrid, Florencia, Cannes y en Le Pavillon de l'Arsenal en París. Varias publicaciones han sido reconocidas por su trabajo como Quaderns, ON, Arquitectura Plus, Piso, Arquitectura y Diseño, El País, ABC, La Vanguardia, Clarín, Sole 24 Ore, y otros. Recientemente realizó conferencias en ITSEM Guadalajara, México, Facolta di Architettura di l'Alghero, Italia, msa Münster School of Architecture, Münster Alemania, IBM Think Tank en París, Francia, y varias universidades y organizaciones en España. Recientemente fue galardonado con el ZAC RN5 en el concurso Vitry-sur-Seine, un Eco-distrito de 255 residencias sociales y privadas y una residencia de estudiantes en Ivry, y 32 apartamentos asistidos para personas mayores en Olesa de Montserrat.
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