[:es]https://youtu.be/3ANYzndH7dk
Maestro de maestros, Oíza dejó en las aulas de la Escuela de Arquitectura de Madrid la esencia de su pensamiento, definido por él mismo como contradictorio. Francisco Javier Sáenz de Oíza, nació en Cáseda (Navarra) pero se crió en Sevilla. Su padre, también arquitecto, pidió el traslado a Madrid, con toda la familia, para que Oíza pudiera estudiar arquitectura.
No te mueras sin ir a Ronchamp entra en la leyenda del personaje y en la estrecha relación que mantuvo con el escultor y poeta Jorge Oteiza, a quien conoció a principios de los años 50 en Aranzazu, y cuya relación se mantuvo hasta el fin de sus días. Fue precisamente Oteiza quien, en los últimos meses de vida del arquitecto, le dijo que visitara la capilla que Le Corbusier había levantado en el noroeste de Francia y dio origen a esta frase mítica “No te mueras sin ir a Ronchamp”.
Personaje polémico y polemista, creador de obras distantes entre sí en el estilo y en la valoración del público. Si Oíza tenía razón y la arquitectura es como la grafología, quizá adentrándonos en Torres Blancas, en el Banco de Bilbao o en el Palacio de Festivales de Santander podamos conocer el universo que rodeó a Oíza, y a un Oíza más allá de su obra.
[:gl]https://youtu.be/3ANYzndH7dk
Mestre de mestres, Oíza deixou nas aulas da Escola de Arquitectura de Madrid a esencia do seu pensamento, definido por el mesmo como contraditorio. Francisco Javier Sáenz de Oíza, naceu en Cáseda (Navarra) pero criouse en Sevilla. O seu pai, tamén arquitecto, pediu o traslado a Madrid, con toda a familia, para que Oíza puidese estudar arquitectura.
Non te morras sen ir a Ronchamp entra na lenda do personaxe e na estreita relación que mantivo co escultor e poeta Jorge Oteiza, a quen coñeceu a principios dos anos 50 en Aranzazu, e cuxa relación se mantivo ata o fin dos seus días. Foi precisamente Oteiza quen, nos últimos meses de vida do arquitecto, lle dixo que visitase a capela que Le Corbusier levantara no noroeste de Francia e deu orixe a esta frase mítica “Non te morras sen ir a Ronchamp”.
Personaxe polémico e polemista, creador de obras distantes entre si no estilo e na valoración do público. Se Oíza tiña razón e a arquitectura é como a grafoloxía, quizais internándonos en Torres Brancas, no Banco de Bilbao ou no Pazo de Festivais de Santander poidamos coñecer o universo que rodeou Oíza, e un Oíza máis alá da súa obra.
[:en]https://youtu.be/3ANYzndH7dk
Teacher of teachers, Oíza left in the classrooms of the School of Architecture of Madrid the essence of his thought, defined by him itself as contradictory. Francisco Javier Sáenz de Oíza, was born in Cáseda (Navarre) but it grew up in Seville. His father, also architect, asked for the movement to Madrid, with the whole family, in order that Oíza could study architecture.
Do not die without going to Ronchamp it enters the legend of the personage and in the narrow relation that it supported with the sculptor and poet Jorge Oteiza, whom it knew at the beginning of the 50s in Aranzazu, and which relation was kept up to the end of his days. It was precisely Oteiza who, in the last months of life of the architect, said to him that he should visit the chapel that Corbusier had raised in the northwest of France and gave origin to this mythical phrase “Don´t die without going to Ronchamp”.
[:]





Vía Hans Brinker en twitter «Lo más curioso es el video en el que Basterretxea habla de cómo Oteiza y él corrigieron el proyecto de arquitectura»
Audiovisual que recupera el relato de las intervenciones del artista
Néstor Basterretxea en la cripta de la Basilica de Arantzazu. En este
documental, Basterretxea relata en primera persona los avatares de la
primera y fallida intervención de la década de los cincuenta, así como
su posterior y definitiva intervención pictórica de los años ochenta. El
documental muestra los dibujos originales del artista y ha sido
producido con motivo de proyecto «Miradas cruzadas: Néstor
Basterretxea», celebrado en en el Museo Oteiza entre julio de 2013 y
julio de 2014:
http://goo.gl/JiSDkH