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[:es]La tragedia de Leonidov | José Ramón Hernández Correa[:gl]A traxedia de Leonidov | José Ramón Hernández Correa[:en]Leonidov’s tragedy | José Ramón Hernández Correa[:]

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El estudiante de arquitectura Ivan Ilich Leonidov hizo el proyecto final de carrera más famoso de la historia. Tanto es así que aparece en toda Historia de la Arquitectura Moderna que se precie.

Ivan Ilich Leonidov, proyecto final de carrera | arquitectamoslocos.blogspot.com.es

El Instituto Lenin muestra cómo un muchacho que está terminando sus estudios es capaz de resolver con un golpe de genio las eternas desavenencias programáticas entre las dos corrientes arquitectónicas modernas principales en la URSS: la ASNOVA y la OSA. La primera era más formal y plástica, y la segunda más funcional e ideológica. El extraordinario proyecto de Leonidov es una potente obra formal, y al mismo tiempo propone un programa sólido y exacto.

Su profesor Alexander Vesnin, uno de los dioses (con su hermano Leonid) de la arquitectura moderna, se fijó en el joven y se lo llevó a su estudio en volandas. Un proyecto fin de carrera es un ejercicio escolar que no está llamado a ser construido. Lo que no sabía entonces el brillante Leonidov es que jamás se iba a construir ninguno de sus magníficos proyectos.

Edificios de todo tipo, planes urbanísticos, propuestas urbanas… Todo era provocador y poderoso. Todo se publicaba y daba la vuelta al mundo, pero no se construía.

La tragedia de Leonidov José Ramón Hernández Correa ivan-russian-architect-1902-1959-culture-russian-title-lenin-institute-of-librarianship-project-model-work-type-architectural-model- 1927

Leonidov admiraba a Le Corbusier, y Le Corbusier admiraba a Leonidov. Dicen que cuando el francés llegó a Moscú para presentarse al ignominioso concurso del Palacio de los Soviets preguntó si Leonidov participaba. Le contestaron que no y se frotó las manos.

«Entonces esto está ganado».

No ganó. El jurado dio el premio a una repugnante tarta de bodas, extendiendo el certificado de defunción de la arquitectura moderna en Rusia.

Leonidov había llegado demasiado tarde a la arquitectura, al mundo, a la vida. El poder, como todos los poderes del mundo, quería obras sólidas, clásicas, simétricas, que su zafia autoridad supiera entender. La revolución utilizó las vanguardias artísticas para menear al poder, para sacudir la apolillada sociedad. Pero una vez que se instaló en los palacios los perpetuó, y a los artistas revolucionarios les dio una patada ahí. El cuento es el de siempre.

La OSA y la ASNOVA murieron. Ahora mandaba la VOPRA (Asociación de Arquitectos Proletarios), imbuida en el «realismo socialista». Por supuesto que Leonidov no pertenecía a aquella panda.

La arquitectura moderna se terminó. Hacer edificios modernos era ser «formalista» y «contrarrevolucionario». Ser muy bueno era ser «individualista» y «antisocial». Leonidov tuvo tantos enemigos como si hubiera construido cientos de edificios, pero no construyó ni uno solo.

Y seguía dibujando con una precisión asombrosa, con una fuerza terrible, con unas ideas geniales, y algunas revistas europeas le seguían publicando sus proyectos. Pero le estaba vetado construir.

Cada vez era más místico, cada vez estaba más enfebrecido por su trabajo. Cada vez estaba más «iluminado». Daba soluciones a los rascacielos modernos, a las ciudades industriales, a los equipamientos para el pueblo. Dibujaba, hacía maquetas, plasmaba ideas. Pero no construía.

La URSS no podía permitirse tener técnicos cualificados vagueando y haciendo chorradas. Había que servir a la revolución. Había que trabajar. Leonidov fue llamado junto con otros grandes arquitectos para  colaborar en las diversas obras que había que hacer en el sanatorio termal Ordzhonikidze, en Kislovodsk.

Ivan Ilich Leonidov
Ivan Ilich Leonidov

A su brillante mano, a su genial inspiración, se debe una ridícula escalinata al aire libre, a base de gradas y explanadas semicirculares, pasteleramente neoclásica, coronada por un balcón repollón con balaustradas.

El mejor arquitecto de la vanguardia rusa hizo esa única obra en su vida. El gran Leonidov, envidia y celos de Le Corbusier, hizo un graderío estúpido rematado por un balconcillo idiota. Caiga el oprobio sobre los criminales que segaron aquella vida heroica.

José Ramón Hernández Correa
Doctor Arquitecto y autor de Arquitectamos locos?
Toledo · enero 2011

[:gl]

O estudante de arquitectura Ivan Ilich Leonidov fixo o proxecto final de carreira máis famoso da historia. Tanto é así que aparece en toda Historia da Arquitectura Moderna que se preciar.

Ivan Ilich Leonidov, proxecto final de carrera | arquitectamoslocos.blogspot.com.es

O Instituto Lenin mostra como un raparigo que está terminando os seus estudos é capaz de resolver cun golpe de xenio as eternas desavenencias programáticas entre as dúas correntes arquitectónicas modernas principais na URSS: a ASNOVA e a OSA. A primeira era máis formal e plástica, e a segunda máis funcional e ideolóxica. O extraordinario proxecto de Leonidov é unha potente obra formal, e ao mesmo tempo propón un programa sólido e exacto.

O seu profesor Alexander Vesnin, un dos deuses (co seu irmán Leonid) da arquitectura moderna, fixouse no mozo e levoullo ao seu estudo en volandas. Un proxecto fin de carreira é un exercicio escolar que non está chamado a ser construído. O que non sabía entón o brillante Leonidov é que xamais se ía a construír ningún dos seus magníficos proxectos.

[…]

José Ramón Hernández Correa

+ artigo publicado en arquitectamoslocos?

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The student of architecture Ivan Ilich Leonidov did the most famous final project of career of the history. So much it is so it appears in any History of the Modern Architecture that boasts.

Ivan Ilich Leonidov, Final project of career | arquitectamoslocos.blogspot.com.es

The Institute Lenin shows how a boy who is finishing his studies is capable of solving with a blow of genius the eternal programmatical disagreements between both architectural modern principal currents in the USSR: the ASNOVA and IT her DARES. The most formal first and plastic age, and second the most functional and ideological. Leonidov’s extraordinary project is a powerful formal work, and at the same time he proposes a solid and exact program.

His teacher Alexander Vesnin, one of the gods (with his brother Leonid) of the modern architecture, concentrated on the young person and one took it to his study in the air. A project end of career is a school exercise that is not called to be constructed. What the brilliant Leonidov did not know then is that there was never going to be constructed any of his magnificent projects.

[…]

José Ramón Hernández Correa

+ article is published in arquitectamoslocos?

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José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
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