InicioartículosKonstantín Mélnikov: Ciudad como máquina para dormir | Jelena ProkopljevićKonstantín Mélnikov: Cidade...

[:es]Konstantín Mélnikov: Ciudad como máquina para dormir | Jelena Prokopljević[:gl]Konstantín Mélnikov: Cidade como máquina para dormir | Jelena Prokopljević[:en]Konstantín Mélnikov: City as sleep machine | Jelena Prokopljević[:]

[:es]

Dormitorio bloque, maqueta
Dormitorio bloque, maqueta

En 1929, en plena explosión propagandística alrededor del primer plan quinquenal fue convocado el concurso para la Ciudad Verde, un barrio de descanso situado en la zona verde en las afueras de Moscú. El primer plan quinquenal soviético (1928-1932) tuvo como tema central la industrialización a gran escala y la mecanización de todas las ramas de producción, colectivización de la agricultura y de la tierra, formación de los koljoses (cooperativas agrícolas). El plan sentó las bases para la planificación económica en toda Europa Oriental, acabando en una gran celebración por haber adelantado en un año la producción prevista. La construcción de complejos de industria pesada en toda la geografía con los asentamientos para los obreros, suscitaron el segundo debate urbanístico sobre las características y la organización de la ciudad socialista, tras un primer debate relacionado con la electrificación masiva y los supuestos económicos definidos por la NEP.

En pocos años fue convocada una multitud de concursos para planificar las nuevas ciudades industriales: Kuznetsk, Avtostroi en Nizni Novgorod, Magnitogorsk, Stalingrado, Jarkov, Kominternovsk, entre otros. Los grandes nombres de constructivismo ruso participaron en el debate entre los principios de urbanismo y desurbanismo y hubo mucho intercambio con la vanguardia europea; varios nombres importantes sobre todo en torno a Ernst May y a su “Brigada May” que trabajaba sobre Magnitogorsk, participaron en la planificación y construcción de las nuevas ciudades soviéticas.

La Ciudad Verde, sin embargo, era otra cosa. Se trataba de una ciudad satélite cerca de Moscú para 100.000 habitantes (o usuarios) que no se vinculaba directamente a los centros de trabajo. De hecho, todo lo contrario: su razón de ser era el descanso intensivo de los trabajadores y por tanto, interesaba su más extremo alejamiento de la industria. Se preveía un tipo de alojamiento temporal, una especie de segunda residencia intercambiable, unida por los centros de cultura y educación y grandes masas verdes.

La propuesta de Mélnikov fue posiblemente su proyecto más radical: la idea principal era asegurar la máxima calidad de sueño, planteando la ciudad como la máquina para dormir. Su elemento base eran las unidades residenciales de dormitorios colectivos, cada una para 4000 personas, organizadas de tal manera que permitían un sueño profundo e ininterrumpido y cuyo diseño tendría que unir los conocimientos de médicos, músicos, arquitectos y otros técnicos. El problema de la clase obrera era el descanso. Las 8 horas de trabajo se alargaban sistemáticamente para cumplir o superar las cuotas de productividad establecidas por el plan. Había además el trabajo voluntario para la comunidad, horas de educación continua, reuniones interminables de las células políticas y sesiones de autocrítica que hacían desaparecer a las 8 horas libres además de alguna hora del sueño que también se reducía por la pérdida de tiempo en desplazamientos o abastecimiento. En la memoria del proyecto Mélnikov escribía:

“Y ahora cuando oigo que nuestra salud necesita de alimentación, yo digo que no, que lo que necesita es sueño. Todos dicen que para descansar se necesita de aire, y yo digo nuevamente que no: sin sueño el aire es incapaz de restablecer nuestras fuerzas…”

Dormitorio bloque, planta y sección
Dormitorio bloque, planta y sección

El bloque –de tipo cuartel- consistía de dos alas unidas por el núcleo de comunicaciones y servicios mientras que los extremos de cada una son reservados para las áreas de control ambiental. Para hacer agradable y sobre todo funcional el sueño individual en un dormitorio colectivo, lo más importante era el aislamiento o el control acústico. Mélnikov planteó un trabajo interdisciplinar para contrarrestar los ruidos de gente entrando, hablando o roncando mientras los otros proletarios duermen. Se podían reproducir sonidos de la naturaleza, de hojas de árboles, lluvia fina o de olas del mar. También se reproducían piezas de música o lectura de libros si los sonidos naturales no daban resultado. Se controlaba la temperatura, la humedad y la presión del aire, se impulsaban aromas de bosques o prados, pero si todavía costaba conciliar el sueño, las camas, completamente mecanizadas se podían balancear suavemente. De esta manera el edificio actuaba en todos los niveles sensoriales: físico, psíquico, químico, térmico o mecánico. También las alas de los bloques tenían los forjados inclinados para optimizar la posición de los cuerpos que descansan. El absoluto control ambiental en el interior, como también el control del mecanismo del sueño permitía que los acabados sean totalmente transparentes y restablecer con la luz el ciclo natural del sueño.

Mélnikov calculó que la ciudad tendría 12 de estos bloques situados a lo largo del anillo perimetral, mientras que el interior se dividía en sectores de bosque, jardines y huertos, ciudad infantil, zoológico, sector público. El centro geométrico del círculo se destinaba al Instituto de la Persona, marcado en el plano con una estrella, donde los trabajadores recibían la educación ideológica. La Ciudad Verde tenía otras edificaciones con contenidos afines a la función general de descanso: estación de trenes que aprovechaba la gran cubierta de los andenes para convertirse puntualmente en sala de conciertos, hotel con pabellones turísticos y bloques de viviendas para los empleados del centro. Estos bloques se pensaron como galerías públicas -o domésticas como las llamaba Mélnikov- de 200m de longitud donde en la planta baja se situaban las viviendas y en la planta primera los contenidos públicos: biblioteca, guardería, cafetería, etc. El hotel municipal, también de dos largas alas de habitaciones, proponía escalar en tres niveles el interior de cada habitación para permitir un asoleamiento total y una ventilación óptima del espacio interior. Se llegó a construir una habitación a escala 1:1. Mientras que las galerías públicas y el hotel tenían un diseño similar y racionalista, los pabellones turísticos – uno cónico y otro en forma de pirámide invertida- recordaban a las formas de su pabellón de París de 1925 o del proyecto para el faro dedicado a Cristóbal Colón, también de 1929.

La Ciudad Verde de Mélnikov toca el límite de la distopía en el punto donde plantea que una estructura superior -el estado- pueda llegar a colectivizar y controlar el sueño, el último reducto de la individualidad que quedaba tras la total ocupación y organización del tiempo libre. El uso de la mecánica y la tecnología para dar forma a la vida diaria, hasta para imponerla a la naturaleza y a la humanidad fue la obsesión de las primeras décadas de la URSS, que acompañaba a la ilusión de un desarrollo industrial explosivo. La arquitectura del constructivismo formaba parte importante del imaginario mecanicista, sobre todo los trabajos adscritos al grupo OSA. Melnikov es el constructivista más conocido en el occidente precisamente porque no lo era del todo. Su pensamiento, en un tiempo próximo al grupo ASNOVA de Ladovsky y Golosov, exploraba las implicaciones psicológicas y perceptivas de la arquitectura. Su funcionalismo se basaba en la expresividad de la forma –de los volúmenes en movimiento- y en la graduación de las apreciaciones tanto de la arquitectura nueva como de la histórica. Por parte de sus oponentes contemporáneos, Mélnikov a menudo era tildado de formalista, la mayor descalificación en la arquitectura (y cultura en general) soviética. La posición a medio camino entre el constructivismo y el acadecismo lo marginó, primero de la enseñanza en Vjutemás y después de la práctica profesional, en un momento histórico en el que los matices no tenían suficiente fuerza de persuasión.

Ciudad verde. Plano general.
Ciudad verde. Plano general.

Más que una solución para un barrio de descanso, la Ciudad Verde de Mélnikov puso de relieve las carencias de la calidad de vida individual de las ciudades proyectadas desde la funcionalidad y la eficiencia. La máquina para dormir fue una manera de decir que el bienestar psicológico tenía la misma importancia para el individuo (o para el proletario) que el bienestar físico. Por encima de la abundancia del aire limpio, de los árboles y de la luz natural, había que hacer un esfuerzo profesional para añadir las calidades: olores, temperatura o humedad, colores e intensidad, sonidos y silencio.

Jelena Prokopljevic. Doctora Arquitecta
Barcelona. abril 2014

Fotografías: S.O. Khan Magomedov “Las 100 Mejores Obras Maestras del Vanguardismo Arquitectónico Soviético”. Editorial URSS, Moscú 2004.

[:gl]

Dormitorio bloque, maqueta
Dormitorio bloque, maqueta

En 1929, en plena explosión propagandística ao redor do primeiro plan quinquenal foi convocado o concurso para a Cidade Verde, un barrio de descanso situado na zona verde nos arredores de Moscova. O primeiro plan quinquenal soviético (1928-1932) tivo como tema central a industrialización a gran escala e a mecanización de todas as ramas de produción, colectivización da agricultura e da terra, formación dos koljoses (cooperativas agrícolas). O plan sentou as bases para a planificación económica en toda Europa Oriental, acabando nunha gran celebración por adiantar nun ano a produción prevista. A construción de complexos de industria pesada en toda a xeografía cos asentamentos para os obreiros, suscitaron o segundo debate urbanístico sobre as características e a organización da cidade socialista, tras un primeiro debate relacionado coa electrificación masiva e os supostos económicos definidos pola NEP.

En poucos anos foi convocada unha multitude de concursos para planificar as novas cidades industriais: Kuznetsk, Avtostroi en Nizni Novgorod, Magnitogorsk, Stalingrado, Jarkov, Kominternovsk, entre outros. Os grandes nomes de constructivismo ruso participaron no debate entre os principios de urbanismo e desurbanismo e houbo moito intercambio coa vangarda europea; varios nomes importantes sobre todo ao redor de Ernst May e ao seu “Brigada May” que traballaba sobre Magnitogorsk, participaron na planificación e construción das novas cidades soviéticas.

A Cidade Verde, con todo, era outra cousa. Tratábase dunha cidade satélite preto de Moscova para 100.000 habitantes (ou usuarios) que non se vinculaba directamente aos centros de traballo. De feito, todo o contrario: a súa razón de ser era o descanso intensivo dos traballadores e por tanto, interesaba o seu máis extremo afastamento da industria. Prevíase un tipo de aloxamento temporal, unha especie de segunda residencia intercambiable, unida polos centros de cultura e educación e grandes masas verdes.

A proposta de Mélnikov foi posiblemente o seu proxecto máis radical: a idea principal era asegurar a máxima calidade de soño, expondo a cidade como a máquina para durmir. O seu elemento basee eran as unidades residenciais de dormitorios colectivos, cada unha para 4000 persoas, organizadas de tal maneira que permitían un soño profundo e ininterrompido e cuxo deseño tería que unir os coñecementos de médicos, músicos, arquitectos e outros técnicos. O problema da clase obreira era o descanso. As 8 horas de traballo alongábanse sistematicamente para cumprir ou superar as cotas de produtividade establecidas polo plan. Había ademais o traballo voluntario para a comunidade, horas de educación continua, reunións interminables das células políticas e sesións de autocrítica que facían desaparecer ás 8 horas libres ademais dalgunha hora do soño que tamén se reducía pola perda de tempo en desprazamentos ou abastecemento. Na memoria do proxecto Mélnikov escribía:

“E agora cando oio que a nosa saúde necesita de alimentación, eu digo que non, que o que necesita é soño. Todos din que para descansar necesítase de aire, e eu digo novamente que non: sen soño o aire é incapaz de restablecer as nosas forzas…”

Dormitorio bloque, planta y sección
Dormitorio bloque, planta e sección

O bloque -de tipo cuartel- consistía de dúas ás unidas polo núcleo de comunicacións e servizos mentres que os extremos de cada unha son reservados para as áreas de control ambiental. Para facer agradable e sobre todo funcional o soño individual nun dormitorio colectivo, o máis importante era o illamento ou o control acústico. Mélnikov expuxo un traballo interdisciplinar para contrarrestar os ruídos de xente entrando, falando ou roncando mentres os outros proletarios dormen. Podíanse reproducir sons da natureza, de follas de árbores, choiva fina ou de ondas do mar. Tamén se reproducían pezas de música ou lectura de libros se os sons naturais non daban resultado. Controlábase a temperatura, a humidade e a presión do aire, impulsábanse aromas de bosques ou prados, pero se aínda custaba conciliar o soño, as camas, completamente mecanizadas podíanse balancear suavemente. Desta maneira o edificio actuaba en todos os niveis sensoriais: físico, psíquico, químico, térmico ou mecánico. Tamén as ás dos bloques tiñan os forxados inclinados para optimizar a posición dos corpos que descansan. O absoluto control ambiental no interior, como tamén o control do mecanismo do soño permitía que os acabados sexan totalmente transparentes e restablecer coa luz o ciclo natural do soño.

Mélnikov calculou que a cidade tería 12 destes bloques situados ao longo do anel perimetral, mentres que o interior dividíase en sectores de bosque, xardíns e hortos, cidade infantil, zoológico, sector público. O centro xeométrico do círculo destinábase ao Instituto da Persoa, marcado no plano cunha estrela, onde os traballadores recibían a educación ideolóxica. A Cidade Verde tiña outras edificacións con contidos afíns á función xeral de descanso: estación de trens que aproveitaba a gran cuberta das plataformas para converterse puntualmente en sala de concertos, hotel con pavillóns turísticos e bloques de vivendas para os empregados do centro. Estes bloques pensáronse como galerías públicas -ou domésticas como as chamaba Mélnikov- de 200m de lonxitude onde na planta baixa situábanse as vivendas e na planta primeira os contidos públicos: biblioteca, gardería, cafetería, etc. O hotel municipal, tamén de dúas longas ás de habitacións, propoñía escalar en tres niveles o interior de cada habitación para permitir un asoleamiento total e unha ventilación óptima do espazo interior. Chegouse a construír unha habitación a escala 1:1. Mentres que as galerías públicas e o hotel tiñan un deseño similar e racionalista, os pavillóns turísticos ? un cónico e outro en forma de pirámide investida- lembraban ás formas do seu pavillón de París de 1925 ou do proxecto para o faro dedicado a Cristóbal Colón, tamén de 1929.

A Cidade Verde de Mélnikov toca o límite da distopía no punto onde expón que unha estrutura superior -o estado- poida chegar a colectivizar e controlar o soño, o último reduto da individualidade que quedaba tras a total ocupación e organización do tempo libre. O uso da mecánica e a tecnoloxía para dar forma á vida diaria, ata para impoñela á natureza e á humanidade foi a obsesión das primeiras décadas da URSS, que acompañaba á ilusión dun desenvolvemento industrial explosivo. A arquitectura do constructivismo formaba parte importante do imaxinario mecanicista, sobre todo os traballos adscritos ao grupo OSA. Melnikov é o constructivista máis coñecido no occidente precisamente porque non o era do todo. O seu pensamento, nun tempo próximo ao grupo ASNOVA de Ladovsky e Golosov, exploraba as implicacións psicolóxicas e perceptivas da arquitectura. O seu funcionalismo baseábase na expresividade da forma -dos volumes en movemento- e na gradación das apreciacións tanto da arquitectura nova como da histórica. Por parte dos seus opoñentes contemporáneos, Mélnikov a miúdo era tachado de formalista, a maior descualificación na arquitectura (e cultura en xeral) soviética. A posición a medio camiño entre o constructivismo e o acadecismo marxinouno, primeiro do ensino en Vjutemás e despois da práctica profesional, nun momento histórico no que os matices non tiñan suficiente forza de persuasión.

Ciudad verde. Plano general.
Cidade verde. Plano xeral.

Máis que unha solución para un barrio de descanso, a Cidade Verde de Mélnikov puxo de relevo as carencias da calidade de vida individual das cidades proxectadas desde a funcionalidade e a eficiencia. A máquina para durmir foi unha maneira de dicir que o benestar psicolóxico tiña a mesma importancia para o individuo (ou para o proletario) que o benestar físico. Por encima da abundancia do aire limpo, das árbores e da luz natural, había que facer un esforzo profesional para engadir as calidades: cheiros, temperatura ou humidade, cores e intensidade, sons e silencio.

Jelena Prokopljevic. Doutora Arquitecta
Barcelona. abril 2014

Fotografías: S.O. Khan Magomedov “Las 100 Mejores Obras Maestras del Vanguardismo Arquitectónico Soviético”. Editorial URSS, Moscú 2004.

[:en]

Dormitorio bloque, maqueta
Bedroom block, model

In 1929, in full propaganda explosion about the first five-year plan was summoned the contest for the Green City, a neighborhood of rest placed in the green space in the suburbs of Moscow. The first five-year Soviet plan (1928-1932) took as a central topic the large-scale industrialization and the mechanization of all the branches of production, colectivización of the agriculture and of the land, formation of the koljoses (agricultural cooperatives). The plan laid the foundations for the economic planning in the whole Eastern Europe, finishing in a great celebration for having advanced in one year the foreseen production. The construction of complexes of industry weighed in the whole geography with the accessions for the workers, they provoked the second urban development debate on the characteristics and the organization of the socialist city, after the first debate related to the massive electrification and the economic suppositions defined by the NEP.

In a few years a multitude of contests was summoned to plan the new industrial cities: Kuznetsk, Avtostroi in Nizni Novgorod, Magnitogorsk, Stalingrado, Kharkov, Kominternovsk, between others. The big names of constructivismo Russian took part in the debate between the beginning of urbanism and desurbanismo and there was very much exchange with the European forefront; several important names especially concerning Ernst May and to his “Brigade May” that was working on Magnitogorsk, they took part in the planning and construction of the new Soviet cities.

The Green City, nevertheless, was another thing. Satellite was treating itself about a city near Moscow for 100.000 inhabitants (or users) that was not linking itself directly to the centers of work. In fact, everything opposite: his raison d’être was the intensive rest of the workers and therefore, was interesting his more extreme withdrawal of the industry. There was foreseen a type of temporary housing, a species of the second exchangeable residence, joined by the centers of culture and education and big green masses.

Mélnikov‘s offer was possibly his more radical project: the principal idea was to assure the maximum quality of dream, raising the city as the machine to sleep. His element bases they were the residential units of collective bedrooms, each one for 4000 persons, organized in such a way that they were allowing a deep and uninterrupted dream and whose design would have to join the knowledge of doctors, musicians, architects and other technical personnel. The problem of the working class was the rest. 8 working hours were getting longer systematicly to expire or to overcome the quotas of productivity established by the plan. There was in addition the volunteer work for the community, hours of education it continues, endless meetings of the political cells and meetings self-criticisms that were making disappear to 8 breaks besides some hour of the dream that also was diminishing for the loss of time in displacements or supply. In the memory of the project Mélnikov he was writing:

“And now when I hear that our health needs from supply, I say that not, that what he needs is a dream. They all say that to rest he needs of air, and I say again that not: without dream the air is unable to restore our forces…”

Dormitorio bloque, planta y sección
Bedroom block, floor and section

The block – of type barrack – was consisting of two wings joined by the core of communications and services whereas the ends of each one are reserved for the areas of environmental control. To do agreeably and especially functionally the individual dream in a collective bedroom, the most important thing was the isolation or the acoustic control. Mélnikov considered a work interdisciplining to offset the noises of people entering, speaking or snoring while other proletarians sleep. There could be reproduced sounds of the nature, of leaves of trees, rain it dies or of waves of the sea. Also there were reproducing pieces of music or reading book if the natural sounds were not giving proved. There was controlled the temperature, the dampness and the pressure of the air, there were stimulated aromas of forests or meadows, but if still it was difficult to harmonize the dream, the beds, completely mechanized they could move to and fro softly. Hereby the building was acting in all the sensory levels: physical, psychic, chemical, thermal or mechanical. Also the wings of the blocks had the wrought ones inclined to optimize the position of the bodies that rest. The absolute environmental control in the interior, since also the control of the mechanism of the dream was allowing that the finished ones should be totally transparent and to restore with the light the natural cycle of the dream.

Mélnikov calculated that the city would have 12 of these blocks placed along the ring perimetral, whereas the interior was dividing in sectors of forest, gardens and gardens, infantile city, zoo, public sector. The geometric center of the circle was destined to the Institute of the Person, marked in the plane by a star, where the workers were receiving the ideological education. The Green City had other buildings with related contents to the general function of rest: station of trains that was taking advantage of the great cover of the platforms to turn punctually into room of concerts, hotel with tourist pavilions and blocks of housings for the employees of the center. These blocks were thought as public galleries – or servants like them it was calling Mélnikov – of 200m of length where in the ground floor the housings were placing and in the first plant the public contents: library, day-care center, cafeteria, etc. The municipal hotel, also of two long wings of rooms, was proposing to climb in three levels the interior of every room to allow a total asoleamiento and an ideal ventilation of the interior space. It managed to construct a room to scale 1:1. Whereas the public galleries and the hotel had a similar and racionalist design, the tourist pavilions – the conical and different one in the shape of reversed pyramid – were resembling the forms of his pavilion of Paris of 1925 or of the project for the beacon dedicated to Cristóbal Colón, also of 1929.

Mélnikov’s Green City touches the limit of the dystopia in the point where it raises that a top structure – the condition – could manage to collectivize and control the dream, the last redoubt of the individuality that was staying after the total occupation and organization of the time frees. The use of the mechanics and the technology to give form to the daily life, up to to impose it to the nature and to the humanity it was the obsession of the first decades of the USSR, which he was accompanying on the illusion of an industrial explosive development. The architecture of the constructivismo was forming a part importantly of the imaginary mecanicista, especially the works assigned to the OSA group. Melnikov is the constructivista more acquaintance in the west precisely because it it was not completely. His thought, in a time next the ASNOVA group of Ladovsky and Golosov, was exploring the psychological and perceptive implications of the architecture. His funcionalismo was basing on the expressiveness of the form – of the volumes on movement – and on the graduation of the appraisals both of the new architecture and of the historical one.On the part of his contemporary opponents, Mélnikov often was labelled as formalist, the major disqualification in the architecture (and culture in general) Soviet. The position to half a way between the constructivismo and the academismo isolated it, first of the education in Vjutemas and after the professional practice, in a historical moment in which the shades did not have sufficient force of persuasion.

Ciudad verde. Plano general.
Ciudad Green city. General Planning.

More than a solution for a neighborhood of rest, Mélnikov’s Green City emphasized the lacks of the quality of individual life of the cities projected from the functionality and the efficiency. The machine to sleep was a way of saying that the psychological well-being had the same importance for the individual (or for the proletarian) that the physical well-being. Over the abundance of the clean air, of the trees and of the natural light, it was necessary to do a professional effort to add the qualities: smells, temperature or dampness, colors and intensity, sounds and silence.

Jelena Prokopljevic. PhD Architect
Barcelona. April 2014

Photographies: S.O. Khan Magomedov “Las 100 Mejores Obras Maestras del Vanguardismo Arquitectónico Soviético”. Editorial URSS, Moscú 2004.

[:]

Jelena Prokopljević
Jelena Prokopljevićhttps://laciudadsocialista.wordpress.com/
Arquitecta e investigadora serbia, titulada por la Universidad de Belgrado, y residente en Barcelona, miembro del Comité de Expertos del Premio Europeo del Espacio Público Urbano desde la edición del 2014. Se doctoró en 2006 en la ETSAB, ciudad en la que reside y trabaja. Ha colaborado con la plataforma Eurasian Hub en proyectos de transformación urbana y ha sido responsable del área de arquitectura y urbanismo en la Casa del Este, organización radicada en Barcelona y dedicada a promover la cooperación con la Europa Central y Oriental. Entre sus publicaciones más destacadas, consta el libro Corea del Norte: Utopía de hormigón; arquitectura y urbanismo al servicio de una ideología (escrito con Roger Mateos, 2012) y el artículo «Espacio público en la ciudad socialista: entre la abundancia y la indefinición», publicado en URBS, revista de estudios urbanos y ciencias sociales. Además, suele impartir conferencias y participar en coloquios en lugares como la ETSAB, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la fundación Amigos de la UNESCO de Barcelona o la Universidad Ion Mincu de Bucarest. Prokopljević es miembro del Comité de expertos del Premio Europeo del Espacio Público Urbano desde su edición de 2014.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS