[:es]
Decía Le Corbusier que prefería dibujar a hablar. Es más rápido y deja menos espacio para la mentira. Al igual que los arquitectos, también la propia disciplina prefiere expresarse en el dibujo, en la imagen, para manifestar su razón de ser. La arquitectura, tal vez por su necesidad de expresar y concretar un futuro aún imaginario, ha encontrado siempre en lo gráfico su mejor aliado para comunicarse.

Cuando en 1923 se publicó la primera edición del libro de Le Corbusier, Vers une Architecture, éste recurrió a la imagen del automóvil y a su producción en serie para explicar lo que la vivienda moderna debía ser. Son muchas sus obras fotografiadas con la presencia de un automóvil de época, que además introduce cierta tensión a la composición de la fotografía, o si se prefiere, la transforma en una especie de secuencia cinematográfica.
Las fotografías que el estudio de Le Corbusier de la Ville Stein en Garches, son un buen ejemplo de ésta idea. En varias tomas los vehículos aparecen parcialmente, dando idea de la dirección que tomarán y entrando en conversación con la arquitectura. También podríamos recordar aquella fotografía en la que un coche ejecuta el giro de la planta baja de la Ville Savoye, en su recorrido hacia el garaje de la villa, o aquella otra en la que el propio Le Corbusier posaba apoyado frente a un automóvil, con el pabellón suizo de fondo.

La construcción o la producción en serie de vehículos, no es un sistema pensado para optimizar el proceso industrial de producción, sino que introduce al propio producto en una dinámica de perfeccionamiento continuo. Cada modelo corrige los errores de su predecesor, se perfecciona, evoluciona sabiéndose un eslabón de una cadena de mejora continua.
Este proceso de diseño y construcción del automóvil moderno, representa para Le Corbusier, la lectura industrializa del perfeccionamiento estilístico llevado a cabo a lo largo de los siglos en el diseño y construcción de los templos griegos. Desde este punto de vista, las proporciones, los estilos y las formas del templo griego, podrían explicarse como resultado de un proceso lento, pero constante de perfeccionamiento y refinamiento. Un proceso que ha desembocado en la concreción de unas arquitecturas exquisitas, en las que todos los elementos tienen su lugar, su función y su razón de ser. Está presente todo lo pertinente y nada más que lo estrictamente necesario.
«Admiro El Partenón. Esa belleza exacta hoy la consigue máquina, que no es un espanto como creen algunos, sino un instrumento de perfección.»

La construcción de la Weissenhoff en Stuttgart en 1927, tenía como objetivo el establecimiento del canon moderno, y como mínimo a los ojos de Mies van der Rohe, director del evento y a los del propio Le Corbusier la exposición era fundamental para dejar constancia de la «esencia» de la vivienda moderna.
En este sentido, la importancia del evento no radicaba únicamente de los edificios más o menos afortunados que allí se construyesen, sino tal vez en mayor grado, del debate, los textos y las imágenes que de allí se desprendiesen. Con sendos automóviles y acompañados de dos modelos, los edificios de ambos fueron inmortalizados para la eternidad. Con estas fotografías Le Corbusier y Mies parecen hacerse eco de el dicho, una imagen vale más que mil palabras.
Estas imágenes «producidas» para la ocasión tienen un claro objetivo publicitario, en el sentido etimológico de la palabra. Esas fotografías persiguen hacer de dominio público, que la arquitectura se puede y se debe asemejar en su producción a la de un coche en serie, ya que desde la óptica de la modernidad, la arquitectura, está para servir y no para representar.

En ocasiones, es difícil medir el impacto de lo divulgado y únicamente mediante la respuesta que se recibe, puede tenerse idea de lo logrado.
Efectivamente, la imagen de la arquitectura blanca de la Weissenhof fue utilizada por de Philip Johnson y Henry Russell, para sentar las bases del movimiento moderno, en la exposición Modern Architecture: International exhibition, celebrada en el MOMA de Nueva York en 1932. Pero también esa misma arquitectura blanca, de volúmenes puros, fue utilizada por el aparato de propaganda nazi, para desprestigiar el racionalismo moderno, y su incapacidad para representar lo que el nacionalsocialismo pretendía. El barrio de Stugartt fue transformado mediante un collage, en un poblado árabe, para ilustrar un cartel publicitario que rechazaba de pleno la arquitectura de la Weissenhof Siedlung.

En 1936, Albert Speer diseño por encargo de Adolf Hitler, el pabellón del tercer Reich Alemán, para la exposición internacional de París. El edificio, no pretende ser otra cosa, más que una representación. La representación de un país que desea ser un imperio, cimentado sobre la idea del tercer Reich, que dure más de 1000 años. Por este motivo, Speer centró sus ansias de representación arquitectónica en las obras del imperio romano, edificios que incluso a través de sus ruinas fuesen capaces de expresar la grandeza de quienes las levantaron.
Sin duda, un ideal muy alejado del racionalismo y el funcionalismo del movimiento moderno. Pero por contra, para mostrar el poder industrial y tecnológico de la Alemania de Hitler, en el interior del edificio se mostraban los mejores ejemplos de ese potencial maquinista.

Aún se conserva una fotografía que muestra con nitidez el interior del pabellón de Alemania, en el que destaca un automóvil fascinante. Se trata de un Mercedes-Benz de carreras de la temporada 1936-1937, que dado su aspecto minimalísta y futurista destaca en el ambiente barroco que lo envuelve.
Subido en una peana no se espera nada de él, no se quiere que ande, ni que arranque, ni que funcione. No es tratado como una de las queridas máquinas de Le Corbusier. El automóvil es aquí un simple objeto perteneciente a otro tiempo diferente, a otra mentalidad, es una forma distante a la de la arquitectura que lo acoge.
íñigo garcía odiaga . arquitecto
san sebastián. enero 2014
[:en]
Le Corbusier was saying that it preferred drawing to speaking. It is more rapid and leaves less space for the lie. As the architects, also the own discipline prefers expressing in the drawing, in the image, to demonstrate his raison d’être. The architecture, maybe for his need to express and make concrete a still imaginary future, his better ally has found always in graphical to communicate.

When in 1923 Le Corbusier published the first edition of the book, Vers une Architecture, this one resorted to the image of the car and to his production in series to explain what the modern housing had to be. There are great his works photographed with the presence of a car of epoch, which in addition introduces certain tension to the composition of the photography, or if it is preferred, it transforms it into a species of cinematographic sequence.
The photographies that the study of Le Corbusier de la Ville Stein in Garches, is a good example of this one idea. In several captures the vehicles appear partially, giving idea of the direction that they will take and entering conversation with the architecture. Also we might remember that photography in which a car executes the draft of the ground floor of the Ville Savoye, in his tour towards the garage of the villa, or different that one in which the own one Him Corbusier was posing supported opposite to a car, with the Swiss pavilion of bottom.

The construction or the production in series of vehicles, is not a system thought to optimize the industrial process of production, but it introduces to the own product in a dynamics of constant development. Every model corrects the mistakes of his predecessor, is perfected, evolves there being known a link of a chain of constant improvement.
This process of design and construction of the modern car, it represents for Him Corbusier, the reading industrializes of the stylistic development carried out throughout the centuries in the design and construction of the Greek temples. From this point of view, the proportions, the styles and the forms of the Greek temple, they might explain as result of a slow, but constant process of development and refinement. A process that has ended in the concretion of a few exquisite architectures, in those that all the elements take place, his function and his raison d’être. There is present everything pertinent and nothing more than the strictly necessary thing.
«I admire The Parthenon. This exact beauty today obtains machine, which is not a fright since some of them believe, but an instrument of perfection.»

The construction of the Weissenhoff in Stuttgart in 1927, took as an aim the establishment of the modern canon, and as minimally to the eyes of Mies van der Rohe, the director of the event and to those of the own one Le Corbusier the exhibition was fundamental to leave witness of the «essence» of the modern housing.
In this respect, the importance of the event was not taking root only of the more or less lucky buildings that there were constructing themselves, but maybe in major degree, of the debate, the texts and the images that of there were becoming detached. With sendos cars and accompanied of two models, the buildings of both were immortalized for the eternity. With these photographies Corbusier and Grain seem to echo the saying, an image costs more than thousand words.
These images «produced» for the occasion have a clear advertising aim, in the etymological sense of the word. These photographies chase to do of public domain, that the architecture can and it is necessary to to make alike in his production to that of a car in series, since from the optics of the modernity, the architecture, it is to serve and not to represent.

In occasions, it is difficult to measure the impact of the spread and only by means of the response that is received, idea of the successful thing can be had.
Really, the image of the white architecture of the Weissenhof was used for of Philip Johnson and Henry Russell, to lay the foundations of the modern movement, in the exhibition Modern Architecture: International exhibition celebrated in the MOMA of New York in 1932. But also the same white architecture, of pure volumes, was used by the device of propaganda Nazi, to discredit the modern rationalism, and his disability to represent what the National Socialism was claiming. Stugartt’s neighborhood was transformed by means of a collage, in an Arabic settlement, to illustrate an advertising cartel that was rejecting of plenary session the architecture of the Weissenhof Siedlung.

In 1936, Albert Speer I design for Adolf Hitler’s order, the pavilion of the third german Reic, for the international exhibition of Paris. The building, it does not try to be another thing, any more than a representation. The representation of a country that wants to be an empire established on the idea of the third Reich, which lasts more than 1000 years. For this motive, Speer centred his anxieties of architectural representation on the works of the Roman empire, buildings that enclosed across his ruins were capable of expressing the greatness of those who raised them.
Undoubtedly, the ideal one very removed from the rationalism and the funcionalismo of the modern movement. But for against, to show the industrial and technological power of Hitler’s Germany, inside the building there were appearing the best examples of this technical potential.

Still there remains a photography that shows with brightness the interior of the pavilion of Germany, in which a fascinating car stands out. It is a question 1936-1937 as a Mercedes-Benz of careers of the season, that in view of his aspect minimalísta and futurist it emphasizes in the baroque environment that it wraps it.
Raised in a pedestal it is not waited at all of, there is wanted that it walks, neither that starts, nor that works. Le corbusier is not treated as one of the dear machines . The car is here a simple object belonging to another different time, to another mentality, is a distant form to that of the architecture that receives it.
íñigo garcía odiaga . architect
san sebastián. january 2014
[:gl]
Dicía Le Corbusier que prefería debuxar a falar. É máis rápido e deixa menos espazo para a mentira. Ao igual que os arquitectos, tamén a propia disciplina prefire expresarse no debuxo, na imaxe, para manifestar a súa razón de ser. A arquitectura, talvez pola súa necesidade de expresar e concretar un futuro aínda imaxinario, encontrou sempre no gráfico o seu mellor aliado para comunicarse.

Cando en 1923 se publicou a primeira edición do libro de Le Corbusier, Vers une Architecture, este recorreu á imaxe do automóbil e á súa produción en serie para explicar o que a vivenda moderna debía ser. Son moitas as súas obras fotografadas coa presenza dun automóbil de época, que ademais introduce certa tensión á composición da fotografía, ou se se prefire, transfórmaa nunha especie de secuencia cinematográfica.
As fotografías que o estudo de Le Corbusier de la Ville Stein en Garches, son un bo exemplo desta idea. En varias tomas os vehículos aparecen parcialmente, dando idea da dirección que tomarán e entrando en conversación coa arquitectura. Tamén poderiamos recordar aquela fotografía na que un coche executa o xiro da planta baixa da Ville Savoye, no seu percorrido cara ao garaxe da vila, ou aquela outra na que o propio Le Corbusier posaba apoiado fronte a un automóbil, co pavillón suízo de fondo.

A construción ou a produción en serie de vehículos, non é un sistema pensado para optimizar o proceso industrial de produción, senón que introduce o propio produto nunha dinámica de perfeccionamento continuo. Cada modelo corrixe os erros do seu predecesor, perfecciónase, evoluciona sabendo un elo dunha cadea de mellora continua.
Este proceso de deseño e construción do automóbil moderno, representa para Le Corbusier, a lectura industrializa do perfeccionamento estilístico levado a cabo ao longo dos séculos no deseño e construción dos templos gregos. Dende este punto de vista, as proporcións, os estilos e as formas do templo grego, poderían explicarse como resultado dun proceso lento, pero constante de perfeccionamento e refinamento. Un proceso que desembocou na concreción dunhas arquitecturas exquisitas, nas que todos os elementos teñen o seu lugar, a súa función e a súa razón de ser. Está presente todo o pertinente e nada máis que o estritamente necesario.
«Admiro El Partenón. Esa beleza exacta hoxe conséguea máquina, que non é un espanto como cren algúns, senón un instrumento de perfección.»

A construción da Weissenhoff en Stuttgart en 1927, tiña como obxectivo o establecemento do canon moderno, e como mínimo aos ollos de Mies van der Rohe, director do evento e aos do propio Le Corbusier a exposición era fundamental para deixar constancia da «esencia» da vivenda moderna.
Neste sentido, a importancia do evento non radicaba unicamente dos edificios máis ou menos afortunados que alí se construíran, senón talvez en maior grao, do debate, os textos e as imaxes que de alí se desprendesen. Con senllos automóbiles e acompañados de dous modelos, os edificios de ambos os dous foron inmortalizados para a eternidade. Con estas fotografías Le Corbusier e Cereal parecen facerse eco do dito, unha imaxe vale máis que mil palabras.
Estas imaxes «producidas» para a ocasión teñen un claro obxectivo publicitario, no sentido etimolóxico da palabra. Esas fotografías perseguen facer de dominio público, que a arquitectura se pode e se debe asemellar na súa produción á dun coche en serie, xa que dende a óptica da modernidade, a arquitectura, está para servir e non para representar.

En ocasións, é difícil medir o impacto do divulgado e unicamente mediante a resposta que se recibe, pode terse idea do logrado.
Efectivamente, a imaxe da arquitectura branca da Weissenhof foi utilizada por de Philip Johnson e Henry Russell, para sentar as bases do movemento moderno, na exposición Modern Architecture: International exhibition, celebrada no MOMA de Nova York en 1932. Pero tamén esa mesma arquitectura branca, de volumes puros, foi utilizada polo aparato de propaganda nazi, para desprestixiar o racionalismo moderno, e a súa incapacidade para representar o que o nacionalsocialismo pretendía. O barrio de Stugartt foi transformado mediante unha colaxe, nun poboado árabe, para ilustrar un cartel publicitario que rexeitaba de pleno a arquitectura da Weissenhof Siedlung.

En 1936, Albert Speer deseño por encarga de Adolf Hitler, o pavillón do terceiro Reich Alemán, para a exposición internacional de París. O edificio, non pretende ser outra cousa, máis que unha representación. A representación dun país que desexa ser un imperio, cimentado sobre a idea do terceiro Reich, que dure máis de 1000 anos. Por este motivo, Speer centrou as súas ansias de representación arquitectónica nas obras do imperio romano, edificios que mesmo a través das súas ruínas fosen capaces de expresar a grandeza dos que as levantaron.
Sen dúbida, un ideal moi afastado do racionalismo e o funcionalismo do movemento moderno. Pero pola contra, para mostrar o poder industrial e tecnolóxico da Alemaña de Hitler, no interior do edificio mostrábanse os mellores exemplos dese potencial maquinista.

Aínda se conserva unha fotografía que mostra con nitidez o interior do pavillón de Alemaña, no que destaca un automóbil fascinante. Trátase dun Mercedes-Benz de carreiras da tempada 1936-1937, que dado o seu aspecto minimalísta e futurista destaca no ambiente barroco que o envolve.
Subido nunha peaña non se espera nada do, non se quere que ande, nin que arranque, nin que funcione. Non é tratado como unha das queridas máquinas de Le Corbusier. O automóbil é aquí un simple obxecto pertencente a outro tempo diferente, a outra mentalidade, é unha forma distante á da arquitectura que o acolle.
íñigo garcía odiaga . arquitecto
san sebastián. xaneiro 2014
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Muy interesante articulo Iñigo.
Saludos
La arquitectura como símbolo · Santiago de Molina
«Hoy las imágenes de aquellos automóviles parecen reliquias y objetos de museo, passé,
mientras que la arquitectura ha envejecido con elegancia…
Contemplado con la perspectiva del tiempo, aquella fábrica y esa pista
de pruebas de Matte Trucco representan aun, no ya tanto una imagen del
lento automóvil o de su antigua modernidad, sino de la fastuosa
capacidad de la propia arquitectura para producir los símbolos con que
retratar una época, (y como Robert Venturi mintió sin tapujos cuando
proclamó como una conquista de la posmodernidad «el simbolismo olvidado
de la forma arquitectónica»).»
http://goo.gl/LNzxVe