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Fachadas (im)portantes | Sergio de MiguelFachadas (im)portantes | Sergio de MiguelFaçades (im)portants | Sergio de Miguel

W PROJECT HORIZONTAL

La arquitectura ha discurrido desde sus orígenes con la paradoja de la dualidad entre el cerramiento y la estructura portante. De un modo similar a la que encontramos en la física clásica con la luz y la disquisición onda-partícula.

Durante siglos ambos elementos han sido la misma cosa, es decir, juntos han conformado los muros de los edificios sin mayores ambiciones. Y éstos han cumplido con ambas misiones. Cerrar y sustentar.

Durante mucho tiempo la cuestión de segregar y, por tanto, de mostrar figurativamente el cerramiento como algo independiente de la estructura portante ha sido innecesaria. Los sistemas técnicos utilizados y el protagonismo de los sistemas decorativos ligados a la expresión de los diferentes estilos han enturbiado cualquier posibilidad dialéctica entre ambos.

Sólo en aquellos momentos en los que nuevas técnicas y materiales de construcción hicieron su aparición hemos podido asistir a un desmembramiento intencionado de los dos componentes murales. La invención del gótico en la edad media o la utilización del hierro en el siglo XIX, primero en horizontal (Europa) y luego en vertical (América), fueron momentos en los que se dieron pasos de gigante en la evolución gracias a entender, entre otras cosas, que ambos elementos podían y debían estar separados.

La revolución moderna se podría congelar en el dibujo de la casa dominó de LC. Donde los pilares, por arte de magia, se retrasaban de la línea exterior de los forjados y, tal gesto, permitía entender como «libre» tanto la fachada como la planta.

Los estilos clásicos agonizaron frente a la trascendencia de la dicotomía. Las cuestiones decorativas pasaron a un segundo plano y el distanciamiento físico entre los dos protagonistas principales acabaron con cualquier intento de recuperar el arte mural.

De aquello hace ya mucho tiempo. El siglo XX ha sido muy cíclico, y muy pertinaz.

Al igual que pasara en la física moderna con la mecánica cuántica la arquitectura actual no es nada reduccionista. La segregación dual que otrora permitió abrir caminos de nitidez es hoy una lección aprendida y no tiene mucho recorrido más allá de su capacidad de afianzar recursos estilísticos.

Ya en el siglo XXI las fachadas, de nuevo, se permiten ser estructurales. Y tal mecanismo ciertamente «natural» de la arquitectura abre nuevos campos de interpretación.

Nociones como la porosidad, la desintegración, o la solidez llenan los cerebros más creativos e innovadores del panorama internacional.

Muros, sí muros otra vez, que se pliegan, se curvan, se perforan, se tensan, se licúan, se vacían… conforman las fachadas más (im)portantes.

Los muros portantes pueden ser tejidos estructurales. Más o menos transparentes. Más o menos densos. Pero la separación de funciones no es ya tan relevante.

Hoy en día el presente importa más que el futuro.

La erótica de la espectacularidad manda sobre la mística de la evolución.

Todo vuelve.

Sergio de Miguel, arquitecto
Madrid, febrero 2010

W PROJECT HORIZONTAL

The architecture has discurrido from his origins with the paradoja of the duality between the closing and the structure portante. Of a similar way to which find in the classical physics with the light and the disquisition wave-particle.

During centuries both elements have been the same thing, that is to say, together have conformed the walls of the buildings without main ambitions. And these have fulfilled with both missions. Closing and sustaining.

During long the question of segregar and, therefore, to show figurativamente the closing like something independent of the structure portante has been unnecessary. The technical systems used and the leadership of the decorative systems tied to the expression of the different styles have enturbiado any dialectic possibility between both.

Only in those moments in which new technical and materials of construction did his apparition have been able to assist to a desmembramiento intentional of the two components murales. The invention of the Gothic in the half age or the utilisation of the iron in the 19th century, first in horizontal (Europe) and afterwards in vertical (America), went moments in which they gave  steps of giant in the evolution thanks to understanding, between other things, that both elements could and had to be separate.

The modern revolution could freeze  in the drawing of the house dominated of LC. Where the pillars, by art of magic, delayed  of the external line of the forged and, such gesture, allowed to understand as «free» so much the façade like the plant.

The classic styles agonized opposite to the transcendency of the dichotomy. The decorative questions went on to a background and the physical distancing between both principal protagonists finished with any attempt of recovering the wall art.

Of that one already a lot of time ago. The 20th century has been very cyclical, and very pertinacious.

As the current architecture was happening in the modern physics with the quantum mechanics it is not at all reduccionista. The dual segregation that once allowed to open ways of brightness is today a learned lesson and does not have very much crossed beyond his aptitude to guarantee stylistic resources.

Already in the 21st century the fronts, again, are allowed to be structural. And such a «certainly «natural» mechanism of the architecture opens new fields of interpretation.

Notions like the porosity, the disintegration, or the solidity fill the most creative and innovative brains of the international panorama.

Walls, yes walls again, that pliegan, bow, are perforated, are tightened, licúan, empty … there shape the fronts more (im)portants.

The walls ambles can be structural fabrics. More or less transparent. More or less dense. But the separation of functions is not already so relevant.

Nowadays the present matters more than the future.

The erotic one of the showiness gives the orders on the mysticism of the evolution.

Everything returns.

Sergio de Miguel, arquchitect
Madrid, february 2010

W PROJECT HORIZONTAL

A arquitectura discorreu desde as súas orixes co paradoxo da dualidade entre o cerramento e a estrutura portante. Dun modo similar á que atopamos na física clásica coa luz e a disquisición onda-partícula.

Durante séculos ambos os elementos foron a mesma cousa, é dicir, xuntos conformaron os muros dos edificios sen maiores ambicións. E estes cumpriron con ambas as misións. Pechar e sustentar.

Durante moito tempo a cuestión de segregar e, por tanto, de mostrar figurativamente o cerramento como algo independente da estrutura portante foi innecesaria. Os sistemas técnicos utilizados e o protagonismo dos sistemas decorativos ligados á expresión dos diferentes estilos enturbaron calquera posibilidade dialéctica entre ambos.

Só naqueles momentos nos que novas técnicas e materiais de construción fixeron a súa aparición puidemos asistir a un desmembramiento intencionado dos dous compoñentes murais. A invención do gótico na idade media ou a utilización do ferro no século XIX, primeiro en horizontal (europa) e logo en vertical (américa), foron momentos nos que se deron pasos de xigante na evolución grazas a entender, entre outras cousas, que ambos os elementos podían e debían estar separados.

A revolución moderna poderíase conxelar no debuxo da casa dominou de LC. Onde os alicerces, por encantamento, atrasábanse da liña exterior dos forxados e, tal xesto, permitía entender como «libre» tanto a fachada como a planta.

Os estilos clásicos agonizaron fronte á transcendencia da dicotomía. As cuestións decorativas pasaron a un segundo plano e o distanciamiento físico entre os dous protagonistas principais acabaron con calquera intento de recuperar a arte mural.

Daquilo fai xa moito tempo. O século XX foi moi cíclico, e moi pertinaz.

Do mesmo xeito que pasase na física moderna coa mecánica cuántica a arquitectura actual non é nada reduccionista. A segregación dual que otrora permitiu abrir camiños de nitidez é hoxe unha lección apresa e non ten moito percorrido máis aló da súa capacidade de afianzar recursos estilísticos.

Xa no século XXI as fachadas, de novo, permítense ser estructurales. E tal mecanismo ciertamente «natural» da arquitectura abre novos campos de interpretación.

Nocións como a porosidad, a desintegración, ou a solidez enchen os cerebros máis creativos e innovadores do panorama internacional.

Muros, si muros outra vez, que se pliegan, se curvan, se perforan, ténsanse, se licúan, baléiranse… conforman as fachadas máis (im)portantes.

Os muros portantes poden ser tecidos estructurales. Máis ou menos transparentes. Máis ou menos densos. Pero a separación de funcións non é xa tan relevante.

Hoxe en día o presente importa máis que o futuro.

A erótica da espectacularidad manda sobre a mística da evolución.

Todo volve.

Sergio de Miguel, arquitecto
Madrid, febreiro 2010

Sergio de Miguel García
Sergio de Miguel Garcíahttp://www.hand-architecture.com/
Ph.D. Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid, (ETSAM) 2016. M.A. Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid, (ETSAM) 1990. Profesor en la Universidad Politécnica de Madrid, (ETSAM) desde 1995.
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