IniciofaroDe la (insoportable) variabilidad del hecho contemporáneo a los tiempos de la...

[:es]De la (insoportable) variabilidad del hecho contemporáneo a los tiempos de la arquitectura | Jorge Meijide[:gl]Da (insoportable) variabilidade do feito contemporáneo aos tempos da arquitectura | Jorge Meijide[:en]Of the (unbearable) variability of the contemporary fact to the times of the architecture | Jorge Meijide[:]

[:es]

De la (insoportable) variabilidad del hecho contemporáneo a los tiempos de la arquitectura | Jorge Meijide
“Marquesa Casati”, Man Ray, 1922 1

De la (insoportable) variabilidad del hecho contemporáneo a los tiempos de la arquitectura

Vivimos un tiempo en el que prácticamente todo se considera válido y en el que todo es revisable. Un tiempo en el que la necesidad de ofrecer algo nuevo y distinto de todo lo hecho, y que por supuesto se reconozca como tal, prevalece frente a cualquier otra necesidad o valor.

Hoy en día, y hace ya tiempo, a la arquitectura no se le deja disfrutar de su tiempo, de ese tiempo necesario para su procesado y ejecución; el necesario para su compleja elaboración. Su cronología ya no esta dictada por su propio devenir, por su propia evolución y necesidad. No, hoy en día sus tiempos vienen marcados por aquello que es ajeno a su naturaleza. Está marcada por los tiempos políticos, por los tiempos del mercado o los espurios tiempos personales; tiempos todos ellos de conveniencia, ¿pero conveniencia de quién? El mercado de consumo ha entrado con fuerza en la arquitectura y ésta ha abrazado sin pudor sus valores, y nosotros con ella.

La arquitectura se ha ido poco a poco convirtiendo en un instrumento ajeno a si misma. La hemos dejado, hemos sido condescendientes y complacientes con aquello que en un momento nos parecía un empuje y que con el tiempo se ha mostrado como un lastre, y con esa carga indeseablemente añadida la hemos lastrado y la hemos banalizado, la hemos hecho perder complejidad y profundidad, se ha convertido en superficial y banal y las honrosas excepciones “que haberlas, haylas” sobresaliendo de la media, confirman la regla.

Tampoco se trata de colocar a la arquitectura en el alto pedestal de las bellas artes intocables y contemplativas, al contrario, ha de ser tangible y participativa, pero por si misma, no por los agentes externos que la emplean como propaganda o espectáculo pasajero, hay que devolverle la dignidad de su trabajo y si cabe, algo de antigua honestidad. Poner excesivo énfasis en lo emblemático de su resultado final reduce su capacidad de transmitir y la empobrece y embrutece. Nos hemos acostumbrado a no saber ver y a no saber leer la arquitectura, nos limitamos a mirarla y a decidir, rápida y fugazmente, entre los simples polos de una reduccionista y maniquea clasificación estética. Lo dicho, la reducimos, la simplificamos y la banalizamos, mejor dicho nos la reducen, nos la simplifican y nos la banalizan.

“Ninguno de nosotros es tan buen arquitecto que pueda trabajar por debajo de su capacidad; y sin embargo, no conozco ni un sólo edificio reciente donde no se evidencie hasta la saciedad que ni el arquitecto ni el constructor se esforzaron. Ese es el carácter distintivo del trabajo moderno. Pero el trabajo antiguo fue, en su mayor parte, entregado. Nuestro trabajo, en cambio, da siempre la sensación de valer dinero, de que recortamos nuestro esfuerzo donde y cuando podemos, de una indolente complacencia en la baja calidad, en vez de un leal empeño en nuestras fuerzas. Terminemos de una vez con ese tipo de trabajo: alejemos toda tentación; no nos dejemos envilecer para luego protestar y lamentar nuestras diferencias; confesemos nuestra parquedad o nuestra escasez de ideas, pero no nos engañemos. No es, ni siquiera, una cuestión de cuánto debamos hacer, sino de como deba hacerse; no es una cuestión de hacer más, sino de hacerse mejor”.

Las palabras de John Ruskin, recordadas por Josep Quetglas en un artículo sobre Paco Alonso, ya nos decían esto a mediados del siglo XlX.2

La cultura del proyecto exige esfuerzo, autocrítica y algo de limitación de la complacencia de la que hacemos gala demasiado a menudo. Conviene además recordar que un proyecto es, como nos dice Juan Tallón, “un ejercicio propositivo que tiene muchas posibilidades de quedar en nada”, así que no estaría de más aprovechar estos tiempos que la presente coyuntura nos brinda (a la fuerza), para cierta pausa y reflexionar más sobre el qué hacer que sobre el cómo hacerlo.

Acabo con unas frases de Roberto Bolaño citadas por Juan Tallón3 sobre la literatura que, por aquello del paralelismo, a lo mejor podemos aprovechar. Nos dice el escritor chileno:

“Una calidad de escritura no significa escribir bien, porque eso lo puede hacer cualquiera, sino escribir maravillosamente bien, y ni siquiera eso, pues escribir maravillosamente bien también lo puede hacer cualquiera. ¿Entonces qué es una escritura de calidad? Pues lo que siempre ha sido: saber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío”.

A saltar pues, pero con los ojos bien abiertos…

jorge meijide . arquitecto
a coruña. marzo de 2012

notas:
1 “Marquesa Casati”, Man Ray, 1922.
2 “Las siete lámparas de la arquitectura”, John Ruskin, 1849. Citado a su vez por Josep Quetglas a propósito de Paco Alonso en el número 137 de la revista Arquitectos, del Consejo Superior de Arquitectos de España, 1995.
3 “A pregunta perfecta”, Juan Tallón, Sotelo Blanco Edicións, 2010.

[:en]

“Marquesa Casati”, Man Ray, 1922 1

Of the (unbearable) variability of the contemporary fact to the times of the architecture

We live a time that practically everything is considered to be valid and that everything is revisable. A time in which the need to offer something new and different from everything made, and that certainly is recognized as such, prevails opposite to any other need or value.

Nowadays, and already time ago, to the architecture there is not left he to enjoy his time, this time necessary for his accused and execution; the necessary one for his complex production. His chronology already not this one dictated by his own one to develop, for his own evolution and need. Not, nowadays his times come marked by that one that is foreign to his nature. It is marked by the political times, by the times of the market or the spurious personal times; times all of them of convenience, but convenience of whom? The consumer market has entered strongly the architecture and this one has embraced without modesty his values, and we with her.

The architecture has been turning little by little into a foreign instrument to if same. We have left her, have been obliging and complaisent with that one that in a moment was looking like to us a push and that with the time has appeared as a ballast, and with this undesirably added load we have ballasted it and have trivialized it, have made it lose complexity and depth, it has turned in superficially and banal and the honourable exceptions » that they to be, haylas » standing out of the average, they confirm the rule.

Neither it is a question of placing to the architecture in the high pedestal of the untouchable and contemplative fine arts, on the contrary, it has to be tangible and participative, but for if same, not for the external agents who use it as propaganda or spectacle passenger, it is necessary to return to him the dignity of his work and if it fits, something of former honesty. To put excessive emphasis in the emblematic of his final result reduces his aptitude to transmit and impoverishes and stultifies her. We have got used to not being able to see and to not being able to read the architecture, limit ourselves to looking and to deciding, rapidly and fleetingly, between the simple poles of a reduccionista and Manichean aesthetic classification at it. The above mentioned thing, we reduce it, simplify it and trivialize it, rather they us reduce it, they us simplify it and they us trivialize it.

«None of us is a so good architect who could work below his capacity; and nevertheless, I know not even one only recent building where it is not demonstrated up to the satiety neither that nor the architect nor the builder strained. This it is the distinctive character of the modern work. But the ancient work was, in his most, dedicated. Our work, on the other hand, gives always the sensation of costing money, of which we cut our effort away where and when we can, of an indolent complacency in the low quality, instead of a loyalist I pawn in our forces. Let’s end of once with this type of work: let’s remove any temptation; let’s not leave us to degrade then to protest and to be sorry about our differences; let’s let’s confess our parsimony or our shortage of ideas, but let’s not deceive ourselves. It is not, not even, a question of how much let’s should do, but of since should be done; it is not a question of doing more, but of becoming better «.

John Ruskin’s words, remembered by Josep Quetglas in an article about Alpaca Alonso, already were saying this to us in the middle of the century XlX.2

The culture of the project demands effort, self-criticism and something of limitation of the complacency of which we display too often. It suits to remember in addition that a project is, as says to us Juan Tallón, «an exercise propositivo that it has many possibilities of staying in nothing «, so it would not be of more taking advantage these times that the present conjuncture drinks to us (by force), for certain pause and to think more on what doing that on how doing it.

I finish with a few Roberto Bolaño’s phrases mentioned by Juan Tallón3 on the literature of that, for that one of the parallelism, probably we can take advantage. The Chilean writer says to us:

«A quality of writing does not mean to write well, because it it can make anyone, but write wonderfully well, and not at least it, since to write wonderfully well also it can do anyone. Then what is a qualit writing? So what always has been: to be able to put the head in the dark thing, be able to jump to the emptiness «.

Let´s jump so, but with the opened well eyes…

jorge meijide . architect

a coruña. march, 2012

notes:

1 “Marquesa Casati”, Man Ray, 1922.

2 “Las siete lámparas de la arquitectura”, John Ruskin, 1849.It´s mentioned in turn by Josep Quetglas about Alpaca Alonso in the number 137, Arquitectos magazine, of the Consejo Superior de Arquitectos de España, 1995.

3 “A pregunta perfecta”, Juan Tallón, Sotelo Blanco Edicións, 2010.

[:gl]

“Marquesa Casati”, Man Ray, 1922 1

Da (insoportable) variabilidade do feito contemporáneo aos tempos da arquitectura

Vivimos un tempo no que prácticamente todo considérase válido e no que todo é revisable. Un tempo no que a necesidade de ofrecer algo novo e distinto de todo o feito, e que por suposto se recoñeza como tal, prevalece fronte a calquera outra necesidade ou valor.

Hoxe en día, e fai xa tempo, á arquitectura non se lle deixa gozar do seu tempo, dese tempo necesario para o seu procesado e ejecución; o necesario para a súa complexa elaboración. A súa cronoloxía xa non esta dictada pola súa propio devir, pola súa propia evolución e necesidade. Non, hoxe en día os seus tempos veñen marcados por aquilo que é alleo á súa natureza. Está marcada polos tempos políticos, polos tempos do mercado ou os espurios tempos persoais; tempos todos eles de conveniencia, ¿pero conveniencia de quen? O mercado de consumo entrou con forza na arquitectura e esta abrazou sen pudor os seus valores, e nós con ela.

A arquitectura se ha ir aos poucos convertendo nun instrumento alleo a si mesma. Deixámola, fomos condescendentes e complacentes con aquilo que nun momento parecíanos un empuxe e que co tempo mostrouse como un lastre, e con esa carga indeseablemente engadida habémola lastrado e habémola banalizado, fixémola perder complexidad e profundidade, converteuse en superficial e banal e as honrosas excepcións “que habelas, hailas” sobresaíndo da media, confirman a regra.

Tampouco se trata de colocar á arquitectura no alto pedestal das belas artes intocables e contemplativas, ao contrario, ha de ser tanxible e participativa, pero por si mesma, non polos axentes externos que a empregan como propaganda ou espectáculo pasaxeiro, hai que devolverlle a dignidade do seu traballo e si cabo, algo de antiga honestidade. Poñer excesivo énfasis no emblemático do seu resultado final reduce a súa capacidade de transmitir e a empobrece e embrutece. Afixémonos/Afixémosnos a non saber ver e a non saber ler a arquitectura, limitámosnos/limitámonos a mirala e a decidir, rápida e fugazmente, entre os simples polos dunha reduccionista e maniquea clasificación estética. O devandito, reducímola, simplificámola e a banalizamos, mellor devandito redúcennola, simplifícannola e nola banalizan.

“Ningún de nós é tan bo arquitecto que poida traballar por baixo da súa capacidade; e con todo, non coñezo nin un só edificio recente onde non se evidencie ata a saciedade que nin o arquitecto nin o constructor esforzáronse. Ese é o carácter distintivo do traballo moderno. Pero o traballo antigo foi, no seu maior parte, entregado. O noso traballo, en cambio, dá sempre a sensación de valer diñeiro, de que recortamos o noso esforzo onde e cando podemos, dunha indolente compracencia na baixa calidade, no canto dun leal empeño nas nosas forzas. Terminemos dunha vez con ese tipo de traballo: afastemos toda tentación; non nos deixemos envilecer para logo protestar e lamentar as nosas diferenzas; confesemos nosa parquedad ou a nosa escaseza de ideas, pero non nos enganemos. Non é, nin sequera, unha cuestión de canto debamos facer, senón de como deba facerse; non é unha cuestión de facer máis, senón de facerse mellor”.

As palabras de John Ruskin, recordadas por Josep Quetglas nun artigo sobre Paco Alonso, xa nos dicían isto a mediados do século XlX.2

A cultura do proxecto esixe esforzo, autocrítica e algo de limitación da compracencia da que facemos gala demasiado a miúdo. Convén ademáis recordar que un proxecto é, como nos di Juan Tallón, “un exercicio propositivo que ten moitas posibilidades de quedar en nada”, así que non estaría de máis aproveitar estes tempos que a presente conxuntura bríndanos (á forza), para certa pausa e reflexionar máis sobre o que facer que sobre o como facelo.

Acabo cunhas frases de Roberto Bolaño citadas por Juan Tallón3 sobre a literatura que, por aquilo do paralelismo, se cadra podemos aproveitar. Dinos o escritor chileno:

“Unha calidade de escritura non significa escribir ben, porque iso pódeo facer calquera, senón escribir maravillosamente ben, e nin sequera iso, pois escribir maravillosamente ben tamén o pode facer calquera. ¿Entón que é unha escritura de calidade? Pois o que sempre foi: saber meter a cabeza no escuro, saber saltar ao baleiro”.

A saltar pois, pero cos ollos ben abertos…

jorge meijide . arquitecto

a coruña. marzo de 2012

notas:

1 “Marquesa Casati”, Man Ray, 1922.

2 “Las siete lámparas de la arquitectura”, John Ruskin, 1849. Citado a súa vez por Josep Quetglas a propósito de Paco Alonso no número 137 da revista Arquitectos, do Consejo Superior de Arquitectos de España, 1995.

3 “A pregunta perfecta”, Juan Tallón, Sotelo Blanco Edicións, 2010.

[:]

Jorge Meijide Tomás
Jorge Meijide Tomáshttp://jorgemeijide.blogspot.com.es/
Arquitecto por la ETSA de A Coruña desde 1991. Colabora en el estudio de Juan Navarro Baldeweg entre 1991 y 1992. Máster de proyectos integrados por la fundación camuñas, madrid 1992. A la vuelta A Coruña se incorpora al estudio de su padre, Carlos E. Meijide Calvo con el que trabaja hasta 2001. Desde 2004 hasta 2009 colabora con los arquitectos Patricia de Marichalar y Fernando Martínez. En el año 2009 forma, junto con Patricia de Marichalar meijidedemarichalar arquitectos. Desde 2014 trabaja en solitario colaborando con estudios y arquitectos amigos. Es profesor de proyectos arquitectónicos en la Escuela Técnica superior de Arquitectura de A Coruña desde 1997; es tutor de proyecto fin de carrera y ha sido presidente del tribunal de PFC. Colabora con blogs y publicaciones de arquitectura.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

15 COMENTARIOS

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
15 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS