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Edvard Ravnikar (1907 Novo Mesto- 1993 Ljubljana) es considerado, después de Plečnik, aunque sólo en la escala temporal, el arquitecto más importante de Eslovenia. Ljubljana es de Ravnikar, tanto o más que de Plečnik, aunque no siempre se reconoce. Junto con Edo Mihevc fue el fundador de la nueva escuela de arquitectura de la Eslovenia socialista o Eslovenia yugoslava que dio paso a la Eslovenia actual. Hablamos de un país de pequeña escala, compacto aunque no homogéneo, entre los Alpes y el Adriático y, por extensión, Mediterráneo, con una identificación racional con la Mitteleuropa – Austria y Chequia sobre todo- y otra, sentimental, con el sur. Gracias a la sucesión Plečnik-Ravnikar, la arquitectura eslovena consiguió una transición a la modernidad coherente, consecuente con su tradición y sin rupturas típicas de los países del este donde el cambio del sistema político o giros dentro del mismo sistema dictaban cambios de representación arquitectónica.
La nueva Yugoslavia que resucitó de la Segunda guerra mundial reunificada bajo el signo socialista, siguió, en una primera etapa, la arquitectura del realismo socialista, nacional en la forma y socialista en el contenido. Los primeros años de la posguerra fueron tiempo de la frenética búsqueda por una forma nacional en cada una de las repúblicas constituyentes. Al mismo tiempo hubo una búsqueda por una representación arquitectónica del estado plurinacional, concentrada en los grandes proyectos para Belgrado, la capital. Pero, antes de que tuviera capacidad económica para construir a grane escala, Yugoslavia rompió las relaciones con la URSS en 1948 y antes que el resto de los países socialistas empezó el proceso de desestalinización. Este proceso tuvo su reflejo arquitectónico mucho más potente que el primero. Sus primeras colaboraciones con su maestro en la Biblioteca nacional y un breve paso por el despacho de Le Corbusier en 1939, marcarían la capacidad de Ravnikar de hacer de puente entre las narrativas políticamente determinadas y aparentemente contradictorias.
Su primer gran proyecto individual, la Galería del Arte Moderno de Ljubljana, proyectada entre 1936 y 1939, pero acabada ya en el socialismo, en 1951, siguió la enseñanza de Plečnik. El impacto del aprendizaje directo de Le Corbusier se reveló primero en dos propuestas urbanísticas de los primeros años de la posguerra: en 1947 Ravnikar proyectó el centro de Nueva Belgrado (o centro de la futura gran Belgrado) sobre una base de ciudad radiante con la “city” completamente dedicada a las funciones de administración y dirección estatal. En su propuesta para el rascacielos del Comité Central del Partido Comunista (por el cual ganó uno de los segundos premios en el concurso sin ganador) quedó incrustado el famoso rascacielos de Argelia, proyecto en el que había trabajado en Paris. Otra ciudad que no se realizó según su proyecto de 1948 fue Nova Goriza, la primera ciudad socialista eslovena situada delante de la Vieja Goriza que el nuevo trazado de fronteras dejó en Italia capitalista. Otra vez consideró el urbanismo de Le Corbusier un vehículo ideal, no sólo para un funcionamiento óptimo de la ciudad, sino también como una herramienta representativa para expresar la modernidad del nuevo sistema político.

La primera ciudad realizada de Ravnikar fue una necrópolis: el cementerio y memorial a las víctimas del campo de concentración de los fascistas italianos en Kampor, isla de Rab en la actual Croacia. La obra se inauguró en 1953, para conmemorar el décimo aniversario de la liberación de los prisioneros. En la época del todavía vigente realismo socialista y su retórica figurativa en temas monumentales y memoriales, Ravnikar propuso una necrópolis arcaica, con planta de la ciudad funcional organizada alrededor de la avenida central con hileras de bloques de piedra que marcan las tumbas. La necrópolis está cerrada con pared opaca perimetral que limita el paso pero no la vista, construida de piedra local colocada como en las casas tradicionales de Dalmacia.
El recinto se organiza en forma de recorrido, de una promenade architecturelle, empezando por el vestíbulo de piedra, con dos columnas aparentemente dóricas de media altura y una urna cilíndrica. El memorial no pertenece a ninguna religión, tampoco a ninguna nación: en un acto poético, la urna recoge la tierra de lugares de origen de los muertos que se pudieron identificar. Es un monumento a sufrimiento, más aún porque las prisas de la inauguración obligaron a utilizar el trabajo forzado de los prisioneros políticos de la cercana isla Goli Otok, Gulag yugoslavo para los estalinistas que, tras 1948 cuestionaban el liderazgo de Tito.
Por eso, tampoco tiene un foco –tan sólo dos verticales de piedra para marcar el territorio. El camino, de hecho el canal pluvial central, transcurre entre las tumbas, que también forman las terrazas del terreno, descendiendo y quebrándose. Hacia el final está el pequeño museo que al principio contenía las reliquias macabras del campo: el látigo y las cadenas. Más que museo es una cripta, que repite la forma de la cripta de la Iglesia de Sagrado Corazón de Praga de Plečnik. También utiliza las viguetas de piedra que sobresalen de la cubierta al estilo de las catedrales dálmatas (sobre todo, la de Šibenik del mítico Juraj Dalmatinac).
Al final del recorrido no hay nada: abertura en la pared para ver el mar. Kampor es una mezcla de referencias de Plečnik, Terragni, Le Corbusier, de los clásicos y de la arquitectura y artesanía local, un monumento moderno y arcaico, concebido desde la proximidad y las sensaciones, como la mejor manera de explicar las complejidades históricas del lugar.

En 1960 Ravnikar ganó el concurso para el nuevo centro político de Ljubljana, la Plaza de la Revolución –hoy Plaza de la Republica- cuya construcción se prolongó durante más de 20 años, suponiendo importantes cambios en el diseño. Se trata de la plaza más grande de la ciudad y, por supuesto, del símbolo de la nueva Ljubljana. Con el parlamento nacional en el extremo norte, la plaza se compone de dos potentes verticales que hacen de portal y varios volúmenes bajos de oficinas, centro comercial, instituto y centro cultural y de congresos Cankarjev Dom.
Inicialmente, las dos torres de planta triangular, que al final de la construcción sólo llegaron a la altura de 12 plantas, iban a ser la sede del Comité Central del Partido Comunista Esloveno y el Consejo Ejecutivo de la República. Acabaron siendo las anónimas TR2 y TR3, sedes administrativas de la compañía electrónica Iskra y del Banco de Ljubljana. Las torres marcan y delimitan por un lado la plaza del parlamento –plaza de rituales socio-políticos y, por el otro, la plaza urbana con los contenidos, recorridos y vínculos. El exceso de planificación socialista hizo que la plaza del parlamento en pocas ocasiones dejara de ser utilizada como parking.
Consciente de estar marcando el perfil de la ciudad, Ravnikar piensa la Plaza y sus contenidos, desde la proximidad, desde la perspectiva peatonal y desde las vistas que se abren y tapan hacia la plaza o hacia sus barrios vecinos. Como en la isla de Rab, los materiales y las texturas son su filtro local: las dos torres tienen un acabado de placas de piedra fijadas con tornillos que recuerdan detalles Wagnerianos, así como el cobre oxidado verde de las exageradas plantas técnicas (que marcan el núcleo estructural y suplementan la altura perdida), acercan al contexto centroeuropeo. La planta baja –las entradas a las torres y otros centros- fue tratada de manera muy variada: se insistió en la pluralidad de formas, materiales, desniveles y recorridos, para crear un paisaje urbano, antes que una plaza central. Cankarjev Dom, el centro cultural y de congresos, situado en la parte sur de la plaza y acabado en 1983, conectó en la planta subterránea a todos los elementos del conjunto.
El larguísimo proceso de ejecución absorbió y reflejó los diferentes problemas y cambios de la Yugoslavia socialista: la descentralización y el auge de la tecnocracia, la bonanza de los años 70 y la posterior crisis económica. Ravnikar entendió las continuas modificaciones impuestas como parte de un proceso proyectual abierto, incorporando elementos de sus proyectos posteriores e influencias extranjeras: ladrillo del complejo residencial Ferantov Vrt o del hotel Creina de Kranj; hormigón brut de Le Corbusier, elementos prefabricados –estructurales y no estructurales- que en los años 70 tenían un gran protagonismo en la arquitectura yugoslava; aplacado metálico como en el centro comercial Globus de Kranj (que de hecho fue la primera fachada de acero cor-ten en Yugoslavia); aplacados de piedras y grandes superficies de vidrio, ya típicos del modernismo socialista.
La forma y detalles del centro cultural Cankarjev Dom a menudo se han relacionado con el centro Finlandia de Alvar Aalto. Este centro pone el punto final a la plaza, a su construcción y su organización casi metabólica: las cuatro salas con toda la maquinaria lo obligaron a soterrarlas para no aumentar la volumetría sobre la plaza e hizo conectar los diferentes contenidos y recorridos en el sótano, junto con el enorme hall de entrada de Cankarjev Dom.
En 1939, tras trabajar con Plečnik en la biblioteca nacional, Ravnikar se fue al despacho de Le Corbusier en quien su primer maestro no tenía ninguna confianza. Quiso replantearse el clasicismo local de Plečnik que lo había impreso sobre Ljubljana no como formas propias, sino como proyección que mejor le sentaba. Volvió creyendo que no existía contradicción importante entre el mejor modernismo y la esencia del clasicismo. En 1957 habló sobre su maestro de una manera que también se refiere a su propia obra:
“Plečnik dominaba a la perfección la expresión en arquitectura. La expresión que significa parte de la vida inscrita en el material de construcción. Tal vez esta particularidad es la característica más inaccesible de la arquitectura; a saber, que la traza de la mano humana en el material constructivo es uno de los recuerdos más íntimos que se dirige directamente a la inteligencia. Se puede leer con fluidez siglos más tarde, incluso si fuera creado en el otro lado del mundo. Y el anonimato sólo lo hace más potente.”
Jelena Prokopljevic. Doctora Arquitecta
Barcelona. Mayo 2014
Imágenes sin indicación son de: Aleš Vodopivec y Rok Žnidaršič: Edvard Ravnikar Architect and Teacher, Springer Wien-New York, 2010, Wolfgang Thaler y Node Urban Design
[:gl]
Edvard Ravnikar (1907 Novo Mesto- 1993 Ljubljana) é considerado, despois de Plečnik, aínda que só na escala temporal, o arquitecto máis importante de Eslovenia. Ljubljana é de Ravnikar, tanto ou máis que de Plečnik, aínda que non sempre se recoñece. Xunto con Edo Mihevc foi o fundador da nova escola de arquitectura da Eslovenia socialista ou Eslovenia iugoslava que deu paso á Eslovenia actual. Falamos dun país de pequena escala, compacto aínda que non homoxéneo, entre os Alpes e o Adriático e, por extensión, Mediterráneo, cunha identificación racional coa Mitteleuropa – Austria e Chequia sobre todo– e outra, sentimental, co sur. Grazas á sucesión Plečnik-Ravnikar, , a arquitectura eslovena conseguiu unha transición á modernidade coherente, consecuente coa súa tradición e sen rupturas típicas dos países do leste onde o cambio do sistema político ou xiros dentro do mesmo sistema ditaban cambios de representación arquitectónica.
A nova Iugoslavia que resucitou da Segunda guerra mundial reunificada baixo o signo socialista, seguiu, nunha primeira etapa, a arquitectura do realismo socialista, nacional na forma e socialista no contido. Os primeiros anos da posguerra foron tempo da frenética procura por unha forma nacional en cada unha das repúblicas constituíntes. Ao mesmo tempo houbo unha procura por unha representación arquitectónica do estado plurinacional, concentrada nos grandes proxectos para Belgrado, a capital. Pero, antes de que tivese capacidade económica para construír a grane escala, Iugoslavia rompeu as relacións coa URSS en 1948 e antes que o resto dos países socialistas empezou o proceso de desestalinización. Este proceso tivo o seu reflexo arquitectónico moito máis potente que o primeiro. As súas primeiras colaboracións co seu mestre na Biblioteca nacional e un breve paso polo despacho de Le Corbusier en 1939, marcarían a capacidade de Ravnikar de facer de ponte entre as narrativas politicamente determinadas e aparentemente contraditorias.
O seu primeiro gran proxecto individual, a Galería da arte Moderno de Ljubljana, proxectada entre 1936 e 1939, pero acabada xa no socialismo, en 1951, seguiu o ensino de Plečnik. O impacto da aprendizaxe directa de Lle Corbusier revelouse primeiro en dúas propostas urbanísticas dos primeiros anos da posguerra: en 1947 Ravnikar proxectou o centro de Nova Belgrado (ou centro da futura gran Belgrado) sobre unha base de cidade radiante coa “city” completamente dedicada ás funcións de administración e dirección estatal. Na súa proposta para o rañaceos do Comité Central do Partido Comunista (polo cal gañou un dos segundos premios no concurso sen gañador) quedou incrustado o famoso rañaceos de Alxeria, proxecto no que traballara en Paris. Outra cidade que non se realizou segundo o seu proxecto de 1948 foi Nova Goriza, a primeira cidade socialista eslovena situada diante da Vella Goriza que o novo trazado de fronteiras deixou en Italia capitalista. Outra vez considerou o urbanismo de Le Corbusier un vehículo ideal, non só para un funcionamento óptimo da cidade, senón tamén como unha ferramenta representativa para expresar a modernidade do novo sistema político.

A primeira cidade realizada de Ravnikar foi unha necrópole: o cemiterio e memorial ás vítimas do campo de concentración dos fascistas italianos en Kampor, illa de Rab na actual Croacia. A obra inaugurouse en 1953, para conmemorar o décimo aniversario da liberación dos prisioneiros. Na época do aínda vixente realismo socialista e a súa retórica figurativa en temas monumentais e memoriales, Ravnikar propuxo unha necrópole arcaica, con planta da cidade funcional organizada ao redor da avenida central con fileiras de bloques de pedra que marcan as tumbas. A necrópole está pechada con parede opaca perimetral que limita o paso pero non a vista, construída de pedra local colocada como nas casas tradicionais de Dalmacia.
O recinto organízase en forma de percorrido, dunha promenade architecturelle, empezando polo vestíbulo de pedra, con dúas columnas aparentemente dóricas de media altura e unha urna cilíndrica. O memorial non pertence a ningunha relixión, tampouco a ningunha nación: nun acto poético, a urna recolle a terra de lugares de orixe dos mortos que se puideron identificar. É un monumento a sufrimento, máis aínda porque as présas da inauguración obrigaron a utilizar o traballo forzado dos prisioneiros políticos da próxima illa Goli Otok, Gulag iugoslavo para os estalinistas que, tras 1948 cuestionaban o liderado de Tito.
Por eso, tampoco tiene un foco –tan sólo dos verticales de piedra para marcar el territorio. El camino, de hecho el canal pluvial central, transcurre entre las tumbas, que también forman las terrazas del terreno, descendiendo y quebrándose. Hacia el final está el pequeño museo que al principio contenía las reliquias macabras del campo: el látigo y las cadenas. Más que museo es una cripta, que repite la forma de la cripta de la Iglesia de Sagrado Corazón de Praga de Plečnik. También utiliza las viguetas de piedra que sobresalen de la cubierta al estilo de las catedrales dálmatas (sobre todo, la de Šibenik del mítico Juraj Dalmatinac).
Por iso, tampouco ten un foco –tan só dúas verticais de pedra para marcar o territorio. O camiño, de feito a canle pluvial central, transcorre entre as tumbas, que tamén forman as terrazas do terreo, descendendo e quebrándose. Cara ao final está o pequeno museo que ao principio contiña as reliquias macabras do campo: o látigo e as cadeas. Máis que museo é unha cripta, que repite a forma da cripta da Igrexa de Sacro Corazón de Praga de Plečnik. Tamén utiliza as viguetas de pedra que sobresaen da cuberta ao estilo das catedrais dálmatas (sobre todo, a de Šibenik do mítico Juraj Dalmatinac).
Ao final do percorrido non hai nada: abertura na parede para ver o mar. Kampor é unha mestura de referencias de Plečnik, Terragni, Le Corbusier, dos clásicos e da arquitectura e artesanía local, un monumento moderno e arcaico, concibido desde a proximidade e as sensacións, como a mellor maneira de explicar as complexidades históricas do lugar.

En 1960 Ravnikar gañou o concurso para o novo centro político de Ljubljana, a Praza da Revolución –hoxe Praza da Republica- cuxa construción se prolongou durante máis de 20 anos, supoñendo importantes cambios no deseño. Trátase da praza máis grande da cidade e, por suposto, do símbolo da nova Ljubljana. Co parlamento nacional no extremo norte, a praza componse de dúas potentes verticais que fan de portal e varios volumes baixos de oficinas, centro comercial, instituto e centro cultural e de congresos Cankarjev Dom.
Inicialmente, as dúas torres de planta triangular, que ao final da construción só chegaron á altura de 12 plantas, ían ser a sede do Comité Central do Partido Comunista Esloveno e o Consello Executivo da República. Acabaron sendo as anónimas TR2 e TR3, sedes administrativas da compañía electrónica Iskra e do Banco de Ljubljana. As torres marcan e delimitan por unha banda a praza do parlamento –praza de rituais socio-políticos e, polo outro, a praza urbana cos contidos, percorridos e vínculos. O exceso de planificación socialista fixo que a praza do parlamento en poucas ocasións deixase de ser utilizada como parking.
Consciente de estar a marcar o perfil da cidade, Ravnikar pensa a Praza e os seus contidos, desde a proximidade, desde a perspectiva peonil e desde as vistas que se abren e tapan cara á praza ou cara aos seus barrios veciños. Como na illa de Rab, os materiais e as texturas son a súa filtro local: as dúas torres teñen un acabado de placas de pedra fixadas con parafusos que lembran detalles Wagnerianos, así como o cobre oxidado verde das esaxeradas plantas técnicas (que marcan o núcleo estrutural e suplementan a altura perdida), achegan ao contexto centroeuropeo. A planta baixa –as entradas ás torres e outros centros- foi tratada de maneira moi variada: insistiuse na pluralidade de formas, materiais, desniveis e percorridos, para crear unha paisaxe urbana, antes que unha praza central. Cankarjev Dom, o centro cultural e de congresos, situado en pártea sur da praza e acabado en 1983, conectou na planta subterránea a todos os elementos do conxunto.
O larguísimo proceso de execución absorbeu e reflectiu os diferentes problemas e cambios da Iugoslavia socialista: a descentralización e o auxe da tecnocracia, a bonanza dos anos 70 e a posterior crise económica. Ravnikar entendeu as continuas modificacións impostas como parte dun proceso proyectual aberto, incorporando elementos dos seus proxectos posteriores e influencias estranxeiras: ladrillo do complexo residencial Ferantov Vrt ou do hotel Creina de Kranj; formigón brut de Le Corbusier, elementos prefabricados –estruturais e non estruturais– que nos anos 70 tiñan un gran protagonismo na arquitectura iugoslava; aplacado metálico como no centro comercial Globus de Kranj (que de feito foi a primeira fachada de aceiro cor-ten en Iugoslavia); aplacados de pedras e grandes superficies de vidro, xa típicos do modernismo socialista.
A forma e detalles do centro cultural Cankarjev Dom a miúdo relacionáronse co centro Finlandia de Alvar Aalto. Este centro pon o punto final á praza, á súa construción e a súa organización case metabólica: as catro salgas con toda a maquinaria obrigárono a soterralas para non aumentar a volumetría sobre a praza e fixo conectar os diferentes contidos e percorridos no soto, xunto co enorme hall de entrada de Cankarjev Dom.
En 1939, tras traballar con Plečnik na biblioteca nacional, Ravnikar foise ao despacho de Le Corbusier en quen o seu primeiro mestre non tiña ningunha confianza. Quixo reformularse o clasicismo local de Plečnik que o había impreso sobre Ljubljana non como formas propias, senón como proxección que mellor lle sentaba. Volveu crendo que non existía contradición importante entre o mellor modernismo e a esencia do clasicismo. En 1957 falou sobre o seu mestre dunha maneira que tamén se refire á súa propia obra:
“Plečnik dominaba á perfección a expresión en arquitectura. A expresión que significa parte da vida inscrita no material de construción. Talvez esta particularidade é a característica máis inaccesible da arquitectura; a saber, que a traza da man humana no material construtivo é un dos recordos máis íntimos que se dirixe directamente á intelixencia. Pódese ler con fluidez séculos máis tarde, mesmo se fose creado no outro lado do mundo. E o anonimato só o fai máis potente.”
Jelena Prokopljevic. Doutora Arquitecta
Barcelona. Maio 2014
Imaxes sen indicación son de: Aleš Vodopivec y Rok Žnidaršič: Edvard Ravnikar Architect and Teacher, Springer Wien-New York, 2010, Wolfgang Thaler e Node Urban Design
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Edvard Ravnikar (1907 Novo Mesto – 1993 Ljubljana) is considered, after Plečnik, though only in the temporary scale, the most important architect of Slovenia. Ljubljana is of Ravnikar, so much or more than of Plečnik, though not always it is recognized. Together with Edo Mihevc he was the founder of the new school of architecture of the socialist Slovenia or Yugoslavian Slovenia who gave step to the current Slovenia. We speak about a country of small scale, compact though not homogeneous, between the Alps and the Adriatic Sea and, for extension, Mediterranean, with a rational identification with the Mitteleuropa -Austria and Chequia on everything- and other one, sentimental, with the south. Thanks to the succession Plečnik-Ravnikar, the Slovene architecture obtained a transition to the coherent modernity, consistent with his tradition and without typical breaks of the countries of the East where the change of the political system or drafts inside the same system they were dictating changes of architectural representation.
The new Yugoslavia that revived of the Second world war reunified under the socialist sign, followed, in the first stage, the architecture of the socialist, national realism in the form and Socialist in the content. The first years of the postwar period were a time of the frantic search for a national form in each of the constituent republics. At the same time there was a search for an architectural representation of the condition plurinacional, concentrated in the big projects for Belgrade, the capital. But, before it had economic aptitude to construct to grane scale, Yugoslavia broke the relations with the USSR in 1948 and before that the rest of the socialist countries began the process of desestalinización. This process had his architectural great reflection more powerful than the first one. His first collaborations with his teacher in the national Library and a brief step along the Le Corbusier´s office in 1939, would mark Ravnikar’s aptitude to do of bridge between the politically certain and seemingly contradictory narratives.
His first great individual project, the Gallery of the Modern Art of Ljubljana, projected between 1936 and 1939, but ended already in the socialism, in 1951, it followed Plečnik’s education. The impact of the direct learning Le Corbusier was revealed firstly in two urban development offers of the first years of the postwar period: in 1947 Ravnikar the center projected of New Belgrade (or I centre of future great Belgrade) on a base of radiant city with the “city” completely dedicated to the functions of administration and state direction. In his offer for the skyscraper of the Central Committee of the Communist party (for which it gained one of the second prizes in the contest without winner) there remained incrusted the famous skyscraper of Algeria, project in which it had been employed at Paris. Another city that was not realized according to his project of 1948 was Nova Goriza, the first socialist Slovene city placed in front of the Old woman Goriza that the new tracing of borders left in capitalist Italy. Again Le Corbusier considered the urbanism of ideal vehicle, not only for an ideal functioning of the city, but also as a representative tool to express the modernity of the new political system.

The first city realized of Ravnikar was a necropolis: the cemetery and brief to the victims of the concentration camp of the Italian fascists in Kampor, Rab’s island in the current Croatia. The work was inaugurated in 1953, to commemorate the tenth anniversary of the liberation of the prisoners. In the epoch of the still in force socialist realism and his figurative rhetoric in monumental topics and briefs, Ravnikar proposed an archaic necropolis, with plant of the functional city organized about the central avenue with rows of blocks of stone that mark the tombs. The necropolis is closed by opaque wall perimetral that limits the step but the sight constructed of local stone placed like in the traditional houses of Dalmatia.
The enclosure is organized in the shape of tour, of a promenade architecturelle, beginning for the foyer of stone, with two seemingly Doric columns of half a height and a cylindrical urn. The brief does not belong to any religion, to any nation either: in a poetical act, the urn gathers the land of places of origin of the dead men who could identify. It is a monument to suffering, even more because the hurries of the inauguration forced to use the hard labor of the political prisoners of the nearby island Goli Otok, Yugoslavian Gulag for the Stalinists that, after 1948 they were questioning the leadership of Titus.
It does not also have an area – only only vertical two of stone to mark the territory. The way, in fact the rain central channel, it passes between the tombs, which also form the terraces of the area, descending and breaking. Towards the end there is the small museum that initially was containing the macabre relics of the field: the whip and the chains. More than museum it is a crypt, which repeats the form of the crypt of the Church of Sacred Heart of Plečnik’s Prague. Also it uses the joists of stone that stand out of the cover in the style of the dalmatian cathedrals (especially, that of Sibenik of the mythical Juraj Dalmatinac).
At the end of the tour there is nothing: opening in the wall to see the sea. Kampor is a mixture of references of Plečnik, Terragni, Le Corbusier, of the classic ones and of the architecture and local crafts, a modern and archaic monument conceived from the proximity and the sensations, as the best way of explaining the historical local complexities.

In 1960 Ravnikar it gained the contest for the new political center of Ljubljana, the Plaza of the Revolution – today Plaza of the Republic – which construction extended during more than 20 years, supposing important changes in the design. It is a question of the biggest square of the city and, certainly, of the symbol of the new Ljubljana. With the national parliament in the north end, the square consists of two vertical powerful ones that do of portal and several low volumes of offices, mall, institute and cultural center and of congresses Cankarjev Dom.
Initially, both towers of triangular plant, which at the end of the construction only came at a height of 12 plants, were going to be the headquarters of the Central Committee of the Slovene Communist party and the Cabinet of the Republic. They ended up by being the anonymous ones TR2 and TR3, administrative headquarters of the electronic company Iskra and of the Bank of Ljubljana. The towers mark and delimit on the one hand the square of the parliament – square of socio-political rituals and, for other one, the urban square with the contents, tours and links. The excess of socialist planning did that the square of the parliament in few occasions was stopping being used as parking.
Conscious of being marking the profile of the city, Ravnikar thinks the Plaza and his contents, from the proximity, from the pedestrian perspective and from the sights that they open and cover towards the square or towards his neighboring neighborhoods. Since in Rab’s island, the materials and the textures are his local filter: both towers have end of plates of stone fixed with screws that remember Wagnerian details, as well as the rusty green copper of the exagerate technical plants (that mark the structural core and suplementan the lost height), they bring over to the Central European context. The ground floor – the income to the towers and other centers – was treated as a very varied way: one insisted on the plurality of forms, materials, differences and tours, to create an urban landscape, before that a central square. Cankarjev Dom, the cultural center and of congresses, placed in the south part of the square and ended in 1983, it connected in the underground plant to all the elements of the set.
The longest process of execution absorbed and reflected the different problems and changes of the socialist Yugoslavia: the decentralization and the summit of the technocracy, the prosperity of the 70s and the later economic crisis. Ravnikar understood the continuous modifications imposed as report of a process proyectual opened, incorporating elements of his later projects and foreign influences: brick of the residential complex Ferantov Vrt or of the hotel Creina de Kranj; concrete brut of Le Corbusier, prefabricated units – structural and not structural – that in the 70s had a great protagonism in the Yugoslavian architecture; appeased metal-worker as in the mall Globus de Kranj (that of fact was the first front of steel cut in Yugoslavia); appeased of stones and big surfaces of glass, already typical of the socialist modernism.
The form and details of the cultural center Cankarjev Dom often has related to the center Alvar Aalto’s Finland. This center puts the final point to the square, to his construction and his almost metabolic organization: four rooms with the whole machinery forced it to bury them not to increase the volumetry on the square and it made connect the different contents and tours in the basement, together with the enormous hall of Cankarjev Dom’s entry.
In 1939, after being employed with Plecnik at the national library, Ravnikar went away to the office of Le Corbusier´s office in whom his first teacher did not have any confidence. One wanted to restate Plečnik’s local classicism that had printed it on Ljubljana not as own forms, but as projection that better was sitting him. It returned thinking that important contradiction did not exist between the best modernism and the essence of the classicism. In 1957 he spoke on his teacher in such a way that also it refers to his own work:
“Plečnik was dominating to the perfection the expression in architecture. The expression that means part of the life inscribed in the material of construction. Maybe this particularity is the most inaccessible characteristic of the architecture namely, that the trace of the hand humanizes in the constructive material is one of the most intimate recollections that goes directly to the intelligence. It is possible to read fluently centuries later, even if it was created in another side of the world. And the anonymity only makes it more powerful.”
Jelena Prokopljevic. PhD Architect
Barcelona. May 2014
Images without indication are by: Aleš Vodopivec y Rok Žnidaršič: Edvard Ravnikar Architect and Teacher, Springer Wien-New York, 2010, Wolfgang Thaler y Node Urban Design
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