Una de “liebre por gato”: las casas KUBEFLEX de Jacobsen… | Rodrigo Almonacid

Interior actual de la casa Kubeflex en el Museo de Trapholt, Dinamarca

Hablar de casas prefabricadas nunca ha sido sinónimo de calidad. Me refiero a la calidad arquitectónica, ésa que tanto admiramos por sus valores espaciales, estéticos, materiales, representativos, etc. No recuerdo ninguna construida que haya pasado a la posteridad y aún siga siendo lugar de peregrinación para los profesionales y estudiantes de Arquitectura. De hecho, no digo que aún exista, sino que probablemente no haya existido jamás ninguna que haya merecido tales reverencias… ¿o sí?

Aunque alguno de mis queridos lectores me corregirá (y con razón, seguro, pues uno tiene sus limitaciones), solo conozco un casa prefabricada que milagrosamente se salvó del desastre: la casa-prototipo conocida como “KUBEFLEX” del danés Arne Jacobsen.

Es todo un milagro que se haya conservado una casa como ésa hasta nuestros días, pues sus vicisitudes han sido poco propicias desde que fue construida allá por 1970 con motivo de la exposición de vivienda Archibo en Ishøj (Dinamarca). Podríamos resumir la historia de la única “Kubeflex” en estas 10 etapas, para no alargarnos:

1. Arquitecto recibe encargo de empresa danesa de casas prefabricadas Høm (1969);
2. Arquitecto realiza dos proyectos basados en sistemas modulares “FLEX-ibles” llamados KVADRAFLEX y KUBEFLEX(1969-70);
3. Arquitecto y empresa elaboran varias casas KVADRAFLEX y una sola casa KUBEFLEX para exposición de vivienda (1970);
4. Empresa no recibe apenas solicitudes de adquisición de ninguno de los modelos; arquitecto decide comprar prototipo de KUBEFLEX construido para la exposición;
5. Familia del arquitecto traslada casa al sur de Copenhague para su disfrute como casa de fin de semana o de vacaciones; arquitecto fallece un año después de empezar a disfrutar de la casa (1971);
6. Familia sigue usando la casa durante años; todos envejecen, incluyendo la propia casa, cayendo en un cierto estado de deterioro;
7. Olvido casi absoluto durante tres décadas: apenas un grupo minúsculo de arquitectos conocen de la existencia de esta casa y la visitan;
8. El centenario del nacimiento del arquitecto en 2002 sirve para recuperar la figura de Jacobsen a nivel internacional: congresos, publicaciones, exposiciones, etc.; de ahí partió mi tesis doctoral sobre Jacobsen, por cierto (que puedes consultar aquí: resumen tesis ARNE JACOBSEN. EL PAISAJE CODIFICADO (c) Rodrigo Almonacid (PhD.architect).
9. Estado danés recibe aviso del estado de la casa y decide adquirirla (2005) para su rehabilitación y adecuación interior con piezas de diseño de objetos domésticos diseñados por el arquitecto (sillones, mesas, lámparas, relojes, cubertería, juego de café,…);
10. Traslado al Museo de Arte Contemporáneo de Trapholt (región de Jutlandia, zona peninsular de Dinamarca) y exhibición de la casa prefabricada como una pieza de museo hasta la actualidad.

Curiosa historia, ¿verdad?

Como  amantes de la Arquitectura, seguiremos apostando por reivindicar el papel del arquitecto como profesional capaz de otorgar una nobleza y cualidad estética a la más humilde  construcción. Dar “liebre por gato” es casi un deber asumido del arquitecto, un deber profesional que nunca debemos olvidar para ensalzar nuestra difícil tarea, aunque no se nos pida en la gran mayoría de las ocasiones que afrontamos un nuevo proyecto. Si nos conformamos a dar “gato por gato” (o en el mejor de los casos “liebre por liebre”), probablemente caeremos en el desánimo y la fácil complacencia;  de manera que, sin darnos cuenta y quizá acuciados por los quehaceres diarios (ya se sabe: reuniones, normativas, gestiones, facturas, seguros, incidencias de obra, resultados de ensayos, etc.), nos veamos dando finalmente el “gato por liebre“, servido éso sí con ese regusto  aderezado con ciertos adornos retóricos, o con disfraces kitsch, o neo-rústicos para más gloria de la revista Casa & Jardín, o incluso excusas derivadas del mal gusto del cliente.

He escuchado esa misma cantinela a algunos compañeros de “a ver cuándo me toca un buen cliente para hacer…” (no sé qué). La experiencia nos dice que cada cliente es el perfecto, el ideal (o así deberíamos tratarlo), y que si esperas a hacer lo que debieras en cuanto surja el “cliente ideal” ten por seguro que nunca lo harás. Dar liebre por gato es el camino, más por menos, aunque ya sabemos que ésa no es la senda fácil del bosque, la cómoda, ni seguramente tampoco la del éxito económico. No hay otro camino para salir de donde estamos, para reivindicar el papel digno del arquitecto y de la Arquitectura, disciplina muy por encima de la simple construcción civil. Quienes han degradado el estado de la profesión hasta donde estamos han servido tantos gatos que nunca creyeron posible entender como otros servían (o pretendían) servir liebre. Esos mismos ahora buscan arrasar otros parajes sirviendo sus mismos gatos a los mismos promotores de siempre, aunque eso comporte abandonar el país natal si es preciso. Todo por la pasta, ya se sabe, sobre todo si el gato crece en número y se convierte en gatería… ¡¡¡Miau!!!

Imagen de la Kubeflex en Vordingborg (años 70), propiedad entonces de la familia de Jacobsen

Lo difícil, lo meritorio, es creer que como arquitectos podemos hacer que una casa prefabricada se lleve al nivel de excelencia, hasta convertirse incluso en pieza de museo (si bien está claro que este no ha de ser el objetivo en sí mismo, sino el servicio a las necesidades de un cliente). Pero, sí, es posible, querido lector, solo hay que amar tu trabajo. Y, pese a ver que el resto del mundo no te acompaña, mantenerse en el empeño. El tiempo acaba situando a cada cual en su sitio. Por éso ahora a la casa Kubeflex la honran numerosos visitantes en un Museo de Arte Contemporáneo danés. Gracias a un buen proyecto y a que su arquitecto puso tanto cariño en la casa que hasta la compró para rescatarla de una inminente demolición. Está claro que Jacobsen no hizo negocio con ese encargo, pero la casa era fantástica y él lo sabía. Y ahora, finalmente, lo reconocemos todos. Incluso su cliente, la empresa Høm, quien ahora parece volver a la carga con la nueva comercialización de estas casas “Kubeflex” como la más insigne de su catálogo de viviendas unifamiliares prefabricadas. Mejor tarde que nunca, ¿no?

Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doctor arquitecto
valladolid. diciembre 2013

Nota:
Si te interesa saber más de esta obra te invito a que consultes la presentación de diapositivas en mi SLIDESHARE y el artículo completo de la ponencia en mi ISSUU que hice recientemente sobre estos proyectos de casas prefabricadas de Jacobsen en las Jornadas Internacionales de Investigación en la Construcción (tema: “Vivienda. Pasado, presente y futuro“) celebradas en el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja de Madrid los días 21 y 22 de noviembre de 2013. Gracias por tu interés, querido lector.

(Teruel, 1974). Licenciado en Arquitectura (1999) con premio extraordinario y Doctor “cum laude” en Arquitectura por la Universidad de Valladolid (2013), compagina su actividad académica como profesor doctor de la E.T.S. de Arquitectura de Valladolid con la profesional al frente de su propio estudio [r-arquitectura]. Es autor de dos libros: Mies van der Rohe: el espacio de la ausencia (2006); y El paisaje codificado en la arquitectura de Arne Jacobsen (2016). Colaborador habitual en blogs de actualidad y crítica arquitectónica.

Proyecto edificios singulares y sostenibles en mi estudio [r-arquitectura] desde el año 2000 con la colaboración un equipo multidisciplinar de especialistas de acreditada experiencia profesional. [Especialidad: Sector Terciario].

Asesoro en el desarrollo de estrategias de comunicación 2.0 y marketing digital para actividades relacionadas con la Arquitectura: identidad digital corporativa, branding arquitectónico, community management, planifico y redacto contenidos para blogs/webs.

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