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Transparencias | Jorge Meijide
Glasraum, Werkbund Austellung: Die Wohnung, Stuttgart, Mies van der Rohe con Lilly Reich, 1927

Transparencias

En 1927 Mies van der Rohe y Lilly Reich realizan para la Werkbund Austellung celebrada en Stuttgart entre julio y septiembre bajo el nombre de Die Wohnung, la Glasraum. Ambos habían ya realizado un mes antes en Berlín el onírico, laberíntico y sedoso Café Samt&Seide para la exposición Die Mode der Dame. Estos stands inauguran una colaboración entre ambos, tanto profesional como personal, que mostrarán las capacidades y productos de una resurgida industria alemana a lo largo de mas de ochenta exposiciones y de paso ayudarán a Mies a elaborar su propio lenguaje arquitectónico. La colaboración terminará con el traslado de Mies a los Estados Unidos en 1938, pero su arquitectura quedará definitivamente marcada por esos 11 años.

El Café Samt&Seide, era un espacio de 300 metros cuadrados, ambiguo e inaprensible, más o menos contenido entre grandes telones colgantes de terciopelo y seda de diferentes colores, transparencia y alturas. Las fotos que nos llegan no reflejan ni el color ni las transparencias, pero con poco esfuerzo podemos adivinar la suntuosidad y fragilidad con que esos tan ligeros límites contenían los elegantes espacios llenos de sillas y mesas de tubo de acero y cuero negro en los que se sentaban gentes que vivían aún en viviendas del siglo anterior. En la gran nave la altura de los corredores perimetrales permite ver desde arriba la totalidad del trazado del café y apreciar su laberíntica disposición sin dirección ni centro, abierta. Una nueva visión del espacio que se expande físicamente más allá de sus textiles límites. Espacio de paso y estancia a la vez.

En la Glasraum de Stuttgart, en sus escasos 100 metros cuadrados ubicados al final de una serie de pabellones de exposiciones, Mies y Reich deben elaborar un interior en el que, a diferencia de Berlín, hay límites definidos aunque, al igual que aquel, será espacio de paso, atravesable. Será otra vez espacio de entrada y salida, de estancia efímera.

La habitación de cristal recrea un interior, que debemos suponer doméstico por el titulo de la exposición en la que se ubica, a base de mamparas de vidrio con carpinterías de acero inoxidable en distintas modulaciones, colocadas entre un suelo de linóleo en dos tonos y un falso techo de lona blanca tensada, plano, continuo y luminoso, de altura constante. El espacio forma un recorrido en espiral de una sola dirección. Los paneles de vidrio son transparentes o traslúcidos y crean, o más bien re-crean, un espacio de uso ambiguo; la única de las cuatro estancias aparentemente habitables, un remedo de sala de estar con butacas y una mesa, está definida por un cambio en la tonalidad de suelo y delimitada por unos pequeños postes y cuerdas que imposibilitan su acceso, solo es contemplativa. Los escasos muebles presentes: las butacas con su mesita, una solitaria mesa de comedor sin sillas en la siguiente sala o una estantería llena de libros en la última estancia, una biblioteca, también sin asientos, conforman una idea de escena doméstica. No hay aseo ni cocina, pero si dos patios, inaccesibles pero visibles: vegetación en uno y una escultura de un torso sobre un pedestal en el otro, que muestran la única representación de un espacio exterior. Más que un uso de vivienda, la casa modelo anticipa nuevos espacios, mejor dicho, nuevos modos de percibir el nuevo espacio que anuncia esa nueva objetividad.

El expresivo cartel de la exposición de Stuttgart muestra la fotografía de un interior, clásica, pesada y decimonónicamente decorado, tachado con una gran equis roja y con la pregunta wie wohnen? escrita también en rojo sobre ella. La vivienda se convertía en tema fundamental para los movimientos de vanguardia y la transformación que los modos de vida desde principios del siglo XX la hacían necesaria. “La vivienda de nuestro tiempo aún no existe. Sin embargo la transformación del modo de vida exige su realización” diría Mies como director de la última etapa de la Bauhaus, en el programa de la Deutsche Bau-Ausstellung de Berlin de 1931. De una Bauhaus que sería cerrada por la Gestapo dos años más tarde. Efectivamente los tiempos estaban cambiando y no solo en la arquitectura.

La Glasraum era un espacio representativo de si mismo, un escenario limpio y vacío, dispuesto a acoger una acción que será, como en el teatro, efímera y de duración acotada. Las fotos la muestran, a diferencia del Café, siempre solitaria, sin visitantes ni habitantes. Es la idea de una vivienda. La Glasraum anticipa ya un camino que Mies desarrollará en el Pabellón de Barcelona, en la casa Tugendhat o en las americanas casas Resor o Farnsworth.

Para el Pabellón “representativo” de Barcelona, Mies heredará los fundamentos de esa arquitectura expositiva y mostrará, apoyado en su efímero y puntual uso (sólo va a servir como escenario para la inauguración), la verdad de una arquitectura densa de significados que trasciende el funcionalismo de la máquina de habitar. El Pabellón, como la Glasraum, son experimentos arquitectónicos en los que Mies construye realidades y ficciones de reflejos y texturas. Espacios reales y espacios reflejados conviven con recorridos y estancias de uso inquieto. Son ambos espacios en el límite de la asepsia, o del autismo, presentándose casi ajenos al habitante-visitante si no fuera porque aquel necesita la activación de éste. El entramado de reflejos y transparencias, que trasciende el espacio estático herededado del XIX, lo es en tanto que el observador, y eventual y efímero habitante en ambos casos, lo pone en marcha a través de los mecanismos de su percepción.

Del Café Mies extrae la textura y los pliegues de los grandes paños colgantes, que recrea con mármol y alfombras en el Pabellón, en la Tugendhat o en la Resor; y de la habitación de cristal aprende al alemán a conjugar la transparencia del vidrio con su reflejo. Transparencia y reflejo que lejos de unificar exterior con interior, expandiendo éste con aquel, lo que hacen es contener y separar nítidamente uno del otro.

Terciopelo y seda o vidrio y mármol son elementos de un juego que en Mies trascienden su mero uso y disposición arquitectónica para convertirse en metáforas de una verdad arquitectónica definida. Todos ellos juegan con la luz, con su transparencia y su reflejo. Es bien sabido que hay quien dice que la luz es la verdad y que la verdad es buena. Seamos pues buenos.

jorge meijide . arquitecto
a coruña. marzo de 2013

[:en]

Glasraum, Werkbund Austellung: Die Wohnung, Stuttgart, Mies van der Rohe con Lilly Reich, 1927

Transparencies

In 1927 Mies van der Rohe and Lilly Reich realize for the Werkbund Austellung celebrated in Stuttgart between July and September under Die Wohnung’s name, the Glasraum. Both had already realized one month before in Berlin the oneiric, labyrinthine and silky Coffee Samt&Seide for the exhibition Die Mode der Give Me. These stands inaugurate a collaboration between both, both professional and personnel, which there will show the capacities and products of a re-arisen German industry along mas of eighty exhibitions and of step they will help to Grain to elaborate his own architectural language. The collaboration will end with the movement of Grain to the United States in 1938, but his architecture will remain definitively marked these 11 years.

En 1927 Mies van der Rohe y Lilly Reich realizan para la Werkbund Austellung celebrada en Stuttgart entre julio y septiembre bajo el nombre de Die Wohnung, la Glasraum. Ambos habían ya realizado un mes antes en Berlín el onírico, laberíntico y sedoso Café Samt&Seide para la exposición Die Mode der Dame. Estos stands inauguran una colaboración entre ambos, tanto profesional como personal, que mostrarán las capacidades y productos de una resurgida industria alemana a lo largo de mas de ochenta exposiciones y de paso ayudarán a Mies a elaborar su propio lenguaje arquitectónico. La colaboración terminará con el traslado de Mies a los Estados Unidos en 1938, pero su arquitectura quedará definitivamente marcada por esos 11 años.

The Coffee Samt&Seide, it was a space of 300 square, ambiguous meters and inaprensible, more or less contained between big hanging curtains of velvet and it sedates of different colors, transparency and heights. The photos that come to us reflect neither the color nor the transparencies, but with little effort we can guess the sumptuosity and fragility with which these so light limits were containing the elegant spaces full of chairs and tables of pipe of steel and black leather in that there were sitting down peoples who were living still in housings of the previous century. In the great ship the height of the corridors perimetrales allows to see from above the totality of the tracing of the coffee and to estimate his labyrinthine disposition without direction or center, opened. A new vision of the space that expands physically beyond his textile limits. Space of step and stay simultaneously.

In the Glasraum of Stuttgart, in his scanty 100 square meters located at the end of a series of pavilions of exhibitions, Grain and Reich they must elaborate an interior in which, unlike Berlin, there are definite limits though, as that one, it will be a space of step, atravesable. It will be again a space of entry and exit, of ephemeral stay.

The room of crystal recreates an interior, which we must suppose servant for the title of the exhibition in the one that is located, based on glass screens with carpentries of stainless steel in different modulations placed between a soil of linoleum in two tones and a false ceiling, flat, constant and luminous of white canvas tightened, of constant height. The space forms a tour in spiral of an alone direction. The glass panels are transparent or translucent and create, or rather they recreate, a space of ambiguous use; the only one of four seemingly inhabitable stays, an imitation of room of being with armchairs and a table, is defined by a change in the tonality of soil and delimited by a few small posts and ropes that disable his access, only it is contemplative. The scanty present furniture: the armchairs with his mesita, a solitary table of dining room without chairs in the following room or a rack fills of books in the last stay, a library, also without seats, they shape an idea of domestic scene. There is neither bathroom nor kitchen, but if two courts, inaccessible but visible: vegetation in one and one sculpture of a torso on a pedestal in other one, which they show the only representation of an exterior space. More than a use than housing, the show house anticipates new spaces, rather, new manners of perceiving the new space that announces this new objectivity.

La habitación de cristal recrea un interior, que debemos suponer doméstico por el titulo de la exposición en la que se ubica, a base de mamparas de vidrio con carpinterías de acero inoxidable en distintas modulaciones, colocadas entre un suelo de linóleo en dos tonos y un falso techo de lona blanca tensada, plano, continuo y luminoso, de altura constante. El espacio forma un recorrido en espiral de una sola dirección. Los paneles de vidrio son transparentes o traslúcidos y crean, o más bien re-crean, un espacio de uso ambiguo; la única de las cuatro estancias aparentemente habitables, un remedo de sala de estar con butacas y una mesa, está definida por un cambio en la tonalidad de suelo y delimitada por unos pequeños postes y cuerdas que imposibilitan su acceso, solo es contemplativa. Los escasos muebles presentes: las butacas con su mesita, una solitaria mesa de comedor sin sillas en la siguiente sala o una estantería llena de libros en la última estancia, una biblioteca, también sin asientos, conforman una idea de escena doméstica. No hay aseo ni cocina, pero si dos patios, inaccesibles pero visibles: vegetación en uno y una escultura de un torso sobre un pedestal en el otro, que muestran la única representación de un espacio exterior. Más que un uso de vivienda, la casa modelo anticipa nuevos espacios, mejor dicho, nuevos modos de percibir el nuevo espacio que anuncia esa nueva objetividad.

Does the expressive cartel of the exhibition of Stuttgart show the photography of an interior, classic, heavy and decimonónicamente set corrected with a great red equis and with the question wie wohnen? Written also in red on her. The housing was turning into fundamental topic for the movements of forefront and the transformation that the manners of life from beginning of the 20th century were making necessary. “The housing of our time still does not exist. Nevertheless the transformation of the way of life demands his accomplishment” Mies would say as the director of the last stage of the Bauhaus, in the program of the Deutsche Bau-Ausstellung of Berlin of 1931. Of a Bauhaus that would be closed by the Gestapo two years later. Really the times were changing and not only in the architecture.

The Glasraum was a representative space of if same, a scene clean and empty, ready to receive an action that will be, since in the theatre, ephemeral and of fenced duration. The photos show it, unlike the Coffee, always solitary, without visitors or inhabitants. It is the idea of a housing. The Glasraum anticipates already a way that Grain will develop in the Pavilion of Barcelona, in the house Tugendhat or in the Americans you marry Resister or Farnsworth.

For the “representative” Pavilion of Barcelona, Grain will inherit the foundations of this explanatory architecture and will show, supported on his ephemeral and punctual use (only it is going to serve as scene for the inauguration), the truth of a dense architecture of meanings that comes out the funcionalismo of the machine of living. The Pavilion, as the Glasraum, they are architectural experiments in which Grain constructs realities and fictions of reflections and textures. Royal spaces and reflected spaces coexist with tours and stays of anxious use. They are both spaces in the limit of the asepsis, or of the autism, appearing almost foreign to the inhabitant – visitor if it was not because that one needs the activation from this one. The studding of reflections and transparencies, which comes out the static space herededado of the XIXth, it is while the observer, and eventual and ephemeral inhabitant in both cases, starts it across the mechanisms of his perception.

From the Coffee Mies extracts the texture and the folds of the big hanging cloths, which it recreates with marble and carpets in the Pavilion, in the Tugendhat or in the Resister; and of the room of crystal he learns the German to bring together the transparency of the glass with his reflection. Transparency and reflection that far from unifying exterior with interior, expanding this one with that one, what they do is to contain and to separate brightly one of other one.

Velvet and it sedates or glass and marble they are elements of a game that in Mies come out his mere use and architectural disposition to turn into metaphors of an architectural definite truth. All of them play with the light, with his transparency and his reflection. It is known well that there is the one who says that the light is true and that the truth is good. Let’s be so good.

jorge meijide . archuitect
a coruña. march 2013

[:gl]

Glasraum, Werkbund Austellung: Die Wohnung, Stuttgart, Mies van der Rohe con Lilly Reich, 1927

Transparencias

En 1927 Mies van der Rohe e Lilly Reich realizan para a Werkbund Austellung celebrada en Stuttgart entre xullo e setembro baixo o nome de Die Wohnung, a Glasraum. Ambos habían xa realizado un mes antes en Berlín o onírico, laberíntico e sedoso Café Samt&Seide para a exposición Die Mode der Dáme. Estes stands inauguran unha colaboración entre ambos, tanto profesional como persoal, que mostrarán as capacidades e produtos dunha rexurdida industria alemá ao longo de mais de oitenta exposicións e de paso axudarán a Mies a elaborar a súa propia linguaxe arquitectónico. A colaboración terminará co traslado de Mies aos Estados Unidos en 1938, pero a súa arquitectura quedará definitivamente marcada por eses 11 anos.

O Café Samt&Seide, era un espazo de 300 metros cadrados, ambiguo e inaprensible, máis ou menos contido entre grandes telones colgantes de veludo e seda de diferentes cores, transparencia e alturas. As fotos que nos chegan non reflicten nin a cor nin as transparencias, pero con pouco esforzo podemos adiviñar a suntuosidad e fragilidad con que eses tan lixeiros límites contiñan os elegantes espazos cheos de cadeiras e mesas de tubo de aceiro e coiro negro nos que se sentaban xentes que vivían aínda en vivendas do século anterior. Na gran nave a altura dos corredores perimetrais permite ver desde arriba a totalidade do trazado do café e apreciar o seu laberíntica disposición sen dirección nin centro, aberta. Unha nova visión do espazo que se expande físicamente máis aló dos seus textiles límites. Espazo de paso e estancia á vez.

Na Glasraum de Stuttgart, nos seus escasos 100 metros cadrados situados ao final dunha serie de pabellones de exposicións, Mies e Reich deben elaborar un interior no que, a diferenza de Berlín, hai límites definidos aínda que, do mesmo xeito que aquel, será espazo de paso, atravesable. Será outra vez espazo de entrada e saída, de estancia efémera.

A habitación de vidro recrea un interior, que debemos supoñer doméstico polo titulo da exposición na que se sitúa, a base de mamparas de vidro con carpinterías de aceiro inoxidable en distintas modulaciones, colocadas entre un chan de linóleo en dous tons e un falso teito de lona branca tensada, plano, continuo e luminoso, de altura constante. O espazo forma un percorrido en espiral dunha soa dirección. Os paneles de vidro son transparentes ou traslúcidos e crean, ou máis ben re-crean, un espazo de uso ambiguo; a única das catro estancias aparentemente habitables, un remedo de sala de estar con butacas e unha mesa, está definida por un cambio na tonalidad de chan e delimitada por uns pequenos postes e cordo que imposibilitan o seu acceso, só é contemplativa. Os escasos mobles presentes: as butacas coa súa mesita, unha solitaria mesa de comedor sen cadeiras na seguinte sala ou unha estantería chea de libros na última estancia, unha biblioteca, tamén sen asentos, conforman unha idea de escena doméstica. Non hai aseo nin cociña, pero si dous patios, inaccesibles pero visibles: vegetación nun e unha escultura dun torso sobre un pedestal no outro, que mostran a única representación dun espazo exterior. Máis que un uso de vivenda, cásaa modelo anticipa novos espazos, mellor devandito, novos modos de percibir o novo espazo que anuncia esa nova objetividade.

O expresivo cartel da exposición de Stuttgart mostra a fotografía dun interior, clásica, pesada e decimonónicamente decorado, tachado cunha gran equis vermella e coa pregunta wie wohnen? escrita tamén en vermello sobre ela. A vivenda convertíase en tema fundamental para os movementos de vanguardia e a transformación que os modos de vida desde principios do século XX facíana necesaria. “A vivenda do noso tempo aínda non existe. Con todo a transformación do modo de vida esixe a súa realización” diría Mies como director da última etapa da Bauhaus, no programa da Deutsche Bau-Ausstellung de Berlin de 1931. Dunha Bauhaus que sería pechada pola Gestapo dous anos máis tarde. Efectivamente os tempos estaban cambiando e non só na arquitectura.

A Glasraum era un espazo representativo de si mesmo, un escenario limpo e baleiro, disposto a acoller unha acción que será, como no teatro, efémera e de duración acoutada. As fotos móstrana, a diferenza do Café, sempre solitaria, sen visitantes nin habitantes. É a idea dunha vivenda. A Glasraum anticipa xa un camiño que Mies desenvolverá no Pavillón de Barcelona, na casa Tugendhat ou nas americanas casas Resor ou Farnsworth.

Para o Pavillón “representativo” de Barcelona, Mies herdará os fundamentos desa arquitectura expositiva e mostrará, apoiado no seu efémero e puntual uso (só vai servir como escenario para a inauguración), a verdade dunha arquitectura densa de significados que transcende o funcionalismo da máquina de habitar. O Pavillón, como a Glasraum, son experimentos arquitectónicos nos que Mies constrúe realidades e ficcións de reflexos e texturas. Espazos reais e espazos reflectidos conviven con percorridos e estancias de uso inquedo. Son ambos espazos no límite da asepsia, ou do autismo, presentándose case alleos ao habitante-visitante si non fose porque aquel necesita a activación deste. O entramado de reflexos e transparencias, que transcende o espazo estático herededado do XIX, o é en tanto que o observador, e eventual e efémero habitante en ambos casos, pono en marcha a través dos mecanismos da súa percepción.

Do Café Mies extrae a textura e os pliegues dos grandes panos colgantes, que recrea con mármore e alfombras no Pabellón, na Tugendhat ou na Resor; e da habitación de cristal aprende ao alemán a conxugar a transparencia do vidro co seu reflexo. Transparencia e reflexo que lonxe de unificar exterior con interior, expandiendo este con aquel, o que fan é conter e separar nítidamente un do outro.

Del Café Mies extrae la textura y los pliegues de los grandes paños colgantes, que recrea con mármol y alfombras en el Pabellón, en la Tugendhat o en la Resor; y de la habitación de cristal aprende al alemán a conjugar la transparencia del vidrio con su reflejo. Transparencia y reflejo que lejos de unificar exterior con interior, expandiendo éste con aquel, lo que hacen es contener y separar nítidamente uno del otro.

Veludo e seda ou vidro e mármore son elementos dun xogo que en Mies transcenden o seu mero uso e disposición arquitectónica para converterse en metáforas dunha verdade arquitectónica definida. Todos eles xogan coa luz, coa súa transparencia e o seu reflexo. É ben sabido que hai quen di que a luz é a verdade e que a verdade é boa. Sexamos pois bos.

jorge meijide . arquitecto
a coruña. marzo de 2013

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Jorge Meijide Tomás
Jorge Meijide Tomáshttp://jorgemeijide.blogspot.com.es/
Arquitecto por la ETSA de A Coruña desde 1991. Colabora en el estudio de Juan Navarro Baldeweg entre 1991 y 1992. Máster de proyectos integrados por la fundación camuñas, madrid 1992. A la vuelta A Coruña se incorpora al estudio de su padre, Carlos E. Meijide Calvo con el que trabaja hasta 2001. Desde 2004 hasta 2009 colabora con los arquitectos Patricia de Marichalar y Fernando Martínez. En el año 2009 forma, junto con Patricia de Marichalar meijidedemarichalar arquitectos. Desde 2014 trabaja en solitario colaborando con estudios y arquitectos amigos. Es profesor de proyectos arquitectónicos en la Escuela Técnica superior de Arquitectura de A Coruña desde 1997; es tutor de proyecto fin de carrera y ha sido presidente del tribunal de PFC. Colabora con blogs y publicaciones de arquitectura.
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