IniciofaroTiempo Atmosférico | Miquel LacastaTempo Atmosférico | Miquel LacastaAtmospheric time | Miquel...

[:es]Tiempo Atmosférico | Miquel Lacasta[:gl]Tempo Atmosférico | Miquel Lacasta[:en]Atmospheric time | Miquel Lacasta[:]

[:es]

Luminaria Little Sun diseñada por Olafur Eliasson y el ingeniero Frederik Ottesen
Luminaria Little Sun diseñada por Olafur Eliasson y el ingeniero Frederik Ottesen

Atmósfera y clima

En uno de sus escritos, Olafur Eliasson habla del tiempo atmosférico.1 En la introducción al texto referido, Los Museos son Radicales, Eliasson desarrolla un pequeño relato de la interacción entre tiempo y energía. Yo desconozco exactamente por qué se ha convertido en artista de cabecera de muchos arquitectos, pero hay que reconocer que sus escritos, a parte de su obra, evidentemente, abren ese tipo de reflexiones donde la arquitectura se puede ver fácilmente reflejada, sirven de espejo deformado donde los arquitectos nos sentimos especialmente cómodos.

Es este texto, del año 2003 publicado por la Tate Modern a partir de uno de sus proyectos artísticos más conocidos, The Weather Project, el artista danés relaciona el tiempo, es su acepción casi meteorológica, con la idea de ciudad, bajo el paraguas de la energía,

el tiempo atmosférico es naturaleza en la ciudad, 

dice. Por un lado el tiempo clima nos da la pauta del paso del tiempo estacional, de forma que nos ayuda a

asomarnos a la noción abstracta de qué es el tiempo, haciéndolo más tangible.

Ya sea mediante sistemas de previsión, calendarios y números, objetivamos los aspectos de continuidad de lo temporal y bien pensado, organizamos una gran cantidad de nuestras actividades alrededor de las estaciones y la previsión de los fenómenos de la física que actúan sobre la tierra en forma de un clima especifico. Sin embargo, algo especialmente interesante está sujeto a esa organización: la imprevisibilidad de los fenómenos atmosféricos. Primera paradoja de la modernidad: el tiempo no es predecible.

El gran proyecto moderno, desde principios del siglo pasado hasta finales de los años 60, se podría resumir en un esfuerzo ingente por domesticar el clima con la ayuda de la ciencia y la técnica. Y como bien indica Eliasson,

en estos momentos estamos aceptando lentamente, si es que no lo reconocemos del todo, que las ideologías energéticas de posguerra de nuestra sociedad han dañado aquello de lo que intentábamos protegernos.

En otras palabras, cuando el nivel tecnológico de nuestra sociedad permitió el saqueo absoluto de las fuentes de energía a escala industrial y masiva, con el objetivo de obtener recursos para protegernos del clima, empezamos a entender que quizás el clima, y por extensión la producción de energía, no era nuestro enemigo, sino más bien un aliado.

Lo que ocurre, es que durante ese momento de inflexión, que ha tardado décadas en hacerse popular, ya habíamos forjado un sistema de sustento energético totalmente dependiente de la lógica extractora. Habíamos perdido el sentido de lo común, entendiendo por ello y esencialmente la privatización de los recursos fósiles y nos disponíamos a seguir doblegando la naturaleza hasta su extinción.

Otra paradoja más que interesante es la que relaciona le idea de la energía con el tiempo, el consumo de millones de años en una única unidad de tiempo. La energía de origen fósil requiere de una gran cantidad de tiempo para su producción, mientras que su uso la consume casi instantáneamente. Ese desajuste entre tiempo de producción y consumo es el punto clave del enorme problema al que nos enfrentamos y que de nuevo la modernidad no quiso entender.

Ahora todo son lamentos y estrategias de dudosa eficiencia para aminorar el consumo de lo perecedero. En pocas décadas sabremos si hemos llegado a tiempo de invertir un sistema de producción tan absurdo, que llega a devorar aquello que le da la fuerza.

Valga esta introducción de las reflexiones de Eliasson para empezar a procesar de forma diferente.

Atmósfera y fenomenología

Una manera de entender lo atmosférico que ha tenido un resurgir vigoroso en esta última década, relacionaría la idea de tiempo y fenomenología. Ahí el tema se abre a un debate extraordinariamente rico y fuente de muchas interpretaciones. Algo de ello ya fue plasmado aquí en escritos anteriores. La obra y las ideas de Peter Zumthor o Juhani Pallasmaa dan cuenta de este punto precisamente.

Pallasmaa empezaba una conferencia en la universidad diciendo:

El reconocimiento instantáneo de la naturaleza inherente de un lugar, es semejante a la lectura automática de las identidades y esencias del mundo biológico. Los animales instantáneamente reconocen otras criaturas para su supervivencia de la misma manera los humanos reconocemos unos rasgos humanos conocidos entre miles de otras caras semejantes, a la vez que leemos el sentido de las emociones a partir de minúsculos movimientos musculares de la cara. El espacio o el lugar es una imagen, una criatura mental, o mejor dicho, neuronal, una experiencia singular fusionada con nuestra experiencia y cognición más existencial. Una vez hemos apreciado un espacio como placentero o como deprimente, difícilmente podemos cambiar este juicio de primera mano. Nos encontramos atados a ciertos parámetros y permanecemos ajenos a ciertos otros y ambas elecciones intuitivas son realmente difíciles de analizar verbalmente o de cambiar de forma significativa una vez hemos experimentado una cierta porción de realidad.

Visto así, ¿el tiempo atmosférico seria el encargado de provocar este reconocimiento instantáneo que Pallasmaa alude? Pudiera ser, pero yo creo que lo que intenta explicar mas tarde en este y otros textos Pallasmaa, o lo que yo interpreto que quiere decir, es que hay un tiempo, el tiempo atmosférico, que nos permite no solamente identificar instantáneamente un espacio, sino comprenderlo, apreciarlo y aprenderlo. Un tiempo que funciona por sedimentación más que por velocidad. Un tiempo donde la experiencia, tanto la acumulada como la vital del momento, es esencial. Un tiempo que construye una atmósfera.

Gracias a ese tiempo somos capaces de construir una memoria que nos permite identificar en decimas de segundo si un espacio es agradable, vital y confortable, o todo lo contrario. Curiosamente, el empleo de este tiempo instantáneo que nos permite acceder a este juicio de valor intuitivo, también se ha construido a partir de miles de años, traspasando de generación en generación, un saber inconsciente y heredado que ayuda a valorar un espacio. Los no iniciados en la arquitectura también poseen ese conocimiento.

Todos recuerdan aquella casa del amigo de la infancia a la que nos gustaba ir, quizás por que era grande, o estaba bien orientada y la luz entraba fogosamente, quizás por que tenia una habitación donde poder jugar detrás de las cortinas, o un jardín esplendido donde esconderse. Todos, arquitectos y no arquitectos, atesoramos unos arquetipos espaciales que nos ayudan a detectar la atmosfera de un espacio. Evidentemente no todo el mundo está dotado con la capacidad de poder explicar porqué un espacio es confortable, pero si que todos notamos esa sensación. De eso hablaba Pallasma en la conferencia.

La energía como vector de diseño

¿Hay algo en común entre estas dos interpretaciones de la idea de tiempo atmosférico?

Yo creo que si. En esencia, ambas ideas están hablando de tiempo y energía, de tiempo y confort, de tiempo y sensaciones.

Quizás por ello, algunos arquitectos, urbanistas y paisajistas, ya están tomando la idea de energía por la raíz. La energía es la materia prima del tiempo, podría decirse, y por ello empiezan a entender que proyectar con la energía, usar la energía como vector de diseño, es una apropiación que los lleva hacia un pacto. Un pacto con lo natural, un pacto con el clima, pero también un pacto con las sensaciones, el confort, la concepción de un lugar que permita estar bien. Por consiguiente, también comprenden que la energía es en esencia tiempo. Así de sencillo y como no, así de complejo.

La idea en definitiva consiste en usar la naturaleza a favor, promoviendo una nueva alianza con ella, tal como pregonaban Ilya Prigogine e Isabelle Stengers, en La Nouvelle Alliance.2 Este texto es de facto un alegato contra la dicotomía entre la razón y la vida. A esta pareja sustancial, racionalidad y vitalidad, tradicionalmente entendida como una oposición, los autores la consideran como una herencia innecesaria de la ciencia clásica, sin ninguna correspondencia con la ciencia contemporánea.

Desde una profunda convicción, Prigogine y Stengers se declaran enemigos de todo entendimiento científico que haga al ser humano sentirse extraño en el cosmos, y proponen, como idea-fuerza, el establecimiento de una alianza nueva entre el ser humano y la naturaleza, basada en la ciencia de finales del siglo XX, para sustituir con ella a la antigua ciencia rota por una interpretación errónea cuyo origen lo sitúan en el siglo XIX.

Si de verdad se está por la ciencia y por la vida, la naturaleza es el nexo de unión, y por consiguiente, todo aquello que afecta a la naturaleza, entre ello y de forma destacada, la arquitectura, se convierte, potencialmente en un aliado. Visto así, la energía, el motor de toda la fuerza de la naturaleza, debe incorporarse desde un inicio en los razonamientos de lo urbano, lo arquitectónico y lo paisajístico o como decía anteriormente, la energía debe ser un vector de diseño, un actor fundamental en la toma de decisiones proyectuales.

Eliasson y Pallasmaa están hablando de ello, desde lugares sin duda distintos, pero aluden de forma directa a la necesaria relación entre espacio y confort, a la vinculación entre energía y sensación, a la indisolubilidad entre lo temporal y lo atmosférico.

Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, septiembre 2013

Notas:

1 ELIASSON, Olafur, Leer es Respirar, es Devenir, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2012

2 PRIGOGINE, Ilya, y STENGERS, Isabelle, La Nouvelle AllianceGallimard, París, 1986.

[:gl]

Luminaria Little Sun diseñada por Olafur Eliasson y el ingeniero Frederik Ottesen
Luminaria Little Sun deseñada por Olafur Eliasson e ol enxeñeiro Frederik Ottesen

Atmosfera e clima.

Nun dos seus escritos, Olafur Eliasson fala do tempo atmosférico.1 Na introdución ao texto referido, Los Museos son Radicais, Eliasson desenvolve un pequeno relato da interacción entre tempo e enerxía. Eu descoñezo exactamente por que se converteu en artista de cabeceira de moitos arquitectos, pero hai que recoñecer que os seus escritos, a parte da súa obra, evidentemente, abren ese tipo de reflexións onde a arquitectura se pode ver doadamente reflectida, serven de espello deformado onde os arquitectos nos sentimos especialmente cómodos.

É este texto, do ano 2003 publicado pola Tate Modern a partir dun dos seus proxectos artísticos máis coñecidos, The Weather Project, , o artista danés relaciona o tempo, é a súa acepción case meteorolóxica, coa idea de cidade, baixo o paraugas da enerxía,

o tempo atmosférico é natureza na cidade,

di. Por un lado o tempo clima dános a pauta do paso do tempo estacional, de forma que nos axuda a

asomarnos á noción abstracta de que é o tempo, facéndoo máis tanxible.

Xa sexa mediante sistemas de previsión, calendarios e números, obxectivamos os aspectos de continuidade do temporal e ben pensado, organizamos unha gran cantidade das nosas actividades arredor das estacións e a previsión dos fenómenos da física que actúan sobre a terra en forma dun clima especifico. Non obstante, algo especialmente interesante está suxeito a esa organización: a imprevisibilidade dos fenómenos atmosféricos. Primeiro paradoxo da modernidade: o tempo non é predicible.

O gran proxecto moderno, desde principios do século pasado ata finais dos anos 60, poderíase resumir nun esforzo inxente por domesticar o clima coa axuda da ciencia e a técnica. E como ben indica Eliasson,

nestes momentos estamos a aceptar lentamente, se é que non o recoñecemos do todo, que as ideoloxías enerxéticas de posguerra da nosa sociedade danaron aquilo do que tentabamos protexernos.

Noutras palabras, cando o nivel tecnolóxico da nosa sociedade permitiu o saqueo absoluto das fontes de enerxía a escala industrial e masiva, co obxectivo de obter recursos para protexernos do clima, empezamos a entender que quizais o clima, e por extensión a produción de enerxía, non era o noso inimigo, senón máis ben un aliado.

O que ocorre, é que durante ese momento de inflexión, que tardou décadas en facerse popular, xa forxaramos un sistema de sustento enerxético totalmente dependente da lóxica extractora. Perderamos o sentido do común, entendendo por iso e esencialmente a privatización dos recursos fósiles e dispoñiámonos/dispoñiámosnos a seguir dobregando a natureza ata a súa extinción.

Outro paradoxo máis que interesante é a que relaciona idéalle da enerxía co tempo, o consumo de millóns de anos nunha única unidade de tempo. A enerxía de orixe fósil require dunha gran cantidade de tempo para a súa produción, mentres que o seu uso consómea case instantaneamente. Ese desaxuste entre tempo de produción e consumo é o punto crave do enorme problema ao que nos enfrontamos e que de novo a modernidade non quixo entender.

Agora todo son queixumes e estratexias de dubidosa eficiencia para minorar o consumo do perecedoiro. En poucas décadas saberemos se chegamos a tempo de investir un sistema de produción tan absurdo, que chega a devorar aquilo que lle dá a forza.

Valga esta introdución das reflexións de Eliasson para empezar a procesar de forma diferente.

Atmosfera e fenomenoloxía.

Unha maneira de entender o atmosférico que tivo un rexurdir vigoroso nesta última década, relacionaría a idea de tempo e fenomenología. Aí o tema ábrese a un debate extraordinariamente rico e fonte de moitas interpretacións. Algo diso xa foi plasmado aquí en escritos anteriores. A obra e as ideas de Peter Zumthor ou Juhani Pallasmaa dan conta deste punto precisamente.

Pallasmaa empezaba unha conferencia na universidade dicindo:

O recoñecemento instantáneo da natureza inherente dun lugar, é semellante á lectura automática das identidades e esencias do mundo biolóxico. Os animais instantaneamente recoñecen outras criaturas para a súa supervivencia da mesma maneira os humanos recoñecemos uns trazos humanos coñecidos entre miles doutras caras semellantes, á vez que lemos o sentido das emocións a partir de minúsculos movementos musculares da cara. O espazo ou o lugar é unha imaxe, unha criatura mental, ou mellor devandito, neuronal, unha experiencia singular fusionada coa nosa experiencia e cognición máis existencial. Unha vez apreciamos un espazo como pracenteiro ou como deprimente, dificilmente podemos cambiar este xuízo de primeira man. Atopámonos atados a certos parámetros e permanecemos alleos a certos outros e ambas as eleccións intuitivas son realmente difíciles de analizar verbalmente ou de cambiar de forma significativa unha vez experimentamos una certa porción de realidade.

Visto así, o tempo atmosférico seria o encargado de provocar este recoñecemento instantáneo que Pallasmaa alude? Puidese ser, pero eu creo que o que tenta explicar mais tarde en leste e outros textos Pallasmaa, ou o que eu interpreto que quere dicir, é que hai un tempo, o tempo atmosférico, que nos permite non soamente identificar instantaneamente un espazo, senón comprendelo, aprecialo e aprendelo. Un tempo que funciona por sedimentación máis que por velocidade. Un tempo onde a experiencia, tanto a acumulada como a vital do momento, é esencial. Un tempo que constrúe unha atmosfera.

Grazas a ese tempo somos capaces de construír unha memoria que nos permite identificar en decimas de segundo se un espazo é agradable, vital e confortable, ou todo o contrario. Curiosamente, o emprego deste tempo instantáneo que nos permite acceder a este xuízo de valor intuitivo, tamén se construíu a partir de miles de anos, traspasando de xeración en xeración, un saber inconsciente e herdado que axuda a valorar un espazo. Os non iniciados na arquitectura tamén posúen ese coñecemento.

Todos lembran aquela casa do amigo da infancia á que nos gustaba ir, quizais por que era grande, ou estaba ben orientada e a luz entraba fogosamente, quizais por que tenia unha habitación onde poder xogar detrás das cortinas, ou un xardín esplendido onde esconderse. Todos, arquitectos e non arquitectos, atesouramos uns arquetipos espaciais que nos axudan a detectar a atmosfera dun espazo. Evidentemente non todo o mundo está dotado coa capacidade de poder explicar porqué un espazo é confortable, pero se que todos notamos esa sensación. Diso falaba Pallasma na conferencia.

A enerxía como vector de deseño.

Hai algo en común entre estas dúas interpretacións da idea de tempo atmosférico?

Eu creo que se. En esencia, ambas as ideas están a falar de tempo e enerxía, de tempo e confort, de tempo e sensacións.

Quizais por iso, algúns arquitectos, urbanistas e paisajistas, xa están a tomar a idea de enerxía pola raíz. A enerxía é a materia prima do tempo, podería dicirse, e por iso empezan a entender que proxectar coa enerxía, usar a enerxía como vector de deseño, é unha apropiación que os leva cara a un pacto. Un pacto co natural, un pacto co clima, pero tamén un pacto coas sensacións, o confort, a concepción dun lugar que permita estar ben. Por conseguinte, tamén comprenden que a enerxía é en esencia tempo. Así de sinxelo e como non, así de complexo.

A idea en definitiva consiste en usar a natureza a favor, promovendo unha nova alianza con ela, tal como pregoaban Ilya Prigogine e Isabelle Stengers, na La Nouvelle Alliance.2 Este texto é de facto unha alegación contra a dicotomía entre a razón e a vida. A esta parella substancial, racionalidade e vitalidade, tradicionalmente entendida como unha oposición, os autores considérana como unha herdanza innecesaria da ciencia clásica, sen ningunha correspondencia coa ciencia contemporánea.

Desde unha profunda convicción, Prigogine e Stengers decláranse inimigos de todo entendemento científico que faga ao ser humano sentirse estraño no cosmos, e propoñen, como idea-forza, o establecemento dunha alianza nova entre o ser humano e a natureza, baseada na ciencia de finais do século XX, para substituír con ela á antiga ciencia rota por unha interpretación errónea cuxo orixe o sitúan no século XIX.

Se de verdade estase pola ciencia e pola vida, a natureza é o nexo de unión, e por conseguinte, todo aquilo que afecta á natureza, entre iso e de forma destacada, a arquitectura, convértese, potencialmente nun aliado. Visto así, a enerxía, o motor de toda a forza da natureza, debe incorporarse desde un inicio nos razoamentos do urbano, o arquitectónico e o paisaxístico ou como dicía anteriormente, a enerxía debe ser un vector de deseño, un actor fundamental na toma de decisións proxectuais.

Eliasson e Pallasmaa están a falar diso, desde lugares sen dúbida distintos, pero aluden de forma directa á necesaria relación entre espazo e confort, á vinculación entre enerxía e sensación, á indisolubilidad entre o temporal e o atmosférico.

Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, setembro 2013

Notas:

1 ELIASSON, Olafur, Ler é Respirar, é Devenir, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2012

2 PRIGOGINE, Ilya, y STENGERS, Isabelle, La Nouvelle AllianceGallimard, París, 1986.

[:en]

Luminaria Little Sun diseñada por Olafur Eliasson y el ingeniero Frederik Ottesen
Light Little Sun designed by Olafur Eliasson and the engineer Frederik Ottesen

Atmosphere and climate.

In one of his writings, Olafur Eliasson speaks about the atmospheric time.1 In the introduction to the above-mentioned text, The Museums are Radical, Eliasson develops a small statement of the interaction between time and energy. I do not know exactly why it has turned into artist of head-board of many architects, but it is necessary to admit that his writings, for part of his work, evidently, they open this type of reflections where the architecture can meet easily reflected, they use as deformed mirror where the architects we feel specially comfortable.

It is this text, of the year 2003 published by the Tate Modern from one of his artistic projects more acquaintances, The Weather Project, the danish artist relates the time, is his almost meteorological meaning, with the idea of city, under the umbrella of the energy,

the atmospheric time is a nature in the city,

says. On the one hand the time climate gives us the guideline of the seasonal passage of time, so that it helps

us begin to show to the abstract notion of what it is the time, making it more tangible.

Already be by means of systems of forecast, calendars and numbers, we target the aspects of continuity of the temporary thing and well-considered good, organize a great quantity of our activities about the stations and the forecast of the phenomena of the physics that act on the land in the shape of a specific climate. Nevertheless, slightly specially interesting it is subject to this organization: the unpredictability of the atmospheric phenomena. The first paradox of the modernity: the time is not predictable.

 

The great modern project, from beginning of last century until ends of the 60s, might be summarized in an enormous effort for domesticating the climate with the help of the science and the technology. And as good indicates Eliasson,

in these moments we are accepting slowly, if it is that we do not admit completely, that the energetic ideologies of postwar period of our company have damaged that one from what we were trying to protect ourselves.

In other words, when the technological level of our company allowed the absolute plunder of the sources of energy industrial and massive scale, with the aim to obtain resources to protect ourselves from the climate, we start understanding that probably the climate, and for extension the production of energy, was not our enemy, but rather an ally.

What happens, is that during this moment of inflexion, which has been late decades in becoming popular, already we had forged a system of energetic sustenance totally dependent on the extractor logic. We had lost the sense of the common thing, dealing for it and essentially the privatization of the fossil resources and we were preparing to continue bending the nature up to his extinction.

Another paradox more that interesting it is the one that relates designs him of the energy with the time, the consumption of million years in the only unit of time. The energy of fossil origin needs of a great quantity of time for his production, whereas his use consumes it almost instantaneously. This imbalance between time of production and consumption is the key point of the enormous problem which we face and which again the modernity did not want to understand.

Now all sound laments and strategies of doubtful efficiency to lessen the consumption of the perishable thing. In a few decades we will know if we have come in time of investing such an absurd system of production, which manages to devour that one that gives him the force.

Cost this introduction of Eliasson’s reflections to start processing of different form.

Atmosphere and phenomenalogy.

A way of understanding the atmospheric thing that has had one re-arise vigorously in the latter decade, would relate the idea of time and fenomenología. There the topic is opened for an extraordinarily rich debate and source of many interpretations. Something of it already was formed here in previous writings. The work and the ideas of Peter Zumthor or Juhani Pallasmaa realize of this point precisely.

Pallasmaa was beginning a conference in the university saying:

Pallasmaa empezaba una conferencia en la universidad diciendo:

The instantaneous recognition of the inherent nature of a place, is similar to the automatic reading of the identities and essences of the biological world. The animals instantaneously the human beings recognize other creatures for his survival of the same way we recognize a few human features known between thousands of other similar faces, simultaneously that we read the sense of the emotions from minuscule muscular movements of the face. The space or the place is an image, a mental creature, or rather, neuronal, a singular experience fused with our experience and more existential cognition. Once we have estimated a space as pleasantly or as depressant, difficultly we can change this judgment first hand. We are tied to certain parameters and remain others foreign to certain and both intuitive choices are really difficult to analyze verbally or to change significant form once we have experienced a certain portion of reality.

I dress like that, the atmospheric time serious the manager of this instantaneous recognition provokes that Pallasmaa alludes? It could be, but I believe that what tries to explain afterwards in this one and other texts Pallasmaa, or what I interpret that it wants to say, it is that it is a time, the atmospheric time, which allows us not to identify only instantaneously a space, but to understand it, to estimate it and to learn it. A time that works for sedimentation more than for speed. A time where the experience, both the accumulated one and the vital one of the moment, is essential. A time that constructs an atmosphere.

Thanks to this time we are capable of constructing a memory that it allows us to identify in tenths of second if a space is agreeable, vital and comfortable, or everything opposite. Curiously, the employment of this instantaneous time that it allows us to accede to this judgment of intuitive value, also one has been constructed from thousands of years, penetrating from generation to generation, to know unconsciously and inherited that it helps to value a space. The not initiated ones in the architecture also possess this knowledge.

They all remember that house of the childhood friend to which we liked to go, probably for that it was big, or it was orientated well and the light was entering fier, probably for that tape-worm a room where to be able to play behind the curtains, or a splendid garden where to hide. We all, architects and not architects, hoard a few spatial archetypes that help us to detect the atmosphere of a space. Evidently not the whole world is endowed with the capacity of power to explain porqué a space is comfortable, but if that we all notice this sensation. About it he was speaking Pallasma in the conference.

The energy like vector of design.

There is something jointly between these two interpretations of the idea of atmospheric time?

I believe that if. In essence, both ideas are speaking about time and energy, of time and comfort, about time and sensations.

Probably for it, some architects, town planners and landscape painters, already are taking the idea of energy as the root. The energy is the raw material of the time, it might be said, and for it they start understanding that to project with the energy, to use the energy as vector of design, it is an appropriation that takes them towards an agreement. An agreement with the natural thing, an agreement with the climate, but also an agreement with the sensations, the comfort, the conception of a place that it allow to be nice. Consequently, also they understand that the energy is in essence time. This way of simple and as not, this way of complex.

The idea definitively consists of using the nature to favor, promoting a new alliance with her, as Ilya Prigogine and Isabelle Stengers were proclaiming, in La Nouvelle Alliance.2 East text is of fact an allegation against the dichotomy between the reason and the life. Rationality and vitality traditionally understood as an opposition, the authors consider this substantial pair to be an unnecessary inheritance of the classic science, without any correspondence with the contemporary science.

From a deep conviction, Prigogine and Stengers they declare themselves enemies of any scientific understanding that makes the human being feel strange in the cosmos, and propose, as idea – force, the establishment of a new alliance between the human being and the nature based on the science of ends of the 20th century, to substitute with her the former science rotates for an erroneous interpretation which origin they place it in the 19th century.

If indeed one is for the science and for the life, the nature is the link of union, and consequently, all that that concerns the nature, between it and of out-standing form, the architecture, turns, potentially in an ally. I dress like that, the energy, the engine of all the force of the nature, it must join from a beginning in the reasonings of the urban thing, the architectural thing and the landscape thing or as he was saying previously, the energy must be a vector of design, a fundamental actor in the capture of decisions proyectuales.

Eliasson and Pallasmaa are speaking about it, from places undoubtedly different, but they allude of direct form to the necessary relation between space and comfort, to the entail between energy and sensation, to the undissolubility between the temporary thing and the atmospheric thing.

Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, september 2013

Notes:

1 ELIASSON, Olafur, Leer es Respirar, es Devenir, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2012

2 PRIGOGINE, Ilya, y STENGERS, Isabelle, La Nouvelle AllianceGallimard, París, 1986.

[:]

Miquel Lacasta Codorniu
Miquel Lacasta Codorniuhttps://axonometrica.wordpress.com/
Es cofundador en ARCHIKUBIK y también en @kubik - espacio multidisciplinario. Obtuvo un Ph.D. con honores (cum laude) en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya UIC y también fue galardonado con el premio especial Ph.D (UIC 2012), M.arch en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya, y se graduó como arquitecto en ETSAB Universitat Politècnica de Catalunya . Miquel es profesor asociado en ESARQ desde 1996. Anteriormente, fue profesor en Elisava y Escola LAI, y también en programas de postgrado en ETSAB y La Salle. Fue arquitecto en la oficina de Manuel Brullet desde 1989 desde 1995. Ha sido galardonado en "Taller Barcelona'96. El TGV, una oportunidad por estructurar la periferia ". Fue codirector del taller "Territorio Virtual, Límite Urbano" en ITSEM Guadalajara, México en 2000 y también codirector del taller "Ravalizar Barcelona" en ITSEM Guadalajara, México, y CCNY, Nueva York, EE. UU. En 2002, 2003 y 2004. Ganó el premio A + en 2010 por Sunion School en el Best Educational Building, The International Architecture Award 2008 en The Chicago Athenaeum por Colin's House y el primer premio en Corian Prize en 2006. Su obra ha sido expuesta en Barcelona , Madrid, Florencia, Cannes y en Le Pavillon de l'Arsenal en París. Varias publicaciones han sido reconocidas por su trabajo como Quaderns, ON, Arquitectura Plus, Piso, Arquitectura y Diseño, El País, ABC, La Vanguardia, Clarín, Sole 24 Ore, y otros. Recientemente realizó conferencias en ITSEM Guadalajara, México, Facolta di Architettura di l'Alghero, Italia, msa Münster School of Architecture, Münster Alemania, IBM Think Tank en París, Francia, y varias universidades y organizaciones en España. Recientemente fue galardonado con el ZAC RN5 en el concurso Vitry-sur-Seine, un Eco-distrito de 255 residencias sociales y privadas y una residencia de estudiantes en Ivry, y 32 apartamentos asistidos para personas mayores en Olesa de Montserrat.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS