Retratos a través de los ojos de un miope (VI) | epR


Ave marina

Todos recuerdan a Jørn Utzon como un hombre alto. Pero en realidad no lo era.

Utzon parecía descomunal porque vivió sobre una plataforma, como las que había visto en México o en Japón en su juventud; y desde ella miró atrás y adelante.

Reconoció templos orientales y construcciones mayas; recordó las maquetas de barcos que había construido junto a su padre, la colección de objetos exóticos de su tío Ejnar, y sus tardes con Steen Eiler Rasmussen en la Kunstakademiet de Copenhague.
Vislumbró después una arquitectura nueva en la cual la función no alcanzaba a explicar la forma.

Como manifestación de su férrea confianza en la geometría, varó una ópera en la bahía de Sídney para observar las gaviotas. Esas aves que en tierra anuncian el mar, y en el océano son heraldos de una playa próxima.

El primo Ramón
Tromsø, verano de 2014

el primo Ramón

Nadie sabe con certeza quién es el primo Ramón.

Muchos creen que Ramón nació en algún lugar de Galicia, aunque pronto los azares de la vida le obligaron a cruzar el Atlántico. Afincado en Buenos Aires, y tras fracasar en su intento de ganarse la vida como lateral izquierdo de Ferro Carril Oeste y como bajista de Los Desconocidos de Siempre, aprendió el oficio de ilustrador en un puñado de talleres del barrio de San Telmo.

Otros opinan que tras el seudónimo se esconde Borja López Cotelo, un arquitecto que ante la pertinaz insistencia del editor jefe Veredes comenzó a publicar ilustraciones hasta que una mañana, como el malogrado Gregor Samsa, se despertó después de un sueño intranquilo convertido en un monstruoso ilustrador. Aunque esta versión no parece muy verosímil.

Tal vez por eso hay quien asegura que, en realidad, Ramón ni siquiera es una persona sino dos, tres o incluso un equipo tumultuoso y variopinto como la tripulación del Pequod.

follow me

Archivado en: el primo Ramón, nasa

Tags: , , , , , , , , , , , , , ,