[:es]
Hay distintas formas de terminar una carrera universitaria. Algunas se terminan cuando se aprueba la última asignatura pendiente. ¿Algunas? Deberían ser todas, ¿no? Pues no: En algún momento a alguien debió de ocurrírsele que echar a la buchaca el último aprobado no era suficiente. ¿Por qué? No lo sé, pero el único motivo que se me ocurre es el del lucimiento personal, la celebración, la fiesta, la alegría, salir por la puerta grande vitoreado por los profesores, abrazarse a los catedráticos, saludar con la manita, encender la traca de fin de fiesta y pirarse. Si no es por eso, no le veo ningún sentido.
Uno aprueba su última asignatura (que ni siquiera tiene por qué ser del último curso; hay alguna asignatura-garrapata que se lleva colgando -no digo de dónde- durante años) y ya. Ya está. Ya debería estar. Pues no. Es necesario hacer una fiesta para celebrarlo. De acuerdo: Como fiesta lo admito. Si es para hacer una fiesta me parece bien; pero para otra cosa no.

En muchas carreras se hace una tesis (que se suele llamar «tesina» para distinguirla de la tesis doctoral) y en otras (las técnicas) se hace un proyecto.
Es un proyecto con el que uno demuestra que ya sabe. Es el «mira, mamá, sin manos» del niño en bici ante su madre aterrorizada. Es (debería ser) un paseo militar, un desfile, un pasacalle. (Con banda de música y todo).
Eso debería ser nuestro PFC: Un miramamásinmanos, una exhibición, una fiesta, con nuestras madres (o en su caso nuestros tutores del proyecto) aplaudiendo y vitoreando.
El alumno, en ese momento trascendente, sonreiría con legítimo orgullo, saludaría a los asistentes y saldría al mundo exterior armado de valor y de confianza.
Hace una pila de años el PFC venía a ser eso: un trámite, una gestión que se daba por aprobada de antemano, y cuyo único incentivo era obtener alguna distinción: un sobresaliente, una matrícula de honor… tal vez el premio extraordinario… ¿Que no se conseguía? Bueno, pues se conformaba uno con su aprobado o su notable y se iba a casa tan tranquilo con su título de arquitecto (u orden supletoria) bajo el brazo.
Pero últimamente, por lo que me dicen, el PFC es un verdadero trago, una cuesta arriba muy dura, una prueba que ríete tú de las de Indiana Jones.
Yo sostengo que todo alumno que presente el PFC completo, con todo lo que le han pedido, debe ser aprobado por definición y por imperativo legal.
El tutor supervisa el proyecto, y si éste está incompleto, o alguna de sus partes ha sido hecha con desidia o con prisa, entonces debe exigirle al alumno que lo complete. Pero una vez que lo ha hecho y el tutor lo da por terminado y lo presenta, ¿qué más se requiere? Nada en absoluto. Ya está, y sólo falta saber si el alumno sale de la plaza (de una bendita vez) con ovación, vuelta al ruedo, orejas o rabo.
Vamos a ver: Imaginaos la increíble historia del alumno que ha aprobado Proyectos I, Proyectos II, Proyectos III… (¿cuántos hay ahora?) y que recibe del Tribunal del PFC la dura crítica de que no ha resuelto claramente, con la jerarquía adecuada, el espacio de entrada (por ejemplo). ¿Entonces cómo es que aprobó Proyectos I, Proyectos II, Proyectos III… (y los que sean)?
En ese caso, yo creo que si el tribunal del PFC necesita suspender a alguien para sentirse gonadalmente fuerte, al único que debe suspender es al tutor, y expulsarle.
El alumno ha estado durante meses mostrándole a su tutor los croquis del proyecto, recibiendo sus correcciones y modificándolos. Si no estaba bien resuelto el espacio de entrada el tutor ha tenido meses para decírselo.
Corrección a corrección los croquis se van perfeccionando, el proyecto va determinándose. La conclusión es (debe ser) un trabajo brillante. Y, si no es brillante, al menos será aseado y digno.
Me refiero, naturalmente, al alumno que se toma el PFC en serio y se lo curra. Porque si no es así, el tutor no le autorizará a presentarlo.
Yo recuerdo mi Proyecto Fin de Carrera, y fue una fiesta sólo superada por mi tesis doctoral. Una carrera en la que siempre había ido agobiado, acogotado, se convertía de pronto en un paseo, en una exhibición. De mi tutor sólo recibí ánimos. Me hizo trabajar duramente, pero todos sabíamos que era el último cohete de la fiesta, la guinda de la tarta, y que todo iba a acabar bien. Esa seguridad proporciona una gran capacidad de trabajo y una elevada moral.
Después de tanto trabajo, al final el proyecto está maduro. Si entonces el tribunal dice que es malo, a quien están llamando inútil es al tutor que lo ha acunado e incubado. El tutor debería ser despedido inmediatamente, y sus alumnos indemnizados por haber perdido un tiempo precioso con él.
Por otra parte, en el PFC además del diseño global del edificio se resuelve una parte de la estructura, de las instalaciones y de los detalles constructivos. (Casi siempre son sólo partes. El PFC propone temas tan ambiciosos que darían trabajo a un estudio con muchísimos empleados y colaboradores). Pues bien: Nunca hay ningún problema con la resolución de la estructura, la fontanería, la calefacción, el aire acondicionado, los detalles constructivos, etc. Sólo los hay con el diseño. Ay, maldito diseño.
¿Me he tirado aquí la hueva de años y ahora me vienen ustedes con que «la ambivalencia racional del entorno exhibe una disposición veladamente relativa»? ¿De verdad? ¿Es a mí? ¿Están hablando conmigo?
¿Qué pasa, que después de tantos años se dan ahora cuenta de que somos demasiados arquitectos y quieren poner el tapón? ¿Ahora? Mejor que lo hubieran hecho en primero. Ahora es ya demasiado tarde y tengo que salir de aquí, ¿me entienden?
El tribunal no debe ir al PFC a lucirse. O se luce el alumno o aquí no se luce nadie. Déjense de sus estúpidas e indecentes opiniones masturbatorias. (Las llamo masturbatorias porque son sólo pajas mentales, autoalabanzas de los miembros del tribunal: «Mirad qué listo soy; mirad cómo en cinco segundos desmonto todo este proyecto. Qué más da que este alumno lleve meses con él. Es un torpe»).
Señores miembros del tribunal de PFC: Olviden por un momento sus egos, sus importancias, sus obsesiones, sus peleas internas y sus afanes de protagonismo y de poder. Tienen ante ustedes unos trabajos de unos alumnos que han superado todas las trampas que se les han ido poniendo durante años, que han realizado todo lo que se esperaba de ellos. Déjenles en paz de una vez. Denles sus bendiciones y deséenles suerte en su vida profesional. Mucha suerte.
Tutores de PFC: Ánimo. Sois los únicos que conocéis ese proyecto que se está cuestionando. Defendedlo ante el tribunal que lo ha mirado con displicencia, con prisa, con desgana. Pelead por vuestros alumnos. Ganaos la fe que han puesto en vosotros y sacadlos adelante. Es su vida. No son mercancía, ni carnaza, ni esclavos, ni gilipollas. Son personas valientes y muy trabajadoras, como demuestra el hecho de que hayan llegado hasta aquí. Los hay muy brillantes y los hay muy tímidos y oscuros. Atended a estos últimos, por favor. No pidáis a todo el mundo que sea genial y explosivo. Sólo quieren ser arquitectos, nada más. Ayudadles a serlo. Ya lo merecen. Ya está bien.
Alumnos que estáis haciendo el PFC o lo vais a empezar en breve: Mucho ánimo. Ánimo y fuerza. Es vuestro último esfuerzo en la escuela. Ya casi lo tenéis. Concentraos en ello y disfrutad. Es una fiesta. Vuestra gran fiesta final de carrera. Y acabadlo: Hay que salir de la escuela cuanto antes. No os desaniméis porque os digan que fuera no hay trabajo. Dentro tampoco lo hay, y al menos fuera corre el aire.
José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · septiembre 2013[:gl]
Hai distintas formas de rematar unha carreira universitaria. Algunhas rematan cando se aproba a última materia pendente. ¿Algunhas? Deberían ser todas, ¿non? Pois non: Nalgún momento a alguén debeu de ocorrérselle que botar á buchaca o último aprobado non era suficiente. ¿Por que? Non o sei, pero o único motivo que se me ocorre é o do lucimento persoal, a celebración, a festa, a alegría, saír pola porta grande aclamado polos profesores, abrazarse aos catedráticos, saudar coa manita, acender a traca de fin de festa e pirar se. Se non é por iso, lle vexo ningún sentido.
Un aproba a súa última materia (que nin sequera ten por que ser do último curso; hai algunha materia-carracha que se leva colgando -non digo de onde- durante anos) e xa. Xa está. Xa debería estar. Pois non. É necesario facer unha festa para celebralo. De acordo: Como festa admítoo. Se é para facer unha festa paréceme ben; pero para outra cousa non.

En moitas carreiras faise unha tese (que se adoita chamar «memoria» para distinguila da tese doutoral) e noutras (as técnicas) faise un proxecto.
É un proxecto co que un demostra que xa sabe. É o «mira, mamá, sen mans» do neno en bici ante a súa nai aterrorizada. É (debería ser) un paseo militar, un desfile, un pasacalle. (Con banda de música e todo).
Iso debería ser o noso PFC: Un miramamásinmanos, unha exhibición, unha festa, coas nosas nais (ou no seu caso os nosos titores do proxecto) aplaudindo e aclamando.
O alumno, nese momento transcendente, sorriría con lexítimo orgullo, saudaría os asistentes e sairía ao mundo exterior armado de valor e de confianza.
Fai unha pila de anos o PFC viña a ser iso: un trámite, unha xestión que se daba por aprobada de antemán, e cuxo único incentivo era obter algunha distinción: un sobresaínte, unha matrícula de honra… talvez o premio extraordinario… ¿Que non se conseguía? Ben, pois se conformaba un co seu aprobado ou o seu notable e se ía para a casa tan tranquilo co seu título de arquitecto (ou orde supletoria) baixo o brazo.
Pero ultimamente, polo que me din, o PFC é un verdadeiro trago, unha costa arriba moi dura, unha proba que ri ti das de Indiana Jones.
Eu sosteño que todo alumno que presente o PFC completo, con todo o que lle pediron, debe ser aprobado por definición e por imperativo legal.
O titor supervisa o proxecto, e se este está incompleto, ou algunha das súas partes foi feita con desidia ou con présa, entón debe esixirlle ao alumno que o complete. Pero unha vez que o fixo e o titor o dá por rematado e o presenta, ¿que máis se require? Nada en absoluto. Xa está, e só falta saber se o alumno sae da praza (dunha bendita vez) con ovación, volta á arena, orellas ou rabo.
Imos ver: Imaxinádevos a incrible historia do alumno que aprobou Proyectos I, Proxectos II, Proxectos III… (¿cantos hai agora?) e que recibe do Tribunal do PFC a dura crítica de que non resolveu claramente, coa xerarquía axeitada, o espazo de entrada (por exemplo). Entón como é que aprobou Proyectos I, Proxectos II, Proxectos III… (¿e os que sexan)?
Nese caso, eu creo que se o tribunal do PFC necesita suspender alguén para sentirse gonadalmente forte, ao único que debe suspender é ao titor, e expulsalo.
O alumno estivo durante meses a mostrarlle ao seu titor os esbozos do proxecto, recibindo as súas correccións e modificándoos. Se non estaba ben resolto o espazo de entrada o titor tivo meses para dicirllo.
Corrección a corrección os esbozos vanse perfeccionando, o proxecto vai determinándose. A conclusión é (debe ser) un traballo brillante. E se non é brillante, polo menos será aseado e digno.
Refírome, naturalmente, ao alumno que se toma o PFC en serio e llo curra. Porque se non é así, o titor o autorizará a presentalo.
Eu recordo o meu Proxecto Fin de Carreira, e foi unha festa só superada pola miña tese doutoral. Unha carreira na que sempre fora sufocado, acogotado, convertíase de pronto nun paseo, nunha exhibición. Do meu titor só recibín ánimos. Fíxome traballar duramente, pero todos sabiamos que era o último foguete da festa, a guinda da torta, e que todo ía acabar ben. Esa seguridade proporciona unha gran capacidade de traballo e unha elevada moral.
Despois de tanto traballo, ao final o proxecto está maduro. Se entón o tribunal di que é malo, a quen están a chamar inútil é ao titor que o arrolou e incubado. O titor debería ser despedido inmediatamente, e os seus alumnos indemnizados por perder un tempo precioso con el.
Por outra parte, no PFC ademais do deseño global do edificio resólvese unha parte da estrutura, das instalacións e dos detalles construtivos. (Case sempre son só partes. O PFC propón temas tan ambiciosos que darían traballo a un estudo con moitos empregados e colaboradores). Pois ben: Nunca hai ningún problema coa resolución da estrutura, a fontanaría, a calefacción, o aire acondicionado, os detalles construtivos, etc. Só os hai co deseño. Ai, maldito deseño.
¿Tireime aquí a ova de anos e agora véñenme vostedes con que «a ambivalencia racional do ámbito exhibe unha disposición veladamente relativa»? ¿De verdade? ¿É a min? ¿Están a falar comigo?
¿Que pasa, que despois de tantos anos se decatan agora de que somos demasiados arquitectos e queren poñer o tapón? ¿Agora? Mellor que o tivesen feito en primeiro. Agora é xa demasiado tarde e teño que saír de aquí,¿enténdenme?
O tribunal non debe ir ao PFC a lucirse. Ou se loce o alumno ou aquí non se loce ninguén. Déixense das súas estúpidas e indecentes opinións masturbatorias. (Chámoas masturbatorias porque son só pallas mentais, autoloanzas dos membros do tribunal: «Mirade que listo son; mirade como en cinco segundos desmonto todo este proxecto. Que máis dá que este alumno leve meses con el. É un torpe»).
Señores membros do tribunal de PFC: Esquezan por un momento os seus egos, os seus importancias, as súas obsesións, as súas pelexas internas e os seus afáns de protagonismo e de poder. Teñen ante vostedes uns traballos duns alumnos que superaron todas as trampas que se lles foron poñendo durante anos, que realizaron todo o que se esperaba deles. Déixenos en paz dunha vez. Déanlles as súas bendicións e deséxenlles sorte na súa vida profesional. Moita sorte.
Titores de PFC: Ánimo. Sodes os únicos que coñecedes ese proxecto que se está a cuestionar. Defendédeo ante o tribunal que o mirou con displicencia, con présa, con desgana. Pelexade polos vosos alumnos. Gañade a fe que puxeron en vós e sacádeos adiante. É a súa vida. Non son mercadoría, nin carnada, nin escravos, nin estúpido. Son persoas valentes e moi traballadoras, como demostra o feito de que chegasen ata aquí. Hai os moi brillantes e hai os moi tímidos e escuros. Atendede a estes últimos, por favor. Non pidades a todo o mundo que sexa xenial e explosivo. Só queren ser arquitectos, nada máis. Axudádeos a selo. Xa o merecen. Xa está ben.
Alumnos que estades a facer o PFC ou o ides empezar en breve: Moito ánimo. Ánimo e forza. É o voso último esforzo na escola. Xa case o tedes. Concentrádevos niso e gozade. É unha festa. A vosa gran festa final de carreira. E rematádeo: Hai que saír da escola canto antes. Non vos desanimedes porque vos digan que fóra non hai traballo. Dentro tampouco o hai, e polo menos fóra corre o aire.
José Ramón Hernández Correa · Doutor Arquitecto
Toledo · septembro 2013[:en]
There are different ways of finishing a university career. Some of them finish when the last hanging subject is approved. Some? They should be all, not? So not: In some moment it owed someone to of him happening that to throw to the buchaca the last pass was sufficient. Why? I do not know it, but the only motive that happens to me is that of the personal splendor, the celebration, the holiday, the happiness, to go out for the big door cheered by the teachers, to hold on the professors, to greet with the little hand, to ignite the strake of grand finale and pirarse. If it is not because of it, I do not see any sense.
One approves his last subject (that it does not even have as what being of the last course; there is some subject – tick that removes hanging – I do not say wherefrom – for years) and already. Already it is. Already it should be. So not. It is necessary to do a holiday to celebrate it. In agreement: As holiday I admit it. If it is to make myself a holiday seems likely; but for another thing not.

In many careers there is done a thesis (that is in the habit of calling «thesis» to distinguish it from the doctoral thesis) and in others (the technologies) a project to be done.
It is a project with which one demonstrates that already it knows. There belongs » gun-sight, mom, without hands » to the child in bicycle before his terrified mother. It is (it should be) a military walk, a parade, a passacaglia. (With band of music and everything).
It should be our PFC: A miramamásinmanos, an exhibition, a holiday, with our mothers (or in his case our tutors of the project) applauding and cheering.
The pupil, in this transcendent moment, would smile with legitimate pride, would greet the assistants and would go out to the exterior world armed with value and with confidence.
It does a battery of years the PFC it was coming to be it: step, management that was giving itself approved in advance, and whose incentive only one was to obtain some distinction: a distinction, a matriculation of honor … maybe the extraordinary prize … that was not obtained? Well, so one was conforming to his pass or his notable one and one was going home so calmly with his architect’s title (or supplementary order) under the arm.
But lately, for what they say to me, the PFC is a real drink, a slope arrives very hard, a test that laugh you at those of Indiana Jones.
I hold that every pupil who should present the complete PFC, with everything for what they have asked him, must be passed for definition and for legal imperative.
The tutor supervises the project, and if this one is incomplete, or someone of his parts has been done by laziness or hurriedly, then it must be required from him the pupil who completes it. But as soon as it has done it and the tutor gives it finished and presents it, what is more needed? Not by no means at all. Already it is, and only it is necessary to know if the pupil goes out of the square (of a blessed time) with ovation turned to the turn, ears or tail.
We are going to see: You Imagine the incredible history of the pupil who has approved Projects I, Projects the IInd, Projects the III.rd .. (how many are now?) and that receives of the Court of the PFC the hard critique of which it has not solved clearly, with the suitable hierarchy, the space of entry (for example). Then how it is that it approved Projects I, Projects the IInd, Projects the III.rd .. (and those who are)?
In this case, I believe that if the court of the PFC needs to astonish someone to feel gonadalmente strongly, to the only one that it must suspend it is to the tutor, and to expel him.
The pupil has been for months showing the sketches of the project to his tutor, receiving his corrections and modifying them. If the space of entry was not decisive well the tutor has had months say it to him.
Corrección a corrección los croquis se van perfeccionando, el proyecto va determinándose. La conclusión es (debe ser) un trabajo brillante. Y, si no es brillante, al menos será aseado y digno.
I refer, naturally, to the pupil who takes the PFC seriously and curra. Because if it is not like that, the tutor will not authorize him to present it.
I remember my Project End of Career, and it was a holiday only overcome by my doctoral thesis. A career in the one that always had gone overwhelmed, killed, was turning suddenly into a walk, into an exhibition. Of my tutor only I received spirits. It made me work duramente, but we all knew that it was the last rocket of the holiday, the cherry of the tart, and that everything was OK to finishing. This safety provides a great capacity of work and a high mulberry tree.
After so much work, ultimately the project is mature. If then the court says that it is bad, who they are calling uselessly is to the tutor who has cradled and incubated it. The tutor should be dismissed immediately, and his pupils indemnified for having lost a precious time with him.
On the other hand, in the PFC besides the global design of the building there is solved a part of the structure, of the facilities and of the constructive details. (Almost always they are only parts. The PFC proposes topics so ambitious that would give work to a study with many employees and collaborators). So well: there is no problem with the resolution of the structure, the plumbing, the heating, the air conditioning, the constructive details, etc Ever. Only they are with the design. Sigh, damned design.
I have thrown to me here the spawn of years and now me there come you with whom «the rational ambivalence of the environment exhibits a disposition veladamente relative»? Indeed? Is it to me? Are they speaking with me?
What happens, that after so many years realize now that we are too many architects and want to put the stopper? Now? Better than it they had done in first. Now it is already too much late and I have to go out of here, do they understand me?
The court must not be going to the PFC to be illuminated. Or the pupil is illuminated or here nobody is illuminated. Be left of his stupid and indecent opinions masturbatorias. (I call them masturbatorias because they are only mental straws, autopraises of the members of the court: «Look what I list I am; look how in five seconds I dismantle all this project. What more gives that this pupil goes months with him. It is the awkward one»).
Masters members of PFC’s court: Forget for a moment his egos, his importances, his obsessions, his you fight hospitalize and his zeals of protagonism and of being able. They have before you a few works of a few pupils who have overcome all the traps that have been putting on them during years, which have realized everything what was expected from them. Leave them alone of once. Give them his benedictions and wish luck them in his professional life. A lot of luck.
Tutors of PFC: Spirit. You are the only ones that you know this project that is questioning. Defend it before the court that has looked at it peevishly, hurriedly, with reluctance. Fight for your pupils. Gain you the faith that they have put in you and extract them forward. It is his life. They are neither goods, nor bait, nor slaves, not gilipollas. They are brave and very hard-working persons, since it demonstrates the fact that they have come hitherto. There are the very brilliant ones and they are very shy and dark. Attend to the above mentioned, please. Do not ask to the whole world to be brilliant and explosive. Only they want to be architects, nothing more. It help them to be. Already they deserve it. Already it is nice.
Pupils that you are doing the PFC or vais to beginning shortly: Very much spirit. Spirit and force. It is your last effort in the school. Already almost you have it. Concentrate you in it and enjoy. It is a holiday. Your great final holiday of career. And end it: it is necessary to go out of the school as soon as possible. Do not lose heart because they say to you that it was there is no work. Inside it is not either, and at least out it traverses the air.
José Ramón Hernández Correa · Doctor Architect
Toledo · september 2013[:]





Me sorprende que las escuelas no le pongan solución al problema del pfc. Efectivamente es el último empujón que te da la carrera hacia el sinsentido total. Yo tardé casi tres años (!!!). Visto con distancia me parece surrealista y sólo ahora entiendo el desconcierto de mi entorno, aunque era algo bastante normal en el contexto de la carrera. Venía de sacar sobresaliente en todas las asignaturas de proyectos, en el taller más duro de mi escuela, así que me sentía muy preparada… Acabé con un seis y con la seguridad de que no era capaz de hacer nada bien. ¡Demoledor!