[:es]
Manifiesto por una nueva razón clínica en la arquitectura.1
Estamos instalados en un tiempo disgregado, abierto a múltiples interpretaciones de la realidad.
Avanzamos atropelladamente entre infinitas nubes de información banalizada y por exceso y exuberancia, somos incapaces de detectar los límites, los solapamientos, las densidades y los pesos específicos de lo real.
Vivimos en un mundo antiarquitectónico.
Sin embargo nos debemos valer de ese magma nutricional de eventos, acontecimientos y frenética actividad para conquistar el mínimo espacio de lucidez desde donde hacer arquitectura.
Nuestra tarea sigue siendo la misma que la de nuestros antiguos modernos, cristalizar, catalizar en una única arquitectura posible la lectura que hacemos del mundo.
Es aquí donde reside la contradicción.
Cuanto más atmosférico es el mundo, mayor cuota de arquitectura nos exige el contexto.
Es por ello que hay que proponer una reformulación ética de nuestro compromiso con nuestros iguales a través de la arquitectura, es por ello que hay que reactivar nuestra privilegiada mirada sobre el difuso entorno, es por ello hay que afirmar que en estos tiempos chistosos nuestra arquitectura debe estructurarse en la contundencia.
La arquitectura sigue siendo necesaria, fundamental, constituyente.
Hacia una arquitectura de lo contundente, del compromiso con las decisiones exigentes, de la acción decidida y el verbo valiente, hacia una arquitectura de la gramática conceptual, del pensamiento poderoso, una arquitectura centrada en un entorno, un
campo de trabajo, vinculado a la indeterminación como tema y a la abstracción intelectual como estrategia.1
Una arquitectura emocional, relacional e incluso visceral. Hacia una arquitectura capaz de combinar la razón y la emoción sin condiciones ni renuncias.
Hay que re-optimizar la arquitectura para que siga dando un servicio completo a nuestro tiempo.
No renunciar al sentido de la arquitectura, al valor de lo arquitectónico como estructura y fundamento donde se asienta toda actividad, no refugiarnos en el graciosismo accesorio como vía de escape ante la dificultad de mantener un mínimo nivel de lucidez, no espectacularizar nuestra ignorancia mediante escenografías inservibles implantadas indiferentemente a la noción de lo urbano, no rendirse a la facilidad bobalicona de no oponer resistencia y dejarse mecer por el pensamiento débil.
No acabar en el trillado refugio de la arquitectura taxidérmica, ni en la falsa moral de una arquitectura con mucho espacio narrativo y poco espacio real.
Hacia una arquitectura de lo articulado, lo trabado, lo complejo funcional frente a lo simple inservible. Hacia una arquitectura implicada en lo social como interactivo, lo cultural como sustrato, lo económico como motor, lo político como razón y lo tecnológico como operativo.
Hacia una arquitectura lúcida, que no necesariamente optimista ni pesimista, confiada que no necesariamente vendida ni comprada, fuerte siempre fuerte.
Debemos reanudar la cultura crítica de la arquitectura aunque solo sea por supervivencia ética. Retomar el modelo de resistencia al presente, adquirir la fuerza de rozamiento necesaria que haga que las presiones de la realidad adquieran consistencia y sentido.
Este y no otro, es el fin de la arquitectura.
La arquitectura, ahora, debe ser más imaginada, y a la vez, más real que nunca.
La arquitectura, ahora, debe ser clínica, no más arquitectura cínica, ni por exceso ni por defecto.
Hay que encontrar una nueva razón clínica para la arquitectura.
Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, julio 2012
Notas:
1 Vivimos tiempos más de manifestaciones que de manifiestos, sin embargo antes de la pausa necesaria del verano, me gustaría acabar la temporada con un manifiesto producto de reflexiones acumuladas en el tiempo. Tiene más de palimpsesto que de propiamente manifiesto, pero eso queda para la intimidad.
Quiero agradecer a todas las personas que leen axonométrica, de los que me consta que algunos son, para mi sorpresa, asiduos. Francamente me emociona.
Y no puedo acabar sin rendir un homenaje a Nikki de Saint Phalle, que simultáneamente a la aparición de este blog, se ha convertido en una estimulante obsesión, una inspiración iluminada y un ejemplo de sensibilidad del que me queda mucho por aprender. La sigo estudiando detenidamente y supongo que algún día escribiré de ello.
¡¡Buen Verano!!!
2 No es ortodoxo citar en un manifiesto, sin embargo encuentro esta frase de Josep LLuís Mateo un resumen brillante de una actitud ante el hecho proyectual.
[:gl]
Manifiesto por unha nova razón clínica na arquitectura.1
Estamos instalados nun tempo disgregado, aberto a múltiples interpretacións da realidade.
Avanzamos atropelladamente entre infinitas nubes de información banalizada e por exceso e exuberancia, somos incapaces de detectar os límites, os solapamientos, as densidades e os pesos específicos do real.
Vivimos nun mundo antiarquitectónico.
Con todo debémonos valer dese magma nutricional de eventos, acontecementos e frenética actividade para conquistar o mínimo espazo de lucidez desde onde facer arquitectura.
A nosa tarefa segue sendo a mesma que a dos nosos antigos modernos, cristalizar, catalizar nunha única arquitectura posible a lectura que facemos do mundo.
É aquí onde reside a contradición.
Canto máis atmosférico é o mundo, maior cota de arquitectura esíxenos o contexto.
É por iso que hai que propoñer unha reformulación ética do noso compromiso cos nosos iguais a través da arquitectura, é por iso que hai que reactivar nosa privilexiada mirada sobre a difusa contorna, é por iso hai que afirmar que nestes tempos chistosos nosa arquitectura debe estruturarse na contundencia.
A arquitectura segue sendo necesaria, fundamental, constituínte.
Cara a unha arquitectura do contundente, do compromiso coas decisións esixentes, da acción decidida e o verbo valente, cara a unha arquitectura da gramática conceptual, do pensamento poderoso, unha arquitectura centrada nunha contorna, un
campo de traballo, vinculado á indeterminación como tema e á abstracción intelectual como estratexia.1
Unha arquitectura emocional, relacional e mesmo visceral. Cara a unha arquitectura capaz de combinar a razón e a emoción sen condicións nin renuncias.
Hai que re-optimizar a arquitectura para que siga dando un servizo completo ao noso tempo.
Non renunciar ao sentido da arquitectura, ao valor do arquitectónico como estrutura e fundamento onde se asenta toda actividade, non refuxiarnos no graciosismo accesorio como vía de escape ante a dificultade de manter un mínimo nivel de lucidez, non espectacularizar a nosa ignorancia mediante escenografías inservibles implantadas indiferentemente á noción do urbano, non renderse á facilidade bobalicona de non opoñer resistencia e deixarse arrolar polo pensamento débil.
Non acabar no trillado refuxio da arquitectura taxidérmica, nin na falsa moral dunha arquitectura con moito espazo narrativo e pouco espazo real.
Cara a unha arquitectura do articulado, o trabado, o complexo funcional fronte ao simple inservible. Cara a unha arquitectura implicada no social como interactivo, o cultural como substrato, o económico como motor, o político como razón e o tecnolóxico como operativo.
Cara a unha arquitectura lúcida, que non necesariamente optimista nin pesimista, confiada que non necesariamente vendida nin comprada, forte sempre forte.
Debemos renovar a cultura crítica da arquitectura aínda que só sexa por supervivencia ética. Retomar o modelo de resistencia ao presente, adquirir a forza de rozamiento necesaria que faga que as presións da realidade adquiran consistencia e sentido.
Este e non outro, é o fin da arquitectura.
A arquitectura, agora, debe ser máis imaxinada, e á vez, máis real que nunca.
A arquitectura, agora, debe ser clínica, non máis arquitectura cínica, nin por exceso nin por defecto.
Hai que atopar unha nova razón clínica para a arquitectura.
Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, xullo 2012
Notas:
1 Vivimos tempos máis de manifestacións que de manifestos, con todo antes da pausa necesaria do verán, gustaríame acabar a tempada cun manifesto produto de reflexións acumuladas no tempo. Ten máis de palimpsesto que de propiamente manifesto, pero iso queda para a intimidade.
Quero agradecer a todas as persoas que len axonométrica, dos que me consta que algúns son, para a miña sorpresa, asiduos. Francamente emocióname.
E non podo acabar sen render unha homenaxe a Nikki de Saint Phalle, que simultaneamente á aparición deste blogue, converteuse nunha estimulante obsesión, unha inspiración iluminada e un exemplo de sensibilidade do que me queda moito por aprender. Sígoa estudando detidamente e supoño que algún día escribirei diso.
Y no puedo acabar sin rendir un homenaje a Nikki de Saint Phalle, que simultáneamente a la aparición de este blog, se ha convertido en una estimulante obsesión, una inspiración iluminada y un ejemplo de sensibilidad del que me queda mucho por aprender. La sigo estudiando detenidamente y supongo que algún día escribiré de ello.
Bo Verán!!!
2 Non é ortodoxo citar nun manifesto, con todo atopo esta frase de Josep LLuís Mateo un resumo brillante dunha actitude ante o feito proyectual.
[:en]
Demonstrate for a new clinical reason in the architecture.1
We are installed in a time disgregado, opened to multiple interpretations of the reality.
We advance helter-skelter between infinite clouds of information banalizada and by excess and exuberance, are unable to detect the limits, the solapamientos, the densities and the specific weights of the real.
We live in an antiarchitectural world.
However we have to us cost of this nutritional magma of events, events and frantic activity to conquer the minimum space of lucidez from where do architecture.
Our task keeps on being the same that the one of our ancient modern, crystallise, catalizar in an only possible architecture the reading that do of the world.
It is here where resides the contradiction.
The more atmospheric it is the world, major quota of architecture demands the context from us.
It is for it that it is necessary to propose an ethical reformulation of our commitment with our equal ones across the architecture, is for it that it is necessary to reactivate our privileged look on the diffuse environment, is for it it is necessary to affirm that in these funny times our architecture must be structured in the forcefulness.
The architecture continues being necessary, fundamental, constituent.
Towards an architecture of the forceful thing, of the commitment with the demanding decisions, of the determined action and the brave verb, towards an architecture of the conceptual grammar, of the powerful thought, an architecture centred on an environment,
a work camp linked to the indetermination as topic and to the intellectual abstraction like strategy..1
An emotional, relational and even visceral architecture. Towards an architecture capable of combining the reason and the emotion without conditions or resignations.
It is necessary to re-optimize the architecture in order that it continues giving a complete service to our time.
Not to resign the sense of the architecture, the value of the architectural thing as structure and I base where one agrees any activity, not to shelter in the incidental graciosismo as route of leak before the difficulty of supporting a minimal level of brilliancy, not espectacularizar our ignorance by means of useless sceneries implanted indifferently the notion of the urban thing, not to yield itself to the silly facility of not objecting resistance and to be left to rock for the weak thought.
Not to finish in the trite refuge of the architecture taxidérmica, not in the false mulberry tree of an architecture with very much narrative space and little royal space.
Towards an architecture of the articulated thing, the united, the functional complex thing opposite to the useless simple thing. Towards an architecture involved in the social thing as interactive, the cultural thing as substratum, the economic thing as engine, the political thing like reason and the technological thing as operative.
Towards a lucid architecture, that not necessarily optimistic nor pessimistic, trusting that not necessarily sold not bought, loudly always loudly.
We must resume the critical culture of the architecture though only it is for ethical survival. The model of resistance to take again to the present, to acquire the necessary force of rubbing that does that the pressures of the reality acquire consistency and sense.
East and not other one, it is the end of the architecture.
The architecture, now, must be more imagined, and more royal than never.
The architecture, now, must be a clinic, not more cynical architecture, neither for excess nor for fault.
It is necessary to find a new clinical reason for the architecture.
Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, july 2012
Notes:
1 We live times through more of manifestations that of manifests, nevertheless before the necessary summer pause, I would like to end the season with a manifest product of reflections accumulated in the time. More of palimpsest has that of properly manifest, but it stays for the intimacy.d.
I want to be grateful for all the persons who read axonométrica, of that me it is clear that some sound, for my surprise, assiduous. Frankly it thrills me.
And I cannot finish without producing an honoring to Nikki de Saint Phalle, which simultaneously to the appearance of this blog, has turned into a stimulant obsession, an illuminated inspiration and an example of sensibility of which I still have great for learning. I continue studying it held up and suppose that some day I will write of it.
Good Summer!!!
2 It is not orthodox to mention in a manifest, nevertheless I find this Josep LLuís Mateo‘s phrase a brilliant summary of an attitude before the fact proyectual.
[:]




