Como sucede en los cuadros de Magritte, la contradicción impera en el panorama actual de los museos. Nos encontramos con dos hechos aparentemente opuestos, especialmente en los museos de arte contemporáneo: es una institución inmersa en una gran crisis y sin embargo nunca en la historia había despertado tantas expectativas.
En realidad, un museo de arte contemporáneo es, desde su planteamiento inicial, una contradicción: Por una parte, la palabra museo nos remite a un lugar dónde se almacenan objetos para ser examinados, conservados, en cierta manera, congelados en el tiempo. Por otra, el arte contemporáneo reclama convertirse cada vez más en algo más conceptual, público, y muchas veces efímero, llegando incluso algunos autores a confirmar “el fin del arte”.
Los avances tecnológicos actuales permiten el acceso desde prácticamente cualquier lugar del mundo a un inmenso museo virtual que contiene todo el arte de la historia, generando un nuevo tipo de museo virtual, una estructura intangible dónde los creadores contemporáneos edifican sus parcelas y dónde cualquier individuo puede convertirse en autor, como reclamaban muchos artistas. La posibilidad de un fácil y libre acceso a esa información y de generar nuevas formas artísticas digitales justifican la presencia cada vez más importante de las mediatecas en el panorama museístico contemporáneo.
El museo actual ha querido buscar otros caminos alternativos, complementarios al espacio expositivo, por citar algunos: ciclos de actividades periódicas como conferencias, cine, música, talleres didácticos y de creación, zona de consulta de libros, revistas e internet, tiendas y cafeterías, etc. y además seguirá siendo el lugar dónde cada persona pueda tener un encuentro directo, vivo, con la obra de arte. Debería ser un lugar acogedor, dónde lo más importante sea lo expuesto en su interior y no el propio museo, y que su presencia en una ciudad sea la de un organismo vivo que se abra a la gran diversidad de manifestaciones artísticas contemporáneas y al barrio que lo acoja, desdibujando las fronteras entre lo privado y lo público, entre la obra de arte y la cultura de lo cotidiano.
antonio s. río vázquez . arquitecto
Autor del blog, El tiempo del lobo
a coruña. agosto 2006[:gl]
[…]

Como sucede nos cadros de Magritte, a contradición impera no panorama actual dos museos. Atopámonos con dous feitos aparentemente opostos, especialmente nos museos de arte contemporánea: é unha institución inmersa nunha gran crise e con todo nunca na historia espertara tantas expectativas.
En realidade, un museo de arte contemporánea é, desde a súa formulación inicial, unha contradición: Por unha banda, a palabra museo remítenos a un lugar onde se almacenan obxectos para ser examinados, conservados, en certa maneira, conxelados no tempo. Por outra, a arte contemporánea reclama converterse cada vez máis en algo máis conceptual, público, e moitas veces efémero, chegando incluso algúns autores a confirmar “o fin da arte”.
Os avances tecnolóxicos actuais permiten o acceso desde prácticamente calquera lugar do mundo a un inmenso museo virtual que contén toda a arte da historia, xerando un novo tipo de museo virtual, unha estrutura intangible onde os creadores contemporáneos edifican os seus parcelas e onde calquera individuo pode converterse en autor, como reclamaban moitos artistas. A posibilidade dun fácil e libre acceso a esa información e de xerar novas formas artísticas digitales xustifican a presenza cada vez máis importante das mediatecas no panorama museístico contemporáneo.As variacións da identidade.
antonio s. río vázquez . arquitecto
Autor do blogue, El tiempo del lobo
a coruña. agosto 2006
Like sucede in the pictures of Magritte, the contradiction impera in the current panorama of the museums. We find us with two apparently opposite facts, especially in the museums of contemporary art: it is an immersed institution in a big crisis and however never in the history had woken up so many expectations.
In reality, a museum of contemporary art is, from his initial approach, a contradiction: By a part, the word museum remits us to a place where store objects to be examined, conserved, in some way, frozen in the time. By another, the contemporary art demands to convert increasingly in something more conceptual, public, and many times ephemeral, arriving even some authors to confirm “the end of the art”.
The technological current advances allow the access from practically any place of the world to an immense virtual museum that contains the whole art of the history, generating a new type of virtual museum, an intangible structure where the contemporary creators build his plots and where any individual can turn into author, since many artists were protesting. The possibility of an easy and free access to this information and of generating new artistic digital forms they justify the presence increasingly important of the mediatecas in the panorama museum contemporary.
The current museum has wanted to look for other alternative, complementary ways to the explanatory space, for mentioning some: cycles of periodic activities like conferences, cinema, music, didactic workshops and of creation, zone of consultation of books, magazines and Internet, shops and cafeterias, etc. And in addition it will continue being the place where every person could have a direct, alive meeting, with the work of art. It should be a cozy place, where the most important thing is exposed in his interior and not the own museum, and that his presence in a city is that of an alive organism that is opened for the great diversity of artistic contemporary manifestations and to the neighborhood that he it receives, blurring the borders between the private thing and the public thing, between the work of art and the culture of the daily thing.
antonio s. río vázquez . architect
Author of the blog, El tiempo del lobo
a coruña. augusto 2006
[:]




