La ciudad de los niños, Francesco Tonucci (Frato) | Cristina García-Rosales


Las ciudades contemporáneas, especialmente las megalópolis, es decir las que son excesivamente grandes y dispersas,  han sido diseñadas  tradicionalmente para aquel varón que consideramos sano, activo, productivo y motorizado. En ellas el coche es el que prima y en su centro no se ven niños.

Y no se ven, porque no están. Porque el centro histórico, comercial, fachada de fines de semana y oficina para los ejecutivos, carece de parques recoletos, de seguridad en sus calles y aceras, de itinerarios para las bicis, de equipamientos deportivos, de lugares de encuentro y de aventura fuera de peligro, de espacios para amar, reconocer, fantasear, explorar y recorrer. Plazas y calles como las de antes, en las que los niños jugábamos con nuestros amigos, íbamos al colegio caminando, en tranvía o autobús y nos sentíamos protegidos por un territorio amable en donde ser ciudadano era un privilegio, ya fueras niño o no.

“La ciudad de los niños”

Tonucci, arquitecto y psicólogo, propone repensar la ciudad mediante la participación ciudadana, sobre todo la de los más pequeños. Propone itinerarios seguros para que vayan solos a la escuela, vigilados por los habitantes de la ciudad (incluidos motoristas, policías urbanos y ciudadanía en general); propone Consejos formados por niños, que sean ellos los que de una manera no manipulada por los mayores, nos indiquen sus preferencias. Y estas preferencias tienen que ver, según su experiencia, con la posibilidad de jugar en la calle, de que existan plazas y parques, de no estar encerrados y aislados entre cuatro paredes, con la TV basura como única aliada… a la espera de que sus padres vengan del trabajo.

Francesco Tonucci

Es deseable”, dice Tonucci, “ aceptar la diversidad intrínseca del niño como garantía de todas las diversidades”; fomentar “el juego libre y espontáneo que se asemeja a las experiencias más elevadas del adulto (…) aquellas que se encuentran frente a la complejidad, en la posibilidad de dejarse conducir por el gran motor del placer”; crear “Laboratorios de Niños” donde puedan expresar sus sueños y necesidades, otorgándoles la palabra, participando y trabajando con ellos, como urbanistas de las ciudades del futuro. Esta experiencia se ha desarrollado con bastantes buenos resultados en la ciudad de Frano (Italia) y se han realizado también algunos intentos en algunos municipios de tamaño medio de nuestro país, como el de Alcobendas.

Frato 94

Entre otras propuestas para una ciudad ideal, una pequeña escribió:

Deseo un parque. O mejor dicho, dos. Por si el primero se rompe”.

Este libro, habla de la utopía, según el entendimiento que el escritor uruguayo Eduardo Galeano hace de esta palabra:

“Aquello que está al final de la línea del horizonte; por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía, entonces? Para eso sirve: para caminar.

Cristina García-Rosales. arquitecta
madrid. julio 2012

Cristina García-Rosales

Soy arquitecta (1980). Mis proyectos son muy diversos. En 1995 fundo el grupo La Mujer Construye, en el que ocupo la Presidencia. 

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