InicioartículosAcerca del paradigma informacional | Marc ChalamanchAcerca do paradigma informacional | Marc...

[:es]Acerca del paradigma informacional | Marc Chalamanch[:gl]Acerca do paradigma informacional | Marc Chalamanch[:en]About of the paradigm informacional | Marc Chalamanch[:]

[:es]

Fotografía: Marc Chalamanch, Barcelona, 2011

En pleno s.XXI nuestra sociedad intenta adaptarse a la veloz transformación de los modelos imperantes actuales, que son antagónicos a los que predominaron en el siglo pasado. La sociedad se halla inmersa en una transición hacia un nuevo paradigma que ya se venía gestando desde la Guerra Fría, transición que estamos experimentando como un período de intensos acontecimientos que ya han cambiado nuestra visión del mundo, y hacen que nos replanteemos nuestro compromiso social y político, a la vez que nos permiten ampliar el ámbito cultural y del conocimiento en este entorno de desconcierto. En tanto se generan nuevas oportunidades económicas a partir del desarrollo tecnológico, que es capaz de traspasar lo que hasta hace poco se consideraban fronteras infranqueables. En pocas décadas hemos vivido las oportunidades y las crisis de este cambio, y hemos empezado a desarrollar nuevas estructuras de interacción gracias a una sociedad con potencialidades globales. Nos encontramos enfrascados en un presente de cambio constante, con un futuro que es difícilmente descifrable, y donde el devenir tecno-informacional está construyendo una sociedad global.

Estas transformaciones afectan a cada ciudadano en su ámbito de vida, del más privado al más público, y disipan las fronteras existentes entre ellos, con lo cual ponen en crisis las bases de construcción social que la sociedad industrial había establecido. Se está reformulando la manera de relacionarnos mientras reconfiguramos cómo aprender, trabajar e interactuar en una sociedad en permanente transformación. Estos cambios nos obligan a replantear también los espacios físicos existentes para adaptarlos a una realidad cambiante, dinámica e indefinida. Nos encontramos delante de una gran oportunidad para repensar nuestros espacios de relación, los espacios públicos y privados, de ocio y de trabajo, con la gran responsabilidad como arquitectos y urbanistas de dar respuesta a cambios paradigmáticos dentro de un nuevo contexto. Esta nueva contextualización sólo la podemos llevar a cabo si realmente entendemos el origen del paradigma en el que estamos inmersos, y la forma en que la sociedad está transformando sus arcaicas estructuras sociales, económicas, políticas y culturales;  sociedad que se encuentra en pleno desarrollo de la denominada “Sociedad Red”1 (y con ella una sociedad global).

Este cambio estructural se empezó a originar en la década de los setenta con la aparición, al mismo tiempo, de tres procesos independientes:

1. La transformación de la organización social por la crisis y la restructuración del industrialismo.

2. Los cambios sociales dentro de dicha estructura con la aparición de movimientos sociales y culturales alternativos.

3. El paradigma tecnológico desarrollado alrededor de las tecnologías de la información y la comunicación, denominado “Informacionalismo”.

Fue la oportunidad histórica del Informacionalismo la que permitió aprovechar la afortunada coincidencia de factores económicos, sociales, políticos y culturales para generar y expandir nuevas formas de organización social, génesis de la Sociedad Red.

El origen de esta Sociedad Red coincide con el momento en que el industrialismo encuentra sus límites de crecimiento de productividad y busca cómo manejar el potencial liberado por las tecnologías de la información y la comunicación. Con ello empiezan a surgir alternativas a la idea de una técnica que tiene que ir ligada a la organización, a la noción de una división del trabajo marcada por la economía política, y al principio de que el pensamiento tiene que ser mecanizado. En esta década, 1970,  se comienza a cuestionar una producción basada en la gestión científica de la jerarquía de funciones como principio estructural, con la certeza única de la enumeración como idea de partida. Es entonces cuando el paradigma imperante hasta el tercer cuarto del s.XX, el industrialismo, con sus dos modelos antagónicos de producción asociados (el capitalismo basado en el modelo Keynesiano y el estatismo asentado en el control de la información y acaparamiento de tecnología en el complejo militar del bloque comunista), entra en crisis y busca la forma de reestructurarse y aprovechar su transformación para encontrar un nuevo posicionamiento geopolítico, que crecerá alrededor de las utopías de la comunicación universal y de una sociedad descentralizada gracias a los avances de la redes de comunicación2.

Al mismo tiempo, en este período surgieron movimientos sociales y culturales alternativos a los oficiales orientados a la transformación de la sociedad, con valores de libertad y autonomía personal, y que pretendían ser la contrapropuesta a las instituciones imperantes de la sociedad, tales como la iglesia, la familia, el Estado, y el poder empresarial y económico. Estos movimientos culturales y sociales desarrollaron proyectos alternativos con valores emergentes, que en sus inicios se materializaron en protestas como las de Free Speech Movement (FSM Berkeley, 1964) o el Mayo del 1968 en París, y que originaron numerosos movimientos, entre los que destacan el feminismo y el ecologismo. Estos proyectos alternativos abrieron el pensamiento hacia un individuo polivalente, educado de una forma integral y con un futuro de reconciliación del trabajo con el tiempo personal, en una sociedad que se iba convirtiendo cada vez más global e inmersa en un presente continuo interconectado.

Uno de los factores más determinantes en esta transformación social lo encontramos en el desarrollo y en la generación de energía durante la Revolución Industrial. Una generación energética que posibilitó que la humanidad aumentara su poder frente a la naturaleza, hasta llegar a convertirla en la condición indispensable para su propia existencia. Es esta energía la que permitió el enorme avance tecnológico que llevó a la aparición del paradigma tecnológico del Informacionalismo1, que construido en torno a las tecnologías digitales de la información y la comunicación, no hace desaparecer el industrialismo, sino que lo incorpora en la era de la información.

¿Hasta qué punto la importancia de la información en nuestra sociedad es novedosa?

Se considera que hemos llegado a la era de la Sociedad de la Información, pero la información en toda la historia de la humanidad -tanto para las personas como para las instituciones con acceso a ella- ha sido gestionada para dar valor y llegar así a conseguir sus propósitos a través del conocimiento. Bajo este prisma resulta confuso hablar de estar viviendo en la Sociedad de la Información, a pesar de ser un término que es utilizado como marco conceptual para definir nuestra sociedad. Al respecto, Manuel Castells2 lo llega a considerar como un error empírico y teórico, una denominación surgida de la extrapolación tecnológica de la sociedad industrial en la cultura occidental. Todas las sociedades a lo largo de la historia han utilizado la información y el conocimiento -innato en la condición humana y en su evolución- como factor indispensable para la obtención de poder, productividad, riqueza y significado. En este contexto también se tiene que tener en cuenta que el conocimiento a lo largo de la historia ha tenido una relatividad histórica.

Desde este punto de vista, podríamos decir que cuando hablamos de la Sociedad de la Información aludimos más bien a una característica transversal de las sociedades a lo largo de la historia, pero alrededor de los siglos XVII y XVIII podemos empezar a encontrar un cambio importante en la idea de una sociedad basada en la información. Este es el momento en que se instauran las matemáticas como modelo de razonamiento y de acción útil, y cuando se incorpora el código genético de un nuevo proyecto de sociedad, la mística de los números antes que la de la lengua o la cultura como noción de información. Es entonces cuando lo numerable y mensurable se convierte en el prototipo del discurso de la verdad. No obstante, no es hasta la Revolución Francesa que la noción del valor del conocimiento se convirtió en el rasero que marcaría el ideal de igualdad ciudadana y de los valores de universalismo, el cual ha ido evolucionando hasta nuestros días1.

La diferencia esencial que convierte a la información y al conocimiento en la base de este nuevo Paradigma Informacional se encuentra en su poder inherente, en su capacidad para convertirse en una nueva forma de desarrollo. Ahora la información se sitúa en el centro de las fuentes de productividad y aprovecha la interacción, la flexibilidad, la capacidad de recombinarse y superarse que proporcionan las nuevas tecnologías para mejorar la generación de conocimiento. Es el movimiento de la información el que refunda esta nueva sociedad. Una información mucho más veloz que el movimiento físico sobre el que se construyó la sociedad industrial. Un industrialismo que se organizó en torno al crecimiento económico, estructurando su actuación alrededor de la producción en masa. Mientras, el Informacionalismo acumula un conocimiento auto expansivo cada vez más voluminoso, complejo y veloz -con una rápida capacidad de procesamiento-, gracias al uso y a la expansión de las Tecnologías de la Información y el Conocimiento (TIC).

El Informacionalismo, con el soporte imprescindible para su evolución de las TIC, se ha situado en el eje del desarrollo y la productividad. Una productividad donde la materialidad de la sociedad industrial se evapora para digitalizarse, sin entender de límites. Una realidad digital tan palpable como la propia realidad material, y tan real que como arquitectos tenemos que saber adaptarnos a ella para encontrar los mecanismos que conviertan nuestros conocimientos en herramientas para la construcción de esta nueva sociedad.

El Paradigma Informacional está transformando todos los ámbitos de nuestra sociedad, convirtiéndolos en oportunidades únicas para repensarlos y para repensarnos.

Marc Chalamanch · Arquitecto
Barcelona. Junio 2015

Bibliografía:
1. CASTELLS, M. (2011) La sociedad red: Una visión global. Madrid: Alianza Editorial. 
2. MATTELART, A (2002) Historia de la sociedad de la información, Barcelona: Paidós[:en]

Photography: Marc Chalamanch, Barcelona, 2011

In plenary session s. The XXIst our company tries to adapt to the fast transformation of the commanding current models, who are antagonistic over those that they predominated in last century. The company is situated immersed in a transition towards a new paradigm that already one was coming preparing from the Cold War, transition that we are experiencing as a period of intense events that already have changed our vision of the world, and they do that we rethink our social and political commitment, simultaneously that allow us to extend the cultural area and of the knowledge in this environment of confusion. While new economic opportunities are generated from the technological development, which is capable of penetrating what even it makes small they were considered to be impassable borders. In a few decades we have lived through the opportunities and the crises of this change, and have started developing new structures of interaction thanks to a company with global potentials. We are bottled in a present of constant change, with a future that is difficultly decipherable, and where to develop tecno-informacional is constructing a global company.

These transformations affect every citizen in his area of life, of most deprived to the most public, and remove the existing borders between them, with which they put in crisis the bases of social construction that the industrial company had established. The way of relating is re-formulated while we re-form how to learn, to work and to interact in a company in permanent transformation. These changes force us to restate also the physical existing spaces to adapt them to a changeable, dynamic and indefinite reality. We are in front of a great opportunity to rethink our spaces of relation, the public and private spaces, of leisure and of work, with the great responsibility as architects and town planners of giving response to paradigmatic changes inside a new context. This new contextualización only we can carry out her if really we understand the origin of the paradigm in which we are immersed, and the form into which the company is transforming his archaic social, economic, political and cultural structures; company that one finds in full development of called “Company Network”1 (and with her a global company).

This structural change was started originating in the decade of the seventies by the appearance, at the same time, of three independent processes:

1. The transformation of the social organization for the crisis and the restructuring of the industrialism.

2. The social changes inside the above mentioned structure with the appearance of social and cultural alternative movements.

3. The technological paradigm developed about the technologies of the information and the communication, named “Informationalism”.

It was the historical opportunity of the Informacionalismo the one that allowed to take advantage of the lucky coincidence of economic, social, political and cultural factors to generate and to expand new forms of social organization, genesis of the Company Network.

The origin of this Company Network coincides with the moment with that the industrialism finds his limits of growth of productivity and searches how to handle the potential liberated by the technologies of the information and the communication. With it alternatives start arising to the idea of a technology that has to go tied to the organization, to the notion of a division of the work marked by the political economy, and initially of that the thought has to be mechanized. In this decade, 1970, one begins to question a production based on the scientific management of the hierarchy of functions as structural beginning, with the only certainty of the enumeration as idea of item.It is at the time when the commanding paradigm up to the third quarter of s. The XXth, the industrialism, with his two antagonistic models of production associated (the capitalism based on the model Keynesiano and the statism seated in the control of the information and hoarding technology in the military complex of the communist block), enters crisis and looks for the way of restructuring and taking advantage of his transformation to find a new geopolitical positioning, which will grow about the Utopias of the universal communication and of a company decentralized thanks to the advances of the redes of comunications2.

At the same time, in this period there arose social and cultural alternative movements to the officials orientated to the transformation of the company, with values of freedom and personal autonomy, and that were trying to be the counterproposal to the commanding institutions of the company, such as the church, the family, the State, and the managerial and economic power. These cultural and social movements developed alternative projects with emergent values, which in his beginnings materialized in protests as those of Free Speech Movement (FSM Berkeley, 1964) or the May, 1968 in Paris, and that originated numerous movements, between which the feminism and the ecologism stand out. These alternative projects opened the thought towards a polyvalent, polite individual of an integral form and with a future of reconciliation of the work with the personal time, in a company that was turning increasingly global and immersed into a constant interconnected present.

One of the most determinant factors in this social transformation we find it in the development and in the generation of energy during the Industrial Revolution. An energetic generation who made possible that the humanity was increasing his power opposite to the nature, up to managing to turn her into the indispensable condition for his own existence. It is this energy the one that allowed the enormous technological advance that led to the appearance of the technological paradigm of the Informacionalismo1, which constructed concerning the digital technologies of the information and the communication, does not make eliminate the industrialism, but it incorporates it in the age of the information.

Up to what point is the importance of the information in our company new?

It thinks that we have come to the age of the Company of the Information, but the information in the whole history of the humanity – both for the persons and for the institutions with access to she – has been managed to give value and to manage to obtain this way his intentions across the knowledge. Under this prism it turns out to be confused to speak of being living in the Company of the Information, in spite of being a term that is used as conceptual frame to define our company. In the matter, Manuel Castells1 manages to consider it to be an empirical and theoretical mistake, a name arisen from the technological extrapolation of the industrial company in the western culture. All the companies along the history have used the information and the knowledge – innately in the human condition and in his evolution – as indispensable factor for the obtaining of power, productivity, wealth and meaning. In this context also there has to be born in mind that the knowledge along the history has had a historical relativity.

From this point of view, we might say that when we speak about the Company of the Information we allude rather to a transverse characteristic of the companies along the history, but about the XVIIth and XVIIIth century we can start finding an important change in the idea of a company based on the information. This one is the moment in which the mathematics are restored as model of reasoning and of useful action, and when there joins the genetic code of a new project of company, the mysticism of the numbers before that that of the language or the culture like notion of information. It is at the time when the denumerable and measurable thing turns into the prototype of the speech of the truth. Nevertheless, it is not up to the French Revolution that the notion of the value of the knowledge turned into the rasero that would mark the ideal one of civil equality and of the values of universalismo, which has been evolving even ours days2.

The essential difference that it converts to the information and to the knowledge in the base of this new Paradigm Informacional he is in his inherent power, in his aptitude to turn into a new form of development. Now the information places in the center of the sources of productivity and takes advantage of the interaction, the flexibility, the capacity of recombinarse and to excel itself that they provide the new technologies to improve the generation of knowledge. It is the movement of the information the one that re-founds this new company.

The Informacionalismo, with the indispensable support for his evolution of the TIC, has placed in the axis of the development and the productivity. A productivity where the materiality of the industrial company evaporates to be digitized, without dealing on limits. A digital reality as palpable as the own reality material, and so royal that as architects we have that to be able to adapt to her to find the mechanisms that turn our knowledge into tools for the construction of this new company. An information much faster than the physical movement about the one that constructed the industrial company himself. An industrialism that one organized concerning the economic growth, structuring his action about the production in mass. While, the Informacionalismo accumulates a knowledge expansive car increasingly voluminous, complex and fastly – with a rapid capacity of processing-, thanks to the use and the expansion of the Technologies of the Information and the Knowledge (TIC).

The Paradigm Informacional is transforming all the areas of our company, turning them into the only opportunities to rethink them and to rethink ourselves.

Marc Chalamanch · Architect

Barcelona. Juny 2015

Bibliography

1. CASTELLS, M. (2011) La sociedad red: Una visión global. Madrid: Alianza Editorial.

2. MATTELART, A (2002) Historia de la sociedad de la información, Barcelona: Paidós[:gl]

Fotografía: Marc Chalamanch, Barcelona, 2011

En pleno s.XXI a nosa sociedade intenta adaptarse á veloz transformación dos modelos imperantes actuais, que son antagónicos aos que predominaron no século pasado. A sociedade áchase inmersa nunha transición cara a un novo paradigma que xa se viña xerando dende a Guerra Fría, transición que estamos a experimentar como un período de intensos acontecementos que xa cambiaron a nosa visión do mundo, e fan que nos reformulemos o noso compromiso social e político, á vez que nos permiten ampliar o ámbito cultural e do coñecemento neste ámbito de desconcerto. En tanto xéranse novas oportunidades económicas a partir do desenvolvemento tecnolóxico, que é capaz de traspasar o que ata hai pouco se consideraban fronteiras infranqueables. En poucas décadas vivimos as oportunidades e as crises deste cambio, e empezamos a desenvolver novas estruturas de interacción grazas a unha sociedade con potencialidades globais. Encontrámonos enfrascados nun presente de cambio constante, cun futuro que é dificilmente descifrable, e onde o devir tecno-informacional está a construír unha sociedade global.

Estas transformacións afectan a cada cidadán no seu ámbito de vida, do máis privado ao máis público, e disipan as fronteiras existentes entre eles, co cal poñen en crise as bases de construción social que a sociedade industrial establecera. Estase a reformular o xeito de relacionarnos mentres reconfigurar como aprender, traballar e interactuar nunha sociedade en permanente transformación. Estes cambios obrígannos a reformular tamén os espazos físicos existentes para adaptalos a unha realidade cambiante, dinámica e indefinida. Encontrámonos diante dunha grande oportunidade para repensar os nosos espazos de relación, os espazos públicos e privados, de ocio e de traballo, coa gran responsabilidade como arquitectos e urbanistas de dar resposta a cambios paradigmáticos dentro dun novo contexto. Esta nova contextualización só a podemos levar a cabo se realmente entendemos a orixe do paradigma no que estamos inmersos, e a forma en que a sociedade está a transformar as súas arcaicas estruturas sociais, económicas, políticas e culturais; sociedade que se encontra en pleno desenvolvemento da denominada  “Sociedade Rede”1 (e con ela unha sociedade global).

Este cambio estrutural empezouse a orixinar na década dos setenta coa aparición, ao mesmo tempo, de tres procesos independentes:

1. A transformación da organización social pola crise e a restructuración do industrialismo.
2. Os cambios sociais dentro da devandita estrutura coa aparición de movementos sociais e culturais alternativos.
3. O paradigma tecnolóxico desenvolvido arredor das tecnoloxías da información e a comunicación, denominado «Informacionalismo».

Foi a oportunidade histórica do Informacionalismo a que permitiu aproveitar a afortunada coincidencia de factores económicos, sociais, políticos e culturais para xerar e expandir novas formas de organización social, xénese da Sociedade Rede.

A orixe desta Sociedade Rede coincide co momento en que o industrialismo encontra os seus límites de crecemento de produtividade e busca como manexar o potencial liberado polas tecnoloxías da información e a comunicación. Con iso empezan a xurdir alternativas á idea dunha técnica que ten que ir ligada á organización, á noción dunha división do traballo marcada pola economía política, e ao principio da cal o pensamento ten que ser mecanizado. Nesta década, 1970, comézase a cuestionar unha produción baseada na xestión científica da xerarquía de funcións como principio estrutural, coa certeza única da enumeración como idea de partida. É entón cando o paradigma imperante ata o terceiro cuarto do s.XX, o industrialismo, cos seus dous modelos antagónicos de produción asociados (o capitalismo baseado no modelo Keynesiano e o estatismo asentado no control da información e acaparamento de tecnoloxía no complexo militar do bloque comunista), entra en crise e busca a forma de reestruturarse e aproveitar a súa transformación para encontrar un novo posicionamento xeopolítico, que crecerá arredor das utopías da comunicación universal e dunha sociedade descentralizada grazas aos avances da redes de comunicacións2.

Ao mesmo tempo, neste período xurdiron movementos sociais e culturais alternativos aos oficiais orientados á transformación da sociedade, con valores de liberdade e autonomía persoal, e que pretendían ser a contraproposta ás institucións imperantes da sociedade, tales como a igrexa, a familia, o Estado, e o poder empresarial e económico. Estes movementos culturais e sociais desenvolveron proxectos alternativos con valores emerxentes, que nos seus inicios se materializaron en protestas como as de Free Speech Movement (FSM Berkeley, 1964) ou o Maio do 1968 en París, e que orixinaron numerosos movementos, entre os que destacan o feminismo e o ecoloxismo. Estes proxectos alternativos abriron o pensamento cara a un individuo polivalente, educado dunha forma integral e cun futuro de reconciliación do traballo co tempo persoal, nunha sociedade que se ía convertendo cada vez máis global e inmersa nun presente continuo interconectado.

Un dos factores máis determinantes nesta transformación social encontrámolo no desenvolvemento e na xeración de enerxía durante a Revolución Industrial. Unha xeración enerxética que posibilitou que a humanidade aumentase o seu poder fronte á natureza, ata chegar a convertela na condición indispensable para a súa propia existencia. É esta enerxía a que permitiu o enorme avance tecnolóxico que levou á aparición do paradigma tecnolóxico do Informacionalismo1, que construído en torno ás tecnoloxías dixitais da información e a comunicación, non fai desaparecer o industrialismo, senón que o incorpora na era da información.

Ata que punto a importancia da información na nosa sociedade é novidosa?

Considérase que chegamos á era da Sociedade da Información, pero a información en toda a historia da humanidade -tanto para as persoas coma para as institucións con acceso a ela- foi xestionada para dar valor e chegar así a conseguir os seus propósitos a través do coñecemento. Baixo este prisma resulta confuso falar de estar a vivir na Sociedade da Información, a pesar de ser un termo que é utilizado como marco conceptual para definir a nosa sociedade. Ao respecto, Manuel Castells1 chégao a considerar como un erro empírico e teórico, unha denominación xurdida da extrapolación tecnolóxica da sociedade industrial na cultura occidental. Todas as sociedades ao longo da historia utilizaron a información e o coñecemento -innato na condición humana e na súa evolución- como factor indispensable para a obtención de poder, produtividade, riqueza e significado. Neste contexto tamén se ten que ter en conta que o coñecemento ao longo da historia tivo unha relatividade histórica.

Dende este punto de vista, poderiamos dicir que cando falamos da Sociedade da Información aludimos máis ben a unha característica transversal das sociedades ao longo da historia, pero arredor dos séculos XVII e XVIII podemos empezar a encontrar un cambio importante na idea dunha sociedade baseada na información. Este é o momento en que se instauran as matemáticas como modelo de razoamento e de acción útil, e cando se incorpora o código xenético dun novo proxecto de sociedade, a mística dos números antes que a da lingua ou a cultura como noción de información. É entón cando o numerable e mensurable se converte no prototipo do discurso da verdade. Non obstante, non é ata a Revolución Francesa que a noción do valor do coñecemento se converteu na rapadoira que marcaría o ideal de igualdade cidadá e dos valores de universalismo, o cal foi evolucionando ata os nosos días2.

A diferenza esencial que converte á información e ao coñecemento na base deste novo Paradigma Informacional encóntrase no seu poder inherente, na súa capacidade para converterse nunha nova forma de desenvolvemento. Agora a información sitúase no centro das fontes de produtividade e aproveita a interacción, a flexibilidade, a capacidade de recombinarse e superarse que proporcionan as novas tecnoloxías para mellorar a xeración de coñecemento. É o movemento da información que refunda esta nova sociedade. Unha información moito máis veloz que o movemento físico sobre o que se construíu a sociedade industrial. Un industrialismo que se organizou en torno ao crecemento económico, estruturando a súa actuación arredor da produción en masa. Mentres, o Informacionalismo acumula un coñecemento auto expansivo cada vez máis voluminoso, complexo e veloz -cunha rápida capacidade de procesamento-, grazas ao uso e á expansión das Tecnoloxías da Información e o Coñecemento (TIC).

O Informacionalismo, co soporte imprescindible para a súa evolución das TIC, situouse no eixe do desenvolvemento e a produtividade. Unha produtividade onde a materialidade da sociedade industrial se evapora para dixitalizarse, sen entender de límites. Unha realidade dixital tan palpable como a propia realidade material, e tan real que como arquitectos temos que saber adaptarnos a ela para encontrar os mecanismos que convertan os nosos coñecementos en ferramentas para a construción desta nova sociedade.

O Paradigma Informacional está a transformar todos os ámbitos da nosa sociedade, converténdoos en oportunidades únicas para repensalos e para repensarnos.

Marc Chalamanch · Arquitecto

Barcelona. Xuño 2015

Bibliografía:

1. CASTELLS, M. (2011) La sociedad red: Una visión global. Madrid: Alianza Editorial.

2. MATTELART, A (2002) Historia de la sociedad de la información, Barcelona: Paidós[:]

Marc Chalamanch
Marc Chalamanchhttp://www.chalamanch.com/
Es co-fundador del estudio de arquitectura y urbanismo ARCHIKUBIK Arquitecto y Urbanista licenciado por la ETSA de Barcelona, Universitat Politècnica de Catalunya. Máster universitario «Sociedad de la Información y el Conocimiento» en la UOC (Universidad Abierta de Catalunya). Su investigación académica, apoyada en su experiencia profesional, va dirigida al análisis de la transformación de la ciudad con sus actores, problemáticas y retos en la Sociedad Red.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS