IniciofaroDiscurso automático: justificación teórica (Locura y combinatoria) | José Ramón Hernández CorreaDiscurso...

[:es]Discurso automático: justificación teórica (Locura y combinatoria) | José Ramón Hernández Correa[:gl]Discurso automático: xustificación teórica (Locura e combinatoria) | José Ramón Hernández Correa[:en]Automatic speech: theoretical justification (Madness and combinatorial analysis) | José Ramón Hernández Correa[:]

[:es]

Os pongo aquí el desarrollo del icosaedro, para que lo construyáis y lo tengáis con la tabla.

Gracias al comentario de un amable lector le añado a este desarrollo una pestaña que le faltaba, a la izquierda del número 3

Ya sé que sois tímidos y no dejáis comentarios en publico, pero en privado he recibido cientos de llamadas celebrando la utilidad de la tablita, pero protestando por su endeblez teórico-lógica.

Esto es el colmo. Los hay que no se conforman con nada. Les da uno el truco definitivo para salir airosos de cualquier compromiso arquitectónico-crítico, y encima les asaltan escrúpulos de conciencia y exquisiteces de tiquismiquis. Pues no se apuren, que para colmo de generosidad les voy a facilitar el descargo de sus conciencias para que puedan utilizar la tabla con la cabeza muy alta.

Para explicar filosóficamente la desconstrucción de la arquitectura se nos ha dicho de todo, principalmente utilizando argumentos lingüísticos. La relectura de los textos, descontextualizando y recontextualizando los signos, aboca a la combinatoria. No me quiero extender sobre esto, pero hay numerosa bibliografía (excesiva) que nos canta las excelencias de los palimpsestos, de los cruces e interferencias semánticas y de los vaciados del significado, que permiten reutilizar las formas y jugar con ellas locamente. Esta combinatoria de formas se ajusta perfectamente a una combinatoria de palabras, en la que todo ha perdido el significado, y en la que se obtiene uno nuevo por hallazgo casual, en el caos palimpséstico de las variantes.

Uno de los arquitectos postmodernos desconstructivistas más conspicuos, Bernard Tschumi, explicaba su parque de la Villette, en París, como fruto de la combinatoria loca de formas sin sentido. (Tschumi, Bernard, “Locura y Combinatoria”, Arquitectura, nº 270, Madrid, enero–febrero 1988, pp. 24–51). Una vez leído ese texto, si el propio Tschumi nos preguntara qué nos parece su parque, sacaríamos el icosaedro en sus narices y lo lanzaríamos: 3, 7, 17, 2, 20, 11 y 6. Entonces le diríamos, muy serios, que: “La materialidad estructural del alzado expresa un impulso específicamente macroscópico”, lo que, indudablemente, es cierto a más no poder, y tan válido críticamente como lo es su obra arquitectónicamente.

Podemos, para colmo, analizar y explicar nuestra frase, lo cual, con un poco de labia y de costumbre, no es nada difícil, e incluso escribir un lúcido artículo sobre tan brillante frase. Todo vale.

Con el fin de dar una imprescindible muletilla cultural, incluso moral, al utilizador de nuestra tabla, le facilito, además del mencionado de Tschumi, los siguientes escritos fundamentales (por supuesto, no hace falta que los lea; hasta ahí podíamos llegar. Pero conviene que tenga las referencias a mano por si da con un listo de colmillo retorcido):

DERRIDA, Jacques, L’écriture et la diference, Seuil, París, 1967. (Trad. cast. de Patricio Peñalver, La escritura y la diferencia, Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 413).

DERRIDA, Jacques, De la Grammatologie, Minuit, París, 1967. (Trad. cast. De la gramatología, Siglo XXI, Buenos Aires, 1971).

ECO, Umberto, La struttura assente, Bompiani, Milán, 1968. (Trad. cast. de Francisco Serra Cantarell, La estructura ausente, Lumen, Barcelona, 1975, 4ª ed. 1989, pp. 446).

No sé si se ha notado, pero todo esto lo digo completamente en serio, y me apoyo en la bibliografía básica que acabo de citar.

Según dice Eco en su mencionado libro, el significado de la arquitectura (analizada semióticamente) es la función. Estoy de acuerdo con él, pero hay que reconocer que cada vez más es la forma la que está ocupando el puesto. Cuando, adelgazando la funcionalidad, es la forma por la forma la que aspira al significado, entonces las frases de nuestra tabla también se cargan de significado, y adquieren una lucidez sorprendente.

Quiero decir, como conclusión, que para analizar la obra de José Antonio Corrales, de Alejandro de la Sota, de Molezún, de Oíza… no puedo utilizar la tabla, pero tampoco la necesito. (La tabla ahí sí que queda como una farfolla de idioteces). El significado de su obra es analizable. No necesitamos el auxilio de la tabla para hablar de sus edificios, pues tienen significado (y a partir de ahí, apoyados en el significado, pueden hacer poesía y surrealismo).

Para lo que sí necesitamos (y urgentemente) el discurso automático es para hablar de la arquitectura automática. Auditorios que parecen gorritos, museos que parecen el folio estrujado que he tirado a la papelera, y que están proyectados a puro huevo tienen, si acaso, una sola idea clara, y es que: “La figuración modal del material puntualiza una vibración íntimamente oblicua”.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · septiembre 2010

[:en]

I you put here the development of the icosaedro, in order that you construct it and have it with the table.

Thanks to the comment of a nice reader I add to this development an eyelash that he was lacking, to the left of the number 3

Already I know that you are shy and do not leave comments publicly, but privately I have received hundreds of calls celebrating the usefulness of the tablita, but protesting for his theoretical – logical flimsiness.

This is the limit. Them there is that they do not conform to anything. One gives them the definitive trick to work out airy of any architectural – critical commitment, and above they assault scruples of conscience and exquisitenesses of tiquismiquis. Since they do not worry, that for limit of generosity I am going to facilitate to them the discharge of his consciences in order that they could use the table with the very high head.

To explain philosophically the deconstruction of the architecture it has been said to us of everything, principally using linguistic arguments. The rereading of the texts, descontextualizando and recontextualizando the signs, leads to the combinatorial analysis. I do not want to spread on this, but there is numerous (excessive) bibliography that sings to us the excellences of the palimpsests, of the crossings and semantic interferences and of the emptyings of the meaning, which allow to re-use the forms and to play with them madly. This combinatorial analysis of forms adjusts perfectly to a combinatorial analysis of words, in which everything has lost the meaning, and in that the new one is obtained by chance finding, in the chaos palimpséstico of the variants.

One of the postmodern architects the most eminent desconstructivistas, Bernard Tschumi, it was making clear his park of the Villette, in Paris, as fruit of the mad combinatorial analysis of senseless forms. (Tschumi, Bernard, “Madness and Combinatorial analysis”, Architecture, n º 270, Madrid, January – February, 1988, pp. 24-51). Once read this text, if the own Tschumi was asking us what looks like to us his park, we would extract the icosaedro in his noses and would throw it: 3, 7, 17, 2, 20, 11 and 6. Then we would say to him, very serious, that: “The structural materiality of the gathering expresses a specifically macrocospic impulse”, which, undoubtedly, is true to any more not being able, and so valid critically as it it is his work architectonically.

We can, for limit, analyze and explain our phrase, which, with a bit of verboseness and of custom, is not not difficult at all, and enclosedly to write a lucid article about so brilliant phrase. Any voucher.

In order to give an indispensable cultural, even moral cane, to the utilizador of our table, I facilitate to him, besides the Tschumi’s mentioned one, the following fundamental writings (certainly, it is not necessary that he reads them; up to there we could come. But it is convenient if it has the references to hand if it meets on the ready one of involved fang):

DERRIDA, Jacques, L’écriture et la diference, Seuil, París, 1967. (Trad. cast. de Patricio Peñalver, La escritura y la diferencia, Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 413).

DERRIDA, Jacques, De la Grammatologie, Minuit, París, 1967. (Trad. cast. De la gramatología, Siglo XXI, Buenos Aires, 1971).

ECO, Umberto, La struttura assente, Bompiani, Milán, 1968. (Trad. cast. de Francisco Serra Cantarell, La estructura ausente, Lumen, Barcelona, 1975, 4ª ed. 1989, pp. 446).

Do not be if it has been obvious, but all that I say it completely seriously, and rest on the basic bibliography that I have just mentioned.

As he says Echo in his mentioned book, the meaning of the architecture (analyzed semióticamente) is the function. I agree with him, but it is necessary to admit that increasingly it is the form the one that is occupying the position. When, slimming the functionality, it is the form for the form the one that aspires to the meaning, at the time the phrases of our table also are loaded with meaning, and acquire a surprising brilliancy.

I want to say, as conclusion, that to analyze the work of Jose Antonio Corrales, of Alejandro de la Sota, of Molezún, of Oíza … I cannot use the table, but I do not need it either. (The table there yes that stays as a nonsense of idiocies). The meaning of his work is analyzable. We do not need the aid of the table to speak about his buildings, since they have meaning (and from there, supported on the meaning, they can do poetry and surrealism).

For what yes we need (and urgently) the automatic speech is to speak about the automatic architecture. Audiences that seem gorritos, museums that look like the squeezed sheet of paper that I have thrown at the wastebasket, and that are projected to pure egg have, if perhaps, an alone clear idea, and it is that: “The modal imagination of the material specifies an intimately oblique vibration”.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Architect

Toledo · september 2010

[:gl]

Póñovos aquí o desenvolvemento do icosaedro, para que o construades e teñádelo coa táboa.

Gracias al comentario de un amable lector le añado a este desarrollo una pestaña que le faltaba, a la izquierda del número 3

Xa sei que sodes tímidos e non deixades comentarios en publico, pero en privado recibín centos de chamadas celebrando a utilidade da tablita, pero protestando polo seu endeblez teórico-lóxica.

Isto é o colmo. Hainos que non se conforman con nada. Dálles un o truco definitivo para saír airosos de calquera compromiso arquitectónico-crítico, e encima asáltanlles escrúpulos de conciencia e exquisiteces de tiquismiquis. Pois non se apuren, que aínda por riba de xenerosidade voulles a facilitar o descargo das súas conciencias para que poidan utilizar a táboa coa cabeza moi alta.

Ya sé que sois tímidos y no dejáis comentarios en publico, pero en privado he recibido cientos de llamadas celebrando la utilidad de la tablita, pero protestando por su endeblez teórico-lógica.

Para explicar filosoficamente a desconstrución da arquitectura díxosenos de todo, principalmente utilizando argumentos lingüísticos. A relectura dos textos, des contextualizando e re contextualizando os signos, aboca a combinatoria. Non me quero estender sobre isto, pero hai numerosa bibliografía (excesiva) que nos canta as excelencias dos palimpsestos, dos cruzamentos e interferencias semánticas e dos baleirados do significado, que permiten reutilizar as formas e xogar con elas tolamente. Esta combinatoria de formas axústase perfectamente a unha combinatoria de palabras, na que todo perdeu o significado, e na que se obtén un novo por achado casual, no caos palimpséstico das variantes.

Un dos arquitectos postmodernos desconstructivistas máis conspicuos, Bernard Tschumi, explicaba o seu parque da Villette, en París, como froito da combinatoria tola de formas sen sentido. (Tschumi, Bernard, “Loucura e Combinatoria”, Arquitectura, n.º 270, Madrid, xaneiro-febreiro 1988, pp. 24-51). Unha vez lido ese texto, se o propio Tschumi nos preguntase que nos parece o seu parque, sacariamos o icosaedro nos seus narices e lanzariámolo: 3, 7, 17, 2, 20, 11 y 6. Entón diriámoslle, moi serios, que: “A materialidade estrutural do alzado expresa un impulso especificamente macroscópico”, o que, indubidablemente, é certo a máis non poder, e tan válido criticamente como o é a súa obra arquitectonicamente.

Podemos, para colmo, analizar e explicar a nosa frase, o cal, cun pouco de labia e de costume, non é nada difícil, e mesmo escribir un lúcido artigo sobre tan brillante frase. Todo vale.

Co fin de dar unha imprescindible muleta cultural, mesmo moral, ao utilizador da nosa táboa, facilítolle, ademais do mencionado de Tschumi, os seguintes escritos fundamentais (por suposto, non fai falta que os lea; ata aí podiamos chegar. Pero convén que teña as referencias a man por se dá cun listo de cairo retorcido):

DERRIDA, Jacques, L’écriture et la diference, Seuil, París, 1967. (Trad. cast. de Patricio Peñalver, La escritura y la diferencia, Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 413).

DERRIDA, Jacques, De la Grammatologie, Minuit, París, 1967. (Trad. cast. De la gramatología, Siglo XXI, Buenos Aires, 1971).

ECO, Umberto, La struttura assente, Bompiani, Milán, 1968. (Trad. cast. de Francisco Serra Cantarell, La estructura ausente, Lumen, Barcelona, 1975, 4ª ed. 1989, pp. 446).

Non sei se se notou, pero todo isto dígoo completamente en serio, e apóiome na bibliografía básica que acabo de citar.

Segundo di Eco no seu mencionado libro, o significado da arquitectura (analizada semioticamente) é a función. Estou de acordo con el, pero hai que recoñecer que cada vez máis é a forma a que está a ocupar o posto. Cando, adelgazando a funcionalidade, é a forma pola forma a que aspira ao significado, entón as frases da nosa táboa tamén se cargan de significado, e adquiren unha lucidez sorprendente.

Quero dicir, como conclusión, que para analizar a obra de José Antonio Corrales, de Alejandro de la Sota, de Molezún, de Oíza… non podo utilizar a táboa, pero tampouco a necesito. (A táboa aí si que queda como unha farfolla de idioteces). O significado da súa obra é analizable. Non necesitamos o auxilio da táboa para falar dos seus edificios, pois teñen significado (e a partir de aí, apoiados no significado, poden facer poesía e surrealismo).

Para o que si necesitamos (e urxentemente) o discurso automático é para falar da arquitectura automática. Auditorios que parecen gorritos, museos que parecen o folio estrullado que tirei á papeleira, e que están proxectados a puro ovo teñen, se acaso, unha soa idea clara, e é que: “A figuración modal do material puntualiza unha vibración intimamente oblicua”.

Para lo que sí necesitamos (y urgentemente) el discurso automático es para hablar de la arquitectura automática. Auditorios que parecen gorritos, museos que parecen el folio estrujado que he tirado a la papelera, y que están proyectados a puro huevo tienen, si acaso, una sola idea clara, y es que: “La figuración modal del material puntualiza una vibración íntimamente oblicua”.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto

Toledo · septembro 2010

[:]

José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

1 COMENTARIO

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
1 Comment
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
Alberto Alonso Oro
Alberto Alonso Oro
12 years ago

CORREGIR PROYECTOS
Santiago de Molina.
La “corrección de proyectos” es un extraño y maravilloso fenómeno del aprendizaje de la Arquitectura. Se trata de un ritual que se repite prácticamente inalterado desde tiempos inmemoriales y en el que nada, maravillosamente, es lo que parece.

En el taller, la expectación por mostrar el trabajo, el esfuerzo acumulado sobre el papel y el deseo de exponerlo públicamente anima a efectuar cambios a los participantes, aunque de un modo diferente al esperado. ¿Quiénes forman parte de esa conversación?, ¿de qué trata en realidad?.
[…]
http://goo.gl/I4E5C3

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS