Cuando la geometría genera el proyecto: bibliotecas | Ángel Granda Pérez

Diseñar un edificio conlleva la toma de muchas decisiones a nivel de la experiencia del usuario. Alguna de estas decisiones puede resolverse mediante la autoimposición de reglas que hace más sencillo encontrar la solución de estos retos proyectuales. El ordenar los espacios a través de la geometría es una de estas reglas.

Si bien en un edificio de carácter privado es necesario tener un control impecable de las circulaciones, comunicaciones y relaciones entre espacios, en un edificio público es primordial. El usuario necesita saber dónde ir en cada momento, cómo moverse de una estancia a otra y dónde están situados cada uno de los usos del edificio.

Es por estos motivos por lo que para este análisis arquitectónico se han estudiado tres ejemplos de lo que significa el orden, a consecuencia de la geometría, en tres espacios públicos como son las bibliotecas. Lugares que necesitan de espacios enriquecidos por la forma para no convertirse en simples contenedores, lugares que precisan de recorridos interesantes y lugares que tienen que avivar la experiencia del usuario.

Biblioteca de la ciudad de Stuttgart, Alemania (2011) por Eun Young Yi.

Planta y fotografía de la Biblioteca de la ciudad de Stuttgart. La planta está marcada con la posición del fotógrafo. Fuente imagen elaborada por el autor a partir de dos imágenes obtenidas de Arch Daily.

Un cuadrado centrado dentro de otro cuadrado mayor resuelve la planta1. Mientras que el cuadrado mayor aloja los usos, el cuadrado interior adopta una función diferente: dar aire al edificio. Este aire viene dado a través del vaciado espacial y proporciona una gran riqueza visual además de luz y ventilación en los espacios perimetrales.

Las aristas del cuadrado menor hacen de límite y de vía de comunicación vertical, integrando en sí las escaleras que unen cada una de las plantas del edificios. Si obviásemos la ortogonalidad del proyecto podríamos vislumbrar a otro gran maestro de la arquitectura del siglo XX.

“Frank Lloyd Wright estaba fascinado con la figura de la hélice espiral, como medio de envolver y, a la vez, definir el espacio, y también como medio de transporte vertical”.

Roth 1999, 531

La biblioteca de la ciudad de Stuttgart sigue la misma lógica que el Museo Guggenheim de Nueva York2. Usa una espiral helicoidal interior como linde entre los espacios de uso y el espacio abierto, en este caso, ortogonal y utilizando escaleras en vez de rampas. Y es que esta espiral cobra realmente importancia cuando su falta de volumen construido permite la comunicación visual directa entre dos puntos cualquiera del proyecto.

Book Mountain en Spijkenisse, Países Bajos (2012) por MVRDV

Planta y fotografía de la Book Mountain en Spijkenisse. La planta está marcada con la posición del fotógrafo. Fuente imagen elaborada por el autor a partir de dos imágenes obtenidas de Mies Arch.

Este segundo ejemplo toma parte del mencionado anteriormente y modifica el uso a cada una de sus partes. Donde antes eran cuadrados ahora son rectángulos y no existe la justificación centrada de sus elementos geométricos, pero el orden que producen estas figuras consigue resultados similares.

El cambio radical que se produce es que la biblioteca deja de ser un espacio donde únicamente se mira al centro, con su consecuente comunicación visual directa, para convertirse en un espacio que mira al exterior, a la ciudad3. La zona de usos cobijada en el rectángulo interior tiene una gran importancia funcional, pero no es tanta en comparación con la función sensorial que experimenta el usuario al situarse en este perímetro para mirar hacia el límite del edificio y contemplar, a través de él, no solo el volumen que se crea, sino también lo que ocurre fuera del edificio.

“Cuando el espacio comienza a ser captado, delimitado, modelado y organizado por los elementos de masa, la arquitectura empieza a existir4.”

Ching 1982, 94.

Proyecto de la Biblioteca Pública de Setúbal, Portugal (2013) por FALA Atelier

Plantas del proyecto de la Biblioteca Pública de Setúbal. La planta está marcada con la posición del fotógrafo. Fuente imagen elaborada por el autor a partir de tres imágenes obtenidas de De Scroll.

En este último ejemplo lo que modela el espacio para organizarlo, es el círculo5.

“El círculo es una figura central e introspectiva, generalmente estable y concéntrica respecto a su entorno. La ubicación de un círculo en el centro de un campo refuerza su propia centralidad.”

Ching 1982, 39.

El círculo se convierte en la envolvente del edificio, mientras que un núcleo de escaleras tímido, rectangular y ligeramente desviado del centro geométrico es el que hace de regla para la organización interior de los espacios. Al no situarse en el centro, sino que apoya sólo uno de sus vértices, hace que la situación, coordinación y relación entre los espacios cobre protagonismo y mejore la experiencia del usuario.

Al dividir el círculo en cuatro espacios aparentemente iguales se obtienen situaciones con cualidades diferentes. Este hecho sucede, en gran medida, por la circulación y los recorridos que hacen los usuarios desde el acceso de comunicaciones vertical. En menor medida sucede por las diferentes aberturas al espacio público que presenta cada uno de los cuartos. De este modo, la geometría vuelve a ordenar el espacio y mejorar la experiencia de los usuarios en el mismo.

Ángel Granda Pérez. Arquitecto
Madrid. Febrero 2021.

Notas:

1 Ejemplo similar a lo que ocurre en la Biblioteca de la Academia Phillips Exeter de Louis Kahn, donde dos cuadrados, uno interior al otro, paralelos y centrados en sí mismos son las figuras geométricas que resuelven la planta.

2 El museo fue diseñado por Frank Lloyd Wright entre 1943 y 1956.

3 Esta mirada al exterior y este gran espacio entre la envolvente y el contenido tiene que ver con la Grandeza. En la Grandeza, la distancia entre el núcleo y la envolvente aumenta hasta el punto de que la fachada ya no puede revelar lo que ocurre dentro […] ofrece a la ciudad la aparente estabilidad de un objeto (Koolhaas 2011, 12-13).

4 Nuestro ser queda constantemente encuadrado en el espacio. Nos movemos a través del volumen, vemos las formas y los objetos, oímos los sonidos, sentimos el viento, olemos la fragancia de un jardín en flor. Es una sustancia material como la madera o la piedra, aunque es también un vapor informe en sí. Su forma visual, sus dimensiones y su escala, la calidad de su luz, todas estas cualidades dependen de nuestra percepción de los límites espaciales definidos por elementos de forma. Cuando el espacio comienza a ser captado, delimitado, modelado y organizado por los elementos de masa, la arquitectura empieza a existir. (Ching 1982, 94).

5 Caso formalmente contrario, que no opuesto, a lo que ocurre en la Biblioteca de Kanazawa Umimirai de Coelacanth K&H Architects. En esta biblioteca mencionada un espacio cuasi rectangular es alterado interiormente por un núcleo de comunicación circular desviado ligeramente de su centro geométrico.

Bibliografía:

Ching, Francis D.K. Arquitectura. Forma, espacio y orden. Barcelona: Gustavo Gili, 1982.

Koolhaas, Rem. Grandeza, o el problema de la talla. Barcelona: Gustavo Gili, 2011. Roth, Leland M. Entender la arquitectura. Sus elementos, historia y significado. Barcelona: Gustavo Gili, 1999.

Arquitecto por la URJC me he especializado en BIM y en visualización y maquetación arquitectónica, sin dejar de lado, siempre que puedo, la investigación y la teoría. Desde 2015 me muevo por diferentes blogs como el de F3 Arquitectura o DTF Magazine, así como con Fundación Arquia y ahora en veredes, arquitectura y divulgación.

follow me

Archivado en: Ángel Granda Pérez, artículos

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,