Asplund… y el tapiz de Göteborg | Rodrigo Almonacid

Boceto de los tapices del Ayuntamiento de Göteborg, 1936-37

Al terminar el proyecto para la ampliación del Ayuntamiento de Göteborg (Suecia, 1935-37), E. G. Asplund firmó su trabajo. No era solo cuestión de firmar los planos, no. Firmó literalmente su obra. Hacerlo hoy nos podría parecer un ejercicio de auto-bombo, pero creo que hacerlo tal y como lo hizo el maestro de la Modernidad sueca no lo es en absoluto. Es un acto de gratitud, acaso de satisfacción personal, pero siempre un ejercicio de Arquitectura, de ésos por los que se distingue la intervención de un brillante arquitecto como lo fue él.

Entre sus bocetos para el equipamiento interior de los nuevos juzgados anexos al antiguo Rådhus se encuentra éste de la imagen que nos muestra una colección de iniciales diseminadas por un espacio recuadrado, el futuro tapiz. La fecha ocupa la esquina superior izquierda señalando el tiempo, esa coordenada fija que discreta pero solemnemente está por encima de cualquier otro signo. La habitual tríada de agentes de toda obra (promotor, constructor y arquitecto) son la excusa que permite a su arquitecto-diseñador resolver la disposición correcta de las mayúsculas, agrupándolas en torno a tres símbolos: un mazo distintivo del juez; una plomada y una paleta por el albañil; y un compás y una plantilla de curvas, herramientas características del arquitecto.

Tapiz de los juzgados del Ayuntamiento de Göteborg, 1937

Hay ligeros cambios entre la versión proyectada del tapiz y la finalmente tejida en 1937; la más significativa resulta los atributos del arquitecto, que definitivamente serían reemplazado por un ojo atento, en alusión a la función de dirección facultativa de las obras. No deja de sorprenderme que, pese a la notoriedad internacional del arquitecto, las iniciales de Asplund son menos relevantes que las de cualquiera de los jueces, e incluso a la par del contratista principal de las obras O.E. (Olle Engkvist) o del jefe de obra G.S. (Gerdt Stendahl). El ego del notable arquitecto que, no lo olvidemos, había sido el responsable de presentar en los países nórdicos los avances del funcionalismo europeo en la Exposición Internacional de Estocolmo en 1930, no había crecido por encima de sus obras, rasgo por el cual me parece siempre digno de admirar, y de lo que muchos starchitects hoy deberían tomar nota.

Cobran todo el sentido aquellas palabras suyas en las que apelaba a la humildad del arquitecto diciendo que:

“Un edificio de viviendas no tiene que verse. Para un arquitecto que proyecta edificios de viviendas, la mejor manera de demostrar su capacidad artística es subordinándose discretamente. Para él ha de ser más importante analizar los edificios que rodean el solar que buscar bonitas imágenes en libros de grabados y fotografías.” 1

Tengo claro que en nuestro ejercicio profesional y en nuestras Escuelas de Arquitectura deberíamos reflexionar, y mucho, acerca de estas sensatas palabras del maestro sueco. Quizá así la sociedad empezaría reconocer el papel del arquitecto como el más cualificado intérprete del lugar a la hora de intervenir en él.  Como el mismo Asplund escribía en el citado texto, “Se olvida que es más importante seguir el estilo del lugar que el estilo del tiempo”, al respecto de la necesidad de discreción y corrección que precisa todo proyecto de arquitectura contemplado en un contexto más amplio como un escenario urbano o un entorno natural. Y, nosotros, autores de las obras, seguramente nos sentiríamos tan satisfechos de la labor que nos ocupa que, como Asplund, acabaríamos firmando orgullosos nuestras propias obras, en lugar de esconder/renegar de su autoría, como tantas veces ocurre para desgracia y frustración del arquitecto. ¡¡¡ Hagamos tapices, hagamos ARQUITECTURA !!!

Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doctor arquitecto
valladolid. junio 2013

Notas:
1 Cfr. ASPLUND, E.G.: “Peligros arquitectónicos actuales para Estocolmo: los edificios de apartamentos”. Teknisk Tidskrift A, 1916. (Traducido en: Erik Gunnar Asplund. Escritos 1906/1940. El Croquis Editorial, El Escorial, 2002).

Imágenes tomadas de:
– LÓPEZ-PELÁEZ, José Manuel: La arquitectura de Gunnar Asplund. Fundación Caja de Arquitectos. Colección “Arquíthesis” nº 11. 2002 (boceto del tapiz, 1935-36).
– VV.AA.:  Asplund. Ed. Gustavo Gili. Barcelona, 2ª edición, 1997 (foto tapiz colgado en una sala de vistas de los juzgados)

(Teruel, 1974). Licenciado en Arquitectura (1999) con premio extraordinario y Doctor “cum laude” en Arquitectura por la Universidad de Valladolid (2013), compagina su actividad académica como profesor doctor de la E.T.S. de Arquitectura de Valladolid con la profesional al frente de su propio estudio [r-arquitectura]. Es autor de dos libros: Mies van der Rohe: el espacio de la ausencia (2006); y El paisaje codificado en la arquitectura de Arne Jacobsen (2016). Colaborador habitual en blogs de actualidad y crítica arquitectónica.

Proyecto edificios singulares y sostenibles en mi estudio [r-arquitectura] desde el año 2000 con la colaboración un equipo multidisciplinar de especialistas de acreditada experiencia profesional. [Especialidad: Sector Terciario].

Asesoro en el desarrollo de estrategias de comunicación 2.0 y marketing digital para actividades relacionadas con la Arquitectura: identidad digital corporativa, branding arquitectónico, community management, planifico y redacto contenidos para blogs/webs.

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