[:es]
Al terminar el proyecto para la ampliación del Ayuntamiento de Göteborg (Suecia, 1935-37), E. G. Asplund firmó su trabajo. No era solo cuestión de firmar los planos, no. Firmó literalmente su obra. Hacerlo hoy nos podría parecer un ejercicio de auto-bombo, pero creo que hacerlo tal y como lo hizo el maestro de la Modernidad sueca no lo es en absoluto. Es un acto de gratitud, acaso de satisfacción personal, pero siempre un ejercicio de Arquitectura, de ésos por los que se distingue la intervención de un brillante arquitecto como lo fue él.
Entre sus bocetos para el equipamiento interior de los nuevos juzgados anexos al antiguo Rådhus se encuentra éste de la imagen que nos muestra una colección de iniciales diseminadas por un espacio recuadrado, el futuro tapiz. La fecha ocupa la esquina superior izquierda señalando el tiempo, esa coordenada fija que discreta pero solemnemente está por encima de cualquier otro signo.
La habitual tríada de agentes de toda obra (promotor, constructor y arquitecto) son la excusa que permite a su arquitecto-diseñador resolver la disposición correcta de las mayúsculas, agrupándolas en torno a tres símbolos: un mazo distintivo del juez; una plomada y una paleta por el albañil; y un compás y una plantilla de curvas, herramientas características del arquitecto.

Hay ligeros cambios entre la versión proyectada del tapiz y la finalmente tejida en 1937; la más significativa resulta los atributos del arquitecto, que definitivamente serían reemplazado por un ojo atento, en alusión a la función de dirección facultativa de las obras. No deja de sorprenderme que, pese a la notoriedad internacional del arquitecto, las iniciales de Asplund son menos relevantes que las de cualquiera de los jueces, e incluso a la par del contratista principal de las obras O.E. (Olle Engkvist) o del jefe de obra G.S. (Gerdt Stendahl).
El ego del notable arquitecto que, no lo olvidemos, había sido el responsable de presentar en los países nórdicos los avances del funcionalismo europeo en la Exposición Internacional de Estocolmo en 1930, no había crecido por encima de sus obras, rasgo por el cual me parece siempre digno de admirar, y de lo que muchos starchitects hoy deberían tomar nota.
Cobran todo el sentido aquellas palabras suyas en las que apelaba a la humildad del arquitecto diciendo que:
“Un edificio de viviendas no tiene que verse. Para un arquitecto que proyecta edificios de viviendas, la mejor manera de demostrar su capacidad artística es subordinándose discretamente. Para él ha de ser más importante analizar los edificios que rodean el solar que buscar bonitas imágenes en libros de grabados y fotografías.” 1
Tengo claro que en nuestro ejercicio profesional y en nuestras Escuelas de Arquitectura deberíamos reflexionar, y mucho, acerca de estas sensatas palabras del maestro sueco. Quizá así la sociedad empezaría reconocer el papel del arquitecto como el más cualificado intérprete del lugar a la hora de intervenir en él. Como el mismo Asplund escribía en el citado texto,
“Se olvida que es más importante seguir el estilo del lugar que el estilo del tiempo”,
al respecto de la necesidad de discreción y corrección que precisa todo proyecto de arquitectura contemplado en un contexto más amplio como un escenario urbano o un entorno natural. Y, nosotros, autores de las obras, seguramente nos sentiríamos tan satisfechos de la labor que nos ocupa que, como Asplund, acabaríamos firmando orgullosos nuestras propias obras, en lugar de esconder/renegar de su autoría, como tantas veces ocurre para desgracia y frustración del arquitecto.
¡¡¡ Hagamos tapices, hagamos ARQUITECTURA !!!
Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doctor arquitecto
valladolid. junio 2013
Notas:
1 Cfr. ASPLUND, E.G.: “Peligros arquitectónicos actuales para Estocolmo: los edificios de apartamentos”. Teknisk Tidskrift A, 1916. (Traducido en: Erik Gunnar Asplund. Escritos 1906/1940. El Croquis Editorial, El Escorial, 2002).
Imágenes tomadas de:
– LÓPEZ-PELÁEZ, José Manuel: La arquitectura de Gunnar Asplund. Fundación Caja de Arquitectos. Colección “Arquíthesis” nº 11. 2002 (boceto del tapiz, 1935-36).
– VV.AA.: Asplund. Ed. Gustavo Gili. Barcelona, 2ª edición, 1997 (foto tapiz colgado en una sala de vistas de los juzgados)
[:en]
On having finished the project for the extension of Göteborg’s Town hall (Sweden, 1935-37), E. G. Asplund signed his work. It was not alone a question of signing the planes, not. He signed literally his work. To make it today might to us look like an exercise of self-praise, but I believe that to do it as it was done by the teacher of the Swedish Modernity it it is not by no means. It is an act of gratitude, chance of personal satisfaction, but always an exercise of Architecture, of those by which there is distinguished the intervention of a brilliant architect since it it was he.
Between his sketches for the interior equipment of the new attached courts this one finds the former Rådhus of the image that shows us a collection of initials spread by a resquare space, the future tapestry. Date it occupies the top left corner indicating the time, this coordinate fixed that discreet but solemnly it is over any other sign. The agents’ habitual triad of any work (promoter, builder and architect) they are the excuse that allows to his architect – designer to solve the correct disposition of the capital letters, grouping them concerning three symbols: a distinctive mallet of the judge; a plummet and a palette for the bricklayer; and a compass and a French curve stencil, tools typical of the architect.

There are light changes between the version projected of the tapestry and the finally woven one in 1937; the most significant turns out to be the attributes of the architect, which definitively would be replaced by an attentive eye, in allusion to the function of optional direction of the works. It does not stop surprising me that, in spite of the international reputation of the architect, Asplund’s initials are less relevant than them of any of the judges, and even at par of the principal contractor of the works O.E. (Olle Engkvist) or of the chief of work G.S. (Gerdt Stendahl). The ego of the notable architect that, we it do not forget, had been the person in charge of presenting in the northern countries the advances of the European funcionalism in the International Exhibition of Stockholm in 1930, had not grown over his works, feature for which it seems to me to be always worth admiring, and of what many starchitects today should take note.
They receive the whole sense those his words in which it was appealing to the humility of the architect saying that:
“A building of housings does not have that it turns. For an architect who projects buildings of housings, the best way of demonstrating his artistic capacity one is subordinating discreetly. For him it has to be more important analyze the buildings than surround the lot that to look for nice images in books of engravings and photographies.” 1
I have clear that in our professional exercise and in our Schools of Architecture we should think, and much, it brings over of these sensible words of the Swedish teacher. Probably this way the company would begin to recognize the paper of the architect as the most qualified local interpreter at the moment of intervening in him. Since the same Asplund was writing in the mentioned text, “one forgets that it is more important to follow the local style that the style of the time”, with regard to the need of discretion and correction that needs any project of architecture contemplated in a more wide context as an urban scene or a natural environment. And, we, authors of the works, surely would feel so satisfied of the labor that occupies us that, as Asplund, we would end up by signing proud our own works, instead of hiding / denying of his authorship, since so often it happens for misfortune and frustration of the architect. Let’s do tapestries, let’s do ARCHITECTURE!!!
Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doctor architect
valladolid. juny 2013
Notes:
1 Cfr. ASPLUND, E.G.: “Peligros arquitectónicos actuales para Estocolmo: los edificios de apartamentos”. Teknisk Tidskrift A, 1916. (Traducido en: Erik Gunnar Asplund. Escritos 1906/1940. El Croquis Editorial, El Escorial, 2002).
Images taken of:
– LÓPEZ-PELÁEZ, José Manuel: La arquitectura de Gunnar Asplund. Fundación Caja de Arquitectos. Colección “Arquíthesis” nº 11. 2002 (boceto del tapiz, 1935-36).
– VV.AA.: Asplund. Ed. Gustavo Gili. Barcelona, 2ª edición, 1997 (foto tapiz colgado en una sala de vistas de los juzgados)
[:gl]
Ao terminar o proxecto para a ampliación do Concello de Göteborg (Suecia, 1935-37), E. G. Asplund asinou o seu traballo. Non era só cuestión de asinar os planos, non. Asinou literalmente a súa obra. Facelo hoxe poderíanos parecer un exercicio de auto-bombo, pero creo que facelo tal e como o fixo o mestre da Modernidad sueca non o é en absoluto. É un acto de gratitud, seica de satisfacción persoal, pero sempre un exercicio de Arquitectura, deses polos que se distingue a intervención dun brillante arquitecto como o foi el.
Entre os seus bocetos para o equipamiento interior dos novos xulgados anexos ao antigo Rådhus atópase este de a imaxe que nos mostra unha colección de iniciais diseminadas por un espazo recuadrado, o futuro tapiz. A data ocupa a esquina superior esquerda sinalando o tempo, esa coordenada fixa que discreta pero solemnemente está por encima de calquera outro signo. A habitual tríada de axentes de toda obra (promotor, constructor e arquitecto) son a escusa que permite ao seu arquitecto-diseñador resolver a disposición correcta das mayúsculas, agrupándoas en torno a tres símbolos: un mazo distintivo do xuíz; unha plomada e unha paleta polo albañil; e un compás e un persoal de curvas, ferramentas características do arquitecto.

Hay ligeros cambios entre la versión proyectada del tapiz y la finalmente tejida en 1937; la más significativa resulta los atributos del arquitecto, que definitivamente serían reemplazado por un ojo atento, en alusión a la función de dirección facultativa de las obras. No deja de sorprenderme que, pese a la notoriedad internacional del arquitecto, las iniciales de Asplund son menos relevantes que las de cualquiera de los jueces, e incluso a la par del contratista principal de las obras O.E. (Olle Engkvist) o del jefe de obra G.S. (Gerdt Stendahl). El ego del notable arquitecto que, no lo olvidemos, había sido el responsable de presentar en los países nórdicos los avances del funcionalismo europeo en la Exposición Internacional de Estocolmo en 1930, no había crecido por encima de sus obras, rasgo por el cual me parece siempre digno de admirar, y de lo que muchos starchitects hoy deberían tomar nota.
Cobran todo o sentido aquelas palabras súas nas que apelaba á humildade do arquitecto dicindo que:
“Un edificio de vivendas non ten que verse. Para un arquitecto que proxecta edificios de vivendas, o mellor xeito de demostrar a súa capacidade artística é subordinándose discretamente. Para el ha de ser máis importante analizar os edificios que rodean o soar que buscar bonitas imaxes en libros de gravados e fotografías.” 1
Teño claro que no noso exercicio profesional e nas nosas Escolas de Arquitectura deberiamos reflexionar, e moito, acerca destas sensatas palabras do mestre sueco. Quizais así a sociedade empezaría recoñecer o papel do arquitecto como o máis cualificado intérprete do lugar á hora de intervir nel. Como o mesmo Asplund escribía no citado texto, “esquécese que é máis importante seguir o estilo do lugar que o estilo do tempo”, ao respecto da necesidade de discreción e corrección que precisa todo proxecto de arquitectura contemplado nun contexto máis amplo como un escenario urbano ou un ámbito natural. E, nós, autores das obras, seguramente sentiriámonos tan satisfeitos do labor que nos ocupa que, como Asplund, acabariamos asinando orgullosos nosas propias obras, en lugar de esconder/renegar da súa autoría, como tantas veces acontece para desgracia e frustración do arquitecto. ¡¡¡ Fagamos tapices, fagamos ARQUITECTURA !!!
Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doutor arquitecto
valladolid. xuño 2013
Notas:
1 Cfr. ASPLUND, E.G.: “Peligros arquitectónicos actuales para Estocolmo: los edificios de apartamentos”. Teknisk Tidskrift A, 1916. (Traducido en: Erik Gunnar Asplund. Escritos 1906/1940. El Croquis Editorial, El Escorial, 2002).
Imaxes tomadas de:
– LÓPEZ-PELÁEZ, José Manuel: La arquitectura de Gunnar Asplund. Fundación Caja de Arquitectos. Colección “Arquíthesis” nº 11. 2002 (boceto del tapiz, 1935-36).
– VV.AA.: Asplund. Ed. Gustavo Gili. Barcelona, 2ª edición, 1997 (foto tapiz colgado en una sala de vistas de los juzgados)
[:]




