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[:es]Articular la ciudad | Miquel Lacasta[:gl]Articular la ciudad | Miquel Lacasta[:en]Articulating the city | Miquel Lacasta[:]

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Fragmento de la obra de Marina Papadopoulos, Arquitectura Precaria | marinapapadopoulos.com.ar

El planteo de la Ciudad Genérica de Rem Koolhaas es sin duda, desde un punto de vista meramente conceptual, un texto apasionante. La idea general no deja indiferente, si bien uno sospecha que el texto es una herramienta para la justificación de una cierta vuelta a la tabula rasa más propia del movimiento moderno, que de un posicionamiento contemporáneo.

La constatación, por otro lado totalmente cierta, que el pasado es demasiado pequeño para habitarlo, da la excusa perfecta a Koolhaas para hacer un elogio a todo aquello que no tiene una significación histórica o a todo lo que no conlleva una significación cultural. Así los edificios y las ciudades deben ser irrelevantes en su forma, en su decoro o su formalización. También en consecuencia directa, no ofrecen al ciudadano ninguna oportunidad para establecer una relación de pertenencia.

No vamos a negar que algo de ello sea cierto. No podemos dejar reducida la bondad de la arquitectura o de una porción de ciudad a la feliz expresión de arquetipos de belleza socialmente aceptados. Y no podemos hacerlo porque esos arquetipos son fácilmente manipulables, demagógicos y casi siempre provienen de una imposición elitista de lo bello. Las trampas de lo popularmente aceptado como categoría irrefutable condujeron a la postmodernidad arquitectónica a un pastiche indescifrable de prejuicios y falsedad.

Sin embargo el origen del texto de Koolhaas The Generic Cityempieza con una afirmación sobre la que se asientan todo el relato posterior que me parece dudosa.

«Se ha extendido la idea que la identidad deriva de la sustancia física, de lo histórico, del contexto, de lo real.» 1 

Me refiero a que la identidad no deriva necesariamente de la realidad, sino de un complejo proceso intelectual y sensual del que interactúa con esa realidad, es decir, del individuo que hace uso de la realidad construida y que comparte su experiencia con otros individuos. La identidad la crea el individuo y el cuerpo social en que este está inmerso. Con este desplazamiento de foco la excusa del pasado pierde la fuerza negativa a redimir y desarbola todos los razonamientos posteriores del texto.

Eso no quiere decir que el pasado se vuelva un valor per sé, ni mucho menos. En todo caso eso querrá decir que deberíamos volver a interpretar qué hace que un conjunto de individuos construya toda una serie de links con la realidad, ya sea histórica o reciente, con la que se enfrenta y se relaciona hasta el punto de que esa realidad pasa a formar parte de su naturaleza más íntima. Es decir, el tema de la identidad no reside exclusivamente en lo que la ciudad y sus arquitecturas contienen como mensaje, sino que principalmente, en los complejos mecanismos de relación, tanto individuales, como sociales, que establece el ser humano.

Estirando del hilo.

¿A que nos estamos enfrentando cuando hablamos de realidad?

¿Qué es en esencia la ciudad y la arquitectura?

Vuelvo a Koolhaas.

Del sugerente concepto de la cultura de la congestión, se puede fijar el concepto que la fuerza y la fascinación de las ciudades reside en lo excepcional, lo extremo y lo excesivo, dispuesto y en cierta manera provocado por la densidad obtenida de la yuxtaposición, la superposición o la confrontación de muchos programas. Esto constituye el valor primordial de la condición metropolitana contemporánea. Es decir, no se trata de hacer una simplificación objetiva del hecho urbano, sino más bien asumir la hiper-complejidad inherente de la realidad de nuestras ciudades y nuestras arquitecturas. En ellas todo es posible, todo se desenvuelve a la vez, todo ocurre a la velocidad de la luz.

Si esto es así, la manera más inteligente de negociar con esa realidad multicapa, no sería precisamente la estrategia de lo genérico, es decir la estrategia de la insignificancia. Eso sería mirar la realidad con los ojos entornados, y borrar su definición.

La estrategia, o mejor dicho, la mejor o quizás la única manera de enfrentarse a la ciudad y la arquitectura contemporánea es la articulación. Articular la ciudad, articular la arquitectura.

Articular, según el diccionario del RAE, consiste en

«unir dos o más piezas de modo que mantengan entre sí alguna libertad de movimiento

También consiste en

«organizar diversos elementos para lograr un conjunto coherente y eficaz

Es decir, articular consiste en establecer uniones ni perennes y ni fijas en su significado, uniones con libertad de movimiento, con gradientes de indeterminación. Es más, añadiría que articular significa establecer relaciones solidas y libres, susceptibles de volverse a articular cuando las condiciones del entorno cambien la esencia de esa relación. Por tanto, articular es interactuar. Articular también consiste en organizar elementos para lograr un conjunto coherente, para construir un relato que se sostenga, una forma de relación que sea capaz de explicar, de narrar la realidad.

En definitiva, articular vendría a estructurar partes con partes, algo especialmente inteligente ante la inconmensurabilidad de una realidad excesiva y congestionada por definición.

En arquitectura solemos hablar de articular espacios, es decir, de integrar unos espacios con otros, de provocar una relación que no diluye las partes y que sin embargo enriquece el conjunto. Aquí podríamos hablar de articular edificios, partes de una ciudad, etc.

¿Pero qué debemos articular? Para la gestión tanto privada como pública, tanto individual como colectiva, la idea de articular significaría establecer líneas de fuerza, vectores de relación, entre lo económico y lo social, entre lo tecnológico y lo cultural, entre lo político y social, y así sucesivamente en una matriz de 5×5. Articular viene a determinar partes con coherencia propia y proyectar en esas partes estrategias de interactividad de forma que el resultado final sea más rico, más abierto y a su vez más susceptible de ser asumido y gestionado por el ciudadano. Articular la ciudad, es expandir su campo de acción, su capacidad generativa, con el fin de que a partir de esos vectores de relación el individuo, o una colectividad determinada, encuentre el espacio suficiente para sentirse física y emocionalmente ligado a una realidad dada. Es definitiva generar oportunidades para que pueda construir su identidad.

Articular la ciudad, también significaría establecer líneas de fuerza entre los tiempos que concurren en lo urbano. No tan solo la relación entre tiempo pasado o histórico, con el tiempo presente, sino también con los micro-tiempos que cada individuo maneja en su día a día. Y aún más, todo ello envuelto en el tiempo electrónico e instantáneo que nos ha tocado vivir. Articular es hacer del tiempo simultáneo, un tiempo hiperpresente, hipertrofiado, hiperdenso.

En este sentido, articular la ciudad sería todo lo contrario que convertirla en genérica y articularse en la ciudad, una manera de interactuar con ella.

Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, marzo 2013

Notas:

1 KOOLHAAS, Rem, The Generic City, apto. 1.2, S,M,X,XL, The Monacelly Press, New York, 1995

[:gl]

Fragmento da obra de Marina Papadopoulos, Arquitectura Precaria | marinapapadopoulos.com.ar

O suscito da Cidade Genérica de Rem Koolhaas é sen dúbida, desde un punto de vista meramente conceptual, un texto apaixonante. A idea xeral non deixa indiferente, aínda que un sospeita que o texto é unha ferramenta para a xustificación dunha certa volta á tabula rasa máis propia do movemento moderno, que dun posicionamiento contemporáneo.

A constatación, doutra banda totalmente certa, que o pasado é demasiado pequeno para habitalo, dá a escusa perfecta a Koolhaas para facer un eloxio a todo aquilo que non ten unha significación histórica ou a todo o que non conlleva unha significación cultural. Así os edificios e as cidades deben ser irrelevantes na súa forma, na súa decoro ou a súa formalización. Tamén en consecuencia directa, non ofrecen ao cidadán ningunha oportunidade para establecer unha relación de pertenencia.

Non imos negar que algo diso sexa certo. Non podemos deixar reducida a bondade da arquitectura ou dunha porción de cidade á feliz expresión de arquetipos de beleza socialmente aceptados. E non podemos facelo porque eses arquetipos son fácilmente manipulables, demagóxicos e case sempre proveñen dunha imposición elitista do belo. As trampas do popularmente aceptado como categoría irrefutable conduciron á postmodernidad arquitectónica a un pastiche indescifrable de prejuicios e falsedad.

Con todo a orixe do texto de Koolhaas The Generic City, empeza cunha afirmación sobre a que se asintan todo o relato posterior que me parece dubidosa.

«Estendeuse a idea que a identidade deriva da substancia física, do histórico, do contexto, do real1 

Refírome a que a identidade non deriva necesariamente da realidade, senón dun complexo proceso intelectual e sensual do que interactúa con esa realidade, é dicir, do individuo que fai uso da realidade construída e que comparte a súa experiencia con outros individuos. A identidade créaa o individuo e o corpo social en que este está inmerso. Con este desprazamento de foco a escusa do pasado perde a forza negativa a redimir e desarbola todos os razoamentos posteriores do texto.

Iso non quere dicir que o pasado se volva un valor per se, nin moito menos. En todo caso iso quererá dicir que deberiamos volver interpretar que fai que un conxunto de individuos constrúa toda unha serie de links coa realidade, xa sexa histórica ou recente, coa que se enfronta e relaciónase ata o punto de que esa realidade pasa a formar parte da súa natureza máis íntima. É dicir, o tema da identidade non reside exclusivamente no que a cidade e as súas arquitecturas conteñen como mensaxe, senón que principalmente, nos complexos mecanismos de relación, tanto individuais, como sociais, que establece o ser humano.

Estirando do fío.

A que nos estamos enfrontando cando falamos de realidade?

Que é en esencia a cidade e a arquitectura?

Volvo a Koolhaas.

Do suxestivo concepto da cultura da conxestión, pódese fixar o concepto que a forza e a fascinación das cidades reside no excepcional, o extremo e o excesivo, disposto e en certa maneira provocado pola densidade obtida da yuxtaposición, a superposición ou a confrontación de moitos programas. Isto constitúe o valor primordial da condición metropolitana contemporánea. É dicir, non se trata de facer unha simplificación obxectiva do feito urbano, senón máis ben asumir a hiper-complexidade inherente da realidade das nosas cidades e as nosas arquitecturas. Nelas todo é posible, todo desenvólvese á vez, todo ocorre á velocidade da luz.

Se isto é así, a maneira máis intelixente de negociar con esa realidade multicapa, non sería precisamente a estratexia do xenérico, é dicir a estratexia da insignificancia. Iso sería mirar a realidade cos ollos entornados, e borrar a súa definición.

A estratexia, ou mellor devandito, a mellor ou quizais a única maneira de enfrontarse á cidade e a arquitectura contemporánea é a articulación. Articular a cidade, articular a arquitectura.

Articular, segundo o dicionario do RAE, consiste en

«unir dous ou máis pezas de modo que manteñan entre si algunha liberdade de movemento.»

Tamén consiste en

«organizar diversos elementos para lograr un conxunto coherente e eficaz.»

É dicir, articular consiste en establecer unións nin perennes e nin fixas no seu significado, unións con liberdade de movemento, con gradientes de indeterminación. É máis, engadiría que articular significa establecer relacións adoitadas e libres, susceptibles de volverse a articular cando as condicións da contorna cambien a esencia desa relación. Por tanto, articular é interactuar. Articular tamén consiste en organizar elementos para lograr un conxunto coherente, para construír un relato que se sosteña, unha forma de relación que sexa capaz de explicar, de narrar a realidade.

En definitiva, articular viría estruturar partes con partes, algo especialmente intelixente ante a inconmensurabilidad dunha realidade excesiva e congestionada por definición.

En arquitectura adoitamos falar de articular espazos, é dicir, de integrar uns espazos con outros, de provocar unha relación que non dilúe as partes e que con todo enriquece o conxunto. Aquí poderiamos falar de articular edificios, partes dunha cidade, etc.

Pero que debemos articular? Para a xestión tanto privada como pública, tanto individual como colectiva, a idea de articular significaría establecer liñas de forza, vectores de relación, entre o económico e o social, entre o tecnolóxico e o cultural, entre o político e social, e así sucesivamente nunha matriz de 5×5. Articular vén determinar partes con coherencia propia e proxectar nesas partes estratexias de interactividade de forma que o resultado final sexa máis rico, máis aberto e á súa vez máis susceptible de ser asumido e xestionado polo cidadán. Articular a cidade, é expandir o seu campo de acción, a súa capacidade xenerativa, co fin de que a partir deses vectores de relación o individuo, ou unha colectividade determinada, atope o espazo suficiente para sentirse física e emocionalmente ligado a unha realidade dada. É definitiva xerar oportunidades para que poida construír a súa identidade.

Articular a cidade, tamén significaría establecer liñas de forza entre os tempos que concorren no urbano. Non tan só a relación entre tempo pasado ou histórico, co tempo presente, senón tamén cos micro-tempos que cada individuo manexa no seu día a día. E aínda máis, todo iso envolto no tempo electrónico e instantáneo que nos tocou vivir. Articular é facer do tempo simultáneo, un tempo hiperpresente, hipertrofiado, hiperdenso.

Neste sentido, articular a cidade sería todo o contrario que convertela en xenérica e articularse na cidade, unha maneira de interactuar con ela.

Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, marzo 2013

Notas:

1 KOOLHAAS, Rem, The Generic City, apto. 1.2, S,M,X,XL, The Monacelly Press, New York, 1995

[:en]

Fragment of th Marina Papadopoulos´work, Arquitectura Precarious Architecture | marinapapadopoulos.com.ar

I raise of the Generic City of Rem Koolhaas it is undoubtedly, from a merely conceptual point of view, an exciting text. The general idea does not stop indifferently, though one suspects that the text is a tool for the justification of a certain return to it her tabulates levels more own of the modern movement, that of a contemporary positioning.

The verification, on the other hand totally certain, that the past is too small to live it, gives the perfect excuse to Koolhaas to do a praise to all that that does not have a historical significance or to everything what does not carry a cultural significance. This way the buildings and the cities must be irrelevant in his form, in his propriety or his formalization. Also in direct consequence, they do not offer any opportunity to the citizen to establish a relation of belonging.

We are not going to deny that something of it should be true. We cannot make limited the kindness of the architecture or of a portion of city to the happy expression of archetypes of beauty socially accepted. And we cannot do it because these archetypes are easily operable, demagogic and almost always they come from an elitist imposition of the beautiful thing. The traps of the popularly accepted like irrefutable category drove to the architectural postmodernity to an undecipherable pastiche of prejudices and falsehood.

Sin embargo el origen del texto de Koolhaas The Generic Cityempieza con una afirmación sobre la que se asientan todo el relato posterior que me parece dudosa.

«There has spread the idea that the identity derives from the physical substance, from the historical thing, from the context, of the royal thing.» 1 

I refer that the identity does not derive necessarily from the reality, but of a complex intellectual and sensual process of the one that interacts with this reality, that is to say, of the individual who uses the constructed reality and who shares his experience with other individuals. The identity her believes the individual and the social body in which this one is immersed. With this displacement of area the excuse of the past loses the negative force to redeeming and dismasts all the later reasonings of the text.

It it does not want to say that the past should turn a value per be, far from it. In any case it it will want to say that we should return to interpret what does that a set of individuals constructs the whole series of links with the reality, already be historical or recent, that it faces and is related up to the point of which this reality happens to form a part of his more intimate nature. That is to say, the topic of the identity does not reside exclusively in what the city and his architectures contain as message, but principally, in the complex mechanisms of relation, so much individual, since social, that the human being establishes.

Stretching of the thread.

To that we are facing when we speak about reality?

What is in essence the city and the architecture?

I return to Koolhaas.

Of the suggestive concept of the culture of the congestion, the concept can fix that the force and the fascination of the cities resides in the exceptional thing, the extreme thing and the excessive thing, arranged and in certain way provoked by the density obtained of the juxtaposition, the overlapping or the confrontation of many programs. This constitutes the basic value of the metropolitan contemporary condition. That is to say, it is not a question of making to him an objective simplification of the urban fact, but rather of assuming the inherent hyper-complexity of the reality of our cities and our architectures. In them everything is possible, everything is unrolled simultaneously, everything happens to the speed of the light.

If this is like that, the most intelligent way of negotiating with this reality multigelds, it would not be precisely the strategy of the generic thing, that is to say the strategy of the insignificance. It would be to look at the reality with the half-open eyes, and to erase his definition.

The strategy, or rather, the best or probably the only way of facing the city and the contemporary architecture is the joint. To articulate the city, to articulate the architecture.

Articulating, according to the dictionary of RAE, it consists in

«of joining two or more pieces so that they support between yes some freedom of movement.»

Also it consists in

«of organizing diverse elements to achieve a coherent and effective set.»

That is to say, to articulate consists of establishing unions not everlasting and you do not even fix in his meaning, unions with freedom of movement, with gradients of indetermination. It is more, it would add that to articulate means to establish relations solid and free, capable of returning to articulate when the conditions of the environment change the essence of this relation. Therefore, to articulate is to interact. To articulate also consists of organizing elements to achieve a coherent set, to construct a statement that is supported, forms a of relation that is capable of explaining, of narrating the reality.

Definitively, to articulate would come to structure parts with parts, something specially intelligent before the incommensurability of a reality excessive and congested by definition.

In architecture we are in the habit of speaking of articulating spaces, that is to say, of integrating a few spaces with others, of provoking a relation that does not dilute the parts and that nevertheless enriches the set. Here we might speak of articulating buildings, parts of a city, etc.

But what must we articulate? For the both private and public, both individual and collective management, the idea of articulating would mean to establish lines of force, vectors of relation, between the economic thing and the social thing, between the technological thing and the cultural thing, between the political and social thing, and so on in a counterfoil of 5×5. To articulate comes to determine parts with own coherence and to project in these parts strategies of interactivity so that the final result is richer, more opened and in turn more capable of being assumed and managed by the citizen. To articulate the city, it is to expand his field of action, his generative capacity, in order which from these vectors of relation the individual, or a certain collectivity, finds the sufficient space to feel physical and emotionally tied to a given reality. It is definitive to generate opportunities in order that it could construct his identity.

To articulate the city, also it would mean to establish lines of force between the times that meet in the urban thing. Not only the relation between last or historical time, with the present time, but also with the micro-times that every individual handles in his day after day. And furthermore, all this wrapped in the electronic and instantaneous time that we have had to live. Articulating is to do of the simultaneous time, a hyperpresent, hypertrophied, hyperdense time.

In this respect, to articulate the city would be everything opposite that to turn her in generic and to be articulated in the city, a way of interacting with her.

Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, march 2013

Notes:

1 KOOLHAAS, Rem, The Generic City, apto. 1.2, S,M,X,XL, The Monacelly Press, New York, 1995

[:]

Miquel Lacasta Codorniu
Miquel Lacasta Codorniuhttps://axonometrica.wordpress.com/
Es cofundador en ARCHIKUBIK y también en @kubik - espacio multidisciplinario. Obtuvo un Ph.D. con honores (cum laude) en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya UIC y también fue galardonado con el premio especial Ph.D (UIC 2012), M.arch en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya, y se graduó como arquitecto en ETSAB Universitat Politècnica de Catalunya . Miquel es profesor asociado en ESARQ desde 1996. Anteriormente, fue profesor en Elisava y Escola LAI, y también en programas de postgrado en ETSAB y La Salle. Fue arquitecto en la oficina de Manuel Brullet desde 1989 desde 1995. Ha sido galardonado en "Taller Barcelona'96. El TGV, una oportunidad por estructurar la periferia ". Fue codirector del taller "Territorio Virtual, Límite Urbano" en ITSEM Guadalajara, México en 2000 y también codirector del taller "Ravalizar Barcelona" en ITSEM Guadalajara, México, y CCNY, Nueva York, EE. UU. En 2002, 2003 y 2004. Ganó el premio A + en 2010 por Sunion School en el Best Educational Building, The International Architecture Award 2008 en The Chicago Athenaeum por Colin's House y el primer premio en Corian Prize en 2006. Su obra ha sido expuesta en Barcelona , Madrid, Florencia, Cannes y en Le Pavillon de l'Arsenal en París. Varias publicaciones han sido reconocidas por su trabajo como Quaderns, ON, Arquitectura Plus, Piso, Arquitectura y Diseño, El País, ABC, La Vanguardia, Clarín, Sole 24 Ore, y otros. Recientemente realizó conferencias en ITSEM Guadalajara, México, Facolta di Architettura di l'Alghero, Italia, msa Münster School of Architecture, Münster Alemania, IBM Think Tank en París, Francia, y varias universidades y organizaciones en España. Recientemente fue galardonado con el ZAC RN5 en el concurso Vitry-sur-Seine, un Eco-distrito de 255 residencias sociales y privadas y una residencia de estudiantes en Ivry, y 32 apartamentos asistidos para personas mayores en Olesa de Montserrat.
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