IniciofaroArquitectura sin arquitectos | José Ramón Hernández CorreaArquitectura sen arquitectos | José...

Arquitectura sin arquitectos | José Ramón Hernández CorreaArquitectura sen arquitectos | José Ramón Hernández CorreaArchitecture without architects | José Ramón Hernández Correa

Vivienda en Carril, Pontevedra [Galicia] | Fotografía: José Ramón Hernández Correa

Vaya por delante que todo edificio, de cualquier época y lugar, ha sido siempre pensado y dirigido por uno o varios “arquitectos”, entendiendo por tales a quienes han previsto, antes de construirlo, si iba a caber en el solar, cómo se iban a distribuir sus dependencias, cómo se iba a construir y cuánto podría costar; y durante su construcción han ido comprobando si se adaptaba a las previsiones o si había que cambiar algo.

Por lo tanto, el título de este artículo se contradice desde el principio: Toda arquitectura tiene arquitecto. Tradicionalmente los arquitectos eran el dueño del edificio y el maestro albañil. La arquitectura se realizaba improvisando mucho y, con tan sólo una ligera intuición, marcando la planta del edificio en el terreno. Se trazaban los muros de carga (“trazas”) y de ahí se tiraba para arriba.

No caeré yo en el vicio típico de este mundo post-post-moderno de ensalzar con nostalgia las cosas espontáneas, incultas y primitivas en detrimento de las alumbradas por la técnica, el cálculo, la ciencia y la cultura. Yo cuando tengo problemas de salud voy al médico, no al curandero.

Por eso mismo, entiendo que nuestra carrera (exigente y apasionante) habrá servido para algo, y que los arquitectos titulados lo sabremos hacer mejor que los amateurs.

Parece que esto es indiscutible en edificios con cierta complejidad técnica, pero también parece evidente que los arquitectos actuales hemos perdido la espontaneidad, la ingenuidad y la acción directa de los maestros constructores de otrora.

Nuestros métodos son muy diferentes. Las casas tradicionales de los pueblos son laberínticas. Su trazado es, en buena medida, fruto de la improvisación y de la yuxtaposición, y sus habitaciones se adaptan una a una a la topografía. Las actuales, las de “arquitecto titulado” suelen estar más previstas, mejor resueltas en muchos aspectos, pero también son siempre parecidas, y bastante más rígidas y monótonas.

En la foto que muestro se ve una deliciosa casa. Seguramente es incómoda y fría, y tal vez su distribución sea la consecuencia de haber ido añadiendo cuerpos sobre la marcha. Es posible que para pasar a una habitación haya que atravesar otra, e incluso que alguna sea ciega. Esas cosas han pasado siempre. Pero, a pesar de todo, nos gusta por ese punto romántico, evocador y un poco disparatado que exhibe, y nos hace ver magia donde sólo hay imprevisión y desorden.

Por el contrario, al fondo a la derecha se ve un edificio de pisos en construcción, con una serie de balcones todos iguales, la planta rectangular y las fachadas chapadas de granito. Ese edificio estará mucho mejor aislado, acondicionado, iluminado, etc, pero no tiene gracia, ni emoción. Ha perdido la ingenuidad de lo incalculado, la sorpresa, la aventura de habitar la cueva primigenia (si se me permite la cursilada).

Del mismo modo, la ordenación urbanística que hacemos los técnicos tiene calles amplias, bandas de aparcamiento, zonas verdes e instalaciones eficientes, pero ya no tiene esas placitas casuales que se forman por el mero ensanchamiento irregular de una calle, ni esos rincones, ni esos espacios urbanos residuales tan agradables, donde surgen la convivencia y la sorpresa.

Los arquitectos titulados tenemos una gran competencia para hacer muchas cosas, y para hacerlas con lógica, cálculo (y una normativa exhaustiva e infumable), pero sería bueno que de vez en cuando supiéramos limpiar un poco nuestras mentes y nuestras telarañas, renovar nuestra mirada y pensar de otra manera. O pensar menos.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · marzo 2013

Housing in Carril, Pontevedra [Galicia] | Photography: José Ramón Hernández Correa

Go ahead that any building, of any epoch and place, has been always well-considered and directed for one o more «architects», dealing for fell whom they have foreseen, before constructing it, if it was going to fit in the lot, how his dependences were going to be distributed, how it was going to be constructed and how much might cost; and during his construction they have been verifying if he was adapting to the forecasts or if it was necessary to change something.

Therefore, the title of this article is contradicted from the beginning: Any architecture has architect. Traditionally the architects were the owner of the building and the main bricklayer. The architecture was realized improvising very much and, with only a light intuition, marking the plant of the building in the area. There were planned the walls of load («you» «plan») and of there it was throwing itself for above.

I will not fall in the typical vice of this world post-post-moderno of ensalzar with nostalgia the spontaneous, uncultivated and primitive things to the detriment of lit by the technology, the calculation, the science and the culture. I when I have problems of health go to the doctor, not to the quack.

Because of it same, I understand that our career (demanding and exciting) will have served for something, and that the qualified architects we will be able to make better than the amateurs.

It seems that this is indisputable in buildings with certain technical complexity, but also it seems to be evident that the current architects we have lost the spontaneity, the naiveté and the direct action of the construction teachers of once.

Our methods are very different. The traditional houses of the peoples are labyrinthine. His tracing is, mostly, a fruit of the improvisation and of the juxtaposition, and his rooms adapt one to one to the topography. The current ones, those of » qualified architect » are in the habit of being more foreseen, better solved in many aspects, but also they are always similar, and more rigid enough and monotonous.

In the photo that I show one sees a delicious house. Surely it is inconvinient and cold, and maybe his distribution is the consequence of credit been adding bodies on the march. It is possible that to go on to a room be necessary to cross other one, and even that someone is blind. These things have happened always. But, regardless, we like it for this romantic, evocative and a bit ludicrous point that it exhibits, and make us see magic where only there is improvidence and disorder.

On the contrary, to the bottom to the right one sees a building of floors in construction, with a series of balconies all the equal ones, the rectangular plant and the rosy-cheeked fronts of granite. This building will be much better isolated, equipped, illuminated, etc, but it has neither grace, nor emotion. It has lost the naiveté of the uncalculated, the surprise, the adventure of living the original cave (if the cursilada is allowed me).

In the same way, the urban development arrangement that we do the technical personnel has wide streets, bands of parking, green spaces and efficient facilities, but already it has neither these chance placitas that are formed either by the mere irregular ensanchamiento of a street, or these corners, nor these urban residual so agreeable spaces, where the conviviality and the surprise arise.

The qualified architects we have a great competition to do many things, and to do them with logic, calculation (and an exhaustive and ungood for smoking regulation), but it would be good that occasionally we could clean little our minds and our spiderwebs, to renew our look and to think otherwise. Or to think less.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Architect

Toledo · march 2013

Vivenda en Carril, Pontevedra [Galicia] | Fotografía: José Ramón Hernández Correa

Vaia por diante que todo edificio, de calquera época e lugar, foi sempre pensado e dirixido por un ou varios “arquitectos”, entendendo por tales a quen previron, antes de construílo, si ía caber no solar, como se ían a distribuír as súas dependencias, como se ía a construír e canto podería custar; e durante a súa construción han ir comprobando se  se adaptaba ás previsións ou si había que cambiar algo.

Polo tanto, o título deste artigo contradise desde o principio: Toda arquitectura ten arquitecto. Tradicionalmente os arquitectos eran o dono do edificio e o mestre albañil. A arquitectura realizábase improvisando moito e, con tan só unha lixeira intuición, marcando a planta do edificio no terreo. Trazábanse os muros de carga (“trazas”) e de aí tirábase para arriba.

Non caerei eu no vicio típico deste mundo post-post-moderno de enxalzar con nostalxia as cousas espontáneas, incultas e primitivas en detrimento das alumadas pola técnica, o cálculo, a ciencia e a cultura. Eu cando teño problemas de saúde vou ao médico, non o curandeiro.

Por eso mesmo, eniendo que a nosa carreira (exixente e apaisionante) serviu para algo, y que os arquitectos titulados o sabremos facer millor que os amateurs.

Parece que isto é indiscutible en edificios con certa complexidade técnica, pero tamén parece evidente que os arquitectos actuais perdemos a espontaneidade, a inxenuidade e a acción directa dos mestres constructores de outrora.

Os nosos métodos son moi diferentes. As casas tradicionais dos pobos son laberínticas. O seu trazado é, en boa medida, froito da improvisación e da iuxtaposición, e as súas habitacións adáptanse unha a unha á topografía. As actuais, as de “arquitecto titulado” adoitan estar máis previstas, mellor resoltas en moitos aspectos, pero tamén son sempre parecidas, e bastante máis ríxidas e monótonas.

Na foto que mostro vese unha deliciosa casa. Seguramente é incómoda e fría, e talvez a súa distribución sexa a consecuencia de ir engadindo corpos sobre a marcha. É posible que para pasar a unha habitación haxa que atravesar outra, e ata que algunha sexa cega. Esas cousas pasaron sempre. Pero, malia todo, gústanos por ese punto romántico, evocador e un pouco disparatado que exhibe, e fainos ver maxia onde só hai imprevisión e desorde.

Pola contra, ao fondo á dereita vese un edificio de pisos en construción, cunha serie de balcóns todos iguais, a planta rectangular e as fachadas chapadas de granito. Ese edificio estará moito mellor illado, acondicionado, iluminado, etc, pero non ten graza, nin emoción. Perdeu a inxenuidade do incalculado, a sorpresa, a aventura de habitar a cueva primigenia (se se me permite a cursilada).

Do mesmo xeito, a ordenación urbanística que facemos os técnicos ten rúas amplas, bandas de aparcamento, zonas verdes e instalacións eficientes, pero xa non ten esas placiñas casuais que se forman polo mero ensanche irregular dunha rúa, nin eses recunchos, nin eses espazos urbanos residuales tan agradables, onde xorden a convivencia e a sorpresa.

Os arquitectos titulados temos unha gran competencia para facer moitas cousas, e para facelas con lóxica, cálculo (e unha normativa exhaustiva e infumable), pero sería bo que de cando en vez soubésemos limpar un pouco as nosas mentes e as nosas telarañas, renovar a nosa mirada e pensar doutro xeito. Ou pensar menos.

José Ramón Hernández Correa · Doutor Arquitecto

Toledo · marzo 2013

José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

2 COMENTARIOS

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
2 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
Luismo
Luismo
13 years ago

Pues estoy totalmente de acuerdo Josera y se me viene a la memoria el escrito de Adolf Loos titulado «Arquitectura» de 1910. Os transcribo los dos primeros párrafos pero os recomiendo su lectura íntegra:

¿Puedo conducirles a la orilla de un lago de montaña? El cielo es azul, el agua verde y todo descansa en profunda paz. Las montañas y las nubes se reflejan en el lago, y así las casas, caseríos y ermitas. No parecen creadas por la mano humana. Están como salidas del taller de Dios, como las montañas y los árboles, las nubes y el cielo azul. Y todo respira belleza y silencio…

¡Eh, qué es aquello! Un tono equivocado en esa paz. Como un ruido innecesario. Enmedio de las casas de los campesinos, que no las hicieron ellos sino Dios, hay una villa. ¿Proyecto de un buen o de un mal arquitecto? No lo sé. Sólo sé que ya no hay paz, ni silencio, ni belleza…

Ve Redes
Ve Redes
13 years ago

¿Es la Arquitectura un sector en quiebra, o todavía se puede seguir estudiando para ser ingeniero de la edificación o arquitecto?

La arquitectura es cierto que, es uno de los sectores más vulnerables. Aún así, la sociedad, incluso hoy en día, también necesita arquitectos. Cuando aparece la arquitectura, y no todo lo que se construye lo es, la sociedad recibe un gran regalo. A
su vez, aunque nuestras ciudades no sigan creciendo a lo loco (algo bueno tenía que tener la crisis), el sector de la rehabilitación seguirá necesitando arquitectos.

También, nos gusta destacar que por el propio hecho de haber estudiado arquitectura se adquieren, o se potencian, una serie de cualidades como son el liderazgo, la capacidad de entender problemas de muy distinta índole, la capacidad de gestionar equipos y, sobre todo, la creatividad. Todas estas fortalezas, unidas a la búsqueda de la excelencia, son muy útiles tanto en la propia arquitectura como cuando los arquitectos se dedican a otras actividades que no son puramente proyectar edificios. De hecho, cualquier empresa valora como una de las cualidades más importantes, para incorporar gente en sus puestos importantes, la creatividad. Por ello, a los
arquitectos muchas veces les falta creerse lo que, realmente, son capaces de ofrecer más allá de realizar proyectos de arquitectura.

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS