InicioobrasarquitecturaOficinas Colmena en Vara de Quart | Cristina Moya ArquitectaOficinas Colmea en...

[:es]Oficinas Colmena en Vara de Quart | Cristina Moya Arquitecta[:gl]Oficinas Colmea en Vara de Quart | Cristina Moya Arquitecta[:en]Oficinas Colmena en Vara de Quart | Cristina Moya Arquitecta[:]

[:es]

Oficinas Colmena en Vara de Quart Cristina Moya Arquitecta ©Milena Villalba 2018 o2
Oficinas Colmena en Vara de Quart | Cristina Moya Arquitecta © Milena Villalba 2018

Cuando pensamos en la imagen urbana de una ciudad, la mente se suele ir a lugares muy concretos, hasta crear un marco visual más o menos homogéneo, o de una heterogeneidad acotada. En cualquier caso, en ese marco visual se suelen dejar fuera áreas enteras del espacio urbano que no parecen encajar en la imagen que se desea crear. Hay lugares que se descuidan totalmente desde su concepción, actuando en ellos casi de manera mecánica y a parte del resto: los polígonos industriales, esas grandísimas franjas de terreno de activo uso, terminan generando islas alrededor (o dentro) de las ciudades, donde el ejercicio proyectual pareció reducirse a la macroescala del PGOU, sin llegar nunca a la escala arquitectónica.

Sin embargo, en ocasiones se encuentran ejemplos concretos que se esfuerzan en trabajar todas las escalas con el mismo cuidado. Es el caso del proyecto de las Oficinas Colmena, desarrollado por Cristina Moya, en Vara de Quart (Valencia), que lanza además una idea (o recordatorio) genial al aire: un polígono industrial es un campo perfecto de experimentación estructural y arquitectónica, y puede y debe reclamar su interés dentro de las ciudades.

El proyecto parte de una empresa ya consolidada, Mercadona, que decide renovar su modelo de venta online, para lo que requiere un nuevo sistema logístico materializado en edificio industrial de nueva planta, que debe albergar también las oficinas para el funcionamiento de este nuevo departamento. El resultado es una colaboración entre el equipo de arquitectos de la empresa, responsables del proyecto global, y Cristina Moya, a la que se le encarga insertar la pieza de oficinas en el edificio, el área de aparcamiento y la envolvente.

En su intervención, los usos se organizan en base a niveles de intimidad y apertura, o de relaciones internas y externas, definidos por elementos arquitectónicos determinantes: cubierta (exterior), cerramiento, y patio (interior), establecen de manera gradual las fricciones con el entorno, un espacio industrial inhóspito que sin embargo debe recibir el flujo de empleados. Los elementos se resuelven, de exterior a interior, de la siguiente manera: una cubierta monumental conformada por una malla tridimensional cubre el área destinada a parking; un cubo opaco alberga las oficinas junto con la nave de logística, integrados en una única “caja negra”; finalmente, al interior, un gran patio acristalado actúa como pulmón, oxigenando el espacio.

La zona exterior prevista para parking está planteada para un fácil acceso, circulación y salida. Por ello, se requiere una estructura que cubra una zona amplia, libre de pilares: una superficie de 15 x 47 metros, con 5 metros de altura y 2,5 de canto. La cubierta se materializa en una malla tridimensional, preparada en taller, cuyos esfuerzos se transmiten en todas las direcciones.

“Se trataba de que ésta tuviera un gran espesor, dada su dimensión y su emplazamiento junto al bloque industrial de gran tamaño: se adapta a su escala, para que no se perdiese en la visión del usuario. La cubierta pasa a ser un volumen elevado que busca sus apoyos en los extremos, bajando cubos que funcionan como pilares pantalla y liberando el espacio en el centro. De esta forma, éstos envuelven al usuario dentro del espacio, recogiéndolo y cerrando ligeramente las visuales con el entorno”,

explica Cristina Moya.

Toda la estructura se remata con un plano de paneles de policarbonato translúcido, para reducir la radiación y difuminar la luz, creando un efecto de “caja lumínica” en el parking.

Este volumen funciona, sin duda, por contraste con la edificación adyacente; una, ligera, elevada, blanca y luminosa; la otra, opaca, oscura, masiva. Si la estructura exterior busca, de alguna manera, ser puerta que invita al acceso, y marcar un punto visible y reconocible, la construcción del cubo de oficinas y logística busca la integración de usos y la intimidad.

“La intención era que el espacio de las oficinas no se percibiera desde exterior, que quedasen totalmente integradas en el edificio industrial, ya que las oficinas consisten en un uso secundario del edificio dedicado principalmente a logística. Para ello se decidió crear un cubo que lo integrara todo. Un cubo ciego sin perforaciones.”

La necesidad de iluminación de las oficinas se resolvió empleando chapa microperforada, a diferencia de el cerramiento de la nave, realizado con panel sándwich con nervaduras cada 30 cm como las bandejas de chapa; esta diferencia se hace patente durante las horas de la noche, cuando la luz del interior es visible.

Esta decisión de cerramiento opaco es determinante en la zona de oficinas; evidencia la intención de crear un entorno de trabajo volcado hacia el interior, aumentando los espacios de concentración o de cercana relación.

“Decidimos volcar los espacios hacia dentro, y crear las vistas y el ámbito exterior, en el interior, creando un gran patio central. Éste se convierte en el protagonista del proyecto y el que va a organizar los espacios alrededor de él”.

De este modo, los usos más libres, de esparcimiento y encuentro se sitúan en los bordes, actuando como filtro, mientras que los que requieren más tranquilidad se sitúan en el interior, junto al patio y con vistas al bloque logístico, buscando esta relación también de trabajo.

“Tratamos de proteger los espacios de concentración situándolos en el interior, más tranquilo y silencioso, y vinculados al proceso logístico el calmado centro del edificio”,

cuenta Cristina,

“por contra los espacios de esparcimiento, más flexibles, los colocamos en el límite con el exterior para que funcionen de filtro hacia el interior”,

continúa. Así, produce espacios algunos que invitan a la creatividad, o la concentración, o para el trabajo en equipo,

“trabajando minuciosamente la relación entre ellos”.

Cada sala, cada elemento, cada material escogido, está pensado cuidadosamente trabajando los niveles de fricción, de sonido, de luminosidad…. El proyecto de las Oficinas Colmena para Mercadona, de Cristina Moya, demuestra que no hay entorno donde la arquitectura, trabajada en todas sus escalas con el mismo cuidado, no pueda suponer una mejora del entorno, y de la actividad que aloja.

Obra: Oficinas Colmena
Autor: Cristina Moya _Arquitecta
Colaboran: Almudena Arnau (arquitecta), Jorge Garcia (arquitecto), Ismael Padilla (director ejecutivo, coordinador de obra), Pablo Cogollos (Coordinador de Instalaciones)
Objeto: Oficinas en nave industrial y cubierta exterior
Localización: Valencia, España
Superficie construida: 1300 m2 oficinas + 875m2 cubierta exterior
Encargo: Mercadona
Año: 2018
Fotografía: Milena Villalba
Redacción: Ana Asensio
Comunicación: Ana Asensio
+ cristinamoya.com

[:gl]

Oficinas Colmena en Vara de Quart Cristina Moya Arquitecta ©Milena Villalba 2018 o2
Oficinas Colmena en Vara de Quart | Cristina Moya Arquitecta © Milena Villalba 2018

Cando pensamos na imaxe urbana dunha cidade, a mente adóitase ir a lugares moi concretos, ata crear un marco visual máis ou menos homoxéneo, ou dunha heteroxeneidade acoutada. En calquera caso, nese marco visual adóitanse deixar fose áreas enteiras do espazo urbano que non parecen encaixar na imaxe que se desexa crear. Hai lugares que se descoidan totalmente desde a súa concepción, actuando neles case de maneira mecánica e a parte do resto: os polígonos industriais, esas grandísimas franxas de terreo de activo uso, terminan xerando illas ao redor (ou dentro) das cidades, onde o exercicio proyectual pareceu reducirse á macroescala do PGOU, sen chegar nunca á escala arquitectónica.

Con todo, en ocasións atópanse exemplos concretos que se esforzan en traballar todas as escalas co mesmo coidado. É o caso do proxecto das Oficinas Colmea, desenvolto por Cristina Moya, en Vara de Quart (Valencia), que lanza ademais unha idea (ou recordatorio) xenial ao aire: un polígono industrial é un campo perfecto de experimentación estrutural e arquitectónica, e pode e debe reclamar o seu interese dentro das cidades.

O proxecto parte dunha empresa xa consolidada, Mercadona, que decide renovar o seu modelo de venda online, para o que require un novo sistema loxístico materializado en edificio industrial de nova planta, que debe albergar tamén as oficinas para o funcionamento deste novo departamento. O resultado é unha colaboración entre o equipo de arquitectos da empresa, responsables do proxecto global, e Cristina Moya, á que se lle encarga inserir a peza de oficinas no edificio, a área de aparcadoiro e a envolvente.

Na súa intervención, os usos organízanse en base a niveis de intimidade e apertura, ou de relacións internas e externas, definidos por elementos arquitectónicos determinantes: cuberta (exterior), cerramento, e patio (interior), establecen de maneira gradual as friccións coa contorna, un espazo industrial inhóspito que con todo debe recibir o fluxo de empregados. Os elementos resólvense, de exterior a interior, da seguinte maneira: unha cuberta monumental conformada por unha malla tridimensional cobre a área destinada a parking; un cubo opaco alberga as oficinas xunto coa nave de loxística, integrados nunha única “caixa negra”; finalmente, ao interior, un gran patio acristalado actúa como pulmón, osixenando o espazo.

A zona exterior prevista para parking está exposta para un fácil acceso, circulación e saída. Por iso, requírese unha estrutura que cubra unha zona ampla, libre de alicerces: unha superficie de 15 x 47 metros, con 5 metros de altura e 2,5 de canto. A cuberta materialízase nunha malla tridimensional, preparada en taller, cuxos esforzos se transmiten en todas as direccións.

“Tratábase de que esta tivese un gran espesor, dada a súa dimensión e o seu emprazamento xunto ao bloque industrial de gran tamaño: adáptase á súa escala, para que non se perdese na visión do usuario. A cuberta pasa a ser un volume elevado que busca os seus apoios nos extremos, baixando cubos que funcionan como alicerces pantalla e liberando o espazo no centro. Desta forma, estes envolven ao usuario dentro do espazo, recolléndoo e pechando lixeiramente as visuais coa contorna”,

explica Cristina Moya.

Toda a estrutura remátase cun plano de paneis de policarbonato translúcido, para reducir a radiación e difuminar a luz, creando un efecto de “caixa lumínica” no parking.

Este volume funciona, sen dúbida, por contraste coa edificación adxacente; unha, lixeira, elevada, branca e luminosa; a outra, opaca, escura, masiva. Se a estrutura exterior busca, dalgunha maneira, ser porta que convida o acceso, e marcar un punto visible e reconocible, a construción do cubo de oficinas e loxística busca a integración de usos e a intimidade.

“A intención era que o espazo das oficinas non se percibise desde exterior, que quedasen totalmente integradas no edificio industrial, xa que as oficinas consisten nun uso secundario do edificio dedicado principalmente a loxística. Para iso decidiuse crear un cubo que o integrase todo. Un cubo cego sen perforacións.”

A necesidade de iluminación das oficinas resolveuse empregando chapa microperforada, a diferenza do cerramento da nave, realizado con panel sándwich con nervaduras cada 30 cm como as bandexas de chapa; esta diferenza faise patente durante as horas da noite, cando a luz do interior é visible.

Esta decisión de cerramento opaco é determinante na zona de oficinas; evidencia a intención de crear unha contorna de traballo envorcado cara ao interior, aumentando os espazos de concentración ou de próxima relación.

“Decidimos envorcar os espazos cara a dentro, e crear as vistas e o ámbito exterior, no interior, creando un gran patio central. Este convértese no protagonista do proxecto e o que vai organizar os espazos ao redor de el”.

Deste xeito, os usos máis libres, de esparexemento e encontro sitúanse nos bordos, actuando como filtro, mentres que os que requiren máis tranquilidade sitúanse no interior, xunto ao patio e con vistas ao bloque loxístico, buscando esta relación tamén de traballo.

“Tratamos de protexer os espazos de concentración situándoos no interior, máis tranquilo e silencioso, e vinculados ao proceso loxístico o acougado centro do edificio”,

conta Cristina,

“por contra os espazos de esparexemento, máis flexibles, colocámolos no límite co exterior para que funcionen de filtro cara ao interior”,

continúa. Así, produce espazos algúns que convidan á creatividade, ou a concentración, ou para o traballo en equipo,

“traballando minuciosamente a relación entre eles”.

Cada sala, cada elemento, cada material escollido, está pensado coidadosamente traballando os niveis de fricción, de son, de luminosidade…. O proxecto das Oficinas Colmea para Mercadona, de Cristina Moya, demostra que non hai contorna onde a arquitectura, traballada en todas as súas escalas co mesmo coidado, non poida supoñer unha mellora da contorna, e da actividade que aloxa.

Obra: Oficinas Colmea
Autor: Cristina Moya _Arquitecta
Colaboran: Almudena Arnau (arquitecta), Jorge Garcia (arquitecto), Ismael Padilla (director executivo, coordinador de obra), Pablo Cogollos (Coordinador de Instalacións)
Objeto: Oficinas en nave industrial e cuberta exterior
Emprazamento: Valencia, España
Superficie construida: 1300 m2 oficinas + 875m2 cuberta exterior
Encargo: Mercadona
Ano: 2018
Fotografía: Milena Villalba
Redación: Ana Asensio
Comunicación: Ana Asensio
+ cristinamoya.com

[:en]

Oficinas Colmena en Vara de Quart Cristina Moya Arquitecta ©Milena Villalba 2018 o2
Oficinas Colmena en Vara de Quart | Cristina Moya Arquitecta © Milena Villalba 2018

Cuando pensamos en la imagen urbana de una ciudad, la mente se suele ir a lugares muy concretos, hasta crear un marco visual más o menos homogéneo, o de una heterogeneidad acotada. En cualquier caso, en ese marco visual se suelen dejar fuera áreas enteras del espacio urbano que no parecen encajar en la imagen que se desea crear. Hay lugares que se descuidan totalmente desde su concepción, actuando en ellos casi de manera mecánica y a parte del resto: los polígonos industriales, esas grandísimas franjas de terreno de activo uso, terminan generando islas alrededor (o dentro) de las ciudades, donde el ejercicio proyectual pareció reducirse a la macroescala del PGOU, sin llegar nunca a la escala arquitectónica.

Sin embargo, en ocasiones se encuentran ejemplos concretos que se esfuerzan en trabajar todas las escalas con el mismo cuidado. Es el caso del proyecto de las Oficinas Colmena, desarrollado por Cristina Moya, en Vara de Quart (Valencia), que lanza además una idea (o recordatorio) genial al aire: un polígono industrial es un campo perfecto de experimentación estructural y arquitectónica, y puede y debe reclamar su interés dentro de las ciudades.

El proyecto parte de una empresa ya consolidada, Mercadona, que decide renovar su modelo de venta online, para lo que requiere un nuevo sistema logístico materializado en edificio industrial de nueva planta, que debe albergar también las oficinas para el funcionamiento de este nuevo departamento. El resultado es una colaboración entre el equipo de arquitectos de la empresa, responsables del proyecto global, y Cristina Moya, a la que se le encarga insertar la pieza de oficinas en el edificio, el área de aparcamiento y la envolvente.

En su intervención, los usos se organizan en base a niveles de intimidad y apertura, o de relaciones internas y externas, definidos por elementos arquitectónicos determinantes: cubierta (exterior), cerramiento, y patio (interior), establecen de manera gradual las fricciones con el entorno, un espacio industrial inhóspito que sin embargo debe recibir el flujo de empleados. Los elementos se resuelven, de exterior a interior, de la siguiente manera: una cubierta monumental conformada por una malla tridimensional cubre el área destinada a parking; un cubo opaco alberga las oficinas junto con la nave de logística, integrados en una única “caja negra”; finalmente, al interior, un gran patio acristalado actúa como pulmón, oxigenando el espacio.

La zona exterior prevista para parking está planteada para un fácil acceso, circulación y salida. Por ello, se requiere una estructura que cubra una zona amplia, libre de pilares: una superficie de 15 x 47 metros, con 5 metros de altura y 2,5 de canto. La cubierta se materializa en una malla tridimensional, preparada en taller, cuyos esfuerzos se transmiten en todas las direcciones.

“Se trataba de que ésta tuviera un gran espesor, dada su dimensión y su emplazamiento junto al bloque industrial de gran tamaño: se adapta a su escala, para que no se perdiese en la visión del usuario. La cubierta pasa a ser un volumen elevado que busca sus apoyos en los extremos, bajando cubos que funcionan como pilares pantalla y liberando el espacio en el centro. De esta forma, éstos envuelven al usuario dentro del espacio, recogiéndolo y cerrando ligeramente las visuales con el entorno”,

explica Cristina Moya.

Toda la estructura se remata con un plano de paneles de policarbonato translúcido, para reducir la radiación y difuminar la luz, creando un efecto de “caja lumínica” en el parking.

Este volumen funciona, sin duda, por contraste con la edificación adyacente; una, ligera, elevada, blanca y luminosa; la otra, opaca, oscura, masiva. Si la estructura exterior busca, de alguna manera, ser puerta que invita al acceso, y marcar un punto visible y reconocible, la construcción del cubo de oficinas y logística busca la integración de usos y la intimidad.

“La intención era que el espacio de las oficinas no se percibiera desde exterior, que quedasen totalmente integradas en el edificio industrial, ya que las oficinas consisten en un uso secundario del edificio dedicado principalmente a logística. Para ello se decidió crear un cubo que lo integrara todo. Un cubo ciego sin perforaciones.”

La necesidad de iluminación de las oficinas se resolvió empleando chapa microperforada, a diferencia de el cerramiento de la nave, realizado con panel sándwich con nervaduras cada 30 cm como las bandejas de chapa; esta diferencia se hace patente durante las horas de la noche, cuando la luz del interior es visible.

Esta decisión de cerramiento opaco es determinante en la zona de oficinas; evidencia la intención de crear un entorno de trabajo volcado hacia el interior, aumentando los espacios de concentración o de cercana relación.

“Decidimos volcar los espacios hacia dentro, y crear las vistas y el ámbito exterior, en el interior, creando un gran patio central. Éste se convierte en el protagonista del proyecto y el que va a organizar los espacios alrededor de él”.

De este modo, los usos más libres, de esparcimiento y encuentro se sitúan en los bordes, actuando como filtro, mientras que los que requieren más tranquilidad se sitúan en el interior, junto al patio y con vistas al bloque logístico, buscando esta relación también de trabajo.

“Tratamos de proteger los espacios de concentración situándolos en el interior, más tranquilo y silencioso, y vinculados al proceso logístico el calmado centro del edificio”,

cuenta Cristina,

“por contra los espacios de esparcimiento, más flexibles, los colocamos en el límite con el exterior para que funcionen de filtro hacia el interior”,

continúa. Así, produce espacios algunos que invitan a la creatividad, o la concentración, o para el trabajo en equipo,

“trabajando minuciosamente la relación entre ellos”.

Cada sala, cada elemento, cada material escogido, está pensado cuidadosamente trabajando los niveles de fricción, de sonido, de luminosidad…. El proyecto de las Oficinas Colmena para Mercadona, de Cristina Moya, demuestra que no hay entorno donde la arquitectura, trabajada en todas sus escalas con el mismo cuidado, no pueda suponer una mejora del entorno, y de la actividad que aloja.

Obra: Oficinas Colmena
Autor: Cristina Moya _Arquitecta
Colaboran: Almudena Arnau (arquitecta), Jorge Garcia (arquitecto), Ismael Padilla (director ejecutivo, coordinador de obra), Pablo Cogollos (Coordinador de Instalaciones)
Objeto: Oficinas en nave industrial y cubierta exterior
Localización: Valencia, España
Superficie construida: 1300 m2 oficinas + 875m2 cubierta exterior
Encargo: Mercadona
Año: 2018
Fotografía: Milena Villalba
Redacción: Ana Asensio
Comunicación: Ana Asensio
+ cristinamoya.com

[:]

Artículo anterior
Artículo siguiente
veredes
veredeshttps://veredes.es/
Surge enero de 2009 como búsqueda de satisfacer el conocimiento de la actividad arquitectónica y tangentes que se generan. La idea es crear un espacio para divulgar los diversos proyectos en busca de nueva inspiración y de intercambio.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS