[:es]
El circo era el arte escénico más popular y más igualitario de la URSS que a diferencia del teatro, ballet o música, no exigía ninguna educación previa. Sus funciones eran baratas, sencillas y divertidas, no trataban temas existenciales si no era para hacer comedia. En muchas ciudades de la URSS y de los países aliados se construyeron equipamientos fijos, con compañías locales o visitantes y están entre los contenidos que mejor han sobrevivido los cambios políticos y sociales. Al contrario de sus orígenes nómadas, que continúan siendo su manera de funcionar en el resto del mundo, en los países socialistas el circo era un referente cultural fijo que se encontraba en pleno centro urbano incluso en la avenida principal.
Como todas las instituciones soviéticas, el circo fue nacionalizado en 1919, al acabar la revolución. En 1929 se fundó la escuela de circo de Moscú y en 1946 se introdujo el estudio para los payasos, formando las primeras instituciones educativas públicas en el mundo para las artes del circo. Desde 1957 los circos de toda la Unión Soviética han sido gestionados por la empresa estatal Soyuzgostsirk (Unión de los Circos Públicos) que llegó a construir alrededor de 70 equipamientos hasta la caída de la URSS. Los trabajadores del circo formaban parte de la clase media: tenían una carrerea, eran empleados públicos y además tenían beneficios, por el peligro de las disciplinas y por el interés cultural que tenía el circo. Desde la época de “deshielo”, tras la muerte de Stalin, varios circos de la URSS y sobre todo el de Moscú, hacían tours y ofrecían funciones en Europa occidental, cosa que situaba a sus trabajadores por encima de la media de los funcionarios públicos.
Las funciones de circo eran diarias, en las grandes ciudades se hacían dos al día y eran pensadas para todos, independientemente de la edad, educación, nivel económico o posición en el sistema funcionarial. Al no alcanzar nunca el ideal teórico, la sociedad soviética no era tan igualitaria como a menudo se piensa, de manera que el circo era la forma artística socialmente más cohesionadora. Se trata de un arte colectivo en todos los sentidos: no hay un solo autor, las actuaciones se crean durante el proceso de entrenamiento por sus actores y todos contribuyen al éxito de la compañía por igual. La creación de las piezas –de los acróbatas, malabaristas o de los domadores- comprende superar los límites del propio cuerpo, competir consigo mismo, con la naturaleza o con los compañeros. El circo une el arte con el deporte, la ciencia y la mecánica y en esto está en la línea del imaginario de la ideología comunista.
La especificidad del circo soviético, heredero del circo ruso con influencias del oriente lejano, es la introducción de una línea narrativa. No se trata de un simple cúmulo de exhibición de habilidades, sino todas las piezas de una manera u otra se desenvuelven alrededor de un hilo conductor. Ésta característica, junto con la popularidad de la forma expresiva ha contribuido a que circo sea también el medio ideal para trasmitir un ligero mensaje ideológico. Durante la Segunda Guerra Mundial, el circo de Moscú, ahora conocido como el circo viejo o el circo de Nikulin, no detuvo las actuaciones. Las acrobacias incluyeron las motocicletas y armas, los payasos iban vestidos de soldados alemanes para ridiculizarlos y al final de la función un tanque entraba a destrozar algún triste tinglado enemigo.
Los circos que se han construido en la Unión Soviética han variado muy poco su forma original. Todos son de planta redonda y en su forma exterior recuerdan a las carpas de tela de los circos que conocemos. El origen del circo en los rituales tribales y en los ejercicios militares en grupo dictó esta forma inicial que se modificó en la época romana para incluir otro tipo de competiciones y que volvió a sus orígenes en el renacimiento para dar lugar al circo moderno. La forma es dictada por las características físicas de las actuaciones: las acrobacias se desenvuelven libremente en el espacio, se tienen que poder observar desde cualquier punto por igual. No necesitan ninguna escenografía que las fijara en un punto escénico concreto. Lo mismo pasa con los números con animales: se pasean en círculos, se miran entre ellos y hacen sus actuaciones juntos. O los payasos, malabaristas y el resto.

La evolución del circo soviético como forma arquitectónica ha tenido dos vertientes principales: el progreso tecnológico de la maquinaria escénica y los cambios de forma exterior que ha sido paralela a los cambios de la arquitectura soviética en general. En cuanto a la tecnología, los circos han ido acumulando los espacios laterales, salas de entrenamiento y preparación, zonas controladas para animales, etc.
El circo nuevo de Moscú inaugurado en 1971 y considerado el mayor circo en el mundo con el aforo para 3.400 espectadores, cuenta con 5 arenas: ecuestre, de agua, ilusionista, pista de hielo y efectos de iluminación, situadas en plataformas hasta 18m bajo tierra, que se pueden intercambiar durante la función.
La mayoría de los circos soviéticos se construyeron al acabar la Segunda Guerra Mundial y después de la primera y necesaria oleada de construcción destinada a la industria, vivienda, administración y monumentos. Muchos sustituyeron a los circos antiguos de madera o se situaron en lugares donde habitualmente las compañías visitantes levantaban sus carpas.
El único edificio que sobrevivió a la guerra que fue el circo de San Petersburgo, inaugurado en 1877 como el primer circo fijo del Imperio. Sus fachadas neoclásicas fueron simplificadas en la reforma de 1959-1962, para no desentonar de la arquitectura del realismo socialista promovida por Stalin desde los años 30. El estilo “nacional en la forma, socialista en el contenido”, como se definía el realismo socialista -con la forma nacional basada en el modelo neoclásico- continuó utilizándose más allá del XX congreso del PCUS (1956) y de las críticas a los excesos monumentales estalinistas.
Muchos de los proyectos estaban ya decididos o empezados, pero tardaban en ejecutarse, así las formas neoclásicas comparten los circos de Minsk, Tbilisi, Kiev o Yerevan, todos construidos a finales de los años 50 o principios de los 60.
En su famoso discurso en la Conferencia nacional de constructores, arquitectos, trabajadores en la industria de materiales, construcción y maquinaria de caminos y puentes y empleados en organizaciones para el desarrollo del diseño e investigación, de diciembre de 1954, Nikita Khruschev (1953-1964) reclamaba un uso más eficiente y económico de los materiales y elementos constructivos, insistía en la producción de espacios con elementos prefabricados y en la racionalidad y funcionalidad de la forma.
La edificación manual con ladrillos, la decoración profusa e injustificada y el peso excesivo de los elementos estructurales fueron temas centrales de este llamamiento al cambio de paradigmas arquitectónicos que llegó a identificarse con una vuelta al modernismo o vanguardismo de pre-guerra. Los circos más racionalistas, como los de Kazan, Novosibirsk, Donetsk, Kharkov, Stavropol o Volgograd, construidos en la segunda mitad de los años 60 y primera de los 70 son formas limpias con grandes superficies opacas o transparentes, con elementos de estructura ligeros y prefabricados.
El circo que marcó tendencia fue el nuevo circo de Moscú o circo Bolshoi, de 1971 que introdujo una cúpula espectacular, con acabado metálico de 36m de altura, similar a las cúpulas de salas de deportes o de exposiciones construidas en otros países socialistas en la misma época. Un precedente fue también el circo Globus de Bucarest de 1960 de arquitectos N. Porumbescu, C. Rulea, S. Bercovici y N. Pruncu.
A partir de mediados de los años 70, coincidiendo con el estancamiento económico de la era de Brezhnev (1964-1982) y la huida hacia adelante de la arquitectura representativa, los circos soviéticos se construían cada vez con formas y decoraciones más espectaculares.
Los circos de Chisinau, Dniepropetrovsk, Dushanbe, Kislovodsk, o Yekaterinburg tienen las formas o detalles más elaborados. Esta época corresponde a la crítica de la austeridad formal de la era Khruschev, al desarrollo de formas oníricas y la vuelta de decoración basada en motivos nacionales. Este sello nacional y abstracto, realizado en elementos prefabricados, llevan los circos de Tashkent, Almaty, Karganda, Nizny Novgorod o Baku.
De la misma manera que ha exportado formas, la arquitectura soviética ha exportado usos a los países satélites. Así los circos como equipamientos públicos se han construido en Pyongyang, Ulaan Bator o Hanoi, siguiendo las mismas características y evolución formal como los de la URSS. Al tratarse de un arte muy popular estos centros han sido exitosos y durante el proceso de transición no han perdido su presencia en la vida cultural. La gran mayoría ha sido reformada –por países ya independientes y gobiernos de diferentes colores- o se encuentra en el proceso, como en el circo de Yerevan que fue demolido en 2012 y el nuevo edificio se espera inaugurar éste o el próximo año.
En Astana, la nueva capital de Kazakhstan que no experimentó los tiempos soviéticos, aterrizó en 2005 un nuevo y reluciente OVNI para albergar los espectáculos de circo. El caso más indicativo del bienestar del circo en los países ex soviéticos es caso del circo de Ashgabat: construido en la época soviética (1978-84) el circo fue abolido en 2001 por el primer presidente del Turkmenistan independiente, Saparmurat Niyazov. Su sucesor, Gurbanguly Berdimuhamedov, lo volvió a instaurar en 2008 en el mismo, espléndidamente restaurado, edificio de la época soviética.
Jelena Prokopljevic. Doctora Arquitecta
Barcelona. Junio 2014
Notas:
Imágenes: diferentes autores y páginas de internet. Entre ellas: Panoramio, Flickr, Bohemian Blog o Architectuul
[:gl]
O circo era a arte escénica máis popular e máis igualitario da URSS que a diferenza do teatro, ballet ou música, non esixía ningunha educación previa. As súas funcións eran baratas, sinxelas e divertidas, non trataban temas existenciais se non era para facer comedia. En moitas cidades da URSS e dos países aliados construíronse equipamentos fixos, con compañías locais ou visitantes e están entre os contidos que mellor sobreviviron os cambios políticos e sociais. Ao contrario das súas orixes nómades, que continúan sendo a súa maneira de funcionar no resto do mundo, nos países socialistas o circo era un referente cultural fixo que se atopaba en pleno centro urbano mesmo na avenida principal.
Como todas as institucións soviéticas, o circo foi nacionalizado en 1919, ao acabar a revolución. En 1929 fundouse a escola de circo de Moscova e en 1946 introduciuse o estudo para os pallasos, formando as primeiras institucións educativas públicas no mundo para as artes do circo. Desde 1957 os circos de toda a Unión Soviética foron xestionados pola empresa estatal Soyuzgostsirk (Unión dos Circos Públicos) que chegou a construír ao redor de 70 equipamentos ata a caída da URSS. Os traballadores do circo formaban parte da clase media: tiñan unha carrerea, eran empregados públicos e ademais tiñan beneficios, polo perigo das disciplinas e polo interese cultural que tiña o circo. Desde a época de “desxeo”, tras a morte de Stalin, varios circos da URSS e sobre todo o de Moscova, facían circuítos e ofrecían funcións en Europa occidental, cousa que situaba aos seus traballadores por encima da media dos funcionarios públicos.
As funcións de circo eran diarias, nas grandes cidades facíanse dúas ao día e eran pensadas para todos, independentemente da idade, educación, nivel económico ou posición no sistema funcionarial. Ao non alcanzar nunca o ideal teórico, a sociedade soviética non era tan igualitaria como a miúdo pénsase, de maneira que o circo era a forma artística socialmente máis cohesionadora. Trátase dunha arte colectiva en todos os sentidos: non hai un só autor, as actuacións créanse durante o proceso de adestramento polos seus actores e todos contribúen ao éxito da compañía por igual. A creación das pezas –dos acróbatas, malabaristas ou dos domadores- comprende superar os límites do propio corpo, competir consigo mesmo, coa natureza ou cos compañeiros. O circo une a arte co deporte, a ciencia e a mecánica e nisto está na liña do imaxinario da ideoloxía comunista.
A especificidade do circo soviético, herdeiro do circo ruso con influencias do oriente afastado, é a introdución dunha liña narrativa. Non se trata dun simple cúmulo de exhibición de habilidades, senón todas as pezas dunha maneira ou outra se desenvolven ao redor dun fío condutor. Esta característica, xunto coa popularidade da forma expresiva ha contribuído a que circo sexa tamén o medio ideal para transmitir unha lixeira mensaxe ideolóxica. Durante a Segunda Guerra Mundial, o circo de Moscova, agora coñecido como o circo vello ou o circo de Nikulin, non detivo as actuacións. As acrobacias incluíron as motocicletas e armas, os pallasos ían vestidos de soldados alemáns para ridiculizarlos e ao final da función un tanque entraba a esnaquizar algunha triste andrómena inimiga.
Os circos que se construíron na Unión Soviética han variado moi pouco a súa forma orixinal. Todos son de planta redonda e na súa forma exterior lembran ás carpas de tea dos circos que coñecemos. A orixe do circo nos rituais tribais e nos exercicios militares en grupo ditou esta forma inicial que se modificou na época romana para incluír outro tipo de competicións e que volveu ás súas orixes no renacemento para dar lugar ao circo moderno. A forma é ditada polas características físicas das actuacións: as acrobacias desenvólvense libremente no espazo, téñense que poder observar desde calquera punto por igual. Non necesitan ningunha escenografía que as fixase nun punto escénico concreto. O mesmo pasa cos números con animais: paséanse en círculos, míranse entre eles e fan as súas actuacións xuntos. Ou os pallasos, malabaristas e o resto.

A evolución do circo soviético como forma arquitectónica tivo dúas vertentes principais: o progreso tecnolóxico da maquinaria escénica e os cambios de forma exterior que foi paralela aos cambios da arquitectura soviética en xeral. En canto á tecnoloxía, os circos foron acumulando os espazos laterais, salas de adestramento e preparación, zonas controladas para animais, etc.
O circo novo de Moscova inaugurado en 1971 e considerado o maior circo no mundo co aforamento para 3.400 espectadores, conta con 5 areas: ecuestre, de auga, ilusionista, pista de xeo e efectos de iluminación, situadas en plataformas ata 18 m baixo terra, que se poden intercambiar durante a función.
A maioría dos circos soviéticos construíronse ao acabar a Segunda Guerra Mundial e despois da primeira e necesaria onda de construción destinada á industria, vivenda, administración e monumentos. Moitos substituíron aos circos antigos de madeira ou se situaron en lugares onde habitualmente as compañías visitantes levantaban as súas carpas.
O único edificio que sobreviviu á guerra que foi o circo de San Petersburgo, inaugurado en 1877 como o primeiro circo fixo do Imperio. As súas fachadas neoclásicas foron simplificadas na reforma de 1959-1962, para non desentonar da arquitectura do realismo socialista promovida por Stalin desde os anos 30. O estilo “nacional na forma, socialista no contido”, como se definía o realismo socialista -coa forma nacional baseada no modelo neoclásico- continuou utilizándose máis aló do XX congreso do PCUS (1956) e das críticas aos excesos monumentais estalinistas.
Moitos dos proxectos estaban xa decididos ou empezados, pero tardaban en executarse, así as formas neoclásicas comparten os circos de Minsk, Tbilisi, Kiev ou Yerevan, todos construídos a finais dos anos 50 ou principios dos 60.
No seu famoso discurso na Conferencia nacional de construtores, arquitectos, traballadores na industria de materiais, construción e maquinaria de camiños e pontes e empregados en organizacións para o desenvolvemento do deseño e investigación, de decembro de 1954, Nikita Khruschev (1953-1964) reclamaba un uso máis eficiente e económico dos materiais e elementos construtivos, insistía na produción de espazos con elementos prefabricados e na racionalidade e funcionalidade da forma.
A edificación manual con ladrillos, a decoración profusa e inxustificada e o peso excesivo dos elementos estruturais foron temas centrais deste chamamento ao cambio de paradigmas arquitectónicos que chegou a identificarse cunha volta ao modernismo ou vanguardismo de pre-guerra. Os circos máis racionalistas, como os de Kazan, Novosibirsk, Donetsk, Kharkov, Stavropol ou Volgograd, construídos na segunda metade dos anos 60 e primeira dos 70 son formas limpas con grandes superficies opacas ou transparentes, con elementos de estrutura lixeiros e prefabricados.
O circo que marcou tendencia foi o novo circo de Moscova ou circo Bolshoi, de 1971 que introduciu unha cúpula espectacular, con acabado metálico de 36 m de altura, similar ás cúpulas de salas de deportes ou de exposicións construídas noutros países socialistas na mesma época. Un precedente foi tamén o circo Globus de Bucarest de 1960 de arquitectos N. Porumbescu, C. Rulea, S. Bercovici e N. Pruncu.
A partir de mediados dos anos 70, coincidindo co estancamento económico da era de Brezhnev (1964-1982) e a fuxida cara a adiante da arquitectura representativa, os circos soviéticos construíanse cada vez con formas e decoracións máis espectaculares.
Os circos de Chisinau, Dniepropetrovsk, Dushanbe, Kislovodsk, ou Yekaterinburg teñen as formas ou detalles máis elaborados. Esta época corresponde á crítica da austeridade formal da era Khruschev, ao desenvolvemento de formas oníricas e a volta de decoración baseada en motivos nacionais. Este selo nacional e abstracto, realizado en elementos prefabricados, levan os circos de Tashkent, Almaty, Karganda, Nizny Novgorod ou Baku.
Da mesma maneira que exportou formas, a arquitectura soviética ha exportado usos aos países satélites. Así os circos como equipamentos públicos construíronse en Pyongyang, Ulaan Bator ou Hanoi, seguindo as mesmas características e evolución formal como os da URSS. Ao tratarse dunha arte moi popular estes centros foron exitosos e durante o proceso de transición non perderon a súa presenza na vida cultural. A gran maioría foi reformada –por países xa independentes e gobernos de diferentes cores- ou se atopa no proceso, como no circo de Yerevan que foi demolido en 2012 e o novo edificio espérase inaugurar este ou o próximo ano.
En Astana, a nova capital de Kazakhstan que non experimentou os tempos soviéticos, aterrou en 2005 un novo e relucente OVNI para albergar os espectáculos de circo. O caso máis indicativo do benestar do circo nos países ex soviéticos é caso do circo de Ashgabat: construído na época soviética (1978-84) o circo foi abolido en 2001 polo primeiro presidente do Turkmenistan independente, Saparmurat Niyazov. O seu sucesor, Gurbanguly Berdimuhamedov, volveu instaurar en 2008 no mesmo, espléndidamente restaurado, edificio da época soviética.
Jelena Prokopljevic. Doutora Arquitecta
Barcelona. Xuño 2014
Notas:
Imaxes: diferentes autores e páxinas da internet. Entre elas: Panoramio, Flickr, Bohemian Blog ou Architectuul
[:en]
The circus was the most popular and most egalitarian stage art of the USSR that unlike theater, ballet or music, did not require any previous education. Their functions were cheap, simple and fun, they did not deal with existential issues if it was not for comedy. In many cities of the USSR and the allied countries fixed equipment was built, with local companies or visitors and are among the contents that have best survived the political and social changes. Contrary to its nomadic origins, which continue to be its way of working in the rest of the world, in the socialist countries the circus was a fixed cultural reference that was in the middle of the urban center even on the main avenue.
Like all Soviet institutions, the circus was nationalized in 1919, at the end of the revolution. In 1929 the circus school in Moscow was founded and in 1946 the study for clowns was introduced, forming the first public educational institutions in the world for the circus arts. Since 1957 the circuses of the entire Soviet Union have been managed by the state company Soyuzgostsirk (Union of Public Circuses) that came to build around 70 facilities until the fall of the USSR. The workers of the circus were part of the middle class: they had a carrerea, they were public employees and they also had benefits, because of the danger of the disciplines and because of the cultural interest that the circus had. From the time of «thaw», after the death of Stalin, several circuses of the USSR and especially the one of Moscow, did tours and offered functions in Western Europe, something that placed its workers above the average of the public officials .
The functions of circus were daily, in the big cities were made two a day and were designed for everyone, regardless of age, education, economic level or position in the civil service system. By never reaching the theoretical ideal, Soviet society was not as egalitarian as is often thought, so that the circus was the socially most cohesive artistic form. It is a collective art in every sense: there is not a single author, the performances are created during the training process by their actors and all contribute to the success of the company equally. The creation of the pieces – of acrobats, jugglers or tamers – involves overcoming the limits of one’s own body, competing with oneself, with nature or with peers. The circus unites art with sport, science and mechanics and in this is in line with the imaginary of communist ideology.
The specificity of the Soviet circus, heir to the Russian circus with influences from the Far East, is the introduction of a narrative line. It is not a simple display of skills, but all the pieces, in one way or another, unfold around a common thread. This characteristic, together with the popularity of the expressive form, has contributed to the fact that circus is also the ideal medium to transmit a slight ideological message. During the Second World War, the Moscow circus, now known as the old circus or the Nikulin circus, did not stop the performances. The stunts included motorcycles and weapons, the clowns were dressed in German soldiers to ridicule them and at the end of the show a tank entered to destroy some sad enemy.
The circuses that have been built in the Soviet Union have very little changed their original form. All are round and in their outer form reminiscent of the canvas tents of circuses we know. The origin of the circus in tribal rituals and group military exercises dictated this initial form that was modified in Roman times to include other types of competitions and that returned to its origins in the Renaissance to give rise to the modern circus. The form is dictated by the physical characteristics of the performances: the acrobatics unfold freely in space, they must be able to observe from any point equally. They do not need any scenery that would fix them in a specific stage. The same goes for numbers with animals: they walk in circles, look at each other and do their performances together. Or the clowns, jugglers and the rest.

The evolution of the Soviet circus as an architectural form has had two main aspects: the technological progress of the scenic machinery and the changes of external form that has been parallel to the changes in Soviet architecture in general. In terms of technology, circuses have been accumulating lateral spaces, training and preparation rooms, controlled areas for animals, etc.
The new circus of Moscow opened in 1971 and considered the largest circus in the world with capacity for 3,400 spectators, has 5 arenas: equestrian, water, illusionist, ice rink and lighting effects, located on platforms up to 18m underground , which can be exchanged during the function.
Most of the Soviet circuses were built at the end of the Second World War and after the first and necessary wave of construction for industry, housing, administration and monuments. Many replaced the old wooden circuses or were placed in places where the visiting companies usually raised their tents.
The only building that survived the war that was the St. Petersburg circus, opened in 1877 as the first fixed circus of the Empire. Its neoclassical façades were simplified in the 1959-1962 reform, not to be out of sync with the architecture of socialist realism promoted by Stalin since the 1930s. The “national in form, socialist in content style”, as socialist realism was defined -with the national form based on the neoclassical model- continued to be used beyond the XXth Congress of the CPSU (1956) and criticisms of the Stalinist monumental excesses.
Many of the projects were already decided or started, but they were slow to execute, so neoclassical forms share the circuses of Minsk, Tbilisi, Kiev or Yerevan, all built in the late 50s or early 60s.
In his famous speech at the National Conference of builders, architects, workers in the materials, construction and road and bridge machinery and employees in organizations for the development of design and research, December 1954, Nikita Khruschev (1953-1964 ) claimed a more efficient and economic use of materials and construction elements, insisted on the production of spaces with prefabricated elements and on the rationality and functionality of the form.
The manual building with bricks, the profuse and unjustified decoration and the excessive weight of the structural elements were central themes of this call for the change of architectural paradigms that came to be identified with a return to modernism or pre-war avant-garde. The most rationalistic circuses, such as those of Kazan, Novosibirsk, Donetsk, Kharkov, Stavropol or Volgograd, built in the second half of the 60s and the first of the 70s are clean forms with large opaque or transparent surfaces, with lightweight structure elements and prefabricated.
The circus that marked trend was the new circus of Moscow or Bolshoi circus, of 1971 that introduced a spectacular dome, with metallic finish of 36m of height, similar to the domes of sports halls or of exhibitions built in other socialist countries in the same time. A precedent was also the Circus Globus of Bucharest of 1960 of architects N. Porumbescu, C. Rulea, S. Bercovici and N. Pruncu.
From the mid-70s, coinciding with the economic stagnation of the Brezhnev era (1964-1982) and the flight forward of representative architecture, Soviet circuses were built with increasingly spectacular forms and decorations.
The circuses of Chisinau, Dnipropetrovsk, Dushanbe, Kislovodsk, or Yekaterinburg have the most elaborate forms or details. This era corresponds to the criticism of the formal austerity of the Khrushchev era, the development of dream forms and the return of decoration based on national motives. This national and abstract stamp, made of prefabricated elements, carry the circuses of Tashkent, Almaty, Karganda, Nizny Novgorod or Baku.
In the same way that it has exported forms, Soviet architecture has exported uses to satellite countries. Thus circuses as public facilities have been built in Pyongyang, Ulaan Bator or Hanoi, following the same characteristics and formal evolution as those of the USSR. Being a very popular art these centers have been successful and during the transition process they have not lost their presence in cultural life. The vast majority has been reformed – by already independent countries and governments of different colors – or is in the process, as in the Yerevan circus that was demolished in 2012 and the new building is expected to open this or next year.
In Astana, the new capital of Kazakhstan that did not experience Soviet times, in 2005 landed a shiny new UFO to house the circus shows. The most indicative case of circus welfare in the former Soviet countries is the case of the Ashgabat circus: built in the Soviet era (1978-84) the circus was abolished in 2001 by the first president of independent Turkmenistan, Saparmurat Niyazov. His successor, Gurbanguly Berdimuhamedov, restored it in 2008 in the same, splendidly restored building of the Soviet era.
Jelena Prokopljevic. PhD Architect
Barcelona. Juny 2014
Notes:
Images: different authors and internet pages. Between them: Panoramio, Flickr, Bohemian Blog o Architectuul
[:]







































