IniciofaroZambullidas | José Ramón Hernández CorreaZambullidas | José Ramón Hernández CorreaDives |...

[:es]Zambullidas | José Ramón Hernández Correa[:gl]Zambullidas | José Ramón Hernández Correa[:en]Dives | José Ramón Hernández Correa[:]

[:es]

Zambullidas | José Ramón Hernández Correa St. Malo diving, Nicolás Doreau
St. Malo diving, Nicolás Doreau | Fuente: pdfmagazines.club

Vengo de nuevo a veredes para comentar otra magnífica foto. Muestra un trampolín de hormigón armado que hay en la playa de St. Malo (Bretaña, Francia). Su autor es Nicolas Doreau. Fue tomada el 11 de agosto de 2010 y se titula St. Malo diving (más o menos zambullidas en St. Malo o zambulléndose en St. Malo).

Me parece una foto muy hermosa. Muestra la plena actividad de la juventud, el optimismo y la alegría de la diversión. Además, plásticamente es muy atractiva.

Merece la pena mirarla tranquilamente durante un rato. Ayuda a sentirse mejor (al menos a mí). Nos habla de un presente eterno.

Pero, por otra parte, esa foto es una metáfora del afán humano en cualquier campo que a uno se le ocurra (los negocios, la literatura, la política… lo que uno quiera). Yo veo claramente que todos los que aparecen son arquitectos o estudiantes de arquitectura. Y además creo que, por una rara casualidad, aparecen todos los tipos posibles. Qué curiosa variedad y qué precioso valor de documento inventarial y tipológico tiene esta fotografía.

Está el que nunca tiene bastante. Por muy alto que sea el trampolín no le basta, y tiene que subirse a la barandilla. Y si sobre la barandilla hubiera un remate se subiría a él. Y si al remate le saliera un pirindolo se subiría al pirindolo. ¿Le veis? Es el emprendedor por antonomasia, el ambicioso, el que tiene que ser más que nadie, saltar desde más arriba, zambullirse hasta lo más profundo, hacerlo mejor que nadie, más veces que nadie.

Hay una chica que ha quedado en el aire, parada. En el momento en que la ha congelado (para siempre) la fotografía está expectante ante su zambullida, pero esta no llega nunca. La ansiedad de lo que uno ve al alcance de la mano pero (¿aún?) no llega. Ese Fin de Carrera que ya está maduro para presentar, pero que tu tutor te dice que le des otra vueltecilla (otra vueltecilla que hace que te replantees si el acceso es correcto por ahí o tal vez habría que cambiar toda la planta baja, lo que a su  vez arrastraría a todas las demás). O ese encargo que sí, que ya, que el cliente está deseando hacerte, pero aún queda algún problemilla sin importancia. Y uno se queda así: levitando en el aire.

Vemos a otro muchacho que está en un caso similar, pero ya está tocando el agua con la punta de un pie, mientras tiene la otra pierna encogida para caer a bomba. Pero hay una gran diferencia: Este chico no se ha lanzado desde el trampolín superior, sino desde el inferior. Es un conformista, un aquítepilloaquítemato. Un hombre práctico que en vez de buscar nota en el PFC sólo aspira a salir de la escuela de una maldita vez. Un profesional que en vez de buscar encargos formidables hace obras más asequibles, pero las hace. Y la foto le ha pillado de puntillas sobre las aguas, nadando y guardando la ropa, al caldo y a las tajadas. Triunfador modesto, ratón de los rincones más ignotos de la provincia. Arquitecto de urgencia y de proximidad. Cae siempre de pie y siempre moja (aunque sea poco).

Están quienes se están bañando, tan a gusto, bien instalados en la profesión, y quienes ya salen, algunos de buen grado (jubilación, cambio de actividad) y otros por fuerza.

Y están, sobre todo, quienes esperan su oportunidad, haciendo cola para lanzarse al agua. Esperando su turno, su momento. Esperan pacientemente (así ha sido siempre) porque hay agua para todos y no hay ningún problema. Les llegará su momento de forma natural. (Lo extraño es lo que ocurre ahora: Esta rara bajamar. Tal vez alguien haya levantado un dique y esté drenando la ensenada. Muy mal panorama).

Un chico parece que se ha desanimado. Está en la barandilla de abajo, desistiendo de bañarse. ¿No le apetece? ¿Se ha resignado a que esto no es para él? Y otro, aún más dramático, se ha sentado en la barandilla de arriba cuando ya ha alcanzado el primer nivel del trampolín. Tanto esfuerzo, tanto esperar, para nada.

No sé qué pensar. Prefiero creer en el ímpetu de la juventud, que siempre acaba por encontrar un resquicio para bañarse. La verdad es que todos merecen darse un buen chapuzón.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · febrero 2014

[:en]

St. Malo diving, Nicolás Doreau

I come again to veredes to comment on another magnificent photo. It shows a springboard of reinforced concrete that exists in St. Malo Beach (Brittany, France). His author is Nicolas Doreau. It was taken on August 11, 2010 and St is titled St. Malo diving (more or less plunged in St. Villain or inmersion St. Malo).

It looks like to me a very beautiful photo. It shows the full activity of the youth, the optimism and the happiness of the amusement. In addition, plastically it is very attractive.

It is worth looking at her calmly during awhile. It helps him feel better (at least to me). He speaks to us about an eternal present.

But, on the other hand, this photo is a metaphor of the human zeal in any field that happens to one (the business, the literature, the politics … what one wants). I see clearly that they all those who appear are architects or students of architecture. And in addition I believe that, for a rare chance, all the possible types appear. What curious variety and what precious value of document inventarial and tipológico has this photography.

There is the one that never has enough. For very high that is the springboard is not enough to him, and has to be raised to the rail. And if on the rail there was an auction he would be raised. And if to the auction it was going out for him a pirindolo would be raised to the pirindolo. Do you see him? He is the entrepreneur par excellence, the self-seeker, which has to be more than anybody, jump from more above, plunge even the deepest thing, make it better than anybody, more times that nobody.

There is a girl who has stayed in the air, stop. In the moment in which it has frozen (forever) the photography it is expectant before his dive, but this one never comes. The anxiety of what one sees within reach but (still?) it does not come. This End of Career that already is mature to present, but that your tutor says to you that him des another vueltecilla (another vueltecilla that does that you rethink if the access is correct thereabouts or maybe would be necessary to change the whole ground floor, which in turn would drag all other). Or this order that yes, that already, that the client wants to do to you, but still it can only some problemilla without importance. And one remains like that: levitando in the air.

We see another boy who is in a similar case, but already it is touching the water with the top of a foot, while it has another leg shrunk to fall to bomb. But there is a great difference: This boy has not thrown from the top springboard, but from the low one. He is a conformist, an aquítepilloaquítemato. A practical man who instead of looking for note in the PFC only aspires to go out of the school of a damned time. A professional who instead of looking for formidable orders does more attainable works, but it does them. And the photo has plundered him on tiptoe on the waters, swimming and guarding the clothes, to the broth and to the slices. Modest winner, mouse of the most unknown corners of the province. Architect of urgency and of proximity. It falls down always of foot and always it wets (though it is small).

There are those who are bathing, so to taste, installed well in the profession, and those who already go out, some of good degree (retirement, change of activity) and others for force.

And there are, especially, those who wait for his opportunity, doing tail to be thrown to the water. Waiting for his shift, his moment. They wait patiently (this way it has been always) because there is water for all and there is no problem. There will come to them his moment of natural form. (The strange thing is what happens now: This rare low tide. Maybe someone has raised a dike and the inlet is drenando. Very badly panorama).

A boy seems that he has lost heart. It is in the rail of below, desisting from bathing. Does not he desire it? Has it resigned itself that this is not for him? And other one, furthermore dramatic, has sat down in the rail of above when already it has reached the first level of the springboard. So much effort, so much to waiting, for nothing.

Do not be what to think. I prefer believing in the impetus of the youth, that always it finishes for finding a chink to bath. The truth is that they all deserve to give him a good dip.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Architect

Toledo · february 2014

[:gl]

St. Malo diving, Nicolás Doreau

Veño de novo a veredes para comentar outra magnífica foto. Mostra un trampolín de formigón armado que hai na praia de St. Malo (Bretaña, Francia). O seu autor é Nicolas Doreau. Foi tomada o 11 de agosto de 2010 e titúlase St. Malo diving (máis ou menos mergulladas en St. Malo ou mergullándose en St. Malo).

Paréceme unha foto moi fermosa. Mostra a plena actividade da xuventude, o optimismo e a alegría da diversión. Ademais, plasticamente é moi atractiva.

Paga a pena mirala tranquilamente durante un anaco. Axuda a sentirse mellor (polo menos a min). Fálanos dun presente eterno.

Pero por outra parte, esa foto é unha metáfora do afán humano en calquera campo que a un se lle ocorra (os negocios, a literatura, a política… o que un queira). Eu vexo claramente que todos os que aparecen son arquitectos ou estudantes de arquitectura. E ademais creo que, por unha rara casualidade, aparecen todos os tipos posibles. Que curiosa variedade e que precioso valor de documento inventarial e tipolóxico ten esta fotografía.

Está o que nunca ten bastante. Por moi alto que sexa o trampolín non lle abonda, e ten que subir á varanda. E se sobre a varanda houbese un remate subiría a el. E se ao remate lle saíse un pirindolo subiría ao pirindolo. Védelo? É o emprendedor por antonomasia, o ambicioso, o que ten que ser máis que ninguén, saltar dende máis arriba, mergullarse ata o máis profundo, facelo mellor que ninguén, máis veces que ninguén.

Hai unha rapaza que quedou no aire, parada. No momento en que a conxelou (para sempre) a fotografía está expectante ante o seu mergullo, pero esta non chega nunca. A ansiedade do que un ve ao alcance da man pero (aínda?) non chega. Ese Fin de Carreira que xa está maduro para presentar, pero que o teu titor che di que lle deas outra vueltecilla (outra vueltecilla que fai que te reformules se o acceso é correcto por aí ou talvez habería que cambiar toda a planta baixa, o que á súa vez arrastraría a todas as demais). O ese encargo que si, que xa, que o cliente está a desexar facerte, pero aínda queda algún problemilla sen importancia. E un queda así: levitando no aire.

Vemos outro rapaz que está nun caso similar, pero xa está a tocar a auga coa punta dun pé, mentres ten a outra perna encollida para caer a bomba. Pero hai unha gran diferenza: Este rapaz non se lanzou dende o trampolín superior, senón dende o inferior. É un conformista, un aquítepilloaquítemato. Un home práctico que en vez de buscar nota no PFC só aspira a saír da escola dunha maldita vez. Un profesional que en vez de buscar encargos formidables fai obras máis alcanzables, pero as fai. E a foto pillouno de puntillas sobre as augas, nadando e gardando a roupa, ao caldo e ás talladas. Triunfador modesto, rato dos cantos máis ignotos da provincia. Arquitecto de urxencia e de proximidade. Cae sempre de pé e sempre molla (aínda que sexa pouco).

Están os que se están a bañar, tan a gusto, ben instalados na profesión, e que xa saen, algúns de bo grao (xubilación, cambio de actividade) e outros por forza.

E están, sobre todo, os que esperan a súa oportunidade, facendo cola para lanzarse á auga. Esperando a súa quenda, o seu momento. Esperan pacientemente (así foi sempre) porque hai auga para todos e non hai ningún problema. Chegaralles o seu momento de forma natural. (O estraño é o que acontece agora: Esta rara baixamar. Talvez alguén levantase un dique e estea a drenar a enseada. Moi mal panorama).

Un rapaz parece que se desanimou. Está na varanda de abaixo, desistindo de bañarse. ¿Non lle apetece? Resignouse a que isto non é para el? E outro, aínda máis dramático, sentouse na varanda de arriba cando xa alcanzou o primeiro nivel do trampolín. Tanto esforzo, tanto esperar, para nada.

Non sei que pensar. Prefiro crer no ímpeto da xuventude, que sempre acaba por encontrar unha abertura para bañarse. A verdade é que todos merecen darse un bo mergullo.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto

Toledo · febreiro 2014

[:]

José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

3 COMENTARIOS

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
3 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
Alberto Alonso Oro
Alberto Alonso Oro
12 years ago

Sobre el termino del trabajo del arquitecto | Santiago de Molina

La palabra “terminar”, corresponde a
la teología o al cansancio, decía Borges. El autor es responsable no
solo de su obra, sino como decía a su vez George Lukács, de todo lo que
con ella se haga e incluso de sus interpretaciones y derivados.
Así
pues, Antemio de Tralles es también el autor no solo de Basílica de
Santa Sofía sino de cientos de mezquitas que sintieron su influencia.
Cada
arquitecto es responsable de sus obras y del poder de persuasión de
éstas a lo largo del tiempo, como también Homero o Cervantes extienden
su producción e influencia hasta hoy por medio de otras. Quizás por
ello, en todo arquitecto existe la inquietud de la obra frustrada, de la
mejora que no llegó a producirse y del fracaso. Y trata con sus últimas
intervenciones de arreglar el desaguisado del techo alto con el añadido
de lámparas, o mobiliario, o la pintura, el color o la cartelería. O
lucha por su pervivencia en el tiempo y un buen uso que la redima.
Desde
ese instante en que la obra se da por terminada, no solo es competencia
del arquitecto sino que los mismos habitantes pasan a convertirse en
los primeros responsables de la arquitectura en el doble sentido de la
palabra: el de responsabilidad y el de responderla. Entonces también son
ellos los depositarios y guardianes de ella para legarla al futuro,
pasan a ser sus intérpretes y sus críticos, estableciendo los mismos
lazos que un padre tiene con un lactante.
Obra abierta por antonomasia, ¿acaso puede acabarse la arquitectura?.
http://goo.gl/pDSWz0

AIAM | The Lemon Pear
AIAM | The Lemon Pear
12 years ago

Ése es el problema. Que aunque esperamos que haya agua para todos, uno parece tener siempre un absurdo miedo a que quiten el tapón justo cuando saltemos, y que caigamos sobre el duro fondo. O que haya tan poca profundidad que sí que consigamos zambullirnos, pero no sin un buen golpe que acarree, al menos durante una buena temporada, grandes dosis de sufrimiento…
El miedo, el miedo… Y la esperanza.

Gracias por esta perspicaz reflexión, y a Ángel por descubrírnoslo y por su gran aportación en nuestra web.

Un saludo

MANUEL ÁNGEL MORALES GUTIÉRREZ
MANUEL ÁNGEL MORALES GUTIÉRREZ
12 years ago

Magistral «metáfora del afán humano» José Ramón . Ahora pienso en qué lugar me encuentro; quizá esperando o quizá saltando «al vacío». ¡Enhorabuena!. Abrazo.

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS