[:es]
En la primera obra de Eisenman The Formal Basis of Modern Architecture, su tesis doctoral, empieza tal como empezó Jacobs en The Rise and Fall of Great American Cities, o Venturi en Complexity and Contradiction in Architecture, con una crítica al Movimiento Moderno. Puede decirse que la presión contracultural de la década de los 60, requieren de cualquier autor que se precie, de un posicionamiento inicial contra el pasado, en este caso el Movimiento Moderno. Tal es el espíritu de cambio.
De hecho, de estos tres autores de cabecera, es Eisenman el que realiza una crítica más demoledora al Movimiento Moderno al afirmar:
El Movimiento Moderno ha tendido a identificarse a sí mismo con la idea de cambio, porque también se concebía a sí mismo como una revolución permanente y por consiguiente su particular modo de especulación ha sido de raíz histórica, más que lógica. Existe un peligro inherente en esta ausencia de pensamiento lógico. Sin teoría, la historia se convierte en una disciplina dominante, y de lo inducido anteriormente, incluso deja de ser posible evaluar la significación de manifestaciones históricas. El pensamiento arquitectónico contemporáneo ha tendido, habitualmente sin reconocerlo, a enfatizar sobre la historia, excepto cuando envolvía cuestiones sobre técnica y tecnología. El sentido de conceptos teóricos tales como racionalismo y funcionalismo se vuelven obscuros al usar estos términos en un contexto histórico. Esto ha causado una mala interpretación de las bases teóricas de la arquitectura y más específicamente del Movimiento Moderno.1
Criticando dos conceptos fundamentales del Movimiento Moderno, Eisenman incide en la crítica al Movimiento Moderno como un todo, un conjunto de ideas sin base teórica, sin pensamiento lógico.
Ante esta cuestión Eisenman se propone desarrollar su disertación de manera esencialmente crítica, más que histórica, desarrollando ciertas proposiciones concernientes a la forma de la arquitectura en sentido teórico y no histórico, analítico, más que interpretativo. El autor sobre todo critica los ingenuos puntos de vista que sobre el Movimiento Moderno tienen ciertos autores que enfatizan lo iconográfico y lo perceptivo, producto de la sofisticación a la que ha llegado la historia del arte y los avances en psicología perceptiva, desacreditando así a Talbot Hamlin y su Forms and Functions of Twentieth Century Architecture, o el trabajo en historia del arte, del Warburg Institute al que critica el desmedido crecimiento de cuestiones relacionadas con lo iconográfico y la importancia, según esta escuela, que tienen éstas para la creación de un estilo arquitectónico en cualquier situación histórica específica. Igualmente critica a los exponentes de la Gestalt Psichology por haber construido un clima de sensibilidad en el que cualquier cosa que concierne a una obra de arte, como algo experimentado por el ojo, debe ser analizado.
Eisenman se nota aquí agobiado por un entorno académico anquilosado al que no ve demasiadas virtudes en relación a lo que ya está pasando en la sociedad. Su trabajo de investigación en forma de tesis doctoral, se va a convertir en un intento, muy fructífero a tenor de lo producido en el futuro a nivel teórico por el autor, de construir un cuerpo conceptual, un arsenal de argumentos más estructurado en lo discursivo desde la arquitectura, y no desde la historia del arte o la psicología.
A Eisenman le debemos un cuerpo de pensamiento que sin descartar consideraciones históricas, psicológicas y más adelante en su carrera como teórico, filosóficas o relativas al ámbito de la ciencia, es capaz de construir una completa estructura conceptual de la arquitectura, desde el campo de la propia arquitectura, algo así como el movimiento de los años 80 en la pintura, en que se hacía pintura-pintura, el autor fundamenta una crítica de la arquitectura-arquitectura, desde la arquitectura, en la arquitectura, con la arquitectura, hacia la arquitectura, para la arquitectura.
Él mismo en su disertación ya aclara:
Es mi deseo aquí el considerar los edificios como una estructura discursiva lógica, y poner la atención en la consistencia de los argumentos, en la manera en que las proposiciones espaciales y volumétricas interactúan, se contradicen y se califican unas a otras.2
En otras palabras, Eisenman está dispuesto a construir un cuerpo teórico desde la propia arquitectura y nada más.
Para el autor el desarrollo de su argumentación se estructura a partir de cuestiones conceptuales en el sentido en que la idea de forma está considerada como un problema de consistencia lógica o en otras palabras como una interacción lógica de conceptos formales. El argumento de su trabajo de investigación va a establecer que estas consideraciones de naturaleza objetiva pueden proveer conceptualmente las bases formales de cualquier arquitectura.
Eisenman intenta ir más allá que el trabajo de dos autores sobre los que se asientan sus argumentaciones. Por un lado está John Summerson y la conferencia impartida en el RIBA –Royal Institute of British Architects– en mayo de 1957 con el título The Case for a Theory of Moderns Architecture,3 en la que principalmente sostiene que el principio básico de la arquitectura es la unidad derivada del programa, es decir de la esfera social de la arquitectura. Igualmente Summerson sostiene que para sentar las bases teóricas de la arquitectura es necesario erigir un sistema, una disciplina que guíe al arquitecto a través de la ordenación de las formas arquitectónicas que se van archivando.
Eisenman propone igualmente un sistema, una construcción intelectual para poner orden en las bases formales de la arquitectura, pero descartará la noción de unidad desde el programa por considerar este punto de partida demasiado relacionado con la historia, y con el contexto social propio del momento histórico.
Por otro lado Eisenman fija en Banham otro de los puntos de partida a superar. Por un lado coincide con Banham y su famoso Theory and Design in the First Machine Age4 alrededor de la idea de cambio, y por tanto coincide en el diagnóstico a una época. Sin embargo difiere de Banham sobre la idea de negar cualquier posibilidad de establecer ningún principio basado en la consideración de la forma. Banham se cuestiona la validez de la ecuación de Le Corbusier de las reglas de los sólidos filebianos en relación con los principios que rigen el universo, pues para él, cualquier sistema referido a los sólidos regulares o formas simbólicas son la mera resurrección de un lenguaje muerto. Eisenman, contrariamente, propone clarificar las relaciones de la forma con la arquitectura mediante un sistema comprensible.
Para explicar el propósito último de su tesis doctoral, Eisenman señala a Le Corbusier al escribir:
En realidad esta tesis puede ser pensada como una investigación y una interpretación de las bases conceptuales de la obra de Le Corbusier ‘Cuatro Composiciones’ ilustrada en su “Oeuvre Complete.5
Implícitos en los diagramas de Le Corbusier están el vocabulario, la gramática y la sintaxis de un lenguaje formal; la intención aquí es hacer este lenguaje explícito.6
Pero para el autor el poner en pie ese lenguaje formal no es suficiente por sí mismo. Eisenman aspira a la construcción y desarrollo de un sistema, de una estructura conceptual que le permita erigir tal lenguaje. La ambición final de Eisenman en esta investigación y de manera dominante a lo largo de toda su carrera profesional es la configuración de un sistema de pensamiento capaz de explicar las infinitas variaciones y la complejidad del lenguaje formal de la arquitectura.
Este sistema cualifica y ordena el vocabulario de la forma dentro del proceso de diseño. El sistema proporciona una disciplina, más que no un límite y permite rechazar lo arbitrario, lo pintoresco y lo romántico, dejando a un lado la interpretación subjetiva y personal de orden.
En otras palabras Eisenman necesita del orden riguroso, sistemático, del análisis lúcido y estricto para estructurar una compleja cosmogonía formal, derivada de las referencias geométricas implícitas en las propiedades de la forma. Podría decirse que Eisenman inaugura así una concepción estrictamente formal de la forma arquitectónica, o dicho de otro modo, Eisenman desarrolla una manera sistematizada de analizar la esencia geométrica de la forma arquitectónica para la elaboración de un vocabulario, una sintaxis y una gramática formal de la arquitectura.
En realidad el valor de la tesis de Eisenman no radica tanto en la elaboración de las bases de la forma de la arquitectura moderna, tal como reza el título de su tesis, sino en el desarrollo de las estructuras conceptuales que le permiten llegar hasta estas bases, es decir el método más que el resultado, de forma que da a luz una manera propia de entender la arquitectura a través de un proceso sistemático de análisis de la geometría como único vehículo fiable para entender la arquitectura.
La presunción de Eisenman de pretender fundar un sistema para analizar la arquitectura y fundar una teoría de la forma arquitectónica parece un poco grandilocuente para un joven arquitecto, incluso en los años 60, y en parte el propio Eisenman acaba la introducción a su tesis afirmando:
Este trabajo es poco más que una indicación de una manera de pensar atendiendo a la necesaria limitación de su longitud. No puede llenar el noticiable vacío del pensamiento arquitectónico contemporáneo, pero a fin de cuentas servirá para denotar la existencia de ese vacío, y así hacer una contribución a la teoría de la forma arquitectónica.7
La falsa modestia de estas últimas palabras introductorias en realidad lo que exponen es la ambición última del autor, la fundación de una teoría de la forma arquitectónica. A tenor de los fructíferos resultados de la carrera docente, profesional e intelectual de Eisenman, podemos afirmar que la sistematización del análisis de las formas desde parámetros geométricos para el desarrollo de la teoría en cuestión, ha dado realmente sus frutos.
Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, febrero 2013
Notas:
1 EISENMAN, Peter, The Formal Basis of Modern Architecture, publicado originalmente como tesis doctoral por el Trinity College de la Universidad de Cambridge en Agosto de 1963 y posteriormente reeditada en Lars Müller Publishers, Baden, 2006.
2 Ídem
3 Ídem cit. SUMMERSON, “The Case for a Theory of Moderns Architecture”, conferencia impartida en el RIBA el 21 de mayo de 1957
4 BANHAM, Reyner, Theory and Design in the First Machine Age, The Architectural Press, Londres, 1960.
5 LE CORBUSIER, Oeuvre Complete, Editores Willy Boesiger, Oscar Stonorov, Max Bil, Birkhaüser. Basilea, 1996
6 Op. Cit., EISENMAN, 2006 (1963)
7 Ídem
[:gl]
Na primeira obra de Eisenman The Formal Basis of Modern Architecture, a súa tese doctoral, empeza tal como empezou Jacobs en The Rise and Fall of Great American Cities, ou Venturi en Complexity and Contradiction in Architecture, cunha crítica ao Movemento Moderno. Pode dicirse que a presión contracultural da década dos 60, requiren de calquera autor que se preciar, dun posicionamiento inicial contra o pasado, neste caso o Movemento Moderno. Tal é o espírito de cambio.
De feito, destes tres autores de cabecera, é Eisenman o que realiza unha crítica máis demoledora ao Movemento Moderno ao afirmar:
O Movemento Moderno tendeu a identificarse a si mesmo coa idea de cambio, porque tamén se concibía a si mesmo como unha revolución permanente e por conseguinte o seu particular modo de especulación foi de raíz histórica, máis que lóxica. Existe un perigo inherente nesta ausencia de pensamento lóxico. Sen teoría, a historia convértese nunha disciplina dominante, e do inducido anteriormente, ata deixa de ser posible evaluar a significación de manifestacións históricas. O pensamento arquitectónico contemporáneo tendeu, habitualmente sen recoñecelo, a enfatizar sobre a historia, excepto cando envolvía cuestións sobre técnica e tecnoloxía. O sentido de conceptos teóricos tales como racionalismo e funcionalismo vólvense obscuros ao usar estes términos nun contexto histórico. Isto causou unha mala interpretación das bases teóricas da arquitectura e máis específicamente do Movemento Moderno.1
Criticando dous conceptos fundamentais do Movemento Moderno, Eisenman incide na crítica ao Movemento Moderno como un todo, un conxunto de ideas sen base teórica, sen pensamento lóxico.
Ante esta cuestión Eisenman proponse desenvolver a súa disertación de maneira esencialmente crítica, máis que histórica, desenvolvendo certas proposicións concernentes á forma da arquitectura en sentido teórico e non histórico, analítico, máis que interpretativo. O autor sobre todo critica os inxenuos puntos de vista que sobre o Movemento Moderno teñen certos autores que salientan o iconográfico e o perceptivo, produto da sofisticación á que chegou a historia da arte e os avances en psicoloxía perceptiva, desacreditando así a Talbot Hamlin e a súa Forms and Functions of Twentieth Century Architecture, ou o traballo en historia da arte, do Warburg Institute ao que critica o desmedido crecemento de cuestións relacionadas co iconográfico e a importancia, segundo esta escola, que teñen estas para a creación dun estilo arquitectónico en calquera situación histórica específica. Igualmente critica aos expoñentes da Gestalt Psichology por construír un clima de sensibilidade no que calquera cousa que concierne a unha obra de arte, como algo experimentado polo ollo, debe ser analizado.
Eisenman nótase aquí angustiado por unha contorna académica anquilosada ao que non ve demasiadas virtudes en relación ao que xa está a pasar na sociedade. O seu traballo de investigación en forma de tese doutoral, vai converter nun intento, moi frutífero a teor do producido no futuro a nivel teórico polo autor, de construír un corpo conceptual, un arsenal de argumentos máis estruturado no discursivo desde a arquitectura, e non desde a historia da arte ou a psicoloxía.
A Eisenman debémoslle un corpo de pensamento que sen descartar consideracións históricas, psicolóxicas e máis adiante na súa carreira como teórico, filosóficas ou relativas ao ámbito da ciencia, é capaz de construír unha completa estrutura conceptual da arquitectura, desde o campo da propia arquitectura, algo así como o movemento dos anos 80 na pintura, en que se facía pintura-pintura, o autor fundamenta unha crítica da arquitectura-arquitectura, desde a arquitectura, na arquitectura, coa arquitectura, cara á arquitectura, para a arquitectura.
El mesmo na súa disertación xa aclara:
É o meu desexo aquí o considerar os edificios como unha estrutura discursiva lóxica, e poñer a atención na consistencia dos argumentos, na maneira en que as proposicións espaciais e volumétricas interactúan, contradinse e cualifícanse unhas a outras.2
Noutras palabras, Eisenman está disposto a construír un corpo teórico desde a propia arquitectura e nada máis.
Para o autor o desenvolvemento da súa argumentación estrutúrase a partir de cuestións conceptuais no sentido en que a idea de forma está considerada como un problema de consistencia lóxica ou noutras palabras como unha interacción lóxica de conceptos formais. O argumento do seu traballo de investigación vai establecer que estas consideracións de natureza obxectiva poden prover conceptualmente as bases formais de calquera arquitectura.
Eisenman tenta ir máis aló que o traballo de dous autores sobre os que se asintan as súas argumentacións. Por unha banda está John Summerson e a conferencia impartida no RIBA – Royal Institute of British Architects– en maio de 1957 co título The Case for a Theory of Moderns Architecture,3 na que principalmente sostén que o principio básico da arquitectura é a unidade derivada do programa, é dicir da esfera social da arquitectura. Igualmente Summerson sostén que para sentar as bases teóricas da arquitectura é necesario erixir un sistema, unha disciplina que guíe ao arquitecto a través da ordenación das formas arquitectónicas que se van arquivando.
Eisenman propón igualmente un sistema, unha construción intelectual para poñer orde nas bases formais da arquitectura, pero descartará a noción de unidade desde o programa por considerar este punto de partida demasiado relacionado coa historia, e co contexto social propio do momento histórico.
Doutra banda Eisenman fixa en Banham outro dos puntos de partida a superar. Por unha banda coincide con Banham e o seu famoso Theory and Design in the First Machine Age4 ao redor da idea de cambio, e por tanto coincide no diagnóstico a unha época. Con todo difire de Banham sobre a idea de negar calquera posibilidade de establecer ningún principio baseado na consideración da forma. Banham cuéstionase a validez da ecuación de Le Corbusier das regras dos sólidos filebianos en relación cos principios que rexen o universo, pois para el, calquera sistema referido aos sólidos regulares ou formas simbólicas son a mera resurrección dunha linguaxe morta. Eisenman, contrariamente, propón clarificar as relacións da forma coa arquitectura mediante un sistema comprensible.
Para explicar o propósito último da súa tese doutoral, Eisenman sinala a Le Corbusier ao escribir:
Para explicar el propósito último de su tesis doctoral, Eisenman señala a Le Corbusier al escribir:
En realidade esta tese pode ser pensada como unha investigación e unha interpretación das bases conceptuais da obra de Lle Corbusier ‘Catro Composicións’ ilustrada na súa “Oeuvre Complete.5
Implícitos nos diagramas de Lle Corbusier están o vocabulario, a gramática e a sintaxe dunha linguaxe formal; a intención aquí é facer esta linguaxe explícito.6
Pero para o autor o poñer en pé esa linguaxe formal non é suficiente en por si. Eisenman aspira á construción e desenvolvemento dun sistema, dunha estrutura conceptual que lle permita erixir tal linguaxe. A ambición final de Eisenman nesta investigación e de maneira dominante ao longo de toda a súa carreira profesional é a configuración dun sistema de pensamento capaz de explicar as infinitas variacións e a complexidade da linguaxe formal da arquitectura.
Este sistema cualifica e ordena o vocabulario da forma dentro do proceso de deseño. O sistema proporciona unha disciplina, máis que non un límite e permite rexeitar o arbitrario, o pintoresco e o romántico, deixando ao carón a interpretación subxectiva e persoal de orde.
Noutras palabras Eisenman necesita da orde rigorosa, sistemático, da análise lúcida e estrita para estruturar unha complexa cosmogonía formal, derivada das referencias xeométricas implícitas nas propiedades da forma. Podería dicirse que Eisenman inaugura así unha concepción estritamente formal da forma arquitectónica, ou devandito doutro xeito, Eisenman desenvolve unha maneira sistematizada de analizar a esencia xeométrica da forma arquitectónica para a elaboración dun vocabulario, unha sintaxe e unha gramática formal da arquitectura.
En realidade o valor da tese de Eisenman non radica tanto na elaboración das bases da forma da arquitectura moderna, tal como reza o título da súa tese, senón no desenvolvemento das estruturas conceptuais que lle permiten chegar ata estas bases, é dicir o método máis que o resultado, de forma que dá a luz unha maneira propia de entender a arquitectura a través dun proceso sistemático de análise da xeometría como único vehículo fiable para entender a arquitectura.
A presunción de Eisenman de pretender fundar un sistema para analizar a arquitectura e fundar unha teoría da forma arquitectónica parece un pouco grandilocuente para un novo arquitecto, mesmo nos anos 60, e en parte o propio Eisenman acaba a introdución á súa tese afirmando:
Este traballo é pouco máis que unha indicación dunha maneira de pensar atendendo á necesaria limitación da súa lonxitude. Non pode encher o noticiable baleiro do pensamento arquitectónico contemporáneo, pero a final de contas servirá para denotar a existencia dese baleiro, e así facer unha contribución á teoría da forma arquitectónica.7
A falsa modestia destas últimas palabras introductorias en realidade o que expoñen é a ambición última do autor, a fundación dunha teoría da forma arquitectónica. A teor dos frutíferos resultados da carreira docente, profesional e intelectual de Eisenman, podemos afirmar que a sistematización da análise das formas desde parámetros xeométricos para o desenvolvemento da teoría en cuestión, deu realmente os seus froitos.
Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, febreiro 2013
Notas:
1 EISENMAN, Peter, The Formal Basis of Modern Architecture, publicado orixinalmente como tese doutoral polo Trinity College da Universidade de Cambridge en agosto de 1963 e posteriormente reeditada en Lars Müller Publishers, Baden, 2006.
2 Ídem
3 Ídem cit. SUMMERSON, “The Case for a Theory of Moderns Architecture”, conferencia impartida no RIBA o 21 de maio de 1957
4 BANHAM, Reyner, Theory and Design in the First Machine Age, The Architectural Press, Londres, 1960.
5 LE CORBUSIER, Oeuvre Complete, Editores Willy Boesiger, Oscar Stonorov, Max Bil, Birkhaüser. Basilea, 1996
6 Op. Cit., EISENMAN, 2006 (1963)
7 Ídem
[:en]
In the first work of Formal Eisenman The Formal Basis of Modern Architecture, his doctoral thesis, begins as there began Jacobs in The Rise and Fall of Great American Cities, or Venturi in Complexity and Contradiction in Architecture, with a critique to the Modern Movement. It can be said that the alternative pressure of the decade of the 60, they need of any author that it boasts, of an initial positioning against the past, in this case the Modern Movement. Such it is the spirit of change.
In fact, of these three authors of head-board, it is Eisenman the one that realizes a more devastating critique to the Modern Movement on having affirmed:
The Modern Movement has tended to identify to yes same with the idea of change, because also it was conceived to yes same as a permanent revolution and consequently his particular way of speculation has been of historical root, more than logical. An inherent danger exists in this absence of logical thought. Without theory, the history turns into a dominant discipline, and of the induced thing previously, even it stops to being possible to evaluate the significance of historical manifestations. The architectural contemporary thought has tended, habitually without recognizing it, to emphasize on the history, except when it was wrapping questions on technology and technology. The sense of such theoretical concepts as rationalism and funcionalismo they become obscure on having used these terms in a historical context. This has caused a bad interpretation of the theoretical bases of the architecture and more specifically of the Modern Movement.1
Criticizing two fundamental concepts of the Modern Movement, Eisenman affects in the critique to the Modern Movement as everything, a set of ideas without theoretical base, without logical thought.
Before this question Eisenman it proposes to develop his dissertation of an essentially critical way, more than historical, developing certain propositions relating to the form of the architecture in theoretical and not historical, analytical sense, more than interpretive. The author especially criticizes the ingenuous points of view that on the Modern Movement have certain authors who emphasize the iconographic thing and the perceptive thing, product of the sophistication to which there has come the history of the art and the advances in perceptive psychology, becoming discredited this way to Talbot Hamlin and his Forms and Functions of Twentieth Century Architecture, or the work in history of the art, of the Warburg Institute to the one that criticizes the excessive growth of questions related to the iconographic thing and the importance, according to this school, which these have for the creation of an architectural style in any historical specific situation. Equally it criticizes the exponents of the Gestalt Psichology for having constructed a climate of sensibility in which any thing that concerns a work of art, as something experienced by the eye, must be analyzed.
Eisenman is obvious here overwhelmed by an academic environment paralyzed to the one that does not see too many virtues in relation to what already it is going on in the company. His work of investigation in the shape of doctoral thesis, is going to turn into an attempt, very fruitful to tenor of the produced into the future to theoretical level for the author, of constructing a conceptual body, an arsenal of arguments more structured in the discursive thing from the architecture, and not from the history of the art or the psychology.
We owe a body of thought that without rejecting historical, psychological considerations and hereinafter in his career as theoretical, philosophical or relative to the area of the science, is capable of constructing a complete conceptual structure of the architecture, from the field of the own architecture, something like movement of the 80s in the painting, in which painting – painting was done, the author to Eisenman it bases a critique of the architecture – architecture, from the architecture, on the architecture, with the architecture, towards the architecture, for the architecture.
He itself in his dissertation already clarifies:
It is my desire here to consider the buildings to be a discursive logical structure, and to put the attention in the consistency of the arguments, in the way in which the spatial and volumetric propositions interact, they are contradicted and some are qualified to others.2
In other words, Eisenman is ready to construct a theoretical body from the own architecture and nothing more.
For the author the development of his argumentation is structured from conceptual questions in the sense in which the idea of form is considered to be a problem of logical consistency or in other words as a logical interaction of formal concepts. The argument of his work of investigation is going to establish that it targets these considerations of nature they can provide conceptual the formal bases of any architecture.
Eisenman tries to go beyond that the work of two authors on whom they agree his argumentations. On the one hand there is John Summerson and the conference given in the RIBA-Royal Institute of British Architects – in May, 1957 with the title The Case for a Theory of Moderns Architecture,3 in the one that principally holds that the basic beginning of the architecture is the unit derived from the program, that is to say of the social sphere of the architecture. Equally Summerson holds that to lay the foundations theoretical of the architecture is necessary to raise a system, a discipline that he guides to the architect across the arrangement of the architectural forms that are filed.
Eisenman proposes equally a system, an intellectual construction to put order in the formal bases of the architecture, but it will reject the notion of unit from the program for considering this point of item too related to the history, and with the social own context of the historical moment.
On the other hand Eisenman fixes in different Banham of the points of item to overcoming. On the one hand it coincides with Banham and his famous Theory and Design in the First Machine Age4 about the idea of change, and therefore it coincides with the diagnosis to an epoch. Nevertheless it differs from Banham on the idea of denying any possibility of establishing any beginning based on the consideration of the form. Banham questions the validity of the equation of Le Corbusier of the rules of the solid filebianos in relation with the beginning that govern the universe, so for him, any system referred to the solid regular ones or symbolic forms are the mere resurrection of a dead language. Eisenman, by contrast, proposes to clarify the relations of the form with the architecture by means of an understandable system.
To explain the last intention of his doctoral thesis, Eisenman indicates to Le Corbusier on having written:
Para explicar el propósito último de su tesis doctoral, Eisenman señala a Le Corbusier al escribir:
Actually this thesis can be thought as an investigation and an interpretation of the conceptual bases of the work of Le Corbusier ‘Four Compositions’ illustrated about his “Oeuvre Complete.5
Implicit in the graphs of Le Corbusier is the vocabulary, the grammar and the syntax of a formal language; the intention here is to do this explicit language.6
But for the author to put in foot this formal language is sufficient for yes same. Eisenman aspires to the construction and development of a system, of a conceptual structure that allows him to raise such a language. Eisenman’s final ambition in this investigation and in a dominant way along all his professional career it is the configuration of a system of thought capable of explaining the infinite variations and the complexity of the formal language of the architecture.
This system qualifies and arranges the vocabulary of the form inside the process of design. The system provides a discipline, more that not a limit and it allows to reject the arbitrary thing, the picturesque thing and the romantic thing, leaving aside the subjective and personal interpretation of order.
In other words Eisenman he needs from the rigorous, systematic order, from the lucid and strict analysis to structure a complex formal cosmogonía derived from the geometric implicit references in the properties of the form. It might be said that Eisenman inaugurates this way a strictly formal conception of the architectural form, or said differently, Eisenman develops a way systematized of analyzing the geometric essence of the architectural form for the production of a vocabulary, a syntax and a formal grammar of the architecture.
Actually the value of Eisenman’s thesis does not take root so much in the production of the bases of the form of the modern architecture, as there prays the title of his thesis, but in the development of the conceptual structures that allow him to come up to these bases, that is to say the method more than the result, so that it gives birth an own way of understanding the architecture across a systematic process of analysis of the geometry as the only trustworthy vehicle to understand the architecture.
Eisenman’s presumption of trying to found a system to analyze the architecture and to found a theory of the architectural form architect seems to be a bit grandiloquent for a young person, even in the 60s, and partly the own Eisenman ends the introduction to his thesis affirming:
This work is small more than an indication than a way of thinking attending to the necessary limitation of his length. It cannot fill the newsworthy emptiness of the architectural contemporary thought, but ultimately it will serve to denote the existence of this emptiness, and like that to do a contribution to the theory of the architectural form.7
The false modesty of the latter introductory words actually what they expose is the last ambition of the author, the foundation of a theory of the architectural form. To tenor of the fruitful results of Eisenman’s educational, professional and intellectual career, we can affirm that the systematizing of the analysis of the forms from geometric parameters for the development of the theory in question, has given really his fruits.
Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, february 2013
Notes:
1 EISENMAN, Peter, The Formal Basis of Modern Architecture, Published originally as doctoral thesis for the Trinity College of the University of Cambridge in August, 1963 and later re-edited in Lars Müller Publishers, Gully made by rainwater, 2006.
2 Ídem
3 Ídem cit. SUMMERSON, “The Case for a Theory of Moderns Architecture”, Conference given in the RIBA on May 21, 1957
4 BANHAM, Reyner, Theory and Design in the First Machine Age, The Architectural Press, Londres, 1960.
5 LE CORBUSIER, Oeuvre Complete, Editores Willy Boesiger, Oscar Stonorov, Max Bil, Birkhaüser. Basilea, 1996
6 Op. Cit., EISENMAN, 2006 (1963)
7 Ídem
[:]





I’ve been searching for a sophisticated flavor profile and I think I just found my new all-day vape; seriously, the sweet espresso kilo salts are the perfect blend of bitter coffee and rich sweetness.
Interesante post! Recomiendo leer la mítica discusión entre Eisenman y Christopher Alexander en Columbia (en la que Eisenman dice que su libro nació como una respuesta contra «El modo intemporal de construir»). Es un auténtico duelo dialéctico, con anécodotas jugosas, que para mi gana Alexander por goleada. Puede encontrarse- en inglés- en el siguiente enlace: http://tinyurl.com/3kybn6
Saludos,
Iago López
«A tenor de los fructíferos resultados de la carrera docente, profesional e intelectual de Eisenman, podemos afirmar que la sistematización del análisis de las formas desde parámetros geométricos para el desarrollo de la teoría en cuestión, ha dado realmente sus frutos.»
Miquel Lacasta