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[:es]Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina[:gl]Patrimonio inmaterial na arquitectura | Javier Sánchez Merina[:en]Immaterial heritage in architecture | Javier Sánchez Merina[:]

[:es]

Para muchos, la primera exclamación al leer el título de este artículo será:

¡Esto es un oxímoron!

Y es que, sin duda, se puede decir que este título hace uso de una paradoja: “Inmaterial” y “Arquitectura” pueden ser entendidos como términos contradictorios.

De hecho, cuando asociamos “Arquitectura” al término “Patrimonio”, la paradoja de lo inmaterial llega a aumentar. Así, por ejemplo, la “Convención del Patrimonio Mundial de la UNESCO de 1972” señala como “Patrimonio de la Arquitectura” aquellos monumentos, conjunto de edificios y lugares, con un valor universal sobresaliente desde un punto de vista histórico, artístico o científico.

Más aún, dentro del campo de la restauración, el patrimonio arquitectónico se concibe como un artefacto, con elementos que reflejan algunas de las culturas constructivas y hechos ocurridos durante la vida del edificio. Es decir, el foco está en espacios, volúmenes, materiales, superficies, aspectos constructivos, configuraciones, degradaciones, etc.

Al buscar en Internet ejemplos de Patrimonio Arquitectónico encontramos webs, libros y revistas, con similar explicación:

International Journal of Architectural Heritage proporciona una visión científica multidisciplinar de los recursos existentes y las tecnologías modernas útiles para el estudio y reparación de edificios históricos y otras estructuras.

Patrimonio Arquitectónico es un volumen de artículos, ensayos y otros escritos sobre la historia de la arquitectura y la conservación, que cubre todos los períodos de construcción hasta el pasado reciente.

Conservación del Patrimonio Arquitectónico. El manual está destinado a ayudar a los profesionales que trabajan en el campo de la conservación del patrimonio arquitectónico, estructuras y materiales históricos. Preparado principalmente para arquitectos e ingenieros, también puede ser relevante para conservadores, restauradores, arqueólogos y otros. Está estructurado de la siguiente manera:

Vol. 1. Introducción.
Vol. 2: Porosidad.
Vol. 3: Sales.
Vol. 4: Aglutinantes.
Vol. 5: Especificación y medida del color.

– ¡Bienvenidos a Patrimonio Arquitectónico! Nos especializamos en adornos de jardín modernos, clásicos y antiguos, fuentes y jardineras, esculturas británicas modernas e interiores arquitectónicos, incluidos paneles, escaleras y chimeneas.

El presente artículo reivindica el valor intangible de la Arquitectura, y para ello ilustraremos este pensamiento con un proyecto que acabamos de terminar en la huerta de Murcia:

Hace tres años, un matrimonio con dos adolescentes que vivían en la ciudad de Murcia me explicó que deseaban cambiar su forma de vida. Y es que, paradójicamente, aunque por fin habían logrado comprar su piso ideal, no llegaban a sentirse totalmente felices en él. El piso consistía en una serie de habitaciones distribuidas a lo largo de un pasillo. Aparte de lo pequeño que resultaba el salón como lugar de reunión, la tipología de vivienda en sí no reforzaba las relaciones familiares.

Buscando un contexto diferente, me llevaron a las afueras de la ciudad para mostrarme una antigua propiedad en la huerta. Eran dos construcciones en avanzado estado de ruina, si bien rodeadas de hermosos naranjos.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

El encargo consistía en proyectar una nueva casa, moderna, para reemplazar estas viejas construcciones. Y la verdad es que no tenían gran valor: Junto a las grietas estructurales en las paredes de adobe y ladrillo, las vigas estaban podridas y además faltaban partes del tejado, el cual estaba también mal construido, con tejas directamente colocadas sobre tierra y un cañizo. Las viviendas tampoco estaban aisladas térmicamente, y presentaban grandes problemas de humedad en paredes y suelos. Incluso la distribución de espacios, puesto que originalmente se realizaron para una familia de agricultores con animales, no respondía a un hogar contemporáneo.

Ciertamente, este tipo de casas tradicionales en la huerta murciana no llegan a ser edificios catalogados. Debido al buen clima y la falta de materiales constructivos nobles, como la piedra o la madera, la mayoría de estas estructuras son humildes, construidas con materiales locales como el adobe o ladrillos, y abusando del uso del cañizo. Se podría decir que el verdadero patrimonio de la huerta murciana lo constituyen sus árboles: naranjos y limoneros, además de melocotoneros, albaricoqueros, higueras y ciruelos.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Encontramos el origen de este paisaje de huerta poco después de la invasión musulmana en el 711. Durante los siglos VIII, IX y X se construyeron numerosas granjas diminutas a lo largo de la vega del río Segura por ser ésta un lugar ideal para el cultivo. Un suelo fértil de aluvión con un clima templado, donde el agua era, y sigue siendo, el recurso más preciado.

Con el fin de ganar terreno para el cultivo, resultó crucial extender las zonas de riego mediante el uso de norias y una compleja red de acequias. Estos pequeños canales de agua requieren un porcentaje mínimo de pendiente, de tan solo 2%, para alcanzar así la mayor distancia posible. Por eso, contrariamente a la idea generalizada de ser un laberinto, la forma de esta red de regadíos radica en el hecho de que sigue con precisión las curvas de nivel de la vega. Conociendo la topografía, se comprende el trazado de las acequias, y viceversa.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Volviendo a las antiguas construcciones de mis clientes, una de ellas sigue de hecho el trazado curvo de una acequia. Al darme cuenta de esto, así como de la fuerte relación que tienen las dos casas con el huerto, entendí que su gran valor iba más allá de su materialidad: La orientación tan cuidadosamente elegida, la ventilación cruzada o el uso de parras como elemento arquitectónico para dar sombra en verano y dejar entrar el sol en invierno, cuando pierden sus hojas. Éstas eran algunas de las cualidades que esta familia contemporánea estaba buscando y, por lo tanto, requerían ser conservadas.

Antes de demoler las casas, pedí a los albañiles que derribaran tan sólo el falso techo de una de ellas. En ese momento yo me encontraba en Roma, visitando la pequeña iglesia San Carlo alle Quattro Fontane, cuando recibí un mensaje de los albañiles con la imagen de su trabajo: fuertes rayos de luz filtrándose por el tejado arruinado. Al instante, y frente a la obra maestra de Borromini, me convencí de que no solo teníamos que mantener ambas construcciones, sino también reforzar sus virtudes intangibles de mantener una fuerte relación con el huerto.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Desde entonces, el proyecto y su construcción se han convertido en un solo proceso, proponiendo y descubriendo simultáneamente posibilidades en obra:

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Una vez que la familia aceptó mantener las casas, a partir de ahora denominadas la Barraca y la Casica, la primera decisión fue unir ambas con una entrada común. De esa manera, la Casica sería la zona para los niños y la Barraca contendría la sala de estar y la cocina, así como el dormitorio de padres.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Sin tocar apenas los elementos estructurales, la nueva distribución en ambas viviendas consiste en un espacio común central rodeado por los dormitorios. Aprendiendo de las casas originales, con torreones para almacenar evitando toda humedad, es precisamente en esas zonas altas donde se ubican las nuevas camas. Cada dormitorio tiene un área de estudio en la planta baja y la zona de dormir en el piso superior con acceso a través de una escalera privada.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

El siguiente conjunto de reglas consistía en aprovechar los detalles deficientes del edificio y transformarlos en oportunidades mágicas:

Por ejemplo, mantener la entrada de los rayos de luz a través de las uniones mal ejecutadas entre los tejados. Puesto que resultaba increíble que el sol penetrase en medio del salón de la Barraca, las superficies triangulares entre los planos de la cubierta se cerraron con doble vidrio y lámina dicroica. De esa forma, el color de la luz cambia según el ángulo del Sol, estableciendo una fuerte relación que transforma la casa en un auténtico reloj solar.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Del mismo modo, en el nuevo dormitorio de padres surgió la oportunidad de disfrutar con una ventana alta la contemplación de la Luna desde la cama, además de ser un dispositivo de ventilación cruzada.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Los diferentes niveles en la solera de la Barraca, con un salto de 18cm entre ellos, se ha mantenido como oportunidad para tener una mesa en el comedor, de 72cm de altura, que da continuidad al banco de trabajo de la cocina, de 90cm de altura.

Otra decisión importante fue la de incluir en la nueva vida de esta casa la noción de ruina como parte de su historia:

Eso significó aceptar la visión de diferentes capas de adobe y ladrillos que marcan las distintas ampliaciones de la casa a lo largo de su vida.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Además, también se han mantenido las plantas trepadoras en las paredes interiores del salón, al igual que sucedía cuando la Naturaleza se apropió de la ruina. Ahora, la nueva distribución reserva un espacio para la tierra a modo de gran macetón en salón.

¡La nostalgia de los grabados romanos de Giovanni Battista Piranesi!

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Se conserva la luz filtrada entre el cañizo del techo derruido colocando un tejado de policarbonato sobre las cañas existentes.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Aprendiendo de la casa de Jørn Utzon en Mallorca, Can Lis, los marcos de las nuevas ventanas en la Barraca son más grandes que sus huecos en las paredes. De esta manera uno no percibe los límites entre interior y exterior, sintiendo la misma intensidad que en una ruina.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

El hall de entrada se ha construido únicamente con una placa de policarbonato celular sobre la que se prolonga el emparrado.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Dado que las casas originales fueron construidas con elementos pobres, su restauración se ha realizado también con materiales humildes, que mantienen la dignidad de la ruina:

Las ventanas correderas se mueven entre los muros existentes y el nuevo interior, muro construido con bloques Ytong. Se trata de piezas de hormigón celular, con gran capacidad de carga, aislamiento térmico y protección contra incendios, además de constituir una estructura económica y por ello uso común en granjas.

 Tras haber dejado al descubierto el techo de cañas, se utilizó madera de pino en ambas viviendas para la construcción de los nuevos armarios y estanterías, acabada con una textura que transforma su aspecto a lo largo del día.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

El elemento de separación del dormitorio principal con la sala de estar se realiza con una extensión de la biblioteca de madera que enmarca papel traslúcido.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

El suelo de la Barraca se ha realizado con una tarima industrial de tablilla de roble envejecido, mientras que la Casica y terrazas disfrutan de hormigón pulido.

El exterior de la Barraca mantiene los antiguos muros, mientras que la Casica está cubierta por un hormigón aislante que albergará plantas trepadoras. La nueva cubierta de ambas construcciones está construida sobre el techo de cañizo existente, reforzado conforme a la normativa sísmica contemporánea, e incluye aislamiento térmico, lámina impermeable y cubierta ventilada, con las tejas originales. El espesor ganado por el tejado se ha recubierto en sus lados con acero corten.

Esta actitud también se ha desarrollado en los detalles del mobiliario. La cocina en sí está realizada con una chapa de acero inoxidable, cortada con láser, y con huecos que incorporan el fregadero e incluso los quemadores de gas de una cocina convencional.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Por último, aunque en realidad fue el primer objetivo del encargo, es reforzar la relación con la Naturaleza, incluyendo el uso de paneles fotovoltaicos para lograr una desconexión gradual de la red eléctrica, o la recogida y almacenamiento de agua de lluvia para el riego:

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

 La formación de una pérgola metálica que duplica el volumen de las casas y crea otro lugar de vida, cubierto de plantas, al tiempo de sujetar a la higuera vencida.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

La construcción de una alberca para almacenar agua de riego, al tiempo que, por ser tan alta como los naranjos, permite a uno nadar entre flores de azahar.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

El uso de cañas como material de construcción para crear privacidad, un material muy familiar en el vecindario.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Como ocurre en todo proyecto, la arquitectura siempre sorprende al arquitecto con descubrimientos inesperados:

Pintando la piscina de color plateado, ésta refleja el color del cielo a lo largo del día, desde azules a rojizos, y negro absoluto en la noche. También utilizamos el susurro del agua, muy importante en la arquitectura islámica: un pequeño chorro de agua desde la pérgola sobre la piscina actúa como una fuente que anula el ruido de la autopista cercana.

Al preguntarnos cómo hacer desaparecer la única columna del salón de la Barraca, pero a la vez respetándola ya que ayuda a organizar el espacio, decidimos cubrir su parte inferior con una lámina flexible efecto espejo.

Por la noche, las luces de la Barraca iluminan el cañizo, presentándolo como una enorme lámpara.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

La colección de cuadros de la familia, colocada en las diferentes paredes de su piso anterior, ahora, inspirada por la Galería de Pintura del Archiduque Leopoldo Guillermo de David Teniers el Joven (1651), se concentra como una colección de recuerdos.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Y, una parte muy importante de esta experiencia: las fotos recibidas de la familia durante esta nueva etapa de sus vidas. Son las que ilustran este artículo, imágenes tomadas con cariño, que muestran una sensibilidad desarrollada por cada uno de los integrantes. De hecho, la preparación de una cena por parte de la hija para sus amigas fue una pista para el proyecto de iluminación en la pérgola: pequeños puntos de luz que se asemejan a delicadas luciérnagas.

Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina
Patrimonio inmaterial en la arquitectura | Javier Sánchez Merina

Javier Sánchez Merina
doctor arquitecto
Seúl. Noviembre 2019

Artículo presentado en el congreso Zero Energy Mass Custom Home (ZEMCH)

[:gl]

Para muchos, la primera exclamación al leer el título de este artículo será:

¡Esto es un oxímoron!

Y es que, sin duda, se puede decir que este título hace uso de una paradoja: “Inmaterial” y “Arquitectura” pueden ser entendidos como términos contradictorios.

De hecho, cuando asociamos “Arquitectura” al término “Patrimonio”, la paradoja de lo inmaterial llega a aumentar. Así, por ejemplo, la “Convención del Patrimonio Mundial de la UNESCO de 1972” señala como “Patrimonio de la Arquitectura” aquellos monumentos, conjunto de edificios y lugares, con un valor universal sobresaliente desde un punto de vista histórico, artístico o científico.

Más aún, dentro del campo de la restauración, el patrimonio arquitectónico se concibe como un artefacto, con elementos que reflejan algunas de las culturas constructivas y hechos ocurridos durante la vida del edificio. Es decir, el foco está en espacios, volúmenes, materiales, superficies, aspectos constructivos, configuraciones, degradaciones, etc.

Al buscar en Internet ejemplos de Patrimonio Arquitectónico encontramos webs, libros y revistas, con similar explicación:

International Journal of Architectural Heritage proporciona una visión científica multidisciplinar de los recursos existentes y las tecnologías modernas útiles para el estudio y reparación de edificios históricos y otras estructuras.

Patrimonio Arquitectónico es un volumen de artículos, ensayos y otros escritos sobre la historia de la arquitectura y la conservación, que cubre todos los períodos de construcción hasta el pasado reciente.

Conservación del Patrimonio Arquitectónico. El manual está destinado a ayudar a los profesionales que trabajan en el campo de la conservación del patrimonio arquitectónico, estructuras y materiales históricos. Preparado principalmente para arquitectos e ingenieros, también puede ser relevante para conservadores, restauradores, arqueólogos y otros. Está estructurado de la siguiente manera:

Vol. 1. Introducción.
Vol. 2: Porosidad.
Vol. 3: Sales.
Vol. 4: Aglutinantes.
Vol. 5: Especificación y medida del color.

– ¡Bienvenidos a Patrimonio Arquitectónico! Nos especializamos en adornos de jardín modernos, clásicos y antiguos, fuentes y jardineras, esculturas británicas modernas e interiores arquitectónicos, incluidos paneles, escaleras y chimeneas.

El presente artículo reivindica el valor intangible de la Arquitectura, y para ello ilustraremos este pensamiento con un proyecto que acabamos de terminar en la huerta de Murcia:

Hace tres años, un matrimonio con dos adolescentes que vivían en la ciudad de Murcia me explicó que deseaban cambiar su forma de vida. Y es que, paradójicamente, aunque por fin habían logrado comprar su piso ideal, no llegaban a sentirse totalmente felices en él. El piso consistía en una serie de habitaciones distribuidas a lo largo de un pasillo. Aparte de lo pequeño que resultaba el salón como lugar de reunión, la tipología de vivienda en sí no reforzaba las relaciones familiares.

Buscando un contexto diferente, me llevaron a las afueras de la ciudad para mostrarme una antigua propiedad en la huerta. Eran dos construcciones en avanzado estado de ruina, si bien rodeadas de hermosos naranjos.

El encargo consistía en proyectar una nueva casa, moderna, para reemplazar estas viejas construcciones. Y la verdad es que no tenían gran valor: Junto a las grietas estructurales en las paredes de adobe y ladrillo, las vigas estaban podridas y además faltaban partes del tejado, el cual estaba también mal construido, con tejas directamente colocadas sobre tierra y un cañizo. Las viviendas tampoco estaban aisladas térmicamente, y presentaban grandes problemas de humedad en paredes y suelos. Incluso la distribución de espacios, puesto que originalmente se realizaron para una familia de agricultores con animales, no respondía a un hogar contemporáneo.

Ciertamente, este tipo de casas tradicionales en la huerta murciana no llegan a ser edificios catalogados. Debido al buen clima y la falta de materiales constructivos nobles, como la piedra o la madera, la mayoría de estas estructuras son humildes, construidas con materiales locales como el adobe o ladrillos, y abusando del uso del cañizo. Se podría decir que el verdadero patrimonio de la huerta murciana lo constituyen sus árboles: naranjos y limoneros, además de melocotoneros, albaricoqueros, higueras y ciruelos.

Encontramos el origen de este paisaje de huerta poco después de la invasión musulmana en el 711. Durante los siglos VIII, IX y X se construyeron numerosas granjas diminutas a lo largo de la vega del río Segura por ser ésta un lugar ideal para el cultivo. Un suelo fértil de aluvión con un clima templado, donde el agua era, y sigue siendo, el recurso más preciado.

Con el fin de ganar terreno para el cultivo, resultó crucial extender las zonas de riego mediante el uso de norias y una compleja red de acequias. Estos pequeños canales de agua requieren un porcentaje mínimo de pendiente, de tan solo 2%, para alcanzar así la mayor distancia posible. Por eso, contrariamente a la idea generalizada de ser un laberinto, la forma de esta red de regadíos radica en el hecho de que sigue con precisión las curvas de nivel de la vega. Conociendo la topografía, se comprende el trazado de las acequias, y viceversa.

Volviendo a las antiguas construcciones de mis clientes, una de ellas sigue de hecho el trazado curvo de una acequia. Al darme cuenta de esto, así como de la fuerte relación que tienen las dos casas con el huerto, entendí que su gran valor iba más allá de su materialidad: La orientación tan cuidadosamente elegida, la ventilación cruzada o el uso de parras como elemento arquitectónico para dar sombra en verano y dejar entrar el sol en invierno, cuando pierden sus hojas. Éstas eran algunas de las cualidades que esta familia contemporánea estaba buscando y, por lo tanto, requerían ser conservadas.

Antes de demoler las casas, pedí a los albañiles que derribaran tan sólo el falso techo de una de ellas. En ese momento yo me encontraba en Roma, visitando la pequeña iglesia San Carlo alle Quattro Fontane, cuando recibí un mensaje de los albañiles con la imagen de su trabajo: fuertes rayos de luz filtrándose por el tejado arruinado. Al instante, y frente a la obra maestra de Borromini, me convencí de que no solo teníamos que mantener ambas construcciones, sino también reforzar sus virtudes intangibles de mantener una fuerte relación con el huerto.

Desde entonces, el proyecto y su construcción se han convertido en un solo proceso, proponiendo y descubriendo simultáneamente posibilidades en obra:

Una vez que la familia aceptó mantener las casas, a partir de ahora denominadas la Barraca y la Casica, la primera decisión fue unir ambas con una entrada común. De esa manera, la Casica sería la zona para los niños y la Barraca contendría la sala de estar y la cocina, así como el dormitorio de padres.

Sin tocar apenas los elementos estructurales, la nueva distribución en ambas viviendas consiste en un espacio común central rodeado por los dormitorios. Aprendiendo de las casas originales, con torreones para almacenar evitando toda humedad, es precisamente en esas zonas altas donde se ubican las nuevas camas. Cada dormitorio tiene un área de estudio en la planta baja y la zona de dormir en el piso superior con acceso a través de una escalera privada.

El siguiente conjunto de reglas consistía en aprovechar los detalles deficientes del edificio y transformarlos en oportunidades mágicas:

Por ejemplo, mantener la entrada de los rayos de luz a través de las uniones mal ejecutadas entre los tejados. Puesto que resultaba increíble que el sol penetrase en medio del salón de la Barraca, las superficies triangulares entre los planos de la cubierta se cerraron con doble vidrio y lámina dicroica. De esa forma, el color de la luz cambia según el ángulo del Sol, estableciendo una fuerte relación que transforma la casa en un auténtico reloj solar.

Del mismo modo, en el nuevo dormitorio de padres surgió la oportunidad de disfrutar con una ventana alta la contemplación de la Luna desde la cama, además de ser un dispositivo de ventilación cruzada.

Los diferentes niveles en la solera de la Barraca, con un salto de 18cm entre ellos, se ha mantenido como oportunidad para tener una mesa en el comedor, de 72cm de altura, que da continuidad al banco de trabajo de la cocina, de 90cm de altura.

Otra decisión importante fue la de incluir en la nueva vida de esta casa la noción de ruina como parte de su historia:

Eso significó aceptar la visión de diferentes capas de adobe y ladrillos que marcan las distintas ampliaciones de la casa a lo largo de su vida.

Además, también se han mantenido las plantas trepadoras en las paredes interiores del salón, al igual que sucedía cuando la Naturaleza se apropió de la ruina. Ahora, la nueva distribución reserva un espacio para la tierra a modo de gran macetón en salón.

¡La nostalgia de los grabados romanos de Giovanni Battista Piranesi!

Se conserva la luz filtrada entre el cañizo del techo derruido colocando un tejado de policarbonato sobre las cañas existentes.

Aprendiendo de la casa de Jørn Utzon en Mallorca, Can Lis, los marcos de las nuevas ventanas en la Barraca son más grandes que sus huecos en las paredes. De esta manera uno no percibe los límites entre interior y exterior, sintiendo la misma intensidad que en una ruina.

El hall de entrada se ha construido únicamente con una placa de policarbonato celular sobre la que se prolonga el emparrado.

Dado que las casas originales fueron construidas con elementos pobres, su restauración se ha realizado también con materiales humildes, que mantienen la dignidad de la ruina:

Las ventanas correderas se mueven entre los muros existentes y el nuevo interior, muro construido con bloques Ytong. Se trata de piezas de hormigón celular, con gran capacidad de carga, aislamiento térmico y protección contra incendios, además de constituir una estructura económica y por ello uso común en granjas.

 Tras haber dejado al descubierto el techo de cañas, se utilizó madera de pino en ambas viviendas para la construcción de los nuevos armarios y estanterías, acabada con una textura que transforma su aspecto a lo largo del día.

El elemento de separación del dormitorio principal con la sala de estar se realiza con una extensión de la biblioteca de madera que enmarca papel traslúcido.

El suelo de la Barraca se ha realizado con una tarima industrial de tablilla de roble envejecido, mientras que la Casica y terrazas disfrutan de hormigón pulido.

El exterior de la Barraca mantiene los antiguos muros, mientras que la Casica está cubierta por un hormigón aislante que albergará plantas trepadoras. La nueva cubierta de ambas construcciones está construida sobre el techo de cañizo existente, reforzado conforme a la normativa sísmica contemporánea, e incluye aislamiento térmico, lámina impermeable y cubierta ventilada, con las tejas originales. El espesor ganado por el tejado se ha recubierto en sus lados con acero corten.

Esta actitud también se ha desarrollado en los detalles del mobiliario. La cocina en sí está realizada con una chapa de acero inoxidable, cortada con láser, y con huecos que incorporan el fregadero e incluso los quemadores de gas de una cocina convencional.

Por último, aunque en realidad fue el primer objetivo del encargo, es reforzar la relación con la Naturaleza, incluyendo el uso de paneles fotovoltaicos para lograr una desconexión gradual de la red eléctrica, o la recogida y almacenamiento de agua de lluvia para el riego:

 La formación de una pérgola metálica que duplica el volumen de las casas y crea otro lugar de vida, cubierto de plantas, al tiempo de sujetar a la higuera vencida.

La construcción de una alberca para almacenar agua de riego, al tiempo que, por ser tan alta como los naranjos, permite a uno nadar entre flores de azahar.

El uso de cañas como material de construcción para crear privacidad, un material muy familiar en el vecindario.

Como ocurre en todo proyecto, la arquitectura siempre sorprende al arquitecto con descubrimientos inesperados:

Pintando la piscina de color plateado, ésta refleja el color del cielo a lo largo del día, desde azules a rojizos, y negro absoluto en la noche. También utilizamos el susurro del agua, muy importante en la arquitectura islámica: un pequeño chorro de agua desde la pérgola sobre la piscina actúa como una fuente que anula el ruido de la autopista cercana.

Al preguntarnos cómo hacer desaparecer la única columna del salón de la Barraca, pero a la vez respetándola ya que ayuda a organizar el espacio, decidimos cubrir su parte inferior con una lámina flexible efecto espejo.

Por la noche, las luces de la Barraca iluminan el cañizo, presentándolo como una enorme lámpara.

La colección de cuadros de la familia, colocada en las diferentes paredes de su piso anterior, ahora, inspirada por la Galería de Pintura del Archiduque Leopoldo Guillermo de David Teniers el Joven (1651), se concentra como una colección de recuerdos.

Y, una parte muy importante de esta experiencia: las fotos recibidas de la familia durante esta nueva etapa de sus vidas. Son las que ilustran este artículo, imágenes tomadas con cariño, que muestran una sensibilidad desarrollada por cada uno de los integrantes. De hecho, la preparación de una cena por parte de la hija para sus amigas fue una pista para el proyecto de iluminación en la pérgola: pequeños puntos de luz que se asemejan a delicadas luciérnagas.

Javier Sánchez Merina
doctor arquitecto
Seúl. Noviembre 2019

Artículo presentado en el congreso Zero Energy Mass Custom Home (ZEMCH)

[:en]

For many, a first exclamation when reading the title of this article will be:

This is an Oxymoron!

Undoubtedly, it can be said that this title makes use of an ostensible self-contradiction, a paradox, to illustrate a rhetorical point: “Immaterial” and “Architecture” could be understood as a contradiction in terms.

Indeed, when we associate “Architecture” to the term “Heritage”, the paradox even grows. The “UNESCO 1972 World Heritage Convention” indicates as “Architecture Heritage” those monuments, group of buildings and sites, with an outstanding universal value from a historical point of view, the arts or science.

Even more, within the field of restoration, the architectural heritage is conceived as an artefact, with elements that reflect some of the constructive cultures and events that occurred during the building’s lifetime. That is, the focus is on spaces, volumes, materials, surfaces, constructive aspects, configurations, degradation, etc.

When searching in Internet for examples of Architectural Heritage we find examples in webs, books and magazines, all with this similar explanation:

International Journal of Architectural Heritage provides a multidisciplinary scientific overview of existing resources and modern technologies useful for the study and repair of historical buildings and other structures.

Architectural Heritage is a volume of architectural history and conservation articles, essays and other writings, covering all periods of building up to and including the recent past.

Conservation of Architectural Heritage. The handbook is intended to assist professionals working in the field of conservation of architectural heritage, historic structures and materials. Prepared principally for architects and engineers, it may also be relevant for conservator-restorers, archaeologists and others. It is structured as follows:

Vol. 1: Introduction
Vol. 2: Porosity
Vol. 3: Salts
Vol. 4: Binders
Vol. 5: Colour specification and measurement.

Welcome to Architectural Heritage. We specialise in Antique and Classic Modern Garden Ornament, fountains and planters, Modern British Sculpture and Architectural Interiors including panelling, staircases and chimneypieces.

The present article claims for an intangible value of Architecture, so important to be included in the contemporary Urban Regeneration of our cities. My contribution is to illustrate this way of thinking with a project we have just finished in the orchards of Murcia (Spain).

Three years ago, a couple with two teenagers and who live in the city of Murcia approached me to explain that they wanted to change their way of living. Paradoxically, they had achieved their ideal flat, yet they felt not totally happy in it. It consisted of a collection of rooms along a corridor. Apart from the small living room, the typology of a home did not reinforce family relationships.

Looking for a different context, they took me to the outskirts of the city to show me an old house in the orchards. It consisted of two constructions in derelict conditions, although surrounded by beautiful orange trees.

The commission was a new modern house to replace these old constructions. The truth is that they were not of great value. Apart from structural cracks in the adobe and brick walls, their beams were rotten and some parts of the roof, poorly built with roof tiles over earth and water reeds, were missing. The houses were not thermally insulated, with problems of humidity and moisture in the walls and ground floors, as well as with badly executed roof. Even the distribution of spaces, since it was originally done for a family of farmers with animals, obviously did not respond to a contemporary home.

This kind of traditional houses in the orchard of Murcia are never listed buildings. Due to the good climate and the lack of noble building materials, like stone or solid wood, most of the houses are humble, built with local materials like adobe or bricks, as well as water reeds from the river. The only heritage in the orchard of Murcia consists of its trees, most of them oranges and lemons, apart from peaches, apricots, figs and plums.

We find the origin of this orchards landscape shortly after the invasion of the Iberian Peninsula by the Muslims in 711. It was during the 8th, 9th and 10th centuries when they built small farmhouses along the fertile lowlands of the River Segura. This was an ideal land for cultivation, with a flat and rich alluvial earth and a mild climate, where the water was, and still is, the most precious resource.

To gain land for cultivation, one must be aware of the importance of spreading the water as far as possible by making use of water wheels and a complex net of irrigation ditches. These small canals of water require the minimum percentage of slope, just a 2%, to reach the further distance as possible. For this reason, contrary to the general idea of being a labyrinth, the shape of this network of irrigation lies in the fact that it follows with precision the valley’s contour lines. Knowing the topography, one understands the layout of the ditches.

Coming back to the existing constructions of my clients, one of them follows in fact the curved layout of an irrigation canal. When I realized this, as well as the strong relationship the houses had with the orchard, it was the moment to give a great value to these constructions beyond their materiality: The carefully arranged orientation, cross ventilation or the use of the grape arbour plants as an architectural element to give shade in summer and to allow the sun enter in winter when it loses the leaves. These were ancient qualities of architecture that this contemporary family was looking for, and therefore needed to be preserved.

Before demolishing the houses, I asked the workers to pull down only the false ceiling of one of the houses. At that moment, I was in Rome, visiting the small church San Carlo alle Quattro Fontane, when I received a message by the workers with the image of their work: rays of light filtering through the damaged roof. Instantly, and comparing to Borromini’s masterpiece, I was convinced we had not only to maintain both constructions but also to reinforce their intangible virtues of keeping a strong relationship with the orchard.

Since then, all the project and its construction has become a single process, proposing and discovering possibilities on the jobsite simultaneously:

Once the family accepted to maintain the houses, from now on called the Barrack and the Hut, the first decision was to join both constructions with a hall forming a single house. In that way the Hut would be the wing for the children and the Barrack would contain the living room and the kitchen, as well as the parents’ bedroom.

Without touching the structural elements, the new distribution in both houses consisted of a central common space surrounded by the bedrooms. Learning from the original houses with turrets for dry storage, it is precisely in those high areas where the new beds would be located. Each bedroom has a study area in the ground floor, and the sleeping zone in the upper floor with access through a private staircase or a ladder.

The following set of rules were to take advantage of the poor building details and to transform them into magic opportunities:

For example, to maintain the entrance of the rays of light through the badly executed joins of the roofs. It was amazing to have the sun in the middle of the Barrack, so the triangles between the roofs were closed with a glass and a dichroic film. In that way, the colour of the light changes according to the angle of the Sun, a strong relationship that transforms the house a Sun clock.

Similarly, the new parents’ bedroom has been an opportunity to have a window to contemplate the Moon from their bed, as well as being a device for cross ventilation.

The different levels in the floor of the Barrack, an 18cm jump, has been kept as an opportunity to have a table in the dining room, 72cm high, as a continuation of the kitchen working bench, 90cm high.

Another significant decision was to include in the new life of this home, the notion of a ruin as a part of its history:

That meant to accept the vision of different layers of adobe and bricks that mark the extensions of the house along its life.

Furthermore, to keep plants crawling on the interior walls of the house, as when Nature appropriates it. To achieve this, the new distribution reserves a space for earth in a big pot in the living room.

A kind of a nostalgia for the etchings by Giovanni Battista Piranesi of Rome in ruins!

As well as to maintain the light filtered by the water reeds from the ruined roof, achieved by placing a polycarbonate roof over the existing water reeds.

Learning from the visit to Jørn Utzon house in Mallorca, Can Lis, the new windows of the Barrack are bigger than the holes in their walls. In this way one does not realize the limits between interior and exterior, feeling the same intensity of the ruin.

The entrance hall has been built, merely with a coloured polycarbonate honeycomb sheet, as an extension of the grape arbour plants.

Since the original houses were built with poor materials, their restoration has been done with humble materials, that keeps the dignity of the ruin:

The sliding windows move between the existing walls and the new inner wall, walls that are built with Ytong blocks. These are aerated concrete blocks, with big capacity of loadbearing, thermal insulation and fire protection, as well as being an economic structure commonly used in farms.

After having left the water reed ceiling uncovered, pine wood was used in both houses for the construction of the new wardrobes and shelves. It is an economic material, finished with a texture and lacquer that transforms its aspect along the day.

The separation element of the master bedroom with the living room is done with an extension of the wooden library which frames translucent paper.

The floor of the Barrack has been made with an old oak industrial parquet flooring, while the Hut and terraces with polished concrete.

The exterior of the Barrack maintains the existing old walls, while the Hut is covered by an isolated concrete that will hold crawling plants. The new roof of both constructions is built over the existing water reed ceiling, reinforced according to the contemporary earthquake standards and includes thermal insulation, waterproof membrane and ventilated peach roof with the original tiles. That extra thickness of the roof has been covered in the sides with rusty cor-ten steel.

This modest attitude has also been developed in the details of the furniture. The kitchen itself is done with a stainless-steel panel, laser cut and with hollows that incorporate the sink and even the gas hobs of a conventional stove.

Lastly, although it was in fact the first aim of the commission, is the reinforcement of the relationship with Nature, including the use of photovoltaic panels to gradually achieve a disconnection of the electric network, or to collect and storage the rainwater for irrigation:

The formation of a metal pergola duplicates the volume of the houses and creates another home, covered with plants and at the same time holds the fig tree.

The construction of a swimming pool, in level with the terrace, allows to storage water for irrigation but at the same time, being higher than the orange trees, one swims between the azahar flowers.

The use of water reeds as a building material to create privacy, a familiar material for the neighbourhood.

As happens in every project, architecture always surprises the architect with unexpected discoveries:

Painting the swimming pool in silver colour, it reflects the colour of the sky. We also use the sound of the water, very important in the Muslim architecture: a small waterjet from the pergola over the swimming pool acts as a fountain that overrides the sound of the close motorway.

When wondering how to make the only column in the living room of the Barrack disappear, but at the same time respecting it since it helps to organize the space, we decided to cover its lower part with a plastic with a mirror effect.

At night, the lights of the Barrack illuminate the existing water reed ceiling, presenting it as a huge lamp.

The family’s art collection, placed on different walls in the former flat and now inspired by the David Teniers the Younger’s Archduke Leopold Wilhelm’s Painting Gallery (1651), were brought together as a collection of memories.

And, the most important part of this experience: the photos received from the family during this new phase in their lives. They are images taken with affection that shows a sensitivity developed by each of the members. Indeed, the preparation of a dinner by the daughter for her friends became a clue for the illumination in the arbour: just small spots of light that resemble delicate fireflies.

Javier Sánchez Merina
PhD architect
Seúl. November 2019

Article is presented at the Zero Energy Mass Custom Home (ZEMCH) congress

[:]

Halldóra Arnardóttir – Javier Sánchez Merina
Halldóra Arnardóttir – Javier Sánchez Merinahttps://www.sarq.org/
JSM: Profesor Asociado en Kingston University London (1994-97, con Katerina Rüedi) y en la Universidad de Alicante (2000-11, con Catco. JM Torres Nadal), Doctor con la calificación de Sobresaliente Cum Laude y mención honorífica de Doctor Europeo (ETSA Barcelona 2002), acreditación de la ANECA como Contratado Doctor y Profesor Titular (2011), y en la actualidad Profesor Ayudante Doctor (UA) y Azrieli Visiting Critic en Carleton University (Ottawa 2012). HA: Doctor (The Bartlett, UC London 1999 - homologación UMU 2007), Colaboradora con el Observatorio de Diseño y Arquitectura de Murcia (2008-10), acreditacilon de la ANECA como Ayudante Doctor (2012) y en la actualidad Coordinadora de Arte y Cultura como Terapia (HUVA) en colaboración con UMU, Profesora Ayudante Doctor (UCAM) y Azrieli Visiting Critic en Carleton University (Ottawa 2012).
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