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[:es]Otra charla de Oíza: Mies vs Aalto | José Ramón Hernández Correa[:gl]Otra charla de Oíza: Mies vs Aalto | arquitectamoslocos[:en]Otra charla de Oíza: Mies vs Aalto | arquitectamoslocos[:]

[:es]

«Este texto tiene el honor de haber sido calificado por una tuitera como «el peor artículo de arquitectura de toda la historia», lo cual tiene un innegable mérito».

Estoy nostálgico con mis años de escuela y con las charlas de Oíza. Voy a tomar otra vez la máquina del tiempo para evocar otra charla suya. Entre el cuatro de noviembre de 1982 y el nueve de enero de 1983 (esta vez lo sé con exactitud porque conservo el catálogo) hubo una estupenda exposición de Alvar Aalto en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid (que estaba justo al lado de la Escuela de Arquitectura).

Como la teníamos al lado (y la entrada era gratuita para nosotros) la vimos un montón de veces.

Uno de aquellos días (no sé si cerca de la inauguración o de la clausura) Sáenz de Oíza dio una conferencia. Habló como siempre, apasionadamente, poniéndose las gafas ya sobre la frente ya en los ojos, gesticulando y alzando la voz. Si tantas veces nos preguntábamos para qué narices estábamos estudiando esa estúpida carrera (álgebra, ampliación de física, legal…) Oíza nos volvía a poner las pilas siempre.

Aquel día habló de Alvar Aalto como opuesto a Mies van der Rohe.

Opuesto en el término del que acabamos hablando aquí un día sí y otro también: en la funcionalidad.

Para Oíza, Mies era un artista de la forma. Un hombre que había encontrado la forma perfecta y que aún la perfeccionaba y depuraba a cada paso.

Le podían encargar una universidad, y la hacía (paralelepípedo de vidrio y acero).

Así se ve por fuera:

Crown Hall, Mies van der Rohe
Crown Hall, Mies van der Rohe

Y así por dentro:

Crown Hall, Mies van der Rohe
Crown Hall, Mies van der Rohe

También podía proyectar un gran teatro (paralelepípedo de vidrio y acero).

Así sería por fuera:

Mies mannheim

No se construyó, pero podemos imaginarnos como sería por dentro:

Mies mannheim
Mies mannheim

Otra imagen: Un collage de un proyecto de Concert Hall:

mies-collage
Mies, collage

Y también proyectaba un museo (paralelepípedo de vidrio y acero).

Vista exterior:

National Galery
National Galery

Y vista interior:

National Galery
National Galery

Como veis, todo es parecido, y da igual que sea un auditorio, un museo, una universidad… o una vivienda. La forma es exquisita, la tensión dramática del silencio expresivo es inefable, la sensibilidad es sublime. Pero son siempre cajas de vidrio. En ellas se puede alojar un hospital o un cine. Con esfuerzo. Con mucho esfuerzo.

Decía Oíza que Mies van der Rohe hacía auditorios antiacústicos. Con micrófonos, altavoces, etc, y con todos los avances tecnológicos, se podía conseguir que sonaran. Pero esa tecnología iba a la contra de la arquitectura, porque esa arquitectura iba en contra de la función, a contrapelo.

Decía que Mies van der Rohe hacía coches con ruedas cuadradas, o sin ruedas. Luego les ponía cohetes en el culo, que les hacían arrastrarse, que los llevaban hacia adelante aun a pesar suyo. Cohetes que hacían moverse a aquellos coches inmóviles y casi inamovibles.

Me quedé con esa idea: Mies hacía los más sublimes coches de ruedas cuadradas

Sin embargo, Alvar Aalto hacía coches de ruedas redondas. Un coche se quiere mover. Cuando se aparca hay que echar el freno de mano, meter la primera o la marcha atrás para bloquearlo. Incluso orientar las ruedas delanteras hacia el bordillo de la acera, por si acaso, para que no salga corriendo. Porque el coche se va, se quiere ir, quiere rodar.

Si a los auditorios de Mies hay que llenarlos de micrófonos, de altavoces, de falsos techos, etc, para que suenen, los de Aalto suenan solos.

Las formas de los edificios de Alvar Aalto quieren funcionar.

Una universidad:

Universidad de Aalto Otaniemi
Universidad de Aalto Otaniemi

Un teatro:

Aalto Theate
Aalto Theate

Un museo:

Aalto museum
Aalto museum

Otro museo:

Aalto museum
Aalto museum

Y ya, para colmo y para terminar, una iglesia de Mies van der Rohe:

Capilla Memorial Robert F. Carr de St. Salvador, Mies van der Rohe
Capilla Memorial Robert F. Carr de St. Salvador, Mies van der Rohe

Y una iglesia de Alvar Aalto:

Iglesia de la Riola, AlvarAalto
Iglesia de la Riola, AlvarAalto

En una primera lectura parecería que también Dios está más a gusto en las iglesias de Aalto.

Bueno, y aparte de lo que contó Oíza -o, mejor, a colación de lo dicho por Oíza- yo concluiría que Alvar Aalto es uno de los arquitectos más agradables de la historia, uno de los primeros (por no decir el primero) de la segunda fila.

Pero el insufrible Mies van der Rohe es de la primera fila. ¿Por qué? No lo sé. Se salta la funcionalidad a la torera, se obsesiona con las formas más simplonas, e insiste e insiste, y nunca está satisfecho con la extremada pureza que consigue. Mies solo hace iglesias.

Antes he mentido: En las iglesias de Aalto está Dios porque quiere estar con los hombres, y sabe que en ellas los hombres están a gusto. Sin embargo, en los edificios de Mies van der Rohe (y todos son iglesias) vive Dios, y a ellos se asoman los hombres, un poco asustados, un poco temerosos de la visión divina, un poco ansiosos por verle. Porque saben (porque sabemos) que está ahí.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · enero 2012
Autor del blog arquitectamoslocos?[:gl]

Aquel día habló de Alvar Aalto como opuesto a Mies van der Rohe.

«Este texto tiene el honor de haber sido calificado por una tuitera como «el peor artículo de arquitectura de toda la historia», lo cual tiene un innegable mérito».

Estoy nostálgico con mis años de escuela y con las charlas de Oíza. Voy a tomar otra vez la máquina del tiempo para evocar otra charla suya. Entre el cuatro de noviembre de 1982 y el nueve de enero de 1983 (esta vez lo sé con exactitud porque conservo el catálogo) hubo una estupenda exposición de Alvar Aalto en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid (que estaba justo al lado de la Escuela de Arquitectura).

Como la teníamos al lado (y la entrada era gratuita para nosotros) la vimos un montón de veces.

Uno de aquellos días (no sé si cerca de la inauguración o de la clausura) Sáenz de Oíza dio una conferencia. Habló como siempre, apasionadamente, poniéndose las gafas ya sobre la frente ya en los ojos, gesticulando y alzando la voz. Si tantas veces nos preguntábamos para qué narices estábamos estudiando esa estúpida carrera (álgebra, ampliación de física, legal…) Oíza nos volvía a poner las pilas siempre.

Aquel día habló de Alvar Aalto como opuesto a Mies van der Rohe.

Opuesto en el término del que acabamos hablando aquí un día sí y otro también: en la funcionalidad.

Para Oíza, Mies era un artista de la forma. Un hombre que había encontrado la forma perfecta y que aún la perfeccionaba y depuraba a cada paso.

Le podían encargar una universidad, y la hacía (paralelepípedo de vidrio y acero).

Así se ve por fuera:

Crown Hall, Mies van der Rohe
Crown Hall, Mies van der Rohe

Y así por dentro:

Crown Hall, Mies van der Rohe
Crown Hall, Mies van der Rohe

También podía proyectar un gran teatro (paralelepípedo de vidrio y acero).

Así sería por fuera:

Mies mannheim

No se construyó, pero podemos imaginarnos como sería por dentro:

Mies mannheim
Mies mannheim

Otra imagen: Un collage de un proyecto de Concert Hall:

mies-collage

Y también proyectaba un museo (paralelepípedo de vidrio y acero).

Vista exterior:

National Galery
National Galery

Y vista interior:

National Galery
National Galery

Como veis, todo es parecido, y da igual que sea un auditorio, un museo, una universidad… o una vivienda. La forma es exquisita, la tensión dramática del silencio expresivo es inefable, la sensibilidad es sublime. Pero son siempre cajas de vidrio. En ellas se puede alojar un hospital o un cine. Con esfuerzo. Con mucho esfuerzo.

Decía Oíza que Mies van der Rohe hacía auditorios antiacústicos. Con micrófonos, altavoces, etc, y con todos los avances tecnológicos, se podía conseguir que sonaran. Pero esa tecnología iba a la contra de la arquitectura, porque esa arquitectura iba en contra de la función, a contrapelo.

Decía que Mies van der Rohe hacía coches con ruedas cuadradas, o sin ruedas. Luego les ponía cohetes en el culo, que les hacían arrastrarse, que los llevaban hacia adelante aun a pesar suyo. Cohetes que hacían moverse a aquellos coches inmóviles y casi inamovibles.

Me quedé con esa idea: Mies hacía los más sublimes coches de ruedas cuadradas.

Sin embargo, Alvar Aalto hacía coches de ruedas redondas. Un coche se quiere mover. Cuando se aparca hay que echar el freno de mano, meter la primera o la marcha atrás para bloquearlo. Incluso orientar las ruedas delanteras hacia el bordillo de la acera, por si acaso, para que no salga corriendo. Porque el coche se va, se quiere ir, quiere rodar.

Si a los auditorios de Mies hay que llenarlos de micrófonos, de altavoces, de falsos techos, etc, para que suenen, los de Aalto suenan solos.

Las formas de los edificios de Alvar Aalto quieren funcionar.

Una universidad:

Universidad de Aalto Otaniemi
Universidad de Aalto Otaniemi

Un teatro:

Aalto Theate
Aalto Theate

Un museo:

Aalto museum
Aalto museum

Otro museo:

Aalto museum
Aalto museum

Y ya, para colmo y para terminar, una iglesia de Mies van der Rohe:

Capilla Memorial Robert F. Carr de St. Salvador, Mies van der Rohe
Capilla Memorial Robert F. Carr de St. Salvador, Mies van der Rohe

Y una iglesia de Alvar Aalto:

Iglesia de la Riola, AlvarAalto
Iglesia de la Riola, AlvarAalto

En una primera lectura parecería que también Dios está más a gusto en las iglesias de Aalto.

Bueno, y aparte de lo que contó Oíza -o, mejor, a colación de lo dicho por Oíza- yo concluiría que Alvar Aalto es uno de los arquitectos más agradables de la historia, uno de los primeros (por no decir el primero) de la segunda fila.

Pero el insufrible Mies van der Rohe es de la primera fila. ¿Por qué? No lo sé. Se salta la funcionalidad a la torera, se obsesiona con las formas más simplonas, e insiste e insiste, y nunca está satisfecho con la extremada pureza que consigue. Mies solo hace iglesias.

Antes he mentido: En las iglesias de Aalto está Dios porque quiere estar con los hombres, y sabe que en ellas los hombres están a gusto. Sin embargo, en los edificios de Mies van der Rohe (y todos son iglesias) vive Dios, y a ellos se asoman los hombres, un poco asustados, un poco temerosos de la visión divina, un poco ansiosos por verle. Porque saben (porque sabemos) que está ahí.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · enero 2012
Autor del blog arquitectamoslocos?[:en]

«This text has the honor of having being qualified by a tuitera as «the worst article of architecture of the whole history», which has an undeniable merit».

I am nostalgic with my years of school and with Oíza‘s chats. I am going to take again the machine of the time to evoke another his chat. Between November, four, 1982 and January, nine, 1983 (this time I know it with accuracy because I preserve the catalogue) there was Alvar Aalto‘s marvellous exhibition in the Museum of Contemporary Art of Madrid (that was just next to the School of Architecture).

Since we had it to the side (and the entry was free for us) we her saw a heap of times.

One of those days (I do not know if near the inauguration or the closing) Sáenz de Oíza gave a conference. He spoke like always, passionatly, putting on the glasses already on the forehead already in the eyes, gesturing and lifting the voice. If so often we were wondering for what noses we were studying this stupid career (algebra, extension of physics, legal …) Oíza was returning to putting the batteries always.

Aquel día habló de Alvar Aalto como opuesto a Mies van der Rohe.

Opuesto en el término del que acabamos hablando aquí un día sí y otro también: en la funcionalidad.

Para Oíza, Mies era un artista de la forma. Un hombre que había encontrado la forma perfecta y que aún la perfeccionaba y depuraba a cada paso.

Le podían encargar una universidad, y la hacía (paralelepípedo de vidrio y acero).

Así se ve por fuera:

Crown Hall, Mies van der Rohe
Crown Hall, Mies van der Rohe

Y así por dentro:

Crown Hall, Mies van der Rohe
Crown Hall, Mies van der Rohe

También podía proyectar un gran teatro (paralelepípedo de vidrio y acero).

Así sería por fuera:

Mies mannheim

No se construyó, pero podemos imaginarnos como sería por dentro:

Mies mannheim
Mies mannheim

Otra imagen: Un collage de un proyecto de Concert Hall:

mies-collage

Y también proyectaba un museo (paralelepípedo de vidrio y acero).

Vista exterior:

National Galery
National Galery

Y vista interior:

National Galery
National Galery

Como veis, todo es parecido, y da igual que sea un auditorio, un museo, una universidad… o una vivienda. La forma es exquisita, la tensión dramática del silencio expresivo es inefable, la sensibilidad es sublime. Pero son siempre cajas de vidrio. En ellas se puede alojar un hospital o un cine. Con esfuerzo. Con mucho esfuerzo.

Decía Oíza que Mies van der Rohe hacía auditorios antiacústicos. Con micrófonos, altavoces, etc, y con todos los avances tecnológicos, se podía conseguir que sonaran. Pero esa tecnología iba a la contra de la arquitectura, porque esa arquitectura iba en contra de la función, a contrapelo.

Decía que Mies van der Rohe hacía coches con ruedas cuadradas, o sin ruedas. Luego les ponía cohetes en el culo, que les hacían arrastrarse, que los llevaban hacia adelante aun a pesar suyo. Cohetes que hacían moverse a aquellos coches inmóviles y casi inamovibles.

Me quedé con esa idea: Mies hacía los más sublimes coches de ruedas cuadradas.

Sin embargo, Alvar Aalto hacía coches de ruedas redondas. Un coche se quiere mover. Cuando se aparca hay que echar el freno de mano, meter la primera o la marcha atrás para bloquearlo. Incluso orientar las ruedas delanteras hacia el bordillo de la acera, por si acaso, para que no salga corriendo. Porque el coche se va, se quiere ir, quiere rodar.

Si a los auditorios de Mies hay que llenarlos de micrófonos, de altavoces, de falsos techos, etc, para que suenen, los de Aalto suenan solos.

Las formas de los edificios de Alvar Aalto quieren funcionar.

Una universidad:

Universidad de Aalto Otaniemi
Universidad de Aalto Otaniemi

Un teatro:

Aalto Theate
Aalto Theate

Un museo:

Aalto museum
Aalto museum

Otro museo:

Aalto museum
Aalto museum

Y ya, para colmo y para terminar, una iglesia de Mies van der Rohe:

Capilla Memorial Robert F. Carr de St. Salvador, Mies van der Rohe
Capilla Memorial Robert F. Carr de St. Salvador, Mies van der Rohe

Y una iglesia de Alvar Aalto:

Iglesia de la Riola, AlvarAalto
Iglesia de la Riola, AlvarAalto

En una primera lectura parecería que también Dios está más a gusto en las iglesias de Aalto.

Bueno, y aparte de lo que contó Oíza -o, mejor, a colación de lo dicho por Oíza- yo concluiría que Alvar Aalto es uno de los arquitectos más agradables de la historia, uno de los primeros (por no decir el primero) de la segunda fila.

Pero el insufrible Mies van der Rohe es de la primera fila. ¿Por qué? No lo sé. Se salta la funcionalidad a la torera, se obsesiona con las formas más simplonas, e insiste e insiste, y nunca está satisfecho con la extremada pureza que consigue. Mies solo hace iglesias.

Antes he mentido: En las iglesias de Aalto está Dios porque quiere estar con los hombres, y sabe que en ellas los hombres están a gusto. Sin embargo, en los edificios de Mies van der Rohe (y todos son iglesias) vive Dios, y a ellos se asoman los hombres, un poco asustados, un poco temerosos de la visión divina, un poco ansiosos por verle. Porque saben (porque sabemos) que está ahí.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · enero 2012
Autor del blog arquitectamoslocos?[:]

José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
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