
Una característica del trabajo de Le Corbusier es la identidad unívoca que presenta su obra. Aún a pesar de los permanentes cambios de dirección de su relato, siempre es posible reconocer el trazo que hace de sus diseños el sostén de un acontecimiento único.
En este proceso, una de las evoluciones más significativas se produjo en momentos incipientes de su carrera, en el diseño de las dos casas en el barrio de Auteuil. Esta obra expresa un desarrollo arquitectónico evolutivo, el más significativo de sus primeros años. El proyecto exhibe la misma depuración de lenguaje expresado en sus primitivos trabajos puristas, pero su contextura muta a relaciones muchas más complejas, inducidas por operaciones de diseño que serán aplicadas de manera sistemática o aleatoria en trabajos posteriores.
La idea de trascender el cubismo en una matriz tridimensional que exprese la estética maquinista, en la Maison La Roche resulta acrecentada por la capacidad de articular nuevas resoluciones volumétricas. Estas articulaciones espaciales que nutren la cualidad de su arquitectura, se conciben bajo un patrón de reflexiones teóricas que resultan de sus propias indagaciones, imbuidas de influencias históricas y contemporáneas.

El método aplicado a la resolución funcional se revela como una de estas operaciones. Le Corbusier agrupa el programa con una lógica orgánica, donde cada local adquiere su forma y se agrupa con el correspondiente necesario, para alcanzar un proceso de funcionalidad lógico. Los ambientes tienen libertad para trascender la geometría de la casa, produciendo salientes en la línea de fachada que son ordenados por un trazado regulador.
En la casa La Roche, la sucesión vincular de espacios se construye bajo el concepto de promenade, una estrategia de recorrido que permite revelar las diferentes cualidades espaciales de la casa. Este paseo se inicia en el vestíbulo de acceso donde descubre relaciones funcionales novedosas, circulaciones que cruzan el espacio y balcones que asoman en diferentes niveles. Continúa en ascenso sobre la rampa de la sala de pinturas, que reproduce la curvatura del muro curvo mientras concede imágenes cambiantes dominadas por la luz que ingresa desde la ventana superior. El paseo culmina en la terraza jardín, para alcanzar vistas hacia la ciudad.
En octubre de 1923, momentos en que avanzaba en el diseño de las dos viviendas, Le Corbusier visita la galería L’Effort Moderne donde se realiza una exposición de trabajos del grupo De Stijl. El descubrimiento de las maquetas de Van Doesburg y Van Eesteren le produjo un influjo decisivo que se trasladó al proyecto. Modificó los pequeños vanos de ventana que había proyectado en aberturas continuas, convirtiendo la envolvente en una disposición de planos opacos y transparentes. Pone en competencia muros llenos y aberturas, haciendo colisionar los paños vidriados en las aristas de los muros o cielorrasos, para producir un efecto de ruptura visual del ángulo.

Esta concertación de entidades reconocibles se acentúa en los ensayos de policromía.
“Le Corbusier experimenta el uso de las “reacciones específicas del color” para favorecer la lectura esperada sobre determinadas partes de un edificio”.
Ejercicios tonales organizados para crear tensión entre elementos en un mismo espacio, ocultar las propiedades estéticas de los materiales debajo del color y precisar las características de la forma arquitectónica.
La tensión entre opuestos es otra de las experimentaciones que consuma Le Corbusier en esta obra, un ejercicio asentado en la relación entre los elementos de la arquitectura y la naturaleza, que explora la oposición de texturas y colores para potenciar ambas entidades. El proyecto no sólo mantuvo los árboles existentes en el terreno, además enfrento la puerta de acceso a la casa La Roche a uno de ellos, haciendo que trascienda el momento de paso entre la calle y la casa. Este árbol fue quitado en años posteriores y reemplazado por otro que se colocó levemente desplazado del acceso, eludiendo los atributos propuestos por el diseño.
El conjunto de operaciones ordenadas por le Corbusier en la Maison La Roche, señala un hito evolutivo en su obra, que desgarra el lenguaje que caracterizó durante siglos la arquitectura doméstica para concretar una composición perspicaz y plena de atributos espaciales.

Ese mismo año, Le Corbusier señalaba que la arquitectura es plástica, tiene unidad de intención y sentido de las relaciones, pero además tiene que establecer relaciones conmovedoras. Las cualidades expresadas en esta obra construyen el sustento de sus palabras.
Marcelo Gardinetti. Arquitecto
La Plata, Argentina. Enero 2016

A characteristic of the work of Le Corbusier is the univocal identity that presents his work. Still in spite of the permanent way changes of his statement, always it is possible to recognize the outline that does of his designs the support of the only event.
In this process, one of the most significant evolutions took place in incipient moments of his career, in the design of both houses in Auteuil’s neighborhood. This work expresses the architectural evolutionary, most significant development of his first years. The project exhibits the same purification of language expressed in his primitive purist works, but his contextura mutates to more complex great relations induced by operations of design that will be applied in a systematic or random way in later works.
The idea of coming out the cubism in a three-dimensional counterfoil that expresses the technical aesthetics, in the Maison La Roche turns out to be increased by the aptitude to articulate new volumetric resolutions. These spatial joints that nourish the quality of his architecture, conceive under a boss of theoretical reflections that they ensue from his own investigations imbued with historical and contemporary influences.

The method applied to the functional resolution is revealed as one of these operations. Le Corbusier groups the program with an organic logic, where every place acquires his form and is grouped by the necessary correspondent, to reach a logical process of functionality. The environments have freedom to come out the geometry of the house, producing projections in the line of front that they are arranged by a regulatory tracing.
In the house La Roche, the succession to link of spaces is constructed under the concept of promenade, a strategy of tour that allows to reveal the different spatial qualities of the house. This walk begins in the foyer of access where it discovers functional new relations, traffics that cross the space and balconies that begin to show in different levels. It continues in ascent on the ramp of the room of paintings, which reproduces the curvature of the curved wall while it grants changeable images dominated by the light that enters from the top window. The walk culminates in the terrace garden, to reach conference towards the city.
In October, 1923, moments in which it was advancing in the design of both housings, Le Corbusier visits the gallery L’Effort Moderne where there is realized an exhibition of works of the group De Stijl. The discovery of the models of Van Doesburg and Van Eesteren produced to him a decisive influence that moved to the project. It modified the small vain ones of window that it had projected in constant openings, turning the surrounding one into a disposition of opaque and transparent planes. It puts in competition full walls and openings, making clash the cloths glazed in the edges of the walls or ceilings, to produce an effect of visual break of the angle.

This conciliation of recognizable entities accents in the tests of polychromy.
“Le Corbusier experiences the use of the “specific reactions of the color” to favor the reading waited on certain parts of a building”.
Tonal exercises organized to create tension between elements in the same space, to conceal the aesthetic properties of the materials under the color and to need the characteristics of the architectural form.
The tension between objected is different of the experimentations that Le Corbusier consumes in this work, an exercise seated in the relation between the elements of the architecture and the nature, which explores the opposition of textures and colors to promote both entities. The project not only supported the existing trees in the area, in addition I face the door of access to the house The Roche to one of them, doing that comes out the moment of step between the street and the house. This tree was removed in the years later and replaced by other one that was placed slightly displaced of the access, eluding the attributes proposed by the design.
The set of operations arranged by Le Corbusier in the Maison La Roche, it indicates an evolutionary milestone in his work, which crushes the language that characterized for centuries the domestic architecture to make concrete a perspicacious and full composition of spatial attributes.

The same year, Le Corbusier was indicating that the architecture is plastic, it has unit of intention and sense of the relations, but in addition it has to establish touching relations. The qualities expressed in this work construct the sustenance of his words.
Marcelo Gardinetti. Architect
La Plata, Argentina. January 2016

Unha característica do traballo de Le Corbusier é a identidade unívoca que presenta a súa obra. Aínda a pesar dos permanentes cambios de dirección do seu relato, sempre é posible recoñecer o trazo que fai dos seus deseños o sostén dun acontecemento único.
Neste proceso, unha das evolucións máis significativas produciuse en momentos incipientes da súa carreira, no deseño das dúas casas no barrio de Auteuil. Esta obra expresa un desenvolvemento arquitectónico evolutivo, o máis significativo dos seus primeiros anos. O proxecto exhibe a mesma depuración de linguaxe expresada nos seus primitivos traballos puristas, pero o seu contextura muta a relacións moitas máis complexas, inducidas por operacións de deseño que serán aplicadas de maneira sistemática ou aleatoria en traballos posteriores.
A idea de transcender o cubismo nunha matriz tridimensional que exprese a estética maquinista, na Maison A Roche resulta acrecentada pola capacidade de articular novas resolucións volumétricas. Estas articulacións espaciais que nutren a calidade da súa arquitectura, concíbense baixo un patrón de reflexións teóricas que resultan das súas propias indagacións, imbuídas de influencias históricas e contemporáneas.

O método aplicado á resolución funcional revélase como unha destas operacións. Le Corbusier agrupa o programa cunha lóxica orgánica, onde cada local adquire a súa forma e agrúpase co correspondente necesario, para alcanzar un proceso de funcionalidade lóxico. Os ambientes teñen liberdade para transcender a xeometría da casa, producindo saíntes na liña de fachada que son ordenados por un trazado regulador.
Na casa A Roche, a sucesión vincular de espazos constrúese baixo o concepto de promenade, unha estratexia de percorrido que permite revelar as diferentes calidades espaciais da casa. Este paseo iníciase no vestíbulo de acceso onde descobre relacións funcionais novas, circulacións que cruzan o espazo e balcóns que asoman en diferentes niveis. Continúa en ascenso sobre a rampla da sala de pinturas, que reproduce a curvatura do muro curvo mentres concede imaxes cambiantes dominadas pola luz que ingresa desde a xanela superior. O paseo culmina na terraza xardín, para alcanzar vistas cara á cidade.
En outubro de 1923, momentos en que avanzaba no deseño das dúas vivendas, Le Corbusier visita a galería L´Effort Moderne onde se realiza unha exposición de traballos do grupo De Stijl. O descubrimento das maquetas de Van Doesburg e Van Eesteren produciulle un influxo decisivo que se trasladou ao proxecto. Modificou os pequenos vans de xanela que proxectara en aberturas continuas, convertendo a envolvente nunha disposición de planos opacos e transparentes. Pon en competencia muros cheos e aberturas, facendo chocar os panos vidriados nas arestas dos muros ou cielorrasos, para producir un efecto de ruptura visual do ángulo.

Esta concertación de entidades reconocibles acentúase nos ensaios de policromía.
“Le Corbusier experimenta o uso das “reaccións específicas da cor” para favorecer a lectura esperada sobre determinadas partes dun edificio”.
Exercicios tonales organizados para crear tensión entre elementos nun mesmo espazo, ocultar as propiedades estéticas dos materiais debaixo da cor e precisar as características da forma arquitectónica.
A tensión entre opostos é outra das experimentacións que consuma Le Corbusier nesta obra, un exercicio asentado na relación entre os elementos da arquitectura e a natureza, que explora a oposición de texturas e cores para potenciar ambas as entidades. O proxecto non só mantivo as árbores existentes no terreo, ademais enfronto a porta de acceso á casa A Roche a un deles, facendo que transcenda o momento de paso entre a rúa e a casa. Esta árbore foi quitado en anos posteriores e substituído por outro que se colocou levemente desprazado do acceso, eludindo os atributos propostos polo deseño.
O conxunto de operacións ordenadas por Le Corbusier na Maison A Roche, sinala un fito evolutivo na súa obra, que desgarra a linguaxe que caracterizou durante séculos a arquitectura doméstica para concretar unha composición perspicaz e plena de atributos espaciais.

Ese mesmo ano, Le Corbusier sinalaba que a arquitectura é plástica, ten unidade de intención e sentido das relacións, pero ademais ten que establecer relacións conmovedoras. As calidades expresadas nesta obra constrúen o sustento das súas palabras.
Marcelo Gardinetti. Arquitecto
La Plata, Argentina. Xaneiro 2016




