
En el último capítulo del libro 18 años con el arquitecto Louis I. Kahn, el ingeniero August Komendant recuerda los años en los que que ambos coincidieron como profesores en la Universidad de Pennsylvania. Allí, Kahn planteaba los proyectos de curso del siguiente modo:
«No había programa, tan sólo se daban algunos datos referidos a las necesidades y un plazo de entrega. Los estudiantes tenían mano libre para elaborar sus propios programas y establecerse un calendario».
«Su crecimiento y calidad, es la medida de la ciudad, y se hará sentir en el funcionamiento, las actitudes y la moral. Hoy en día, los intereses y los deseos de los profesionales se han extendido y diversificado en gran medida, pero no hay ningún lugar en donde los profesionales de los distintos campos se puedan reunir y hacer públicas sus opiniones».
Komendant insiste en la relevancia que debería tener la universidad dentro de la sociedad y defiende dos aspectos fundamentales en cualquier actividad profesional, y especialmente en la enseñanza: el conocimiento y la inspiración.
«El conocimiento es la suma de verdades o hechos acumulados y sistematizados en el curso del tiempo; la inspiración engendra el pensamiento, el sentimiento y el espíritu, y guía o controla la acción. […] En una universidad, una institución para el aprendizaje superior, el conocimiento tiene un significado más amplio; incluye, además del conocimiento fáctico, la comprensión de lo que significan las verdades y los hechos. Se debe enseñar y preparar al estudiante para que piense por sí mismo».
Al ingeniero le llamaba la atención la dedicación que Kahn otorgaba a la universidad, a pesar de lo apurada que era su situación económica y de la presión de los plazos que tenía en su estudio profesional. Kahn siempre estaba alegre y animado en sus clases. Y cuando Komendant le preguntaba cómo era capaz de conseguirlo, le respondía:
«Cuando estoy con mis alumnos y les enseño arquitectura, soy feliz y me olvido de todo lo demás».
antonio s. río vázquez . arquitecto
a coruña. febrero 2011

In the last chapter of the book «18 years with the architect Louis I. Kahn«, the engineer August Komendant remembers the years in which that both coincided like professors in the University of Pennsylvania. There, Kahn posed the projects of course of the following way:
«There was not program, so only gave some data referred to the needs and a term of delivery. The students had free hand to elaborate his own programs and establish a calendar».
«Su crecimiento y calidad, es la medida de la ciudad, y se hará sentir funcionamiento en el-, las actitudes y la moralidad. Hoy en día, los intereses y los deseos de los profesionales se han extendido y diversificado en gran medida, pero ningún heno ningún lugar en donde los profesionales de los distintos campos se puedan reunir y hacer públicas sus opiniones».
Komendant insists on the relevancy that should have the university inside the company and defends two fundamental aspects in any professional activity, and specially in the education: the knowledge and the inspiration.
«The knowledge is the sum of truths or facts accumulated and systematized in the course of the time; the inspiration generates the thought, the feeling and the spirit, and guide or controls the action. […] In a university, an institution for the top learning, the knowledge has a more wide meaning; it includes, besides the knowledge fáctico, the comprehension of what the truths and the facts mean. It is necessary to to teach and prepare the student in order that he thinks for yes same».
It was calling the engineer the attention the dedication that Kahn was granting to the university, in spite of it purified that was his economic situation and of the pressure of the period that had in his professional study. Kahn always was happy and encouraged in his classes. And when Komendant was asking him how it was capable of obtaining it, it was answering him:
«When I am with my pupils and teach architecture to them, I am happy and forget everything else».
antonio s. río vázquez . architect
a coruña. february 2011

No último capítulo do libro «18 anos coo arquitecto Louis I. Kahn», o enxeñeiro August Komendant lembra os anos nos que que ambos coincidiron como profesores na Universidade de Pennsylvania. Alí, Kahn expuña os proxectos de curso do seguinte modo:
«Non había programa, tan só dábanse algúns datos referidos ás necesidades e un prazo de entrega. Os estudantes tiñan man libre para elaborar os seus propios programas e establecerse un calendario».
«O seu crecemento e calidade, é a medida da cidade, e farase sentir no funcionamento, as actitudes e a moral. Hoxe en día, os intereses e os desexos dos profesionais estendéronse e diversificaron en boa medida, pero non hai ningún lugar onde os profesionais dos distintos campos se poidan reunir e facer públicas as súas opinións».
Komendant insiste na relevancia que debería ter a universidade dentro da sociedade e defende dous aspectos fundamentais en calquera actividade profesional, e especialmente no ensino: o coñecemento e a inspiración.
«O coñecemento é a suma de verdades ou feitos acumulados e sistematizados no curso do tempo; a inspiración xera o pensamento, o sentimento e o espírito, e guía ou controla a acción. […] Nunha universidade, unha institución para a aprendizaxe superior, o coñecemento ten un significado máis amplo; inclúe, ademais do coñecemento fáctico, a comprensión do que significan as verdades e os feitos. Débese ensinar e preparar o estudante para que pense por si mesmo».
Ao enxeñeiro chamáballe a atención a dedicación que Kahn outorgaba á universidade, a pesar do apurada que era a súa situación económica e da presión dos prazos que tiña no seu estudo profesional. Kahn sempre estaba alegre e animado nas súas clases. E cando Komendant lle preguntaba como era capaz de conseguilo, respondíalle:
«Cando estou cos meus alumnos e lles ensino arquitectura, son feliz e esquéceseme todo o demais».
antonio s. río vázquez . arquitecto
a coruña. febreiro 2011




