IniciofaroJacobs versus Le Corbusier | Miquel Lacasta Codorniu

Jacobs versus Le Corbusier | Miquel Lacasta Codorniu

[:es]

Jacobs versus Le Corbusier
Jacobs versus Le Corbusier

La ciudad ya no puede ser un lugar pensado desde las reglas, sino un espacio vivido desde los principios.

Ya han pasado muchos años desde que se ha podido constatar el fracaso de planificar las ciudades a medio y largo plazo. Quizás este sistema fuera pertinente a principios del siglo XIX donde todavía se podía planificar atendiendo a curvas de crecimientos predecibles y comportamientos sociales estables. Hoy a principios del siglo XXI está ya claro que crear regulaciones es tan absurdo como pensar que lo que hoy es válido, lo será también pasado mañana. La ciudad depende en mayor medida del comportamiento y el uso del entramado urbano, que de la constitución física específica de cada calle, cada acera, cada edificio. Naturalmente hay secciones de calle que restringen un comportamiento “urbano” o malbaratan una lógica de lo “común” y en cambio otros dispositivos urbanos favorecen el desarrollo de la identidad (tanto individual como compartida) o ayudan al florecimiento de acontecimientos urbanos que establecen vínculos emocionales con sus habitantes y ente sus habitantes.

El manejo de conceptos en la ciencia como los de inestabilidad, la sensibilidad a las condiciones iniciales, las bifurcaciones, las fluctuaciones, las turbulencias, los sistemas alejados del equilibrio, la auto-organización, etc., pueden ayudar a manejar igualmente un nuevo cuerpo teórico para pensar la ciudad, más ligada al territorio y el paisaje, que al clásico urbanismo. Al igual que lo ocurrido en la arquitectura, la ciencia se ha abierto a toda una compleja red de principios, teorías y estructuras mentales nuevas que permiten avanzar e innovar en un nuevo territorio mental. Desde los años 60 las disciplinas que fluctúan alrededor de las llamadas ciencias de la complejidad han emprendido un fascinante camino, no exento de riesgos y tropiezos, hacia una comprensión profunda de la naturaleza.

Quizás va siendo hora que estos nuevos enfoques lleguen de verdad a las prácticas proyectuales urbanas y dejemos de actuar como dispensadores de programas, edificabilidades y zonificaciones en forma de cajas de zapatos y empecemos a reflexionar sobre la esencia de aquello que significa el “hecho urbano”, colocando al ser humano en el centro del interés de la reflexión.

De hecho ya existen poderosos antecedentes al respecto.

En los años 60 Jane Jacobs acomete en su libro The Death and Life of Great American Cities1, un análisis profundo de la ciudad como un todo de interrelaciones entre los habitantes y los espacios físicos e intangibles que la conforman. La ciudad es el resultado de la vida pública cotidiana, un producto de lo doméstico urbano, llamado a sustentar la vida en común de sus ciudadanos y por consiguiente no debe ser ordenada de acuerdo a principios urbanísticos rígidos, pues la naturaleza esencial de lo urbano se comporta como un sistema adaptativo que obedece a un orden complejo y muy particular.

Para Jacobs la ciudad constituye un abanico amplísimo de posibilidades de elección, sobre todo teniendo en cuenta la diversidad que en ella debe converger, y por lo tanto debe de comportarse como un sistema abierto capaz de ofrecer respuestas diferentes ante condicionantes cambiantes. La autora es una convencida del modo de vida urbano, basado en una mezcla de usos y formas, capaz de construir un sustrato de enorme riqueza cultural. La máxima expresión de lo urbano es la calle, entendida esta, como un recurso para el sustento de la vida colectiva.

La visión que tiene Jacobs de la calle es como un enredado ballet en el cual cada uno de sus bailarines y conjunto de danzas manifiestan claramente sus elementos distintivos, que milagrosamente dan vigor y densidad y especificidad a la realidad cotidiana. Este conjunto de movimientos componen un todo armónico y ordenado en un nivel de complejidad que hace que nunca estos movimientos se repitan a sí mismos en ningún lugar y por tanto no representan una serie de acciones predecibles, sino más bien un conjunto de improvisaciones reguladas por una lógica superior a la lógica individual, en muchos casos una auto-organización dicho los términos contemporáneos de las ciencias de la complejidad.

La visión de Jacobs se contrapone, como ella misma dice, al modelo actual de planeamiento. Pero ¿Cuál es ese modelo? ¿A quién ataca solamente empezar el libro? El ataque está directamente dirigido a los Decentrists2 según los llamó Catherine Bauer. Pero más allá de los planificadores locales, como así lo confiesa la propia Jacobs, el ataque va dirigido directamente al

“hombre con la idea más dramática  de cómo realizar correctamente  esta planificación anti-urbana y aplicarla a ciudadelas de ignominia”.3

Se está refiriendo a Le Corbusier y a la Ville Radieuse.

La Ville Radieuse según Jacobs es un sueño utópico basado en la disposición de rascacielos en un parque, contrariamente a la versión degradada de esta idea proclamada por los Decentrists, que disponían edificios bajos sobre un tapiz verde. La densidad que Le Corbusier pretendía en sus sueños -1.200 habitantes por acre4– se antoja totalmente brutal a ojos anglosajones, incluso para Jacobs que la califica de fantásticamente alta –en términos de fantasiosa que no de aprobación, evidentemente-.

Esto significa que esta ensoñación puede llegar a dejar libre el 95% del territorio en forma de parque, debido a que esta densidad se concentra en edificios muy altos. La utopía de Le Corbusier era una condición para lo que él llamaba la máxima libertad individual, aunque parecía una libertad para no hacer demasiadas otras cosas que liberarse de la responsabilidad ordinaria de cada individuo. En la Ville Radieuse irónicamente Jacobs afirma

«presumiblemente nadie va a tener que hacer de hermano mayor, nadie va a tener que batallar contra la planificación, nadie va a estar atado».

Los Decentrists todavía están huyendo despavoridos de la Ville Radieuse de Le Corbusier. Su reacción fue y todavía sigue siendo, según Jacobs, como si un grupo de profesores progresistas se encarara con un orfanato y sin embargo, irónicamente la Ville Radieuse proviene de la Ciudad Jardín. Le Corbusier aceptó la imagen fundamental de la Ciudad Jardín, superficial a fin de cuentas, y trabajó para hacerla práctica en condiciones de alta densidad. En realidad la Ville Radieuse y la Ciudad Jardín comparten las ideas popularizadas por los seguidores sectarios de los Decentrists, de la súper manzana, el vecindario proyectado, la planificación sin cambios  y el césped, césped, césped,  bajo la apariencia de la responsabilidad social y la funcionalidad de la planificación.

La ciudad soñada por Le Corbusier ha tenido un enorme impacto en nuestras ciudades y ha influido en proyectos que van desde la vivienda social hasta edificios de oficinas, asumiendo la superficialidad de los principios de la Ciudad Jardín y aplicándolos a la alta densidad. Pero a criterio de Jacobs, la Ville Radieuse  esconde también otras “maravillas”.  La ciudad soñada por Le Corbusier está absolutamente pensada para el automóvil como parte integral de su esquema. Ciertamente esta idea era excitante y totalmente nueva en la década de los 20 y los 30 dels siglo pasado y por eso está dispuesta a partir de grandes arterias rodadas, cortando el máximo número de cruces entre calles ya que según Le Corbusier “eran el enemigo del tráfico”5, planificó calles subterráneas para el tráfico pesado y de servicios y evidentemente tal y como lo hacía la Ciudad Jardín, eliminó las aceras.

Según Jacobs la Ville Radieuse era como un maravilloso juguete mecánico. Su concepción como trabajo arquitectónico tenía una deslumbrante claridad, simplicidad y armonía. Era realmente ordenada, muy visual, fácil de entender. Lo decía todo en un flash, como un buen anuncio. Esta visión y su impertinente simbolismo ha sido irresistible para planificadores, promotores, diseñadores e incluso para los alcaldes.

Arrastra a zonificadores progresistas, que escriben reglamentos para alentar a constructores sin proyecto el reflejar, aunque sólo sea un poco, el sueño. No tiene importancia cuan vulgar o desgraciado es el diseño, cuan lúgubre e inútil es el espacio abierto –referido a los parques-, cuan aburridas son las vistas, si es capaz de imitar el grito de Le Corbusier “mira lo que he hecho!”. Como si fuera la visualización de un gran ego, este tipo de proyectos explica por sí mismo el éxito de alguien.

“Pero en términos de cómo la ciudad funciona, al igual que la Ciudad Jardín, no explica más que mentiras”.6

Hoy en términos contemporáneos, la razón urbana ha caído del lado de Jacobs, si bien estoy convencido que Le Corbusier hubiera estado más de acuerdo con Jacobs, de lo que podamos imaginar.

Miquel Lacasta Codorniu. Doctor arquitecto
Barcelona, septiembre 2012

Notas
1 Jacobs, Jane, The Death and Life of Great American Cities, Modern Library Edition, Random House, 1993, (1961), Nueva York
2 Podemos traducir Decentrists como los descentralizadores según el apelativo que Catherine Bauer da a un grupo de planificadores urbanos extraordinariamente efectivos y dedicados compuesto por Lewis Mumford, Clarence Stein y en sus últimos tiempos Henry Wright. Estos adoptaron de manera entusiasta las ideas de la ciudad jardín del inglés Ebenezer Howard y del escocés Sir Patrick Geddes. Escuetamente la idea de base consistía en descentralizar las grandes ciudades, dispersando a los habitantes y las empresas en enormes tejidos urbanos basados en la imaginería de la ciudad jardín.
3 op. cit., JACOBS, p. 29
4 1200 habitantes por acre son 2970 habitantes por hectárea y 297.029 habitantes por kilómetro cuadrado. Para poder comparar, Barcelona tiene unos 15.000 habitantes por kilómetro cuadrado.
5 op. cit., JACOBS p. 31
6 op. cit., JACOBS p. 32

[:en]

Jacobs versus Le Corbusier

The city already cannot be a place thought from the rules, but a life space from the beginning.

To many years have happened since one could have stated the failure of planning the cities in the medium and long term. Probably this system was pertinent at the beginning of the 19th century where still it was possible to plan attending to curves of predictable growths and social stable behaviors. Today at the beginning of the 21st century it is already clear that to create regulations is so absurd as to think that what today is valid, it will be also the day after tomorrow. The city depends in major measure of the behavior and the use of the urban studding, that of the physical specific constitution of every street, every sidewalk, every building. Naturally there are sections of street that restrict a «urban» behavior or undersell a logic of the «common thing» and on the other hand other urban devices favor the development of the identity (both individual and shared) or they help to the bloom of urban events that his inhabitants establish emotional links with his inhabitants and entity.

The managing concept in the science as those of instability, the sensibility to the initial conditions, the bifurcations, the fluctuations, the turbulences, the systems removed from the balance, the self-organization, etc., they can help to handle equally a new theoretical body to think the city more tied to the territory and the landscape, that to the classic urbanism. As the happened in the architecture, the science has been opened for the whole complex network of beginning, theories and mental new structures that allow to advance and to innovate in a new mental territory. From the 60s the disciplines that fluctuate about the so called sciences of the complexity have started a fascinating way, I do not exempt of risks and stumbles, towards a deep comprehension of the nature.

Probably it is time that these new approaches come indeed to the practices proyectuales urban and let’s stop acting as dispensers of programs, edificabilidades and zoning in the shape of boxes of shoes and let’s start thinking about the essence of that one that means the “urban fact”, placing the human being in the center of the interest of the reflection.

In fact already powerful precedents exist in the matter.

In the 60s Jane Jacobs attacks in his book The Death and Life of Great American Cities1, a deep analysis of the city as everything of interrelationships between the inhabitants and the physical and intangible spaces that shape it. The city is the result of the public daily life, a product of the urban domestic thing, called to sustain the life jointly of his citizens and consequently it must not be ordered in agreement to urban development rigid beginning, since the essential nature of the urban thing behaves as an adaptative system that obeys a complex and very particular order.

For Jacobs the city constitutes the most ample range of possibilities of choice, especially having in it counts the diversity that on her must converge, and therefore it has to of behaving as an opened system capable of offering different answers before determining bankers. The authoress is convinced in the way of life urban, based on a mixture of uses and forms, capable of constructing a substratum of enormous cultural wealth. The maximum expression of the urban thing is the street, understood this one, as a resource for the sustenance of the collective life.

The vision that has Jacobs of the street is like a tangled ballet in which each of his dancers and set of dances demonstrate clearly his distinctive elements, which miraculously give vigor and density and specificity to the daily reality. This set of movements compose the quite harmonic one and arranged in a level of complexity that does that these movements never repeat themselves to yes same in any place and therefore they do not represent a series of predictable actions, but rather a set of improvisations regulated by a logic superior to the individual logic, in many cases a self-organization said the contemporary terms of the sciences of the complexity.

Jacobs’s vision is opposed, as she itself says, to the current model of planning. But which is this model? Whom does it attack only to begin the book? The assault is directly directed the Decentrists2 as them Catherine Bauer called. But beyond the local, as like that planners the own Jacobs confesses it, the assault is directed directly the » man by the idea more dramatic of how to realize correctly this anti-urban planning and .3 to apply it to citadels of ignominy » one is refiriendo to Him Corbusier and to the Ville Radieuse.

The Ville Radieuse according to Jacobs is a Utopian dream based on the disposition of skyscraper in a park, contrary to the version degraded of this idea proclaimed by the Decentrists, which low buildings were arranging on a green tapestry. The density that Le Corbusier was claiming in his dreams -1.200 inhabitants for acre4– takes a fancy totally brutally to Anglo-Saxon eyes, even for Jacobs that her qualifies of fantasticly high – in terms of prone to fantasizing that not of approval, evidently-.

This means that this dream can manage to make 95 % of the territory free in the shape of park, due to the fact that this density centers in very high buildings. The Utopia of Him Corbusier was a condition for what he was calling the maximum individual freedom, though it was looking like a freedom not to do too many other things that to be liberated of the ordinary responsibility of every individual. In the Ville Radieuse ironically Jacobs affirms presumably nobody is going to have to play the role of a major brother, nobody is going to have to battle against the planning, nobody is going to be tied.

The Decentrists still Le Corbusier is fleeing despavoridos of the Ville Radieuse. His reaction was and still it continues being, according to Jacobs, as if a group of progressive teachers was falling sick with an orphanage and nevertheless, ironically the Ville Radieuse comes from the City Garden. Le Corbusier accepted the fundamental image of the City Garden, superficially ultimately, and worked to make her practical in conditions of high density. Actually the Ville Radieuse and the City Garden share the ideas popularized by the sectarian followers of the Decentrists, of the super apple, the projected neighborhood, the planning without changes and the lawn, lawn, lawn, under the appearance of the social responsibility and the functionality of the planning.

The city dreamed for Corbusier has had an enormous impact in our cities and has influenced projects that go from the social housing up to office blocks, assuming the superficialness of the beginning of the City Garden and applying them to the high density. But to criterion of Jacobs, the Ville Radieuse hides also other “marvels”. The city dreamed Le Corbusier is absolutely thought for the car as integral part of his scheme. Certainly this idea was exciting and totally new in the decade of the 20 and the 30 dels last century and because of it it is arranged from big rolled arteries, cutting the maximum number of crossings between streets since as Le Corbusier “was the enemy of the traffic”5, it planned underground streets for the heavy traffic and of services and evidently as it the City was doing Garden, it eliminated the sidewalks.

According to Jacobs la Ville Radieuse it was like a wonderful mechanical toy. His conception like architectural work had a dazzling clarity, simplicity and harmony. It was really tidy, very visual, easy to deal. He was saying everything in a flash, as a good advertisement. This vision and his impertinent symbolism has been irresistible for planners, promoters, designers and even for the mayors.

 It drags to zonificadores progressives, who write regulations to encourage builders without project to reflect, though only it is a bit, the dream. It does not have importance cuan vulgar or wretch is the design, cuan lugubrious and useless it is the space opened – referred to the parks-, cuan bored they are the sights, if it is capable of imitating the shout of Le Corbusier “looks what I have done!”. As if it was the visualization of a great ego, this type of projects explains for yes the same success of someone. “But in terms of how the city works, as the City Garden, it does not explain any more than lies”.6

Today in contemporary terms, the urban reason has fallen down of Jacobs’s side, though I am sure that Him Corbusier had been more of agreement with Jacobs, of what we could imagine.

Miquel Lacasta Codorniu. Doctor architect

Barcelona, setember 2012

Notes

1 Jacobs, Jane, The Death and Life of Great American Cities, Modern Library Edition, Random House, 1993, (1961), Nueva York

2We can translate Decentrists as the decentralizing ones according to the appellative one that Catherine Bauer gives to a group of urban extraordinarily effective and dedicated planners composed by Lewis Mumford, Clarence Stein and in his last times Henry Wright. These adopted of way enthusiast the ideas of the city garden of the Englishman Ebenezer Howard and of the Scot Sir Patrick Geddes. Succinctly the base idea was consisting of decentralizing the big cities, dispersing to the inhabitants and the companies in enormous urban fabrics based on the imagery of the city garden.

3 op. cit., JACOBS, p. 29

4 1200 inhabitants for acrid sound 2970 inhabitants for hectare and 297.029 inhabitants for square kilometre. To be able to compare, Barcelona takes approximately 15.000 inhabitants as a square kilometre.

5 op. cit., JACOBS p. 31

6 op. cit., JACOBS p. 32

[:gl]

Jacobs versus Le Corbusier

A cidade xa non pode ser un lugar pensado dende as regras, senón un espazo vivido dende os principios.

Xa pasaron moitos anos dende que se puido constatar o fracaso de planificar as cidades a medio e longo prazo. Quizais este sistema fose pertinente a principios do século XIX onde aínda se podía planificar atendendo a curvas de crecementos predicibles e comportamentos sociais estables. Hoxe a principios do século XXI está xa claro que crear regulacións é tan absurdo como pensar que o que hoxe é válido, o será tamén pasadomañá. A cidade depende en maior medida do comportamento e o uso da armazón urbana, que da constitución física específica de cada rúa, cada beirarrúa, cada edificio. Naturalmente hai seccións de rúa que restrinxen un comportamento “urbano” ou malbaratan unha lóxica do “común” e en cambio outros dispositivos urbanos favorecen o desenvolvemento da identidade (tanto individual coma compartida) ou axudan ao florecemento de acontecementos urbanos que establecen vínculos emocionais cos seus habitantes e ente os seus habitantes.

O manexo de conceptos na ciencia como os de inestabilidade, a sensibilidade ás condicións iniciais, as bifurcacións, as flutuacións, as turbulencias, os sistemas afastados do equilibrio, a auto-organización, etc., poden axudar a manexar igualmente un novo corpo teórico para pensar a cidade, máis ligada ao territorio e a paisaxe, que ao clásico urbanismo. Ao igual que o acontecido na arquitectura, a ciencia abriuse a toda unha complexa rede de principios, teorías e estruturas mentais novas que permiten avanzar e innovar nun novo territorio mental. Dende os anos 60 as disciplinas que flutúan arredor das chamadas ciencias da complexidade emprenderon un fascinante camiño, non exento de riscos e tropezos, cara a unha comprensión profunda da natureza.

Quizais vai sendo hora que estes novos enfoques cheguen de verdade ás prácticas proyectuales urbanas e deixemos de actuar como dispensadores de programas, edificabilidades e zonificacións en forma de caixas de zapatos e empecemos a reflexionar sobre a esencia daquilo que significa o “feito urbano”, colocando o ser humano no centro do interese da reflexión.

De feito xa existen poderosos antecedentes ao respecto.

Nos anos 60 Jane Jacobs acomete no seu libro The Death and Life of Great American Cities1, unha análise profunda da cidade como un todo de interrelacións entre os habitantes e os espazos físicos e intanxibles que a conforman. A cidade é o resultado da vida pública cotiá, un produto do doméstico urbano, chamado a sustentar a vida en común dos seus cidadáns e por conseguinte non debe ser ordenada de acordo a principios urbanísticos ríxidos, pois a natureza esencial do urbano se comporta como un sistema adaptativo que obedece a unha orde complexa e moi particular.

Para Jacobs a cidade constitúe un abano amplísimo de posibilidades de elección, sobre todo tendo en conta a diversidade que nela debe converxer, e polo tanto debe de comportarse como un sistema aberto capaz de ofrecer respostas diferentes ante condicionantes cambiantes. A autora é unha convencida do modo de vida urbano, baseado nunha mestura de usos e formas, capaz de construír un substrato de enorme riqueza cultural. A máxima expresión do urbano é a rúa, entendida esta, como un recurso para o sustento da vida colectiva.

A visión que ten Jacobs da rúa é como un enredado ballet no cal cada un dos seus bailarins e conxunto de danzas manifestan claramente os seus elementos distintivos, que milagrosamente dan vigor e densidade e especificidade á realidade cotiá. Este conxunto de movementos compoñen un todo harmónico e ordenado nun nivel de complexidade que fai que nunca estes movementos se repitan mesmos en ningún lugar e polo tanto non representan unha serie de accións predicibles, senón máis ben un conxunto de improvisacións reguladas por unha lóxica superior á lóxica individual, en moitos casos unha auto-organización dito os termos contemporáneos das ciencias da complexidade.

A visión de Jacobs contraponse, como ela mesma di, o modelo actual de plan. Pero ¿Cal é ese modelo? ¿quen ataca soamente empezar o libro? O ataque está directamente dirixido aos Decentrists2 segundo os chamou Catherine Bauer. Pero máis alá dos planificadores locais, como así o confesa a propia Jacobs, o ataque vai dirixido directamente ao “home coa idea máis dramática de como realizar correctamente esta planificación anti-urbana e aplicala a cidadelas de ignominia”.3 Se está a referir a Le Corbusier e á Ville Radieuse.

A Ville Radieuse segundo Jacobs é un sono utópico baseado na disposición de rañaceos nun parque, contrariamente á versión degradada desta idea proclamada polos Decentrists, que dispoñían edificios baixos sobre un tapiz verde. A densidade que Le Corbusier pretendía nos seus sonos -1.200 habitantes por acre4– antóllase totalmente brutal a ollos anglosaxons, mesmo para Jacobs que a cualifica de fantasticamente alta -en termos de fantasiosa que non de aprobación, evidentemente-.

Isto significa que esta fantasía pode chegar a deixar libre o 95% do territorio en forma de parque, debido a que esta densidade se concentra en edificios moi altos. A utopía de Le Corbusier era unha condición para o que el chamaba a máxima liberdade individual, aínda que parecía unha liberdade para non facer demasiadas outras cousas que liberarse da responsabilidade ordinaria de cada individuo. Na Ville Radieuse ironicamente Jacobs afirma presumiblemente ninguén vai a ter que facer de irmán maior, ninguén vai ter que batallar contra a planificación, ninguén vai estar atado.

Os Decentrists aínda están a fuxir espavorecidos da Ville Radieuse de Le Corbusier. A súa reacción foi e aínda segue sendo, segundo Jacobs, coma se un grupo de profesores progresistas se encarase cun orfanato e non obstante, ironicamente a Ville Radieuse provén da Cidade Xardín. Le Corbusier aceptou a imaxe fundamental da Cidade Xardín, superficial a fin de contas, e traballou para facela práctica en condicións de alta densidade. En realidade a Ville Radieuse e a Cidade Xardín comparten as ideas popularizadas polos seguidores sectarios dos Decentrists, da super mazá, a veciñanza proxectada, a planificación sen cambios e o céspede, céspede, céspede, baixo a aparencia da responsabilidade social e a funcionalidade da planificación.

A cidade soñada por Le Corbusier tivo un enorme impacto nas nosas cidades e influíu en proxectos que van dende a vivenda social ata edificios de oficinas, asumindo a superficialidade dos principios da Cidade Xardín e aplicándoos á alta densidade. Pero a criterio de Jacobs, a Ville Radieuse esconde tamén outras “marabillas”. A cidade soñada por Le Corbusier está absolutamente pensada para o automóbil como parte integral do seu esquema. Certamente esta idea era excitante e totalmente nova na década dos 20 e os 30 dels século pasado e por iso está disposta a partir de grandes arterias rodadas, cortando o máximo número de cruces entre rúas xa que segundo Le Corbusier “eran o inimigo do tráfico”5, planificou rúas subterráneas para o tráfico pesado e de servizos e evidentemente tal e como o facía a Cidade Xardín, eliminou as beirarrúas.

Segundo Jacobs la Ville Radieuse era como un marabilloso xoguete mecánico. A súa concepción como traballo arquitectónico tiña unha cegadora claridade, simplicidade e harmonía. Era realmente ordenada, moi visual, doada de entender. Dicíao todo nun flash, como un bo anuncio. Esta visión e o seu impertinente simbolismo foi irresistible para planificadores, promotores, deseñadores e mesmo para os alcaldes.

Arrastra zonificadores progresistas, que escriben regulamentos para alentar construtores sen proxecto o reflectir, aínda que só sexa un pouco, o sono. Non ten importancia canto vulgar ou desgraciado é o deseño, canto lúgubre e inútil é o espazo aberto -referido aos parques-, canto aburridas son as vistas, se é capaz de imitar o berro de  Le Corbusier “¡mira o que fixen!”. Coma se fose a visualización dun grande ego, este tipo de proxectos explica por si mesmo o éxito de alguén. “Pero en termos de como a cidade funciona, ao igual que a Cidade Xardín, non explica máis que mentiras”.6

Hoxe en termos contemporáneos, a razón urbana caeu do lado de Jacobs, se ben estou convencido que Le Corbusier tivese estado máis de acordo con Jacobs, do que poidamos imaxinar.

Miquel Lacasta Codorniu. Doutor arquitecto

Barcelona, setembro 2012

Notas

1 Jacobs, Jane, The Death and Life of Great American Cities, Modern Library Edition, Random House, 1993, (1961), Nueva York

2 Podemos traducir Decentrists como os descentralizadores segundo o apelativo que Catherine Bauer dá a un grupo de planificadores urbanos extraordinariamente efectivos e dedicados composto por Lewis Mumford, Clarence Stein e nos seus últimos tempos Henry Wright. Estes adoptaron de xeito entusiasta as ideas da cidade xardín do inglés Ebenezer Howard e do escocés Sir Patrick Geddes. Concisamente a idea de base consistía en descentralizar as grandes cidades, dispersando os habitantes e as empresas en enormes tecidos urbanos baseados na imaxinaría da cidade xardín.

3 op. cit., JACOBS, p. 29

4 1200 habitantes por acre son 2970 habitantes por hectárea y 297.029 habitantes por kilómetro cuadrado. Para poder comparar, Barcelona tiene unos 15.000 habitantes por kilómetro cuadrado.

5 op. cit., JACOBS p. 31

6 op. cit., JACOBS p. 32

[:]

Miquel Lacasta Codorniu
Miquel Lacasta Codorniuhttps://axonometrica.wordpress.com/
Es cofundador en ARCHIKUBIK y también en @kubik - espacio multidisciplinario. Obtuvo un Ph.D. con honores (cum laude) en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya UIC y también fue galardonado con el premio especial Ph.D (UIC 2012), M.arch en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya, y se graduó como arquitecto en ETSAB Universitat Politècnica de Catalunya . Miquel es profesor asociado en ESARQ desde 1996. Anteriormente, fue profesor en Elisava y Escola LAI, y también en programas de postgrado en ETSAB y La Salle. Fue arquitecto en la oficina de Manuel Brullet desde 1989 desde 1995. Ha sido galardonado en "Taller Barcelona'96. El TGV, una oportunidad por estructurar la periferia ". Fue codirector del taller "Territorio Virtual, Límite Urbano" en ITSEM Guadalajara, México en 2000 y también codirector del taller "Ravalizar Barcelona" en ITSEM Guadalajara, México, y CCNY, Nueva York, EE. UU. En 2002, 2003 y 2004. Ganó el premio A + en 2010 por Sunion School en el Best Educational Building, The International Architecture Award 2008 en The Chicago Athenaeum por Colin's House y el primer premio en Corian Prize en 2006. Su obra ha sido expuesta en Barcelona , Madrid, Florencia, Cannes y en Le Pavillon de l'Arsenal en París. Varias publicaciones han sido reconocidas por su trabajo como Quaderns, ON, Arquitectura Plus, Piso, Arquitectura y Diseño, El País, ABC, La Vanguardia, Clarín, Sole 24 Ore, y otros. Recientemente realizó conferencias en ITSEM Guadalajara, México, Facolta di Architettura di l'Alghero, Italia, msa Münster School of Architecture, Münster Alemania, IBM Think Tank en París, Francia, y varias universidades y organizaciones en España. Recientemente fue galardonado con el ZAC RN5 en el concurso Vitry-sur-Seine, un Eco-distrito de 255 residencias sociales y privadas y una residencia de estudiantes en Ivry, y 32 apartamentos asistidos para personas mayores en Olesa de Montserrat.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS