[:es]
La arquitectura se debate constantemente entre dualidades. Intervenir en un lugar a través de la edificación es en la mayoría de las ocasiones una deliberación entre opciones opuestas, y buscar el equilibrio y coherencia de ello a través de relaciones espaciales, visuales, compositivas, y constructivas no es otra cosa que el primer paso del juego de la arquitectura.
Intervenir en un lugar con preexistencias históricas, o un entorno natural, o un casco urbano consolidado, requerirá siempre un posicionamiento, una decisión de estrategia presente que permita satisfacer necesidades vinculadas a un contexto, pero que al mismo tiempo se enfrente a situaciones cambiantes a lo largo de los años, solventándolas con autodeterminación, resiliencia y calidad.

Una sencilla construcción de 76 m2 de parcela en la Adsubia (Alicante) se convierte en el ejemplo perfecto para ilustrar este debate de la arquitectura: la Font de l’Art, de nomarq |estudi d’arquitectura.
El proyecto consiste en una edificación unifamiliar entre medianeras inicialmente, en una parcela trapezoidal en esquina del casco histórico del pequeño pueblo de la Adsubia, dominada por una orientación sur hacia la calle principal, y volcando al norte hacia un barranco y las vistas al resto del pueblo.
La parcela viene marcada por una identidad propia, ya que en el pasado albergó una almazara para la molienda del aceite, y tanto su carácter tipológico de «antiguo almacén» como sus vestigios constructivos perviven hoy en él: un muro de mampostería de piedra de proporciones mayúsculas acapara la imagen por el norte, y extendiéndose también al oeste, con continuidad en parcelas colindantes, cose el tejido consolidado, estrechamente vinculado aún a lo tradicional. La intervención en este muro significará no sólo la reconstrucción de la imagen urbana, sino una reactivación del gran valor sentimental de una construcción con tales implicaciones locales.
En este entorno se eleva la nueva construcción, compuesta por una planta sótano, planta baja con acceso por la fachada sur, planta primera y una cubierta transitable. Respondiendo a un programa de usos definido por el propietario donde la flexibilidad de espacios sea premisa, el diálogo entre lo heredado y lo aportado, entre la comprensión del patrimonio material y la necesaria contemporaneidad, queda establecido.
La construcción se proyectará como vivienda, principalmente desarrollada en la planta primera, contando con una baja de acceso y cochera, y un gran almacén o zona de trabajo en el sótano; del mismo modo podría vivirse como un espacio para invitados o residentes en la planta primera, una sala de exposiciones en la baja, y un gran taller en el sótano. Y es que la configuración de la edificación lleva en su ADN una adaptación a situaciones muy diversas, como si nomarq | estudi d’arquitectura hubieran conseguido recrear ese gran almacén, un contenedor de actividad heterogénea que sin embargo no difiere, ni aunque quisiera, del modo de vida del lugar.
Las diferentes plantas se configuran como espacios diáfanos, alterables, marcados por elementos singulares y de conexión vertical: el gran muro de mampostería se consolida y abraza la nueva construcción enlazando unas plantas con otras; la escalera actúa como un elemento escultórico, sutil, recto, tenaz, que guía el movimiento a través de la vivienda; en la última planta, una cocina y un baño, integrados casi como piezas de un mobiliario fijo pero invisible, acotan el espacio; y la luz atraviesa toda la edificación como un elemento más de la construcción. Este intimismo interior en contraste con la rotundidad exterior, este diálogo callado que se produce entre los diferentes ámbitos y las diferentes fases, nace de una cercanía independiente, una integración no forzada entre las preexistencias y la nueva construcción, entre el paisaje y el interior de la arquitectura. Toda la vivienda se sustenta por cuatro únicos pilares metálicos HEB sobre los que apoya un forjado de chapa colaborante, retranqueados respecto de la linde. Éstos, unidos por sendas vigas en perfil IPE, permiten liberar al fondo norte una doble altura entre sótano y baja, y propiciar una terraza en planta primera, cuyo pavimento transparente inunda de luz indirecta toda la edificación. La escalera, al igual que la luz, cuelga de los elementos horizontales.
Así, la nueva vivienda integra tanto el paisaje en forma de vistas, como el cultural en forma de reminiscencias constructivas, pero solo rozándolos, sin invadirlos ni acosarlos, y sin construir una rigidez de forma de vida que impida que esa conversación se corte en épocas venideras.
Nomarq ha conseguido una vivienda que se adapta al día a día no sólo de su propietario, sino de los vecinos del pueblo, que aún encuentran en ese muro de mampuesto el sustento a conversaciones y paseos. Y nos da que pensar cómo una construcción con ingenio, donde el arquitecto no tiene el control de todo lo que ocurre, puede generar un diálogo entre posiciones que podrían parecer opuestas. Una arquitectura lienzo, donde se pone el soporte para que el usuario pueda desarrollar su propia obra, donde tanto lo hecho como lo no-hecho, produce arquitectura.
Obra: La Font de l’Art. Vivienda entre medianeras
Tipo: Obra nueva / Restructuración
Localización: l’Adsubia, La Marina Alta, España
Año: 2016
Autor: Estudio nomarq | estudi d’arquitectura
Promotor: «ALDO NONIS»
Proyectista: Ramón Riera Cervera
Constructor: Nova Construcció i Reformes 1970, S.L.
Director de obra: Ramón Riera Cervera
Director de ejecución de obra: Pascual Ortolá Mengual
Fotografía: Milena Villalba
Texto: Ana Asensio
Traducción: Natalia Dalinkevicius
+ nomarq.com [:gl]
A arquitectura debátese constantemente entre dualidades. Intervir nun lugar a través da edificación é na maioría das ocasións unha deliberación entre opcións opostas, e buscar o equilibrio e coherencia diso a través de relacións espaciais, visuais, compositivas, e construtivas non é outra cousa que o primeiro paso do xogo da arquitectura.
Intervir nun lugar con preexistencias históricas, ou unha contorna natural, ou un centro urbano consolidado, requirirá sempre un posicionamento, unha decisión de estratexia presente que permita satisfacer necesidades vinculadas a un contexto, pero que ao mesmo tempo se enfronte a situacións cambiantes ao longo dos anos, liquidándoas con autodeterminación, resiliencia e calidade.

Unha sinxela construción de 76 m2 de parcela na Adsubia (Alacante) convértese no exemplo perfecto para ilustrar este debate da arquitectura: a Font de l’Art, de nomarq |estudi d’arquitectura.
O proxecto consiste nunha edificación unifamiliar entre medianeiras inicialmente, nunha parcela trapezoidal en esquina do centro histórico do pequeno pobo da Adsubia, dominada por unha orientación sur cara á rúa principal, e envorcando ao norte cara a un barranco e as vistas ao resto do pobo.
A parcela vén marcada por unha identidade propia, xa que no pasado albergou unha almazara para a moenda do aceite, e tanto o seu carácter tipológico de «antigo almacén» como os seus vestixios construtivos perviven hoxe nel: un muro de mampostería de pedra de proporcións maiúsculas acapara a imaxe polo norte, e estendéndose tamén ao oeste, con continuidade en parcelas lindeiras, cose o tecido consolidado, estreitamente vinculado aínda ao tradicional. A intervención neste muro significará non só a reconstrución da imaxe urbana, senón unha reactivación do gran valor sentimental dunha construción con tales implicacións locais.
Nesta contorna elévase a nova construción, composta por unha planta soto, planta baixa con acceso pola fachada sur, planta primeira e unha cuberta transitable. Respondendo a un programa de usos definido polo propietario onde a flexibilidade de espazos sexa premisa, o diálogo entre o herdado e o achegado, entre a comprensión do patrimonio material e a necesaria contemporaneidad, queda establecido.
A construción proxectarase como vivenda, principalmente desenvolvida na planta primeira, contando cunha baixa de acceso e cocheira, e un gran almacén ou zona de traballo no soto; do mesmo xeito podería vivirse como un espazo para convidados ou residentes na planta primeira, unha sala de exposicións na baixa, e un gran taller no soto. E é que a configuración da edificación leva no seu ADN unha adaptación a situacións moi diversas, coma se nomarq | estudi d’arquitectura conseguisen recrear ese gran almacén, un colector de actividade heteroxénea que con todo non difire, nin aínda que quixese, do modo de vida do lugar.
As diferentes plantas configúranse como espazos diáfanos, alterables, marcados por elementos singulares e de conexión vertical: o gran muro de mampostería consolídase e abraza a nova construción enlazando unhas plantas con outras; a escaleira actúa como un elemento escultórico, sutil, recto, tenaz, que guía o movemento a través da vivenda; na última planta, unha cociña e un baño, integrados case como pezas dun mobiliario fixo pero invisible, acoutan o espazo; e a luz atravesa toda a edificación como un elemento máis da construción. Este intimismo interior en contraste coa rotundidade exterior, este diálogo calado que se produce entre os diferentes ámbitos e as diferentes fases, nace dunha proximidade independente, unha integración non forzada entre as preexistencias e a nova construción, entre a paisaxe e o interior da arquitectura. Toda a vivenda susténtase por catro únicos alicerces metálicos HEB sobre os que apoia un forxado de chapa colaborante, retranqueados respecto da linde. Estes, unidos por senllas vigas en perfil IPE, permiten liberar ao fondo norte unha dobre altura entre soto e baixa, e propiciar unha terraza en planta primeira, cuxo pavimento transparente alaga de luz indirecta toda a edificación. A escaleira, do mesmo xeito que a luz, colga dos elementos horizontais.
Así, a nova vivenda integra tanto a paisaxe en forma de vistas, como o cultural en forma de reminiscencias construtivas, pero só rozándoos, sen invadilos nin acosalos, e sen construír unha rixidez de forma de vida que impida que esa conversación córtese en épocas vindeiras.
Nomarq conseguiu unha vivenda que se adapta ao día a día non só do seu propietario, senón dos veciños do pobo, que aínda atopan nese muro de mampuesto o sustento a conversacións e paseos. E dános que pensar como unha construción con enxeño, onde o arquitecto non ten o control de todo o que ocorre, pode xerar un diálogo entre posicións que poderían parecer opostas. Unha arquitectura lenzo, onde se pon o soporte para que o usuario poida desenvolver a súa propia obra, onde tanto o feito como o non-feito, produce arquitectura.
Obra: La Font de l’Art. Vivenda entre medianeiras
Tipoloxía: Obra nova / Restructuración
Emprazamento: l’Adsubia, La Marina Alta, España
Ano: 2016
Autor: Estudio nomarq | estudi d’arquitectura
Promotor: «ALDO NONIS»
Proxectista: Ramón Riera Cervera
Constructor: Nova Construcció i Reformes 1970, S.L.
Director de obra: Ramón Riera Cervera
Director de execución de obra: Pascual Ortolá Mengual
Fotografía: Milena Villalba
Texto: Ana Asensio
Traducción: Natalia Dalinkevicius
+ nomarq.com [:en]
Architecture is constantly debating between dualities. To intervene in a place through edifications, in most cases, a deliberation between opposite options and, looking for the balance and coherence of it through spatial, visual, compositional and constructive relations, is nothing but the first step of the architectural game.
Intervening in a place with historical meaning, or in a natural environment, or in a consolidated urban area, will require always a posture, a strategy decision which allows to fulfil needs related to a context, but that at the same time can deal with changing situations over the years, solving them with self-determination, resilience and quality.

A simple construction of 76 m2 plot in Adsubia (Alicante) turns into the perfect example to illustrate this debate in architecture: the Font de l’Art, of nomarq | estudi d’arquitectur.
The project, at the beginning, is about a single family building between party walls, in a trapezoid shape plot at the corner of the historic area of the small town of Adsubia, dominated by a south facing orientation towards the main street, and overturning north towards a ravine and the view of the rest of the town.
The plot is marked by its own identity; since in the past it harbored an oil press, its typological character of “old warehouse” as well as its constructive vestiges still survive in it: a wall of Stone masonry of large proportions hoards up the image on the north, also extending to the west, continuing in adjoining plots, sews the consolidated tissue, narrowly linked to tradition. The intervention in this Wall will mean not only the reconstruction of the urban image, but also a recovery of the great sentimental value of a construction with such a local implication.
In this environment rises the new construction, made up by a basement, a ground level with Access through the southern facade, first floor and a walkable roof. Responding to a defined-use program by the owner where the flexibility of spaces is a must, the dialogue between the inherited and the gained, between the comprehension of the material heritage and the necessary contemporaneity, is established.
The construction will be projected as housing, mainly developed in the first floor, with a ground level and a garage, and a big warehouse or working area in the basement; it could also be seen as a guest or residents area in the first floor, an exhibition hall in the ground floor, and a big studio in the basement. Is the building configuration which carries in its DNA the chance of adapting to very diverse situations, as if nomarq | estudi d’arquitectura had managed to recreate this big warehouse, a container of heterogeneous activity that however does not differ, even if it wanted to, from the lifestyle of the place.
The different storeys are configured as diaphanous spaces, alterable, marked by singular elements and of vertical connection: the great wall of Stone masonry consolidates and embraces the new construction binding one Storey with the other; the stairs act as a sculptural element, subtle, straight, tenacious, that guides the movement all through the house; in the last storey, a kitchen and a bathroom, integrated almost as pieces of a fixed furniture but invisible, narrow the space; and the light goes through the building as an extra element of the building. This inner intimacy in contrast with the exterior outright, this quiet dialogue held between different spaces and different phases, is born from an independent closeness, a non-forced integration between the pre-existences and the new construction, between the landscape and the interior of the architecture. The whole house is sustained by four metal HEB pillars, above them leans a corrugated sheet metal slab, backed on the edge. These, joined by IPE beams, allow setting free in the back north a double height between the basement and the ground level, and creating a terrace in the first storey, whose transparent floor floods with indirect light the whole building. The stairs, the same as the light, hangs from the horizontal elements.
In this way, the new house integrates the landscape in the form of a view, as well as the culture in the form of constructive reminiscences, but only touching them, without invading or harassing them, and without creating a stiffness that prevents this Exchange from being cut off in future times. Nomarq has achieved to create a house that adapts not only to the owner’s day to day, but also to the villagers, who still find in this masonry the nourishment for their conversations and walks. This makes us think how such a clever construction, where the architect doesn’t have control of everything that happens, can create a dialogue between positions that might seem to be opposite. A canvas architecture, where the user can develop his own work on it, where what is done as much as what is not done,
produces architecture.
Work: Font de l’Art Adsubia. A single family building between party walls
Typology: New work / Restructuring
Location: l’Adsubia, La Marina Alta, Spain
Year: 2016
Author: Estudio nomarq | estudi d’arquitectura
Promoter: «ALDO NONIS»
Designer: Ramón Riera Cervera
Buidinlg Company: Nova Construcció i Reformes 1970, S.L.
Constructor manager: Ramón Riera Cervera
Constructor manager: Pascual Ortolá Mengual
Photography: Milena Villalba
Text: Ana Asensio
Traslate: Natalia Dalinkevicius
+ nomarq.com [:]
























