
Esta fábrica de papel abandonada se ha transformado en un lugar de asombro, descubrimiento y creación.

El edificio, una colección poco inspiradora y desordenada de cajas metálicas, se sitúa en una zona industrial sin ningún estímulo aparente que fomente la creatividad. De hecho, las sucesivas transformaciones del edificio habían llegado a desdibujar incluso su única cualidad original: el orden repetitivo de sus primeros diseños.
Dado su entorno y su apariencia exterior, no es de extrañar que los visitantes de De Hoop se sorprendan siempre al cruzar el umbral. El espacio se ha convertido, en efecto, en una vibrante aldea formada por alrededor de doscientos emprendedores creativos y artesanos/as.

Para dar cabida a estos usuarios, se les invitó a participar en la construcción de un marco que permite un proceso continuo y abierto de creación. Un elemento fundamental de este sistema son las aperturas en las fachadas. Puertas y ventanas fueron realizadas por cada inquilino de forma individual, revelando su voluntad de crear y mostrando su carácter propio.

A una escala mayor, estas expresiones individuales se combinan para formar un conjunto de calles, callejones y plazas. Cada uno de estos espacios posee su propio carácter y función dentro de la “aldea”. Algunos son animados, otros más recogidos. Hay espacios para descansar, actuar, celebrar, jugar y, por supuesto, producir.
En todo este pueblo interior, la necesidad de expresión es palpable, y el riesgo de una saturación de voces e imágenes es real. La arquitectura de De Hoop recurre a materiales modestos para unificar estas expresiones dentro de un orden que se respeta —al menos lo suficiente— sin necesidad de normas estrictas ni mecanismos de control. Materialidad, proporción, luz y repetición se emplean para equilibrar orden y caos de un modo atractivo para el tipo de usuarios que se pretendía atraer.

Hacer partícipes a los inquilinos en el proceso constructivo no fue solo una cuestión estética. La creación de comunidad era esencial y debía producirse con rapidez debido al carácter temporal del proyecto.
La implicación requerida a los (potenciales) usuarios favoreció que se conocieran entre sí con rapidez y fomentó formas básicas de colaboración. Estos esfuerzos, junto con la voluntad compartida de crear, son los que permiten que De Hoop prospere.

Hoy, gracias a sus ocupantes y a su incesante impulso creativo, De Hoop se ha convertido en un lugar inspirador para cualquiera. Sorpresa, creatividad e inspiración pueden encontrarse tras cada puerta y en cada rincón.
Obra: De Hoop
Autor: Dries Architecture
Ubicación: Zaandam, Países Bajos
Año: 2018-2024
Superficie: 16.000 m²
Cliente: Stichting Crealisatie
Arquitecto técnico: Dries Architecture
Fotografía: Milena Villalba
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