Iniciofaro¿Estudiar Arquitectura? | José Ramón Hernández Correa¿Estudar Arquitectura? | José Ramón Hernández...

[:es]¿Estudiar Arquitectura? | José Ramón Hernández Correa[:gl]¿Estudar Arquitectura? | José Ramón Hernández Correa[:en]To study Architecture? | José Ramón Hernández Correa[:]

[:es]

Creo que a estas alturas los lectores de este blog ya sabréis que el Gobierno de España prepara una ley (la de Servicios Profesionales, o LSP) que, entre otras cosas, permitirá a los ingenieros el ejercicio de la arquitectura.

(Acabamos de enterarnos de que aplazan su aprobación: Prolongan nuestra agonía).

El borrador de esa ley quiere hacer patente que no existe distinción entre edificación, construcción y arquitectura, y razona que si un ingeniero sabe hacer una nave tiene que saber hacer una casa.

Surge entonces una duda inmediata: Si un ingeniero va a poder hacer lo suyo y además lo del arquitecto, mientras que un arquitecto seguirá sin poder hacer lo del ingeniero, ¿para qué estudiar Arquitectura?

¿Estudiar Arquitectura? | José Ramón Hernández Correa
ETSAM | wikipedia.org

Se me ocurren muchas líneas de comentarios, pero todas ellas han sido mucho mejor desarrolladas por elocuentes compañeros. Así que tiro por otro sitio.

Tengo dos hijos, y ninguno de ellos está ni remotamente interesado en ser arquitecto. Pero, si les hubiera atraído la arquitectura, ¿qué les podría decir?, ¿cómo les aconsejaría? Uf, qué difícil.

El sentido común dice que estudiar arquitectura es inútil, es una auténtica pérdida de tiempo.

Pero recuerdo mi ya lejana carrera (la terminé en 1985) y me vienen a la mente unas cuantas imágenes, ideas y recuerdos deslavazados:

a) Fullaondo contándonos su viaje a Finlandia con Moneo, para visitar a Alvar Aalto. Le llevaron una caja de 12 botellas de Rioja. Se las bebieron de una sentada entre los tres. (O entre los cuatro. Aalto le servía vino al fantasma de su esposa fallecida hacía poco, que tenía su silla, su plato, sus cubiertos, etc).

b) Oíza subiéndose las gafas a la frente y contándonos por qué una casa tenía que ser caótica mientras que el Aeropuerto de Barajas tenía que ser ordenado, y representando su carrera con maletas y su suegra corriendo detrás de él.

c) Aroca contándonos que El Increíble Hombre Menguante no debería de tener miedo de la araña, puesto que la sección de sus piernas sólo había disminuido al cuadrado, mientras que su peso había disminuido al cubo, por lo que tenía una gran capacidad para saltar y escapar por las escaleras.

d) José María Rodríguez Ortiz, catedrático de Mecánica del Suelo, ingeniero de caminos, dolido porque su hijo había elegido estudiar arquitectura. Hombre de muy fino y mordaz humor y de una socarronería estupenda. Recuerdo que viendo en su clase unas diapositivas de un replanteo de zapatas en un terreno embarrado me entraron las mayores ganas de construir, de rebozarme en el barro, que he tenido en mi vida. Fue un momento epifánico. Años después he hecho muchos replanteos en barro, en polvo seco, en terragueros diversos, y no es tan apasionante.

e) Julián, el del bar, y sus sándwiches de escabeche (y naturalmente, sus pinchos de tortilla).

f) El juego de la peseta, en las mesas del mencionado bar, y el juego de la pocha, en alguna clase vacía de arriba.

g) Mi amigo Emilio García Alonso, y tantas discusiones. Una (mítica entre nosotros) sobre cuál iba a ser nuestro futuro. Yo lo veía muy fácil: Poner un rótulo en el portal de mi casa (la de mis padres) y empezar a recibir encargos. (Curiosamente fue así, pero sin rótulo).

h) Discusiones en el bar, con Emilio, Paco, Iván, etc, sobre la planta de la Casa Farnsworth. «Yo ahí no podría vivir». «Todo el mundo necesita intimidad». Etc.

i) Carvajal corrigiendo en público un proyecto de un alumno. (Me pareció muy cruel la paliza que le pegó, y que su profesor, que había propuesto el trabajo como digno de corrección magistral, no le echara una mano). También fue fantástico cómo desmenuzó la función de la casa y la ubicación del garaje respecto a la puerta principal.

j) Corrales y Molezún en el Johnny, explicando el Pabellón de Bruselas. «Y se nos ocurrió que la pieza resolvía la estructura, la cubierta y el desagüe al mismo tiempo. ¿Cómo es que se nos ocurrió esto, Ramón?» «¡Y yo qué sé!» (Risas de Molezún y de todo el público). «Creo que íbamos en el tren y dejaste el paraguas en el asiento». Y de nuevo, muchos años después, Corrales solo (Molezún estaba ya enfermo) nos lo volvió a explicar en la Escuela, con unas enormes diapositivas.

Corrales y Molezum, arquitectura

k) Un profesor de Elementos de Composición (era la asignatura que servía de introducción a Proyectos, y se me dio muy mal la primera vez) preguntándome qué tal iba en las teóricas (muy bien) y proponiéndome que dejara la carrera y cursara alguna ingeniería. Me recuerdo llorando en casa a mis veintipocos años.

l) Leon Krier (el mentor arquitectónico del Príncipe Carlos de Inglaterra) vino a Madrid y dijo que Alvar Aalto y Carlo Scarpa eran arquitectos mediocres. ¡La que se armó!

m) En la cátedra de Carvajal pusieron como ejercicio hacerle una casa a Cela, y vino Cela a explicar cómo la quería. Imposible asistir a su conferencia. Cientos y cientos de personas apretujándose.

n) El puesto de libros de Cristina, abajo, al pie de la escalera, ahí en medio, al paso.

ñ) Hablar de Le Corbusier y de Frank Lloyd Wright por los codos, hasta con mi novia, que estudiaba Medicina. Pasiones encontradas.

o) Moneo sujetándose la frente como si le doliera mucho la cabeza, y hablando del Éxtasis de Santa Teresa, de Bernini, con verdadero esfuerzo.

p) Oíza (otra vez) hablando de la cubertería danesa que se compró, y que no funcionaba (porque pretendía comer comida española con ella).

q) Gallinas sueltas en clase de Análisis de Formas, cagándose por todas partes, y los profesores diciéndonos que no las dibujáramos a ellas, sino a su espíritu. (Esto de «pintar el espíritu de la gallina» se ha dicho mucho en la escuela como si fuera una leyenda, pero yo certifico que es rigurosamente cierto). Pintar el miedo, pintar un concierto de rock. No entender nada.

r) Mi amigo Carlos González Tausz y yo, aburridos en la clase de Análisis. «¿Qué hacemos?» «¿Nos pegamos en el campo de rugby?» «Vale». Bajamos al campo, me dio un empujón y me tiró al suelo. Me dio la risa. Se echó sobre mí y nos dio más risa. «¿Te vale?» «Sí. Me rindo». (Qué bien dibujaba. Qué cabrón).

s) No tener dinero en una carrera cara. Calcar los árboles, coches, etc, de letraset para no gastarlos.

t) Ir al SIMO a echar la tarde como un idiota porque Rotring te regalaba un tubo de cartón y Roca una plantilla de aparatos sanitarios. No llegar a tiempo de la plantilla. Agotadas.

u) Adorar Blade Runner porque sale una casa de Frank Lloyd Wright.

v) Adorar la canción de Simón (con acento en la o) y Garfúnkel (con acento en la u) «So long, Frank Lloyd Wright». Buscar como una especie de trascendencia en cada cosa. Ser bobo. Ser completamente imbécil.

w) Mi primer día en la escuela, subir a las aulas de dibujo y soportar un discurso terrible de Helena Higlesias (yo es que siempre le pongo muchas haches) diciéndonos que había ya demasiados arquitectos, y que reconsideráramos nuestro error mientras estuviéramos a tiempo. (No sé qué pensará ahora).

x) Horas y horas, tardes y tardes, noches y noches dibujando en el tablero. Menuda vista tenía yo entonces. La radio puesta todo el día y toda la noche (Antena 3 Radio: Supergarcía en la hora cero, Polvo de estrellas, Gomaespuma). Fumando y fumando. El cenicero deslizándose peligrosamente sobre el tablero inclinado. El pelo calentándose en el flexo.

y) Quedarme sin tabaco a las dos de la madrugada. Fumarme las colillas. Quedarme sin colillas. Salir a la calle a las cuatro. No encontrar otra cosa que una sala de fiestas / puticlub. Comprar una cajetilla de ducados. Saber que todo era un error.

z) Sufrir intensamente y disfrutar aún más intensamente. (Y eso que, no sé por qué extraña chiripa, jamás me tocó hacer una maqueta).

Se me acabó el alfabeto. Vale. Me han ido saliendo de corrido, sin orden ni concierto, y si hubiera más letras seguiría contando batallitas. Pero, en definitiva, ¿qué le decimos a nuestros hijos? (O a nuestros hermanos: Este blog tiene lectores de una insultante juventud).

Pues volvemos al principio: Si somos sensatos, y ellos también lo son, les debemos aconsejar que escojan una ingeniería. Las carreras de ingeniería son duras, pero compensan con una formación muy seria y muy solvente, que sirve para hacer de todo.

Creo que es lo que debería cursar una persona inteligente, lógica, sensata, razonable, perseverante y decidida. Es una gran elección.

Sólo le recomendaría arquitectura a una auténtica cabra. A una puta cabra loca y disparatada. A un ser que buscara una loca e ilógica trascendencia en las cosas más anodinas. A una persona encendida, feroz, hambrienta. A un insensato. A alguien que, contra todo consejo, contra toda tendencia económica, contra todo imperativo legal, necesitara ser arquitecto, y muriese por dibujar rayos en el aire y pisar barro en una zanja, y quisiera casar dos cosas tan incasables.

(¿Por qué será que, a pesar de todo, las notas de Selectividad exigidas por las escuelas de arquitectura siguen siendo altísimas?).

Yo le recomendaría estudiar arquitectura a alguien que no necesitara que se lo recomendase, a alguien a quien ya todo le importara un bledo, a alguien que hubiera saltado al vacío y no tuviera miedo de los posibles fallos de su precario paracaídas. A alguien que, mientras cayera a plomo, gritara que había merecido la pena.

A alguien a quien no quisiese demasiado (no soportaría verlo estrellarse. Se me desgarraría el corazón). A alguien, en definitiva, a quien pudiera admirar con toda mi alma.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · junio 2013

[:en]

I believe that at this point the readers of this blog already you will know that the Government of Spain prepares a law (that of Professional Services, or LSP) that, among other things, it will allow the exercise of the architecture to the engineers.

( We finish of finding out that they postpone his approval: They prolong our agony).

The draft of this law wants to do patent that does not exist distinction between building, construction and architecture, and reasons that if an engineer can do a ship it has to be able to do a house.

An immediate doubt arises then: If an engineer is going to be able to do his and in addition it of the architect, whereas an architect will continue without being able to do it of the engineer, why to study Architecture?

ETSAM | wikipedia.org

Many lines of comments happen to me, but all of them have been much better developed by eloquent companions. So I throw for another site.

I have two children, and none of them is not remotely interested in being an architect. But, if the architecture had attracted them, what might say to them?, how would it advise them? Uf, difficult what.

The common sense says that to study architecture is useless, is an authentic loss of time.

But recollection my already distant career (I finished it in 1985) and me there come to the mind a few images, ideas and limp recollections:

a) Fullaondo telling us his trip to Finland with Moneo, to visit Alvar Aalto. They took to him a box of 12 bottles of Rioja. Them they drank from a sitting between the three. (Or between the four. Aalto was serving wine him to the ghost of his deceased wife was doing little, that had his chair, his plate, his cutlery, etc).

b) Oíza the glasses being raised to the forehead and counting itself for what house it had to be chaotic whereas the Airport of Cards had to be tidy, and representing his career with suitcases and his mother-in-law running behind him.

c) Aroca is telling us that The Incredible Diminishing Man be not to have afraid of the spider, since the section of his legs only had diminished to the square, whereas his weight had diminished to the bucket, for what it took a great aptitude to jump and escape as the stairs.

d) José María Rodríguez Ortiz, professor of Mechanics of the Soil, engineer of ways, aggrieved because his son had chosen to study architecture. Man of very thin and biting humor and of a marvellous cunning. Recollection that seeing in his class a few slides of one I restate of shoes in a bedaubed area desire entered me major of constructing, of muffling myself in the mud, which I have had in my life. It was a moment epifánico. Some years later I have made many replant you in mud, in dry powder, in terragueros diverse, and it is not so exciting.

e) Julián, that of the bar, and his sándwiches of pickle (and naturally, his thorns of tortilla).

f) The game of the peseta, in the tables of the mentioned bar, and the game of the bean, in some empty class of above.

g) My friend Emilio García Alonso, and so many discussions. (Mythical between us) on which it was going to be our future. I saw it very easy: To put a label in the portal of my house (that of my parents) and to start receiving orders. (Curiously it was like that, but without label).

h) Discussions in the bar, with Emilio, Paco, Iván, etc, on the plant of the Farnsworth House. «I there might not live». «The whole world needs intimacy». Etc.

i) Carvajal is correcting publicly a project of a pupil. (There seemed to me to be very cruel the beating that him stuck, and that his teacher, who had proposed the work as worthily of magisterial alteration, was not throwing a hand). Also it was fantastic how it crumbled the function of the house and the location of the garage with regard to the principal door.

j) Corrales and Molezún in the Johnny, explaining the Pavilion of Brussels. «And it happened to us that the piece was solving the structure, the cover and the outlet at the same time. How is this, Ramon that it happened to us?» «And I what I know » (Laughs of Molezún and of all the public). «I believe that we were going in the train and you left the umbrella in the seat». And again, many years later, Corrals only (Molezún was already sick) it us turned it to explaining in the School, with a few enormous slides.

Corrales y Molezum, arquitectura

k) A teacher of Elements of Composition (it was the subject that was using as introduction to Projects, and the first time was given to me very badly) asking me such what was going in the theoretical ones (very well) and proposing to leave the career and to deal some engineering. I remember myself weeping in house for my veintipocos years.

l) Leon Krier (the architectural counselor of the Príncipe Carlos de Inglaterra) came to Madrid and said that Alvar Aalto and Carlo Scarpa were mediocre architects. The one that armed itself!

m) In the chair of Oak grove they put as exercise to do a house to Cela, and Cela comes  to explaining how it wanted it. Impossible to be present at his conference. Hundreds and hundreds of persons apretujándose.

n) The position of Cristina’s books, below, at the foot of the stairs, there in way, to the step.

ñ) To speak of Le Corbusier and of Frank Lloyd Wright for the elbows, up to with my girlfriend, who was studying Medicine. Opposing passions.

o) Moneo holding itself the forehead as if the head was hurting him very much, and speaking about the Ecstasy of Holy Teresa, of Bernini, with real effort.

p) Oíza (again) speaking about the Danish cutlery that was bought, and that was not working (because it was trying to eat Spanish food with her).

q) Free hens in class of Analysis of Forms, cagándose throughout, and the teachers saying to us that we should not draw to them, but to his spirit. (This of «painting the spirit of the hen» has been said very much in the school as if it was a legend, but I certify that it is rigorously true). To paint the fear, to paint a concert of rock. Not to understand anything.

r) My friend Carlos Gonzalez Tausz and I, bored in the class of Analysis. «What do we do?» «Do we stick in the field of rugby» «Ok». We go down to the field, it gave to me a push and it me threw at the soil. It gave to me the laugh. He began on me and gave to us more laugh. «Does it cost you?» «Yes.I give up myself «. (What good it was drawing. What buck).

s) Not to have money in an expensive career. Calcar the trees, cars, etc, of letraset not to spend them.

t) To be going to the SIMO to begin the evening as an idiot because Rotring was giving you a pipe of carton and Roca an insole of sanitary devices. Not to come in time of the insole. Exhausted.

u) To adore Blade Runner because Frank Lloyd Wright’s house goes out.

v) To adore the song of Simón (with accent in her o) and Garfúnkel (with accent in her u) «So long, Frank Lloyd Wright». To search as a species of transcendency in every thing. To be a fool. To be completely imbecile.

w) My first day in the school, to rise to the classrooms of drawing and to support Helena Higlesias´s terrible speech (I it is that always I him put many haches) saying to us that there were already too many architects, and that we should reconsider our mistake while we were in time. (Do not be what will think now).

x) Hours and hours, evenings and evenings, nights and nights drawing in the board. Tiny sight I had at the time. The put radio the whole day and the whole night (Antenna 3 I Remove: Supergarcía en la hora cero, Polvo de estrellas, Gomaespuma). Smoking and smoking. The ashtray slipping dangerously on the sloping board. The hair warming up in the flexo.

y) To remain without tobacco at two o’clock in the morning. To smoke the stubs. To remain without stubs. To go out to the street at four o’clock. Not to find another thing that a room of holidays / puticlub. To buy a packet of duchies. To know that everything was a mistake.

z) To suffer intensely and to enjoy furthermore intensely. (And it that, I do not know for what strange fluke, I had to do a model ever).

The alphabet was ended. It costs. They have been going out for me of traversed, without order or concert, and if there were more letters it would continue counting batallitas. But, definitively, what do we say to our children? (Or to our brothers: This blog has readers of an insulting youth).

Since we return initially: If we are sensible, and they also are, we must them advise to choose an engineering. The careers of engineering are hard, but they compensate with a very serious and very solvent formation, which serves to do of everything.

I believe that it is what there should deal an intelligent, logical, sensible, reasonable, persevering and determined person. It is a great choice.

Only it would recommend to him architecture to an authentic goat. To a prostitute mad and ludicrous goat. To a being who was looking for a mad and illogical transcendency in the most bland things. To a flushed, fierce, hungry person. To the senseless one. To someone who, against any advice, against any economic trend, against all legal imperative, needed to be an architect, and he was dying for drawing beams in the air and treading on mud in a ditch, and wanted to marry two so unmarriageable things.

(Why will it be that, regardless, the notes of Selectivity demanded by the schools of architecture continue being the highest?).

I would recommend to him to study architecture to someone who did not need that it was recommended, to anybody to whom already quite it was importing a wild aramanth, to anybody who had jumped to the emptiness and was not afraid of the possible failures of his precarious parachute. To someone who, while it was falling to lead, was shouting that it had been worth it.

To someone whom it did not love too much (he would not support to see it to smash. The heart would crush). To someone, definitively, whom it could admire with all my soul.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Architecto

Toledo · juny 2013

[:gl]

Creo que a estas alturas os lectores deste blog xa saberedes que o Governo de España prepara unha lei (a de Servizos Profesionais, ou LSP) que, entre outras cousas, permitirá aos enxeñeiros o exercicio da arquitectura.

(Acabamos de decatarnos de que aprazan a súa aprobación: Prolongan nosa agonía).

O borrador desa lei quere facer patente que non existe distinción entre edificación, construción e arquitectura, e razoa que si un enxeñeiro sabe facer unha nave ten que saber facer unha casa.

Xorde entón unha dúbida inmediata: Si un enxeñeiro vai poder facer o seu e ademais o do arquitecto, mentres que un arquitecto seguirá sen poder facer o do enxeñeiro, ¿para que estudar Arquitectura?

ETSAM | wikipedia.org

Ocórrenlleme moitas liñas de comentarios, pero todas elas foron moito mellor desenvolvidas por elocuentes compañeiros. Así que tiro por outro sitio.

Teño dous fillos, e ningún deles está nin remotamente interesado en ser arquitecto. Pero, si atraeulles a arquitectura, ¿que lles podería dicir?, ¿como lles aconsellaría? Uf, que difícil.

O sentido común di que estudar arquitectura é inútil, é unha auténtica perda de tempo.

Pero recordo a miña xa afastada carreira (remateina en 1985) e véñenme á mente unhas cantas imaxes, ideas e recordos atrapallados:

a) Fullaondo contándonos a súa viaxe a Finlandia con Moneo, para visitar a Alvar Aalto. LLeváronlle unha caixa de 12 botellas de Rioja. Bebéronas dunha sentada entre os tres. (O entre os catro. Aalto servíalle viño ao fantasma da súa esposa falecida había pouco, que tiña a súa cadeira, o seu prato, os seus cubertos, etc).

b) Oíza subindo os lentes á fronte e contándonos por que unha casa tiña que ser caótica mentres que o Aeroporto de Barallas tiña que ser ordenado, e representando a súa carreira con maletas e a súa sogra correndo detrás del.

c) Aroca contándonos que El Increíble Hombre Menguante non debería de ter medo da araña, posto que a sección das súas pernas só diminuíra ao cadrado, mentres que o seu peso diminuíra ao cubo, polo que tiña unha gran capacidade para saltar e escapar polas escaleiras.

d) José María Rodríguez Ortiz, catedrático de Mecánica do Chan, enxeñeiro de camiños, doído porque o seu fillo elixira estudar arquitectura. Home de moi fino e mordaz humor e dunha retranca estupenda. Recordo que vendo na súa clase unhas diapositivas dunha reformulación de zapatas nun terreo embarrado me entraron as maiores ganas de construír, de rebozarme no barro, que tiven na miña vida. Foi un momento epifánico. Anos despois fixen moitas reformulacións en barro, en po seco, en terragueros diversos, e non é tan apaixonante.

e) Julián, o do bar, e os seus sándwiches de escabeche (e naturalmente, os seus pinchos de tortilla).

f) O xogo da peseta, nas mesas do mencionado bar, e o xogo do feixón, nalgunha clase baleira de arriba.

g) O meu amigo Emilio García Alonso, e tantas discusións. Unha (mítica entre nós) sobre cal ía ser o noso futuro. Eu víao moi doado: Poñer un rótulo no portal da miña casa (a dos meus pais) e empezar a recibir encargos. (Curiosamente foi así, pero sen rótulo).

h) Discusións no bar, con Emilio, Paco, Iván, etc, sobre a planta da Casa Farnsworth. «Eu aí non podería vivir». «Todo o mundo necesita intimidade». Etc.

i) Carvajal corrixindo en público un proxecto dun alumno. (Pareceume moi cruel a malleira que lle pegou, e que o seu profesor, que propuxera o traballo como digno de corrección maxistral, non lle botase unha man). Tamén foi fantástico como esmiuzou a función da casa e a situación do garaxe respecto á porta principal.

j) Corrales e Molezún no Johnny, explicando o Pavillón de Bruxelas. «E ocorréusenos que a peza resolvía a estrutura, a cuberta e o desaugadoiro ao mesmo tempo. Como é que se nos ocorreu isto, Ramón? » » E eu que sei! » (Risas de Molezún e de todo o público). «Creo que iamos no tren e deixaches o paraugas no asento». E de novo, moitos anos despois, Currais só (Molezún estaba xa enfermo) volvéunolo explicar na Escola, cunhas enormes diapositivas.

Corrales e Molezum, arquitectura

k) Un profesor de Elementos de Composición (era a materia que servía de introdución a Proyectos, e déuseme moi mal a primeira vez) preguntándome que tal ía nas teóricas (moi ben) e propoñéndome que deixase a carreira e cursase algunha enxeñaría. Recórdome chorando na casa aos meus veintipocos anos.

l) Leon Krier (o mentor arquitectónico do Príncipe Carlos de Inglaterra) veu a Madrid e dixo que Alvar Aalto e Carlo Scarpa eran arquitectos mediocres. ¡A que se armou!

m) Na cátedra de Carvajal puxeron como exercicio facerlle unha casa a Cela, e veu Cela a explicar como a quería. Imposible asistir á súa conferencia. Centos e centos de persoas apretuxándose.

n) O posto de libros de Cristina, abaixo, ao pé da escaleira, aí en medio, ao paso.

ñ) Falar de Le Corbusier e de Frank Lloyd Wright polos cóbados, ata coa miña noiva, que estudaba Medicina. Paixóns encontradas.

o) Moneo suxeitándose a fronte coma se lle doese moito a cabeza, e falando da Éxtase de Santa Teresa, de Bernini, con verdadeiro esforzo.

p) Oíza (outra vez) falando da cubertería danesa que se comprou, e que non funcionaba (porque pretendía comer comida española con ela).

q) Galiñas soltas en clase de Análise de Formas, cagándose por todas as partes, e os profesores dicíndonoslles que non as debuxásemos, senón ao seu espírito. (Isto de «pintar o espírito da galiña» díxose moito na escola coma se fose unha lenda, pero eu certifico que é rigorosamente certo). Pintar o medo, pintar un concerto de rock. Non entender nada.

r) O meu amigo Carlos González Tausz e eu, aburridos na clase de Análisis. «¿Que facemos?» «¿Pegámonos no campo de rugby? » «Vale». Baixamos ao campo, deume un empuxón e tiroume ao chan. Deume a risa. Botouse sobre min e deunos máis risa. «¿Váleche?» «Si. Réndome». (Que ben debuxaba. Que cabrón).

s) Non ter diñeiro nunha carreira cara. Calcar as árbores, coches, etc, de letraset para non os gastar.

t) Ir ao SIMO a botar a tarde como un idiota porque Rotring che regalaba un tubo de cartón e Roca un equipo de aparatos sanitarios. Non chegar a tempo do equipo. Esgotadas.

u) Adorar Blade Runner porque sae unha casa de Frank Lloyd Wright.

v) Adorar la canción de Simón (con acento en la o) y Garfúnkel (con acento en la u) «So long, Frank Lloyd Wright». Buscar como una especie de trascendencia en cada cosa. Ser bobo. Ser completamente imbécil.

w) Mi primer día en la escuela, subir a las aulas de dibujo y soportar un discurso terrible de Helena Higlesias (yo es que siempre le pongo muchas haches) diciéndonos que había ya demasiados arquitectos, y que reconsideráramos nuestro error mientras estuviéramos a tiempo. (No sé qué pensará ahora).

x) Horas y horas, tardes y tardes, noches y noches dibujando en el tablero. Menuda vista tenía yo entonces. La radio puesta todo el día y toda la noche (Antena 3 Radio: Supergarcía en la hora cero, Polvo de estrellas, Gomaespuma). Fumando y fumando. El cenicero deslizándose peligrosamente sobre el tablero inclinado. El pelo calentándose en el flexo.

y) Quedarme sin tabaco a las dos de la madrugada. Fumarme las colillas. Quedarme sin colillas. Salir a la calle a las cuatro. No encontrar otra cosa que una sala de fiestas / puticlub. Comprar una cajetilla de ducados. Saber que todo era un error.

z) Sufrir intensamente y disfrutar aún más intensamente. (Y eso que, no sé por qué extraña chiripa, jamás me tocó hacer una maqueta).

Se me acabó el alfabeto. Vale. Me han ido saliendo de corrido, sin orden ni concierto, y si hubiera más letras seguiría contando batallitas. Pero, en definitiva, ¿qué le decimos a nuestros hijos? (O a nuestros hermanos: Este blog tiene lectores de una insultante juventud).

Pues volvemos al principio: Si somos sensatos, y ellos también lo son, les debemos aconsejar que escojan una ingeniería. Las carreras de ingeniería son duras, pero compensan con una formación muy seria y muy solvente, que sirve para hacer de todo.

Creo que es lo que debería cursar una persona inteligente, lógica, sensata, razonable, perseverante y decidida. Es una gran elección.

Sólo le recomendaría arquitectura a una auténtica cabra. A una puta cabra loca y disparatada. A un ser que buscara una loca e ilógica trascendencia en las cosas más anodinas. A una persona encendida, feroz, hambrienta. A un insensato. A alguien que, contra todo consejo, contra toda tendencia económica, contra todo imperativo legal, necesitara ser arquitecto, y muriese por dibujar rayos en el aire y pisar barro en una zanja, y quisiera casar dos cosas tan incasables.

(¿Por qué será que, a pesar de todo, las notas de Selectividad exigidas por las escuelas de arquitectura siguen siendo altísimas?).

Yo le recomendaría estudiar arquitectura a alguien que no necesitara que se lo recomendase, a alguien a quien ya todo le importara un bledo, a alguien que hubiera saltado al vacío y no tuviera miedo de los posibles fallos de su precario paracaídas. A alguien que, mientras cayera a plomo, gritara que había merecido la pena.

A alguien a quien no quisiese demasiado (no soportaría verlo estrellarse. Se me desgarraría el corazón). A alguien, en definitiva, a quien pudiera admirar con toda mi alma.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto

Toledo · junio 2013

[:]

José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

5 COMENTARIOS

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
5 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
Alberto Alonso Oro
Alberto Alonso Oro
11 years ago

Elogio del desbarajuste http://ow.ly/i/8zHnf José Ramón Hernández Correa en @FundacionArquia
«Un aspecto que entonces me desesperaba pero que hoy agradezco es ese desbarajuste de la escuela, esa incompatibilidad de horarios, esa imposibilidad de estar en dos sitios a la vez. Pero (no sé cómo) lo conseguíamos.»

Alberto Alonso Oro
Alberto Alonso Oro
12 years ago

ARQUITECTURA Y EDUCACIÓN 4/10 _ Alberto Ruiz + Raquel Martínez
¿QUÉ LE PUEDE ENSEÑAR LE CORBUSIER A UN ESTUDIANTE DE ARQUITECTURA DEL AÑO 2014?

http://goo.gl/FPMCiI

Mauricio Henao Webcreativa
Mauricio Henao Webcreativa
12 years ago

Cuando voy por la calle y veo las impresionantes estructuras de mi ciudad, recuerdo las palabras que una vez me dijo mi padre: «La Arquitectura es el paso a la creacion del futuro» y me doy cuenta de toda la razon que tenia.

El amaba su trabajo y me pasó ese mismo amor, la Arquitectura es realmente un arte.

Soy de Colombia y estudié Arquitectura en medellin, la mejor carrera.

Alberto Alonso Oro
Alberto Alonso Oro
12 years ago

«¿Por qué estudias arquitectura?
Porque dormir más es vivir menos.
Porque el látigo y la cera caliente en el pecho ya me aburrían.
Porque sé modular, seccionar y deconstruir lo que tenga por delante.
Porque puedo ver espacio donde tú sólo ves vacío.
Porque me lo merezco.
Porque la vida son 4 días y a mi me sobran 3.
Por no tirar el compás semi-profesional que me regalaron por la primera comunión.
Porque soy masoquista.
Porque no sabía qué hacer con mi tiempo libre.
Porque no sabía donde me metía.
Porque era joven e inexperto.
Porque mi madre me quiere en casa.
Para dejar la calle.
Por amor al arte.
Porque yo lo valgo.
Porque era la primera carrera en el librito informativo.
Porque nací pobre.
Porque necesitaba saber cuánto alcohol puedo beber.
Porque el red bull es adictivo.
Porque yo crearé tu mundo.
Porque yo decidiré dónde vivirás.
Porque la arquitectura es un gran hermano que siempre te rodea.
Porque… ¿porque…? ¿¿¿¡¡¡PORQUÉ !!!??? ¿¿¿PORQUÉEEEE??? Eso me pregunto yo a todas horas.
Una vez leí que mueres luego de 72 horas sin dormir… necesitaba comprobarlo.
Porque me encanta cenar cuando veo amanecer.
Porque yo te crearé una realidad para que vivas en tus mentiras.
Porque según nuestros profesores tenemos 3 semanas de vacaciones en vez de exámenes.
Porque fue una revelación y me sabía mal no hacerle caso.
Porque me encanta pasar horas y horas rayando a 45º y luego ver el mismo 13 de siempre estampado en mi lamina.
Porque me di un golpe en la cabeza y ví tantas estrellas, que pensé que tenía visión espacial.
8 años aquí y me sigo preguntando el porque d semejante locura… por eso, porque estoy mas loco que cualquiera.
¡¡¿ARQUITECTURA?!!, ¿pero esto no es turismo?… ya decía yo que trabajaba demasiado.
Porque llevar gafas es de modernos.
Porque un croquis vale mas que mil palabras.
Porque me gusta escuchar música.
Porque quería inventar un trauma al que ni los psicólogos pudiesen encontrar solución.
Porque quería llamar la atención.
Porque me encanta usar las bitácoras como armas «aparta-gente» en la combi.
Porque las pobres papelerías no podrían sobrevivir sin nosotros.
Porque de algo hay que morir, y como no fumo…
Porque sé calcular el centro de gravedad y el eje de giro de cualquier cosa que se caiga a mi alrededor.
Porque quería saber si mis dientes son un empotramiento sin armaduras.
Porque es una carrera estupenda e incomparable, ¿esto lo leen los profesores?
Manda PORQUE al 6666 y recibirás una estupenda razón para hacerte Arquitecto.
Porque no tenia vida social antes de entrar, así que me he ahorrado perderla ahora.
Porque cuando me cruje la columna suena la macarena.
Porque creo en las nubes rosas.
Porque sin papel mantequilla no seria el mismo.
Porque siempre he sido aficionado al material de papelería y así obligo a mis padres a pagármelo.
Porque me sentía raro, raro, raro y me busqué una carrera para traumados.»

http://divagarquitectura.blogspot.com.es/2010/09/por-que-estudias-arquitectura.html

Alberto Alonso Oro
Alberto Alonso Oro
12 years ago

«Sólo le recomendaría arquitectura a una auténtica cabra.
A una puta cabra loca y disparatada. A un ser que buscara una loca e
ilógica trascendencia en las cosas más anodinas. A una persona
encendida, feroz, hambrienta. A un insensato. A alguien que, contra todo
consejo, contra toda tendencia económica, contra todo imperativo legal,
necesitara ser arquitecto, y muriese por dibujar rayos en el aire y pisar barro en una zanja, y quisiera casar dos cosas tan incasables.» José Ramón Hernández Correa

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS