[:es]
Era perfectamente previsible el éxito publicitario1, se hablaría del asunto, se compraría el libro, pero ¿León de Oro? Sí, en efecto recibieron un premio mayor. Que en definitiva deja muy bien probado el desenfoque unido a la superficialidad de quienes dirigen la creación de prestigios en el mundo de la arquitectura. Y también en el mundo del Arte en general, mejor no olvidarlo2. Y que lo vayan comprendiendo los comentaristas que se reducen a dar noticia de cuanta cosa se lleva fuera. Con esto se sentirán confundidos y tratarán de adaptarse, de mover la silla más allá.
Un amigo cercano me comenta, al saber lo del premio, que ya no son los colonizadores los que ofrecen baratijas a los nativos, sino al revés. Son chucherías que le permiten al europeo con afanes críticos dar a entender que corre con los asuntos del mundo, que reacciona crítico ante el vendaval de arquitecturas del espectáculo, al señalar en la dirección adecuada. Se frotará las manos Mr. Wiel Arets, presidente del Jurado designado por David Chipperfield3 y desde hace unos días Decano del Instituto Tecnológico de Illinois, súbdito de Su Majestad holandesa, autor de múltiples edificios entre los cuales torres de oficinas que nada tienen que envidiarle a la invadida estructura caraqueña. Más aún, son de la más avanzada tecnología, como la Torre V en Eindhoven, de menos altura que Confinanzas, pero revestida con paneles esmaltados con un patrón impreso que va desde transparente a traslúcido en un ritmo aleatorio de manera que, dependiendo del ángulo, hora del día y densidad del patrón, se ve hacia el interior o se aprecia el reflejo de los alrededores. ¡Fantástico! ¡Maravilloso! eso sí, para holandeses, gentes civilizadas que no invaden edificios.
Aunque atención, la crisis de los del Sur es peligrosa ¿Qué pasaría si esa gente meridional, menesterosa, decide invadir esa torre para convertirla, como dice el veredicto del Jurado y la retórica del Think Tank, en autopromoción de los pobres? Se dispararían todas las alarmas. Por eso David Cameron, hace poco, propuso en el Reino Unido ajustar las normas para la inmigración. Tienen miedo ahora de los europeos del Sur. Pero, menos mal, en Holanda no podrían llegar a Eindhoven para formar una vibrante comunidad ¿O sí? (ver foto).
Pero vayamos al asunto central. La historia es la misma de siempre. Somos vistos como casos de estudio. Los europeos cultos se dan el lujo de ignorar o pasar por alto (para eso los ayudan los arribistas de aquí), que no hay posible autopromoción de los pobres que no pase por una búsqueda incesante de perfeccionamiento de la democracia. Ellos ya tienen la democracia y en realidad, tal como decía el embajador español en Venezuela de hace unos años, felizmente alejado del cargo, a nosotros nos viene bien un Jefesote. No nos merecemos la dignidad ni la transparencia. No se han dado cuenta que si hay algo que ha caracterizado a América Latina es una permanente lucha buscando la democracia. Que hemos venido haciendo nuestra la idea de que la redención de los pobres pasa por allí, no por la anarquía manipulada que hizo posible la invasión de la estructura de Confinanzas. Lucha que nos diferencia de otros lugares del mundo y que ha venido a ser parte integrante, inseparable, de nuestra identidad. ¿Cómo puede eso colocarse fuera del escenario de una Bienal de Arquitectura? Ya es, como lo decíamos la semana pasada, cinismo puro que un gobierno autoritario adorne sus arbitrariedades vistiendo de gala un programa mediocre como la Misión Vivienda, pero que los directivos de la Bienal acepten tomar una comunidad de humillados y ofendidos dirigida por asalariados de ese mismo gobierno como escenario de fondo para una venta de arepas a 8 euros con sillas de Philippe Starck, salsa como música de fondo y presentarlo como alusión a los territorios comunes (common grounds) en las ciudades de hoy, es una muestra de ignorancia. Eso, por más Decano de Illinois que Wiel Arets4 sea. Y si además no figuran en el panorama los dramas de niños caídos al vacío, de extorsiones diarias a manos de delincuentes, de venta de espacios, de promiscuidad, de complicidad con autoridades complacientes; más que ignorancia es idiotez. Que no la puede ahogar la tertulia de cócteles en Manhattan, Londres, Venecia o Amsterdam, o las especulaciones académicas de las grandes universidades.
Con lo que se comprueba además que la crisis europea vista desde el privilegio no garantiza una mirada más aguda. Ya lo hemos visto venir en los comentarios de diarios o revistas que promueven una perspectiva diferente pero no hacen más que refugiarse en lugares comunes como más por menos, arquitectura sostenible, nuevas direcciones, etc. etc. cuando podrían señalar muy simplemente hacia la buena arquitectura. Durante los años festivos fueron incapaces de encontrarla, de jugar a favor de ella, de mostrarla, tan ocupados estaban siguiendo la corriente. Y ahora quieren corregir rumbos recurriendo a los conocedores de las reglas de Internet, quienes se disfrazan con lo de aquí pero tienen sus habilidades de escaladores allá.
Y decíamos que los comentaristas empezarían a mover la silla, pero también la moverán aquí los que no han pisado firme en nuestras realidades. Mal muy nuestro, estar ansioso por abrevar en lo de afuera. Empezarán a pensar que el camino del Think Tank es el más conveniente para un éxito rápido. Que esos jóvenes dieron en el clavo. Esa es la parte peor del asunto, el Jurado de Venecia señala en la dirección equivocada creyendo que hace lo contrario y eso, hoy, tiene inmediatas consecuencias. Del momento, es verdad, pero consecuencias al fin.
Pero no hay mucho que hacer5, venderle el alma al diablo está de moda. Y funciona6.
Óscar Tenreiro Degwitz, Arquitecto.
Venezuela, septiembre 2012,
Entre lo Cierto y lo Verdadero
Notas:
1 Lo digo más abajo, pensé que tendrían éxito pero no tanto. Pero así van las cosas en este ambiente en el que se viene moviendo la arquitectura.
2 Ya tuve una ventana sobre el tema muchos años atrás, cuando en 1985 Aldo Rossi organizó la Terza Mostra, como llamó en ese momento a la sección de Arquitectura de la Bienal de Venecia. Desde aquí había puesto a mi grupo de estudiantes a trabajar en una propuesta para “los Castillos de Romeo y Julieta”, unas ruinas ubicadas cerca de Montecchio Maggiore, en el Véneto, para las cuales se pedía una proyecto de aprovechamiento. Trabajó el curso muy duramente y logramos un producto no exento de interés y hasta digno de una segunda mirada, lo cual me llenó de ingenuo optimismo.
Y para la Bienal fui a observar lo que había pasado. Nuestro trabajo (para el cual contamos con la asesoría de August Komendant) estaba allí expuesto junto a muchos otros. Y además, en lugar preferente, los premios, los Leones dorados, los importantes.
3 En resumen: Daniel Liebeskind que para el tema Piazze di Palmanova presentó unas enormes maquetas de madera de unas “máquinas” que imprimirían algo, hechas según creo por sus alumnos de la Cranbrook Academy. Peter Eisenman, a propósito del mismo tema en que participábamos nosotros, prefiguraba veinte años atrás el actual mamotreto de la Ciudad de las Artes de Galicia. Y lo acompañaba de una “Memoria” que siempre me ha parecido (hasta el punto de haber transcrito parte de ella en un librito de notas que me acompañaba) un ridículo prodigio de filosofía “light”. El ya hoy muy olvidado Robert Venturi había sido premiado por su idea para el Ponte dell’Academia. Seguían una serie de premios que sería largo reseñar aquí, sin que me olvide que junto a lo de Eisenman en el tema de los Castillos recibió Maria Grazia Sironi, mas bien artista gráfica y pintora, quien se ha ocupado de establecer relaciones entre la música y la arquitectura. Y no debo olvidar a Franco Purini quien disfrutaba en esos tiempos de la arquitectura de papel, un bien ganado prestigio por sus estupendos dibujos de una arquitectura más o menos inventada.
4 Ya sabemos que a Liebeskind y Eisenman les esperaba un futuro de mucha actividad pero lo que me interesa ahora es que el estupor que me causaron los premios me llevó a conocer las anécdotas que estaban detrás de ellos, que los justificaban podría decirse. Regresando de Venecia, en efecto, pasé por París Y siguiendo mis impulsos y los datos que me dio un amigo arquitecto, llamé a Bernard Huet (1932-2001) miembro del Jurado de la Bienal. Nos citamos en un café y tuvimos una larga conversación que me inició en lo que me pareció entonces y me confirmó la vida posteriormente, el mundo subterráneo de las influencias y arreglos del mundillo de la arquitectura prestigiosa. Lo primero que me dijo Huet es que los premios a los extranjeros más conocidos ya estaban asignados de antemano. Que cuando Rossi hizo las invitaciones a los “Venturi et al” las hizo garantizándoles un premio. Y durante las deliberaciones del Jurado se cuidó de lanzarle un dardo a las distintas mafias, de Roma, de Florencia o de Venecia. Hago constar que la palabra mafia la usó Huet.
También me habló en un tono laudatorio de dos proyectos, con los cuales evidentemente se identificaba (no con los otros, me pareció), el de Venturi y el de Maria Grazia Sironi. Yo, ingenuo y creyente en que la arquitectura es construcción, creencia que mantengo hasta hoy, sentí ciertos escalofríos cuando recordaba el escenográfico puente del primero, a la vez que me causaba profunda extrañeza que lo de Sironi, un juego de pequeñas señales acústicas y pictóricas en el paisaje que poco entendí y hoy recuerdo de modo confuso, le hubiera parecido tan bien.
Comprendo ahora mejor, que entre diletantes de la arquitectura, o preferiblemente, entre personas que discursean de modo culto sobre lo que la arquitectura debe ser, la ideología ha hecho, hace y hará estragos. Y proporciona base para señalar, para sentar preferencias y moverse con soltura en ese espacio en el que todo parece posible y nada es comprobable sino como apuesta que siempre puede ser refutada, que es el Proyecto. Todo lo que no ha sido construido navega bien en el mar de la ideología, y Huet lo que me estaba expresando, para mi cierta rabia y no poca frustración, era una preferencia ideológica.
5 Regresé a Venezuela, mi hogar de estrechas fronteras pero mundo esencial, con preguntas que no podía contestar y que sólo hoy dos décadas después lo hago con mínima tranquilidad. A esa burbuja brillante y atractiva de los foros internacionales no se le pueden pedir muchas cosas; y desde luego una que está fuera de su alcance es la de la veracidad. Ocurre con ellos lo que ocurre con todas las tentaciones de la gloria que enseñan los mitos: te muestran el mundo a tus pies para seducirte, pero debes entregar algo a cambio y entre ellas una condición que es la que mejor permite vivir, la de la transparencia. Ganar ciertas glorias exige opacarse, esconder, calcular. Y si bien es cierto que todos en algún momento hemos estado dispuestos a dejarnos tentar, no viene mal haber perdido la apuesta, con ello hemos ganado, aunque nos demos cuenta un poco tarde.
6 Y ya he ido demasiado largo. Mientras escribo esto me llega la información de que se alzan críticas a la Bienal. Una de ellas venida de un personaje que hace un cierto tiempo acumuló credenciales para estar muy bien ubicado en alguna de las anteriores versiones. Tal vez ahora le molesta haber pasado al olvido. Pero en las críticas hay muchos aciertos. Se califica a la Bienal con bastante razón como populista. Se dice que ha premiado la miseria, lo cual en el caso que nos ocupa a los venezolanos no puede ser más cierto. Pero lo más significativo es que ha dejado muy en claro la hipocresía que cunde en estos espacios, la ignorancia, la frivolidad. Pero eso no es nuevo. Lo nuevo, para mí al menos, es verlo tan claro.
[:gl]
Era perfectamente previsible o éxito publicitario1, falaríase do asunto, compraríase o libro, pero León de Ouro? Si, en efecto recibiron un premio maior. Que en definitiva deixa moi ben probado o desenfoque unido á superficialidade de quen dirixe a creación de prestixios no mundo da arquitectura. E tamén no mundo da arte en xeral, mellor non esquecelo2. E que o vaian comprendendo os comentaristas que se reducen a dar noticia de canta cousa leva fóra. Con isto sentiranse confundidos e tratarán de adaptarse, de mover a cadeira máis aló.
Un amigo próximo coméntame, ao saber o do premio, que xa non son os colonizadores os que ofrecen baratijas aos nativos, senón ao revés. Son chucherías que lle permiten ao europeo con afáns críticos dar a entender que corre cos asuntos do mundo, que reacciona crítico ante o vendaval de arquitecturas do espectáculo, ao sinalar na dirección adecuada. Fregarase as mans Mr. Wiel Arets, presidente do Xurado designado por David Chipperfield3 e desde hai uns días Decano do Instituto Tecnolóxico de Illinois, súbdito da súa Maxestade holandesa, autor de múltiples edificios entre os cales torres de oficinas que nada teñen que envexarlle á invadida estrutura caraqueña. Máis aínda, son da máis avanzada tecnoloxía, como a Torre V en Eindhoven, de menos altura que Confinanzas, pero revestida con paneis esmaltados cun patrón impreso que vai desde transparente a traslúcido nun ritmo aleatorio de maneira que, dependendo do ángulo, hora do día e densidade do patrón, vese cara ao interior ou se aprecia o reflexo dos arredores. Fantástico! Marabilloso! iso si, para holandeses, xentes civilizadas que non invaden edificios.
Aínda que atención, a crise dos do Sur é perigosa Que pasaría se esa xente meridional, menesterosa, decide invadir esa torre para convertela, como di o veredicto do Xurado e a retórica do Think Tank, en autopromoción dos pobres? Dispararíanse todas as alarmas. Por iso David Cameron, hai pouco, propuxo no Reino Unido axustar as normas para a inmigración. Teñen medo agora dos europeos do Sur. Pero, menos mal, en Holanda non poderían chegar a Eindhoven para formar unha vibrante comunidade. Ou si? (ver foto).
Pero vaiamos ao asunto central. A historia é a mesma de sempre. Somos vistos como casos de estudo. Os europeos cultos danse o luxo de ignorar ou pasar por alto (para iso axúdanos os arribistas de aquí), que non hai posible autopromoción dos pobres que non pase por unha procura incesante de perfeccionamento da democracia. Eles xa teñen a democracia e en realidade, tal como dicía o embaixador español en Venezuela de hai uns anos, felizmente afastado do cargo, a nós vénnos ben un Jefesote. Non nos merecemos a dignidade nin a transparencia. Non se deron conta que se hai algo que caracterizou a América Latina é unha permanente loita buscando a democracia. Que viñemos facendo nosa a idea de que a redención dos pobres pasa por alí, non pola anarquía manipulada que fixo posible a invasión da estrutura de Confinanzas. Loita que nos diferencia doutros lugares do mundo e que veu a ser parte integrante, inseparable, da nosa identidade. Como pode iso colocarse fose do escenario dunha Bienal de Arquitectura? Xa é, como o diciamos a semana pasada, cinismo puro que un goberno autoritario adorne as súas arbitrariedades vestindo de gala un programa mediocre como a Misión Vivenda, pero que os directivos da Bienal acepten tomar unha comunidade de humillados e ofendidos dirixida por asalariados dese mesmo goberno como escenario de fondo para unha venda de arepas a 8 euros con cadeiras de Philippe Starck, salsa como música de fondo e presentalo como alusión aos territorios comúns (common grounds) nas cidades de hoxe, é unha mostra de ignorancia. Iso, por máis Decano de Illinois que Wiel Arets4 sexa. E se ademais non figuran no panorama os dramas de nenos caídos ao baleiro, de extorsións diarias a mans de delincuentes, de venda de espazos, de promiscuidade, de complicidade con autoridades compracentes; máis que ignorancia é idiotez. Que non a pode afogar o faladoiro de cócteles en Manhattan, Londres, Venecia ou Amsterdam, ou as especulacións académicas das grandes universidades.
Co que se comproba ademais que a crise europea vista desde o privilexio non garante unha mirada máis aguda. Xa o vimos vir nos comentarios de diarios ou revistas que promoven unha perspectiva diferente pero non fan máis que refuxiarse en lugares comúns como máis por menos, arquitectura sustentable, novas direccións, etc. etc. cando poderían sinalar moi simplemente cara á boa arquitectura. Durante os anos festivos foron incapaces de atopala, de xogar a favor dela, de mostrala, tan ocupados estaban a seguir a corrente. E agora queren corrixir rumbos recorrendo aos coñecedores das regras da internet, quen se disfraza co de aquí pero teñen as súas habilidades de escaladores alá.
E diciamos que os comentaristas empezarían a mover a cadeira, pero tamén a moverán aquí os que non pisaron firme nas nosas realidades. Mal moi noso, estar ansioso por abeberar no de fóra. Empezarán a pensar que o camiño do Think Tank é o máis conveniente para un éxito rápido. Que eses mozos deron no cravo. Esa é a parte peor do asunto, o Xurado de Venecia sinala na dirección equivocada crendo que fai o contrario e iso, hoxe, ten inmediatas consecuencias. Do momento, é verdade, pero consecuencias ao fin.
Pero non hai moito que facer5, venderlle a alma ao diaño está de moda. E funciona6.
Óscar Tenreiro Degwitz, Arquitecto.
Venezuela, setembro 2012,
Entre o Cierto e o Verdadeiro
Notas:
1 Dígoo máis abaixo, pensei que terían éxito pero non tanto. Pero así van as cousas neste ambiente no que se vén movendo a arquitectura.
2 Xa tiven unha fiestra sobre o tema moitos anos atrás, cando en 1985 Aldo Rossi organizou a Terza Mostra, como chamou nese momento á sección de Arquitectura da Bienal de Venecia. Desde aquí puxera ao meu grupo de estudantes a traballar nunha proposta para “os Castelos de Romeo e Julieta”, unhas ruínas situadas preto de Montecchio Maggiore, no Véneto, para as cales pedíase unha proxecto de aprovechamiento. Traballou o curso moi duramente e logramos un produto non exento de interese e ata digno dunha segunda mirada, o cal encheume de inxenuo optimismo.
E para a Bienal fun a observar o que pasara. O noso traballo (para o cal contamos coa asesoría de August Komendant) estaba alí exposto xunto a moitos outros. E ademais, en lugar preferente, os premios, os Leóns dourados, os importantes.
3 En resumo: Daniel Liebeskind que para o tema Piazze dei Palmanova presentou unhas enormes maquetas de madeira dunhas “máquinas” que imprimirían algo, feitas segundo creo polos seus alumnos da Cranbrook Academy. Peter Eisenman, á mantenta do mesmo tema en que participabamos nós, prefiguraba vinte anos atrás o actual mamotreto da Cidade das Artes de Galicia. E acompañábao dunha “Memoria” que sempre me pareceu (ata o punto de transcribir parte dela nun librito de notas que me acompañaba) un ridículo prodixio de filosofía “lixeiro”. O xa hoxe moi esquecido Robert Venturi fora premiado pola súa idea para o Ponche dell´Academia. Seguían unha serie de premios que sería longo apuntar aquí, sen que me esqueza que xunto ao de Eisenman no tema dos Castelos recibiu Maria Grazia Sironi, mais ben artista gráfica e pintora, quen se ocupou de establecer relacións entre a música e a arquitectura. E non debo esquecer a Franco Purini quen gozaba neses tempos da arquitectura de papel, un ben gañado prestixio polos seus estupendos debuxos dunha arquitectura máis ou menos inventada.
4 Xa sabemos que a Liebeskind e Eisenman esperáballes un futuro de moita actividade pero o que me interesa agora é que o estupor que me causaron os premios levoume a coñecer as anécdotas que estaban detrás deles, que os xustificaban podería dicirse. Regresando de Venecia, en efecto, pasei por París E seguindo os meus impulsos e os datos que me deu un amigo arquitecto, chamei a Bernard Huet (1932-2001) membro do Xurado da Bienal. Citámonos nun café e tivemos unha longa conversación que me iniciou no que me pareceu entón e confirmoume a vida posteriormente, o mundo subterráneo das influencias e arranxos do mundo da arquitectura prestixiosa. O primeiro que me dixo Huet é que os premios aos estranxeiros máis coñecidos xa estaban asignados de antemán. Que cando Rossi fixo as invitacións aos “Venturi et al” fíxoas garantíndolles un premio. E durante as deliberacións do Xurado coidouse de lanzarlle un dardo ás distintas mafias, de Roma, de Florencia ou de Venecia. Fago constar que a palabra mafia usouna Huet.
Tamén me falou nun ton laudatorio de dous proxectos, cos cales evidentemente se identificaba (non cos outros, pareceume), o de Venturi e o de Maria Grazia Sironi. Eu, inxenuo e crente en que a arquitectura é construción, crenza que manteño ata hoxe, sentín certos calafríos cando lembraba o escenográfico ponte do primeiro, á vez que me causaba profunda estrañeza que o de Sironi, un xogo de pequenos sinais acústicos e pictóricas na paisaxe que pouco entendín e hoxe recordo de modo confuso, pareceulle tan ben.
Comprendo agora mellor, que entre diletantes da arquitectura, ou preferiblemente, entre persoas que discursean de modo culto sobre o que a arquitectura debe ser, a ideoloxía fixo, fai e fará estragos. E proporciona base para sinalar, para sentar preferencias e moverse con soltura nese espazo no que todo parece posible e nada é comprobable senón como aposta que sempre pode ser refutada, que é o Proxecto. Todo o que non foi construído navega ben no mar da ideoloxía, e Huet o que me estaba expresando, para a miña certa rabia e non pouca frustración, era unha preferencia ideolóxica.
5 Regresei a Venezuela, o meu fogar de estreitas fronteiras pero mundo esencial, con preguntas que non podía contestar e que só hoxe dúas décadas despois fágoo con mínima tranquilidade. A esa burbulla brillante e atractiva dos foros internacionais non se lle poden pedir moitas cousas; e desde logo unha que está fóra do seu alcance é a da veracidade. Ocorre con eles o que ocorre con todas as tentacións da gloria que ensinan os mitos: móstranche o mundo aos teus pés para seducirche, pero debes entregar algo a cambio e entre elas unha condición que é a que mellor permite vivir, a da transparencia. Gañar certas glorias esixe opacarse, esconder, calcular. E aínda que é certo que todos nalgún momento estivemos dispostos a deixarnos tentar, non vén mal perder a aposta, con iso gañamos, aínda que nos deamos conta un pouco tarde.
6 E xa fun demasiado longo. Mentres escribo isto chégame a información de que se alzan críticas á Bienal. Unha delas vinda dun personaxe que fai un certo tempo acumulou credenciais para estar moi ben situado nalgunha das anteriores versións. Talvez agora moléstalle pasar ao esquecemento. Pero nas críticas hai moitos acertos. Cualifícase á Bienal con bastante razón como populista. Dise que premiou a miseria, o cal no caso que nos ocupa aos venezolanos non pode ser máis certo. Pero o máis significativo é que deixou moi en claro a hipocrisía que rende nestes espazos, a ignorancia, a frivolidade. Pero iso non é novo. O novo, para min polo menos, é velo tan claro.
[:en]
The advertising success was perfectly predictabl1, one would speak about the matter, the book would be bought, but León of Gold? Yes, in effect they received a major prize. That definitively stops very well proven get out of focus joined the superficialness of those who direct the creation of prestiges in the world of the architecture. And also in the world of the Art in general, better not to forget it2. And that it there are understanding the commentators who come down to giving news of all thing it removes out. With this they will feel confused and will try to adapt each other, to moving the chair beyond.
A nearby friend comments on me, on having known it of the prize, which already they are not the settlers those who offer trinkets to the native ones, but upside-down. They are baubles that allow to the European with critical zeals to give to understand that it traverses with the matters of the world, that critic reacts to the gale of architectures of the spectacle, on having indicated in the suitable direction. One will rub the hands Mr. Wiel Arets, president of the Juror designated by David Chipperfield3 and for a few days Dean of the Technological Institute of Illinois, subject of His Dutch Majesty, author of multiple buildings between which office towers that at all have to envy him to the invaded of Caracas structure. Even more, they are of the most advanced technology, as the Tower V in Eindhoven, of fewer height than Confinanzas, but re-dressed in panels enameled with a printed boss who goes from transparently to translucent in a random pace so that, depending on the angle, hour of the day and density of the boss, one sees towards the interior or appreciates the reflection of the surroundings. Fantastic! Wonderful! It yes, for Dutches, civilized peoples who do not invade buildings.
Though attention, the crisis of those of the South is dangerous what would happen if these southern, needy people, decide to invade this tower to turn her, as does he say the verdict of the Juror and the rhetoric of the Think Tank, in autopromotion of the poor? All the alarms would go off. Because of it David Cameron, does little, it proposed in the United Kingdom to fit the procedure for the immigration. They are afraid now of the Europeans of the South. But, less badly, in Holland they might not come to Eindhoven to form a vibrant community or yes? (To see photo).
But let’s go to the central matter. The history is the same of always. We are seen as cases of study. The educated Europeans give themselves the luxury of ignoring or overlooking (for it them the unscrupulous opportunists help of here), that there is no possible autopromotion of the poor that does not happen for an incessant search of development of the democracy. They already have the democracy and actually, as the Spanish ambassador was saying in Venezuela of a few years ago, happily removed from the post, to us us a Jefesote comes well. We deserve neither the dignity nor the transparency. They have not realized that if there is anything that has characterized Latin America is a permanent fight looking for the democracy. That we have come making ours the idea from which the redemption of the poor happens there, not for the manipulated anarchy that made possible the invasion of Confinanzas’s structure. Fight that separates us from other places of the world and that has come to be an integral, inseparable part, of our identity. How can it place it out of the scene of a Biennial show of Architecture? Already it is, as we were saying it last week, pure cynicism that an authoritarian government should adorn his arbitrarinesses dressing in show a mediocre program as the Mission Housing, but that the executives of the Biennial show accept to take a community of humiliated and offended directed by employees of the same government as scene of bottom for a sale of arepas to 8 Euros with Philippe Starck‘s chairs, sauce as background music and to present it as allusion to the common territories (common grounds) in the today cities, it is a sample of ignorance. It, for more Dean of Illinois that Wiel Arets4 is. And if in addition there do not appear in the panorama the children’s dramas fallen to the emptiness, from daily extortions to hands of delinquents, of sale of spaces, of promiscuity, of complicity with complaisent authorities; more than ignorance it is an idiocy. That cannot drown the gathering coctail in Manhattan, London, Venice or Amsterdam, or the academic speculations of the big universities.
With what it is verified besides the fact that the European crisis dresses from the privilege it does not guarantee a sharper look. Already we have seen it to come in the comments of diaries or magazines that promote a different perspective but do not make shelter any more than in common places as any more for less, sustainable architecture, new directions, etc. Etc. When they might indicate very simply towards the good architecture. During the festive years they were unable to find her, to play in favour of her, of showing it, so busy they were following the current. And now they want to correct courses appealing the connoisseurs of the Internet rule, who disguise themselves with it of here but have his climbers’ skills there.
And we were saying that the commentators would start moving the chair, but also they her will move here those who have not trodden on road surface in our realities. Badly very ours, to be eager to water in it of out. They will start thinking that the way of the Think Tank is the most suitable for a rapid success. That these young persons gave in the nail. This it is the worst part of the matter, the Juror of Venice indicates in the wrong direction thinking that it does the opposite and it, today, has immediate consequences. Of the moment, it is true, but consequences to the end.
But there is no much that to do5, to sell the soul to the devil is fashionable. And it works6.
Óscar Tenreiro Degwitz, Architect.
Venezuela, september 2012,
Entre lo Cierto y lo Verdadero
Notes:
1 I say it down below, I thought that they would but not so much. But this way the things go in this environment in the one that one comes moving the architecture.
2 Already I had a window on the topic many years behind, when in 1985 Aldo Rossi organized the Terza Mostra, since it called in this moment to the section of Architecture of the Biennial show of Venice. From here it had set my group of students to be employed at an offer for “the Castles of Romeo and Juliet”, a few ruins located near Montecchio Maggiore, at the Véneto, for which one was asked I project of utilization. The course worked very duramente and we achieve a product I do not exempt of interest and even I deign of the second look, which filled me with ingenuous optimism.
And for the Biennial show I went to observe what had happened. Our work (for which we possess August Komendant‘s advising) was exposed there together with different many. And in addition, in preferential place, the prizes, the golden Lions, the important ones.
3 In short: Daniel Liebeskind that for the topic Piazze I gave Palmanova presented a few enormous models of wood of a few “machines” that would stamp something, done as I believe for his pupils of the Cranbrook Academy. Peter Eisenman, about the same topic in which we were taking part, was prefiguring twenty years behind the current memorandum book of the Arts City of the Galicia. And he was accompanying it of a “Memory” that always has seemed to me (up to the point of having transcribed part of she in a librito of notes who was accompanying) a ridiculous prodigy of philosophy “light”. Already today very forgotten Robert Venturi had been rewarded by his idea for Ponte dell’Academia. They were following a series of prizes that it would be long to outline here, without I forget that close to it of Eisenman in the topic of the Castles Maria Grazia Sironi received, rather graphical artist and painter, who has been busy with establishing relations between the music and the architecture. And I must not forget Franco Purini who was enjoying in these times of the architecture of paper, a gained good prestige for his marvellous drawings of a more or less invented architecture.
4 Already we know that for Liebeskind and Eisenman it was waiting for a future of many activity but what I am interested in it now it is that the stupor that me the prizes caused led me to knowing the anecdotes that were behind them, which were justifying them it might be said. Returning from Venice, in effect, I happened for Paris And following my impulses and the information that a friend gave to me architect, I was called Bernard Huet (1932-2001) a member of the Juror of the Biennial show. We arrange an appointment in a coffee and we had a long conversation that initiated me what seemed to me to be at the time and confirmed to me the life later, the underground world of the influences and arrangements of the world of the prestigious architecture. The first thing that Huet said to me is that the prizes more acquaintances already were assigned to the foreigners in advance. That when Rossi did the invitations to the “Venturi et al” it made they guaranteeing a prize. And during the deliberations of the Juror it looked after itself of throwing a dart to the different mafias, of Rome, of Florence or of Venice. I make be clear that the word mafia used Huet.
Also he spoke to me in a laudatory tone of two projects, with which evidently he was identifying (not with others, it seemed to me), that of Venturi and that of Maria Grazia Sironi. I, ingenuous and believer in whom the architecture is a construction, belief that I support up to today, felt certain shivers when the escenográfico reminded bridge of the first one, simultaneously that was causing his deep strangeness that it of Sironi, a game of small acoustic and pictorial signs in the landscape that small I understood and today I remember in a confused way, it had seemed to him so well.
I understand now better, that between dilettantes of the architecture, or preferably, between persons that discursean in an educated way on what the architecture must be, the ideology has done, it does and it will do devastations. And it provides base to indicate, to sit preferences and to move with fluency in this space in which everything seems to be possible and nothing is verifiable but as bet that always can be refuted, that is the Project. Everything what has not been constructed navigates well in the sea of the ideology, and Huet what was expressing to me, for my certain anger and not few frustration, it was an ideological preference.
5 I returned to Venezuela, my home of narrow borders but essential world, with questions that it could not answer and that only today two decades later I it do with minimal tranquility. To this brilliant and attractive bubble of the international forums many things cannot be asked him; and certainly one that is out of his scope is that of the veracity. There happens with them what happens with all the temptations of the glory that they teach the myths: they show you the world to your feet to seduce yourself, but you must deliver something in exchange and between them a condition that is better the one that allows to live, that of the transparency. To gain certain glories demands to darken, to hide, to calculate. And though it is true that we all in some moment have been ready to leave ourselves to touch, it does not come badly to have lost the bet, with it we have won, though us demos account a bit late.
6 And already I have gone too long. While I write this the information comes to me from that raise critiques to the Biennial show. One of them come from a personage that a certain time ago accumulated credentials to be very well located in someone of the previous versions. Maybe now he cannot stand to have gone on to the oblivion. But in the critiques there are many successes. It is qualified to the Biennial show by enough reason as populist. It is said that there has rewarded the misery, which in the case that occupies the Venezuelans is not to be true. But the most significant thing is that it has clarified very in the hypocrisy that spreads in these spaces, the ignorance, the levity. But it is not new. The new thing, for me at least, is to see it so clear.
[:]




