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El desafío de la significación | Miquel Lacasta   Casa Vana Venturi | axonometrica.wordpress.com
Casa Vana Venturi | axonometrica.wordpress.com

Este sugerente título lo regala Joaquim Español en el capítulo 13 de Forma y consistencia.El libro reflexiona acerca de una doble distorsión. Por un lado en muchas arquitecturas contemporáneas todavía late la vieja frase de Mies Van der Rohe rechazamos reconocer problemas de forma. Es decir, la arquitectura debe entenderse como exenta de forma en tanto que solamente debe responder a una condición moral que viene legitimada por la lógica constructiva, acaso con cierta instrumentalización compositiva. Ese posicionamiento que transforma la idea de forma, y subsidiariamente la idea de geometría, en pura instrumentalidad arquitectónica, puede reseguirse en proyectos actuales, que rechazan la reflexión sobre la forma y su inmediata relación de consistencia con la geometría, como si fuera posible hacer arquitectura con una no-forma.

La otra distorsión, evidentemente más llamativa y popular, ha sido la sobreformalización de tantos y tantos proyectos de las últimas décadas, formas excesivas carentes de razonamiento y sentido, pero peor aún, carentes de la más mínima inteligencia en el uso de la forma. Formas de usar y tirar, sin el mínimo respeto por el contenido que la significación pueda traer a la memoria. Formas desatadas, plagadas de balbuceos intencionales que acaban convirtiendo la idea de forma en algo sucio y pueril. Viendo algunos de estos proyectos acabados, da la sensación que más bien la forma ha sido forzada hasta la saciedad como si de una esclava sexual se tratara. No hace falta decir más.

Tanto por defecto como por exceso, el resultado es el menosprecio de toda la carga significativa que contiene cualquier forma, incluso las formas de la amnesia o las formas del desfase.

En arquitectura todo es forma.

La reflexión a la que Español intenta dar forma2, queda explicita en la pregunta lanzada al aire, que a modo de introducción al libro, está impresa en la contraportada,

¿se nos permite a los arquitectos olvidarnos de las responsabilidades frente a la forma?

La forma como resultado es producto de una condición de consistencia, como bien dice el autor.

La consistencia, la cohesión entre partículas de una masa, puede entenderse como la trabazón de los elementos de un conjunto que le otorga el atributo de la estabilidad. La trabazón supone relación. La consistencia de una forma se da pues cuando existen en ella relaciones perceptibles. Entonces podemos decir que posee estructura interna. 

Solamente por esta reflexión inicial, la no-forma en arquitectura es imposible.

Si hay algo consustancial a la arquitectura esto es su forma y su capacidad para construir un cuerpo significativo. Es decir, toda forma, primaria o compleja, que la arquitectura pueda adoptar encierra una relación entre la estructura física y una estructura significativa. Cuando menospreciamos la vulgaridad de las formas de las casas pareadas de extrarradio que pueblan nuestro territorio, estamos criticando la falta de consistencia entre la realidad formal física y su falta de significación. Estamos lamentando la oportunidad perdida al no haber propuesto un cuerpo significativo de valor, que integrado en la geometría de la forma, estaría aportando una posible lectura del hecho de habitar en la periferia, o la manera como un objeto es capaz de establecer un diálogo explicito en relación al paisaje que lo rodea, por poner unos ejemplos.

Por eso el regocijo formal por sí mismo es también igual de absurdo que el enmudecimiento significativo. La indolencia como algunas arquitecturas están recargadas de significados vacíos, disonantes, extremos en su absurda espectacularización, por contraposición con el ejemplo anterior, podríamos decir que chillones por definición, provoca la misma reacción de decepción y crítica.

El centro de la discusión que propone Español es precisamente lo que titula este artículo el desafío de la significación, el enriquecido viaje entre forma física y sus significados posibles, en definitiva, la discusión de la forma como la discusión acerca de la relación entre realidad y percepción, entre lo físico y lo que metafóricamente hablando llamamos lo químico, lo empático, la capacidad para la construcción narrativa de un relato.

Y es que la forma es el conductor del relato de toda arquitectura. La forma, la geometría de una forma específica, está relatando el entramado de ideas y decisiones que hacen que una arquitectura acabe siendo lo que es, y no otra cosa. El desafío de la significación formal de una arquitectura consiste en dominar los entresijos, los atributos, los procedimientos que de manera coherente acaban cosificando unas ideas entrelazadas. Juzgar una arquitectura es juzgar precisamente la pertinencia del relato que toda arquitectura ofrece. Buscar la coherencia para evitar la arbitrariedad.

Para no ser siervos de un lenguaje de formas, debemos ser expertos en el metalenguaje de las formas.

El reto, el desafío de toda arquitectura, es el de dar consistencia a un relato significativo, que por principio deberá estar fuertemente vinculado a la sociedad y al tiempo al que sirve. Por eso en raras ocasiones la carga significativa de un proyecto es válida cuando remite a arquetipos del pasado, o se esconde detrás de estilismos importados de otras latitudes o de otros tiempos. La pertinencia de la carga significativa de una arquitectura debe juzgarse por su capacidad para relacionarse con el territorio y los individuos que en el habitan, entendiendo que debe interpretar de la mejor manera posible las aspiraciones individuales y colectivas de una sociedad en la que la arquitectura se asienta. Y todo ello, además, sin perder la emoción de la presencia que todo objeto arquitectónico induce. Es decir, sin perder lo intuitivo, lo visceral y lo fenomenológico.

El reto de la significación de la arquitectura es a la vez objetivo y subjetivo, o mejor dicho, es esencialmente intersubjetivo, relacional, exagerando, diría que es vírico. Por tanto, está sujeto a lógicas de sistematización, y sin ser contradictorio, a lógicas de límite.

Decía Josep Llinás que se puede hacer arquitectura desde el sistema o hacer arquitectura desde el límite, yo creo que siendo cierto lo anterior, se debe hacer arquitectura desde el sistema y desde el límite a la vez. Lo sistémico es esencialmente lo codificado, lo previamente estructurado y traducido a un comportamiento de signos predecibles. Lo limítrofe, muchos más sugerente, es el lugar fronterizo, el espacio desde el que avanzar, la posición que permite ensanchar todavía más el campo de lo posible. Sin duda bascular entre lo sistémico y lo limítrofe es enormemente complejo y la superación del estructuralismo propuesto por Claude Lévi-Strauss, entendido como un intento de sistematizar los significados, y por tanto de borrar los límites, atestigua que el desafío de la significación de la arquitectura todavía está sobre la mesa.

Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, abril 2013

Notas:

ESPAÑOL, Joaquim, Forma y consistencia; La construcción de la forma en arquitectura, Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona 2007.

Pido perdón por no poder resistirme al uso de esta cacofonía.

[:gl]

Casa Vana Venturi | axonometrica.wordpress.com

Este suxerente título regálao Joaquim Español no capítulo 13 de Forma e consistencia.O libro reflexiona achega dunha dobre distorsión. Por unha banda en moitas arquitecturas contemporáneas aínda latexa a vella frase de Mies Van der Rohe rexeitamos recoñecer problemas de forma. É dicir, a arquitectura debe entenderse como exenta de forma en tanto que soamente debe responder a unha condición moral que vén legitimada pola lóxica constructiva, seica con certa instrumentalización compositiva. Ese posicionamiento que transforma a idea de forma, e subsidiariamente a idea de geometría, en pura instrumentalidad arquitectónica, pode reseguirse en proxectos actuais, que rexeitan a reflexión sobre a forma e a súa inmediata relación de consistencia coa geometría, coma se fose posible facer arquitectura cunha non-form

A outra distorsión, evidentemente máis rechamante e popular, foi a sobreformalización de tantos e tantos proxectos das últimas décadas, formas excesivas carentes de razoamento e sentido, pero peor aínda, carentes da máis mínima intelixencia no uso da forma. Formas de usar e tirar, sen o mínimo respecto polo contido que a significación poida traer á memoria. Formas desatadas, infestadas de balbuceos intencionales que acaban convertendo a idea de forma en algo sucio e pueril. Vendo algúns destes proxectos acabados, dá a sensación que máis ben a forma foi forzada ata a saciedade coma se dunha escrava sexual tratásese. Non fai falta dicir máis.

Tanto por defecto como por exceso, o resultado é o menosprezo de toda a carga significativa que contén calquera forma, incluso as formas da amnesia ou as formas do desfasamento.

En arquitectura todo é forma.

A reflexión á que Español tenta dar forma2, queda explicita na pregunta lanzada ao aire, que a modo de introdución ao libro, está impresa na contraportada,

permítesenos aos arquitectos esquecernos das responsabilidades fronte á forma?

A forma como resultado é produto dunha condición de consistencia, como ben di o autor.

A consistencia, a cohesión entre partículas dunha masa, pode entenderse como a trabazón dos elementos dun conxunto que lle outorga o atributo da estabilidade. A trabazón supón relación. A consistencia dunha forma dáse pois cando existen nela relacións perceptibles. Entón podemos dicir que posúe estrutura interna.

Soamente por esta reflexión inicial, a non-forma en arquitectura é imposible.

Se hai algo consustancial á arquitectura isto é a súa forma e a súa capacidade para construír un corpo significativo. É dicir, toda forma, primaria ou complexa, que a arquitectura poida adoptar encerra unha relación entre a estrutura física e unha estrutura significativa. Cando menosprezamos a vulgaridade das formas das casas pareadas de arrabalde que poboan o noso territorio, estamos a criticar a falta de consistencia entre a realidade formal física e a súa falta de significación. Estamos a lamentar a oportunidade perdida ao non propoñer un corpo significativo de valor, que integrado na xeometría da forma, estaría a achegar unha posible lectura do feito de habitar na periferia, ou a maneira como un obxecto é capaz de establecer un diálogo explicito en relación á paisaxe que o rodea, por poñer uns exemplos.

Por iso o xúbilo formal en por si é tamén igual de absurdo que o enmudecimiento significativo. A indolencia como algunhas arquitecturas están recargadas de significados baleiros, disonantes, extremos na súa absurda espectacularización, por contraposición co exemplo anterior, poderiamos dicir que chillones por definición, provoca a mesma reacción de decepción e crítica.

O centro da discusión que propón Español é precisamente o que titula este artigo o desafío da significación, a enriquecida viaxe entre forma física e os seus significados posibles, en definitiva, a discusión da forma como a discusión acerca da relación entre realidade e percepción, entre o físico e o que metaforicamente falando chamamos o químico, o empático, a capacidade para a construción narrativa dun relato.

E é que a forma é o condutor do relato de toda arquitectura. A forma, a xeometría dunha forma específica, está a relatar o armazón de ideas e decisións que fan que unha arquitectura acabe sendo o que é, e non outra cousa. O desafío da significación formal dunha arquitectura consiste en dominar as reviravoltas, os atributos, os procedementos que de maneira coherente acaban cosificando unhas ideas entrelazadas. Xulgar unha arquitectura é xulgar precisamente a pertinencia do relato que toda arquitectura ofrece. Buscar a coherencia para evitar a arbitrariedade.

Para non ser servos dunha linguaxe de formas, debemos ser expertos na metalinguaxe das formas.

O reto, o desafío de toda arquitectura, é o de dar consistencia a un relato significativo, que por principio deberá estar fortemente vinculado á sociedade e ao tempo ao que serve. Por iso en raras ocasións a carga significativa dun proxecto é válida cando remite a arquetipos do pasado, ou se esconde detrás de estilismos importados doutras latitudes ou doutros tempos. A pertinencia da carga significativa dunha arquitectura debe xulgarse pola súa capacidade para relacionarse co territorio e os individuos que no habitan, entendendo que debe interpretar da mellor maneira posible as aspiracións individuais e colectivas dunha sociedade na que a arquitectura se asenta. E todo iso, ademais, sen perder a emoción da presenza que todo obxecto arquitectónico induce. É dicir, sen perder o intuitivo, o visceral e o fenomenológico.

O reto da significación da arquitectura é á vez obxectivo e subxectivo, ou mellor devandito, é esencialmente intersubjetivo, relacional, esaxerando, diría que é vírico. Por tanto, está suxeito a lóxicas de sistematización, e sen ser contraditorio, a lóxicas de límite.

Dicía Josep Llinás que se pode facer arquitectura desde o sistema ou facer arquitectura desde o límite, eu creo que sendo certo o anterior, débese facer arquitectura desde o sistema e desde o límite á vez. O sistémico é esencialmente o codificado, o previamente estruturado e traducido a un comportamento de signos predicibles. O limítrofe, moitos máis suxestivo, é o lugar fronteirizo, o espazo desde o que avanzar, a posición que permite alargar aínda máis o campo do posible. Sen dúbida bascular entre o sistémico e o limítrofe é enormemente complexo e a superación do estructuralismo proposto por Claude Lévi-Strauss, entendido como un intento de sistematizar os significados, e por tanto de borrar os límites, testemuña que o desafío da significación da arquitectura aínda está sobre a mesa.

Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, abril 2013

Notas:

ESPAÑOL, Joaquim, Forma e consistencia; A construción da forma en arquitectura, Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona 2007.

Pido perdón por non poder resistirme ao uso desta cacofonía.

[:en]

Vana Venturi House | axonometrica.wordpress.com

This suggestive title Joaquim Español gives it in the chapter 13 of Forma y consistencia.1 The book thinks brings over of a double distortion. On the one hand in many contemporary architectures still late the old phrase of Mies Van der Rohe we reject to recognize problems of form. That is to say, the architecture must be understood like it exempts of form while only it must answer to a moral condition that comes legitimized by the constructive logic, perhaps with certain instrumentalización compositiva. This positioning that transforms the idea of form, and subsidiarily the idea of geometry, into pure architectural instrumentalidad, can reseguirse in current projects, which reject the reflection on the form and his immediate relation of consistency with the geometry, as if it was possible to do architecture with a non-form

Another distortion, evidently more showy and popular, has been the formalization of so many people and so many projects of last decades, excessive forms lacking in reasoning and sense, but worse still, lacking in the most minimal intelligence in the use of the form. Ways of using and throwing, without the minimal respect for the content that the significance could bring to the memory. Untied forms, riddled with intentional stutters that end up by turning the idea of form into something dirty and puerile. Seeing some of these finished projects, the sensation gives that rather the form has been forced up to the satiety as if about a sexual slave it was treating itself. It is not necessary to say any more.

Both by default and by excess, the result is the disparagement of all the significant load that contains any form, including the forms of amnesia or the forms of the phase shift.

In architecture, everything is form.

The reflection to which Spanish tries to give form2, is explicit in the question thrown to the air, that as an introduction to the book, is printed on the back cover,

Are architects allowed to forget about responsibilities versus form?

The form as a result is the product of a condition of consistency, as the author says.

The consistency, the cohesion between particles of a mass, can be understood as the interlocking of the elements of a set that gives it the attribute of stability. The connection implies relationship. The consistency of a form is given when there are perceivable relationships in it. Then we can say that it has internal structure.

Only by this initial reflection, the non-form in architecture is impossible.

If there is something consubstantial to the architecture, this is its form and its capacity to build a meaningful body. That is to say, every form, primary or complex, that the architecture can adopt involves a relationship between the physical structure and a significant structure. When we despise the vulgarity of the forms of the suburban paired houses that populate our territory, we are criticizing the lack of consistency between the physical formal reality and its lack of significance. We are lamenting the lost opportunity to not have proposed a significant body of value, which integrated into the geometry of the form, would be providing a possible reading of the fact of living in the periphery, or the way an object is able to establish an explicit dialogue in relation to the landscape that surrounds it, to give some examples.

That is why formal rejoicing by itself is equally as absurd as meaningful muteness. The indolence as some architectures are loaded with empty meanings, dissonant, extremes in their absurd spectacularization, by contrast with the previous example, we could say that shrill by definition, causes the same reaction of disappointment and criticism.

The focus of the discussion proposed by Español is precisely what this article calls the challenge of meaning, the enriched journey between physical form and its possible meanings, in short, the discussion of the way in which the discussion about the relationship between reality and perception, between the physical and what metaphorically speaking we call the chemical, the empathic, the capacity for the narrative construction of a story.

In order not to be a servant of a language of forms, we must be experts in the metalanguage of forms.

The challenge, the challenge of all architecture, is to give consistency to a meaningful story, which in principle must be strongly linked to society and the time it serves. That is why in rare cases the significant burden of a project is valid when it refers to archetypes of the past, or hides behind styles imported from other latitudes or other times. The relevance of the significant load of an architecture must be judged by its capacity to relate to the territory and the individuals who inhabit it, understanding that it must interpret in the best possible way the individual and collective aspirations of a society in which architecture settle And all this, in addition, without losing the emotion of the presence that every architectural object induces. That is, without losing the intuitive, the visceral and the phenomenological.

The challenge of the significance of architecture is both objective and subjective, or rather, it is essentially intersubjective, relational, exaggerating, I would say that it is viral. Therefore, it is subject to systematization logics, and without being contradictory, to limit logics.

Josep Llinás said that architecture can be done from the system or architecture from the limit, I believe that being true the previous, architecture must be done from the system and from the limit at the same time. The systemic is essentially the codified, the previously structured and translated into a behavior of predictable signs. The border, many more suggestive, is the border, the space from which to advance, the position that allows to expand even more the field of the possible. Undoubtedly tipping between the systemic and the borderline is enormously complex and the overcoming of the structuralism proposed by Claude Lévi-Strauss, understood as an attempt to systematize the meanings, and therefore to erase the limits, testifies that the challenge of the significance of the Architecture is still on the table.

Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, april 2013

Notas:

ESPAÑOL, Joaquim, Form and consistency; The construction of the form in architecture,, Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona 2007.

I apologize for not being able to resist the use of this cacophony.nía.

[:]

Miquel Lacasta Codorniu
Miquel Lacasta Codorniuhttps://axonometrica.wordpress.com/
Es cofundador en ARCHIKUBIK y también en @kubik - espacio multidisciplinario. Obtuvo un Ph.D. con honores (cum laude) en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya UIC y también fue galardonado con el premio especial Ph.D (UIC 2012), M.arch en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya, y se graduó como arquitecto en ETSAB Universitat Politècnica de Catalunya . Miquel es profesor asociado en ESARQ desde 1996. Anteriormente, fue profesor en Elisava y Escola LAI, y también en programas de postgrado en ETSAB y La Salle. Fue arquitecto en la oficina de Manuel Brullet desde 1989 desde 1995. Ha sido galardonado en "Taller Barcelona'96. El TGV, una oportunidad por estructurar la periferia ". Fue codirector del taller "Territorio Virtual, Límite Urbano" en ITSEM Guadalajara, México en 2000 y también codirector del taller "Ravalizar Barcelona" en ITSEM Guadalajara, México, y CCNY, Nueva York, EE. UU. En 2002, 2003 y 2004. Ganó el premio A + en 2010 por Sunion School en el Best Educational Building, The International Architecture Award 2008 en The Chicago Athenaeum por Colin's House y el primer premio en Corian Prize en 2006. Su obra ha sido expuesta en Barcelona , Madrid, Florencia, Cannes y en Le Pavillon de l'Arsenal en París. Varias publicaciones han sido reconocidas por su trabajo como Quaderns, ON, Arquitectura Plus, Piso, Arquitectura y Diseño, El País, ABC, La Vanguardia, Clarín, Sole 24 Ore, y otros. Recientemente realizó conferencias en ITSEM Guadalajara, México, Facolta di Architettura di l'Alghero, Italia, msa Münster School of Architecture, Münster Alemania, IBM Think Tank en París, Francia, y varias universidades y organizaciones en España. Recientemente fue galardonado con el ZAC RN5 en el concurso Vitry-sur-Seine, un Eco-distrito de 255 residencias sociales y privadas y una residencia de estudiantes en Ivry, y 32 apartamentos asistidos para personas mayores en Olesa de Montserrat.
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David de Miguel
David de Miguel
13 years ago

se puede rebuscar menos la forma del texto? recuerda mucho a la complejidad innecesaria de la arquitectura que critica, parece que queda mas profesional pero desde mi punto de vista la simplicidad ha de alcanzar todas las facetas. De todas formas un gran texto que ayuda a reflexionar. Gracias!

Espónsor

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