IniciofaroEl arquitecto estorba | José Ramón Hernández CorreaO arquitecto amola | José...

[:es]El arquitecto estorba | José Ramón Hernández Correa[:gl]O arquitecto amola | José Ramón Hernández Correa[:en]The architect hinders | José Ramón Hernández Correa[:]

[:es]

Tenía esbozada otra entrada, y ya iba con ella cuando se ha colado Fernando Sánchez Dragó (¡ay, este hombre!) y me ha conminado a escribir urgentemente esta otra.

Ha hablado en Radio Nacional, y ha glosado un libro que, por lo que ha dicho, parece muy interesante: La Historia de San Michele, de Axel Munthe. (Confieso que no lo conocía, pero ya me lo he agenciado).

Sánchez Dragó se gustaba (como de costumbre) hablando de este médico sueco que recaló en Capri en los años veinte, en la época romántica y lejana de entreguerras. Ha descrito la isla paradisíaca, y ha referido cómo, en la época de Munthe, los restos de la villa de Tiberio estaban esparcidos por doquier, ante el desinterés de todos.

Munthe recogió amorosamente columnas, estatuas, molduras, etc, que estaban literalmente «tiradas por ahí» y se construyó una casa idílica, a la que llamó San Michele.

San Michele | arquitectamoslocos.blogspot.com.es
San Michele | arquitectamoslocos.blogspot.com.es

Sánchez Dragó, absolutamente transido de emoción y de vehemencia, y en el colmo de lo que para él es esa casa celestial, esa joya, ha añadido (aunque ya se intuía) que en esa casa (naturalmente) no había intervenido ningún arquitecto.

Yo iba conduciendo, pero como lo estaba viendo venir no he dado ningún respingo ni he hecho ninguna maniobra peligrosa. A veces tengo una solidez mental y espiritual que ya la quisiera un Caballero Jedi.

Ha añadido (y eso sí me ha molestado) que la casa la hizo Munthe con sus propias manos, ayudado por los lugareños, que, aunque analfabetos, habían heredado de padres a hijos, desde los romanos, el oficio de trazar arcos.

Me ha molestado lo de «aunque analfabetos» porque a Sánchez Dragó le ha salido involuntariamente el señorito que lleva dentro.

¿Por qué «aunque analfabetos»? ¿Es que eso es impedimento para saber hacer un arco o un muro?
Es como si hubiera dicho «aunque fumadores», «aunque de pelo rizado», «aunque bajitos», etc

Yo aprendí mucho de lo que sé sobre construcción de un albañil de Seseña (Toledo) que no es exactamente un analfabeto, aunque no se distingue precisamente por pasar las noches en blanco leyendo a Schopenhauer. Hace poco tiempo me contó que en la primera obra que hicimos juntos (la segunda que hacía yo en mi vida) le confesé que yo iba allí a aprender, y eso le emocionó. No recuerdo haberle dicho aquello, pero no me sorprende, porque era lo que siempre he pensado.

Con los años le proyecté y dirigí dos casas para dos hijas suyas, y él me hizo la mía. O sea, que hemos confiado mucho el uno en el otro. Jamás se me ocurriría llamarle analfabeto, o decir que «aunque es analfabeto» sabe construir casas. No era un mero albañil (ya está jubilado), en el sentido de un mero operario. A su modo era arquitecto, como lo eran los albañiles de entonces, a quienes llamaba la gente del pueblo cuando se quería hacer una casa. Había diseñado muchas casas cuando no se exigía proyecto, y años después, trabajando conmigo, aportaba sugerencias siempre valiosas, en las que se veía que adivinaba consecuencias futuras y se anticipaba a futuros problemas. Pero de pronto, en medio del despliegue de su sabiduría práctica, me hacía con toda naturalidad una pregunta sobre cuestiones que se le escapaban, y en las que reconocía que yo sabía más que él, y cuando era capaz de resolverle la duda o de explicarle satisfactoriamente lo que me había preguntado me sentía orgullosísimo y feliz.

Pero retomo el hilo, que me pierdo.

Obviamente, una casa soñada, una casa experimento o una casa manifiesto poético, una casa amante o una casa mausoleo la hace quien la siente, quien la vive, quien la sueña, su protagonista, su destinatario, su amante, su muerto, y en ella un arquitecto puede hasta estorbar. (El arquitecto, de intervenir, debería ser una especie de medium que conecta estos sentimientos y ayuda a cuantificarlos y a «tecnificarlos» y «ajustarlos a norma». Y nada más).

Cuando yo era niño mi tío Carlos se hizo una casa magnífica y completamente ilógica. Tenía el salón en todo el centro, sin una sola ventana, y desde él se abrían todas las puertas a todas las dependencias de la casa. Ese salón era muy especial. Era como un escenario de teatro, en el que pasa toda la acción, y la verdad es que allí siempre pasaban cosas.

También recuerdo una casa lineal en la que todas las habitaciones eran de paso. Para llegar al dormitorio de los padres había que pasar por el de los hijos, pero lo peor era que al final del recorrido había una pequeñísima sala donde estaba la tele y donde pasaba las tardes la familia (y las visitas), y a la que se llegaba después de pasar por el cuarto de los hijos y el de los padres (ambos carecían de ventanas). Además, como el terreno era muy irregular, había que subir peldaños o mesetas de una habitación a otra, e incluso dentro de una de ellas.

Así tenemos muchas casas encantadoras e incluso fascinantes. Obviamente, en el universo onírico de estas casas «bachelardianas» el arquitecto estorba. Claro que sí.
Hablamos de casas (o catedrales) disparatadas, sentidas, soñadas, pero personales e intransferibles.

La catedral de Justo Gallego, una catedral en construcción por una sola persona | Fuente: lavidaesinfinito.com
La catedral de Justo Gallego, una catedral en construcción por una sola persona | Fuente: lavidaesinfinito.com

Hay gente que echa de menos con nostalgia una época en la que no había normativas, en la que cada uno se buscaba la vida y hacía lo que podía o lo que le salía, improvisando y sin planificar, y nadie le decía cuánto tenía que medir como mínimo la ventana de un dormitorio, ni cuánto el espacio sobre el que se asomaba, ni cuánto aire tenía que pasar por ella. Una época épica en la que si te salía el suelo desnivelado te acababas acostumbrando, si te salía una grieta te resignabas, y si se te caía un trozo de techo encima te resignabas más.

Así se pueden hacer casas muy originales, absurdas, antifuncionales y llenas de significado. Pero eso no justifica que se desprecie tan rotundamente a los profesionales.

En esta época, que regula incluso cuál tiene que ser el grado de resbaladicidad de un suelo, cuánto tiene que medir la tabica de un peldaño o cuántos sumideros tiene que tener una cubierta plana, hacen falta profesionales. Y cada vez más profesionalizados. (Y cada vez tienen que responder de más pijoterías). Pero por eso mismo se añora el tiempo en que no hacía falta nada, cuando para echarse al monte sólo hacía falta decisión y audacia. (Ahora para ser bandolero hay que sacarse la licencia de actividad y el epígrafe fiscal, y eso molesta).

Se pueden (y se deben) cantar con pasmo y admiración las alabanzas de una buena casa (y San Michele desde luego lo parece) que no ha sido diseñada por ningún arquitecto, pero igual que uno admira y aplaude una brillante traqueotomía de urgencia hecha en un avión con la cubertería de plástico y un boli BIC por un fontanero que iba de vacaciones.

Son hechos dignos de alabanza. Pero muy otra cosa es frotarse las manos y decir con fruición:

«¡Chincha, rabiña, que esta casa no la ha hecho ningún arquitecto!»,

y pensar que ojalá los arquitectos nos dedicáramos a castrar cerdos y dejáramos de marear de una vez por todas con nuestras giliflauteces.

José Ramón Hernández Correa
Doctor Arquitecto y autor de Arquitectamos locos?
Toledo · julio 2013

Notas:

[:gl]

Tiña esbozada unha entrada e xa ía con ela cando escoitei Fernando Sánchez Dragó (¡ai, este home!) e cominoume a escribir urgentemente estoutra.

Falou en Radio Nacional, e glosou un libro que, polo que dixo, parece moi interesante:  La Historia de San Michele, de Axel Munthe. (Confeso que non o coñecía, pero xa mo axenciei).

Sánchez Dragó gustábase (como de costume) falando deste médico sueco que recalou en Capri nos anos vinte, na época romántica e afastada de entreguerras. describiu a illa paradisíaca, e referiu como, na época de Munthe, os restos da vila de Tiberio estaban esparcidos por todas as partes, ante o desinterese de todos.

Munthe recolleu amorosamente columnas, estatuas, molduras, etc, que estaban literalmente «tiradas por aí» e construír unha casa idílica, á que chamou San Michele.

San Michele | arquitectamoslocos.blogspot.com.es
San Michele | arquitectamoslocos.blogspot.com.es

Sánchez Dragó, absolutamente transido de emoción e de vehemencia, e no colmo do que para el é esa casa celestial, esa xoia, engadiu (aínda que xa se intuía) que nesa casa (naturalmente) non interviñera ningún arquitecto.

Eu ía conducindo, pero como o estaba vendo vir non dei ningún respingo nin fixen ningunha manobra perigosa. Ás veces teño unha solidez mental e espiritual que xa a quixese un Cabaleiro Jedi.

Engadiu (e iso si me molestou) que a casa fíxoa Munthe coas súas propias mans, axudado polos lugareños, que, aínda que analfabetos, herdaran de pais a fillos, desde os romanos, o oficio de trazar arcos.

Molestoume o de «aínda que analfabetos» porque a Sánchez Dragó saír involuntariamente o señorito que leva dentro.

¿Por que «aínda que analfabetos»? ¿É que iso é impedimento para saber facer un arco ou un muro?
É coma se dixese «aínda que fumadores», «aínda que de pelo rizado», «aínda que baixiños», etc.

Eu aprendín moito do que sei sobre construción dun albanel de Seseña (Toledo) que non é exactamente un analfabeto, aínda que non se distingue precisamente por pasar as noites en branco lendo a Schopenhauer. Hai pouco tempo contoume que na primeira obra que fixemos xuntos (a segunda que facía eu na miña vida) confeseille que eu ía alí a aprender, e iso emocionoulle. Non lembro haberlle devandito aquilo, pero non me sorprende, porque era o que sempre pensei.

Cos anos proxecteille e dirixín dúas casas para dúas fillas súas, e el fíxome a miña. Ou sexa, que confiamos moito o un no outro. Xamais se me ocorrería chamarlle analfabeto, ou dicir que «aínda que é analfabeto» sabe construír casas. Non era un mero albanel (xa está xubilado), no sentido dun mero operario. Ao seu modo era arquitecto, como o eran os albaneis de entón, a quen chamaba a xente do pobo cando se quería facer unha casa. Deseñara moitas casas cando non se esixía proxecto, e anos despois, traballando comigo, achegaba suxerencias sempre valiosas, nas que se vía que adiviñaba consecuencias futuras e anticipábase a futuros problemas. Pero de súpeto, no medio do despregamento da súa sabedoría práctica, facíame con toda naturalidade unha pregunta sobre cuestións que se lle escapaban, e nas que recoñecía que eu sabía máis que el, e cando era capaz de resolverlle a dúbida ou de explicarlle satisfactoriamente o que me preguntaba sentíame orgullosísimo e feliz.

Pero retomo o fío, que me perdo.

Obviamente, unha casa soñada, unha casa experimento ou unha casa manifesto poético, unha casa amante ou unha casa mausoleo faia quen sente, quen a vive, quen a soña, o seu protagonista, o seu destinatario, o seu amante, o seu morto, e nela un arquitecto pode ata estorbar. (O arquitecto, de intervir, debería ser unha especie de medium que conecta estes sentimentos e axuda a cuantificalos e a » tecnificarlos» e «axustalos a norma». E nada máis).

Cando eu era neno o meu tío Carlos fíxose unha casa magnífica e completamente ilóxica. Tiña o salón en todo o centro, sen unha soa xanela, e desde el abríanse todas as portas a todas as dependencias da casa. Ese salón era moi especial. Era como un escenario de teatro, no que pasa toda a acción, e a verdade é que alí sempre pasaban cousas.

Tamén lembro unha casa lineal na que todas as habitacións eran de paso. Para chegar ao dormitorio dos pais había que pasar polo dos fillos, pero o peor era que ao final do percorrido había unha pequeñísima sala onde estaba a tele e onde pasaba as tardes a familia (e as visitas), e á que se chegaba despois de pasar polo cuarto dos fillos e o dos pais (ambos carecían de xanelas). Ademais, como o terreo era moi irregular, había que subir banzos ou mesetas dunha habitación a outra, e mesmo dentro dunha delas.

Así temos moitas casas encantadoras e mesmo fascinantes. Obviamente, no universo onírico destas casas «bachelardianas»1 o arquitecto estorba. Claro que si. Falamos de casas (ou catedrais) disparatadas, sentidas, soñadas, pero persoais e intransferibles.

La catedral de Justo Gallego, una catedral en construcción por una sola persona | Fuente: lavidaesinfinito.com
A catedral de Xusto Gallego, unha catedral en construción por unha soa persoa | Fonte: lavidaesinfinito.com

Hai xente que bota de menos con nostalxia unha época na que non había normativas, na que cada un buscábase a vida e facía o que podía ou o que lle saía, improvisando e sen planificar, e ninguén lle dicía canto tiña que medir como mínimo a xanela dun dormitorio, nin canto o espazo sobre o que se asomaba, nin canto aire tiña que pasar por ela. Unha época épica na que se che saía o chan desnivelado acabábasche afacendo, se che saía unha greta resignábasche, e se se che caía un anaco de teito encima te resignabas máis.

Así se poden facer casas moi orixinais, absurdas, antifuncionales e cheas de significado. Pero iso non xustifica que se desprece tan rotundamente aos profesionais.

Nesta época, que regula mesmo cal ten que ser o grao de resbaladicidad dun chan, canto ten que medir a tabica dun banzo ou cantos sumidoiros ten que ter unha cuberta plana, fan falta profesionais. E cada vez máis profesionalizados. (E cada vez teñen que responder de máis pijoterías). Pero por iso mesmo estráñase o tempo en que non facía falta nada, cando para botarse ao monte só facía falta decisión e audacia. (Agora para ser bandoleiro hai que sacarse a licenza de actividade e o epígrafe fiscal, e iso molesta).

Pódense (e débense) cantar con pasmo e admiración os encomios dunha boa casa (e San Michele desde logo paréceo) que non foi deseñada por ningún arquitecto, pero igual que un admira e aplaude unha brillante traqueotomía de urxencia feita nun avión co xogo de cubertos de plástico e un bolígrafo BIC por un fontaneiro que ía de vacacións.

Son feitos dignos de encomio. Pero moi outra cousa é fregarse as mans e dicir con fruición:

«Chincha, rabiña, que esta casa non a fixo ningún arquitecto!»,

e pensar que oxalá os arquitectos dedicásemonos/dedicásemosnos a castrar porcos e deixásemos de marear dunha vez por todas coas nosas giliflauteces.

José Ramón Hernández Correa
Doutor Arquitecto e autor de Arquitectamos locos?
Toledo · xullo 2013

Notas:

[:en]

I have a new entry in the blog outlined, and already it was going with her when this morning Fernando Sánchez Dragó has slipped past (sigh, this man!) and it has instructed me to write urgently different this one.

He has spoken in National Radio, and has annotated a book that, for what he has said, seems to be very interesting:  La Historia de San Michele, by Axel Munthe. (I confess that it did not know it, but already I have managed it).

One was tasting Sanchez Dragó (as of custom) speaking about this Swedish doctor who ended up at Capri at the twenties, in the romantic and distant epoch of period between the wars. It has described the paradisiac island, and has recounted how, in the epoch of Munthe, the remains of Tiberio´s villa were spread all over, before the disinterest of all.

Munthe gathered loving columns, statues, moldings, etc, that were literally » thrown thereabouts » and there was constructed an idyllic house, to which San Michele called.

San Michele | arquitectamoslocos.blogspot.com.es
San Michele | arquitectamoslocos.blogspot.com.es

Sanchez Dragó, absolutely transido of emotion and of vehemence, and in the limit of what for him is this celestial house, this jewel, has added (though already there was felt) that in this house (naturally) no architect had controlled.

I was driving, but since I it saw to come I neither have given any wince nor have done any dangerous maneuver. Sometimes I have a mental and spiritual solidity that already there wanted a Gentleman Jedi.

It has added (and yes I have not could stand it) that the house did Munthe with his own hands, helped by the villagers, that, though illiterate, they had inherited from parents to children, from the Romans, the trade of planning arches.

I have not could stand it of » though illiterate » because there has gone out for Sanchez Dragó involuntarily the gentleman who goes inside.

Why » though illiterate «? Is it that it is an impediment to be able to do an arch or a wall?
It is as if he had said «although smokers», «although curly hair», «although short», etc.

I learned a lot from what I know about the construction of a bricklayer from Seseña (Toledo) who is not exactly illiterate, although he does not distinguish himself precisely by spending the nights in white reading Schopenhauer. A short time ago he told me that in the first work we did together (the second I did in my life) I confessed that I was going there to learn, and that moved him. I do not remember telling him that, but I’m not surprised, because that’s what I’ve always thought.

Over the years I projected him and directed two houses for two of his daughters, and he made mine for me. In other words, we have placed great trust in each other. I would never think of calling him illiterate, or saying that «although he is illiterate» he knows how to build houses. He was not a mere bricklayer (he is already retired), in the sense of a mere worker. In his way he was an architect, as were the masons of the time, whom the townspeople called when they wanted to build a house. I had designed many houses when no project was required, and years later, working with me, always provided valuable suggestions, in which it was seen that guessed future consequences and anticipated future problems. But suddenly, in the midst of the display of his practical wisdom, he naturally asked me a question about matters that were beyond him, and in which he acknowledged that I knew more than he did, and when I was able to resolve the doubt or explain it to him. satisfactorily what he had asked me I felt proud and happy.

But I pick up the thread, which I lose.

Obviously, a dream house, an experiment house or a poetic manifesto house, a loving house or a mausoleum house is made by who feels it, who lives it, who dreams it, its protagonist, its recipient, its lover, its dead, and in she an architect can even hinder. (The architect, to intervene, should be a kind of medium that connects these feelings and helps quantify them and «technify» them and «adjust them to the norm.» And nothing more).

When I was a child my uncle Carlos became a magnificent and completely illogical house. It had the living room in the whole center, without a single window, and from it all the doors were opened to all the rooms of the house. That room was very special. It was like a theater stage, where all the action happens, and the truth is that things always happened there.

I also remember a linear house in which all the rooms were passing through. To get to the parents’ bedroom had to go through the children’s, but the worst was that at the end of the tour there was a tiny room where the TV was and where the afternoons spent the family (and the visits), and to which it came after going through the children’s room and the parents’ room (both lacked windows). Also, because the terrain was very irregular, you had to climb steps or plateaus from one room to another, and even inside one of them.

Thus we have many charming and even fascinating houses. Obviously, in the dreamlike universe of these «Bachelardian«1 houses the architect hinders. Of course.
We speak of houses (or cathedrals) crazy, felt, dreamed, but personal and non-transferable.

La catedral de Justo Gallego, una catedral en construcción por una sola persona | Fuente: lavidaesinfinito.com
The Cathedral of Justo Gallego, a cathedral under construction by a single person | Source: lavidaesinfinito.com

There are people who miss with nostalgia a time when there were no regulations, in which each one sought his life and did what he could or did, improvising and unplanned, and nobody told him how much he had to measure at least the window of a bedroom, or how much the space on which it peeked, or how much air had to pass through it. An epic time in which if you left the uneven floor you ended up getting used to it, if you got a crack you resigned yourself, and if you fell a piece of roof over you resigned more.

This is how you can make houses that are very original, absurd, antifunctional and full of meaning. But that does not justify dismissing the professionals so emphatically.

In this time, which regulates even what the degree of slipperiness of a floor has to be, how much the rung of a rung has to measure or how many sinks have to have a flat roof, professionals are needed. And increasingly professionalized. (And every time they have to answer for more pijoterías). But for that very reason, you long for the time when you did not need anything, when to go to the mountain you only needed decision and audacity. (Now to be bandit you have to get the activity license and the tax heading, and that bothers).

You can (and should) sing with astonishment and admiration the praises of a good house (and San Michele certainly seems) that has not been designed by any architect, but just as one admires and applauds a brilliant emergency tracheotomy done in an airplane with plastic cutlery and a BIC pen by a plumber who went on vacation.

They are facts worthy of praise. But another thing is to rub your hands and say with relish:

«Chincha, rabiña, that this house has not been made by any architect!»,

and to think that we, the architects, would dedicate ourselves to castrate pigs and stop being dizzy once and for all with our giliflauteces.

José Ramón Hernández Correa
PhD Arqchitect and author de Arquitectamos locos?
Toledo · july 2013

Notes:

[:]

José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS