InicioartículosEn búsqueda de la coherencia | Óscar Tenreiro DegwitzEn procura da coherencia...

[:es]En búsqueda de la coherencia | Óscar Tenreiro Degwitz[:gl]En procura da coherencia | Óscar Tenreiro Degwitz[:en]In search of coherence | Óscar Tenreiro Degwitz[:]

[:es]

La piel exterior es de secciones de tronco sin aserrar | Fotografía: Óscar Tenreiro Degwitz
La piel exterior es de secciones de tronco sin aserrar | Fotografía: Óscar Tenreiro Degwitz

No es porque el Royal Institute of British Architects en 2009 le hubiese dedicado conferencias y estudios analíticos, la razón por la que nos interesa el refugio de vacaciones de Le Corbusier construido en Roquebrune-Cap Martin a orillas del mediterráneo francés. Siempre ha capturado nuestra atención porque representa lo que parece escasear más en el momento actual en el mundo de la arquitectura: la coherencia entre discurso y vida. Coherencia que además, en el caso de Le Corbusier, atañe a un estilo de vida austero destinado en forma muy importante a comprobar en sí mismo, en sus hábitos, lo que proponía como arquitecto. Cuya idea central era mejorar las condiciones de vida del hombre mediante la edificación de una arquitectura que respondiera a nuevos modos de hacer ciudad, de organizar el espacio cotidiano, nuevos criterios sobre los patrones de la vida en familia y en sociedad.

Esa coherencia es lo que llevó a Le Corbusier a construir este Cabanon de dimensiones mínimas (3.66 x 3.66 m.) en el patio lateral del restorancito (“L’Étoile de Mer”) de su viejo amigo Thomas Rebutato, en la ladera que desciende desde la línea férrea que sirve a Roquebrune-CapMartin, hacia el mediterráneo. Le Corbusier había hecho amistad con él gracias a sus asiduas visitas a la cercana casa de la arquitecta y diseñadora irlandesa Eileen Gray y Jean Badovici, éste último editor de los primeros escritos de Le Corbusier, construida en 1927 según los criterios racionalistas del temprano “Movimiento Moderno”. Le Corbusier solicitó autorización para construir la cabaña a su amigo Rebutato y, según su testimonio, el 30 de Diciembre de i951, sobre una de las mesas del restorán, la diseñó:

“…dibujé, para regalárselos a mi mujer con motivo de su cumpleaños, los planos de una cabañita …hechos en ¾ de hora…”

Pero la realización detallada, la “puesta en limpio” habría de tardar mucho más tiempo, tan estudiado fue el equipamiento interno, cuyo diseño seguía las normas del sistema dimensional desarrollado por Le Corbusier, el Modulor, Durante ese período el gran ingeniero francés Jean Prouvé (1901-1984) fue llamado como colaborador con la aparente intención de construirla en acero. Sin embargo, esa colaboración no continuó y tanto el mobiliario interno como el envoltorio exterior se realizó en madera. El techo es de fibrocemento ondulado con aleros y bajo él hay un plafón de aglomerado de madera.

La esquina frente al pasadizo de acceso | Fotografía: Óscar Tenreiro Degwitz
La esquina frente al pasadizo de acceso | Fotografía: Óscar Tenreiro Degwitz

El equipamiento interno consiste en una mesa de trabajo junto a cuyos lados se abren sendas ventanas, una cuadrada y otra rectangular, que permiten ver al exterior y recibir luz natural; del lado contrario una cama con gavetas debajo destinada a su esposa junto a una tercera ventana, mientras él dormía en el suelo en saco de dormir. Un pequeño lavamanos metálico separa la mesa de la cama y junto a la cabecera de esta última está el cubículo del WC, separado del ambiente por una cortina de lona, enfrentado al pasadizo de entrada decorado por un hermoso mural pintado por el arquitecto.

Se trata de un minúsculo container concebido como el interior de un camarote destinado a dormir y asearse justo al lado del lugar donde podría comer como un parroquiano más. Más allá, hacia la izquierda de la vista al mar, a unos pasos de distancia, hay otra cabañita, más provisional, más desprovista y no accesible al visitante turístico, que es el sitio de trabajo donde dibujaba sus planos o pintaba, en esos treinta días al año de verano caliente y descanso, típicamente europeos.

Ya en el año en el que Le Corbusier construye el Cabanon era un hombre de fama universal. Mientras lo hacía estaba terminando la Unidad de Marsella y comenzaba los estudios de la nueva ciudad de Chandigarh en La India. Pero en lugar de ver su residencia veraniega como una “villa” más a la orilla del mar, decide establecer un “punto de mira” un espacio mínimo vital que no desea irrumpir en su entorno, para convivir con el día a día de ese lugar recluido que había aprendido a amar. Toma entonces el arquitecto el deseo de estar allí en sitio privado como una oportunidad de experimentación en sí mismo en términos de contención, de disfrute con la naturaleza, de convivencia quieta con un ambiente humano y natural.

Por eso hablo de coherencia, de testimonio, de modo de vivir que quiere ser frugal. Una actitud radicalmente diferente a la que hoy prevalece.

Al visitar esta especie de celda de monje secular que es un testimonio vivo de una filosofía de vida estamos a mucha distancia de la fiesta de amaneramientos costosos que es la arquitectura de estos días. Ha sido declarada monumento patrimonial, el más pequeño de Francia, un país colmado de castillos fabulosos. Esa decisión nos habla de lo que constituye una cultura. Entre tantas cosas, la huella de los hombres claves en el transcurrir humano. Una huella que nos llama a retornar a lo esencial.

Óscar Tenreiro Degwitz, Arquitecto.
Venezuela, enero 2009
Entre lo Cierto y lo Verdadero

[:gl]

La piel exterior es de secciones de tronco sin aserrar | Fotografía: Óscar Tenreiro Degwitz
A pel exterior é de seccións de tronco sen aserrar | Fotografía: Óscar Tenreiro Degwitz

Non é porque o Royal Institute of British Architects en 2009 dedicoulle conferencias e estudos analíticos, a razón pola que nos interesa o refuxio de vacacións de Le Corbusier construído en Roquebrune- Cap Martin a beiras do mediterráneo francés. Sempre capturou a nosa atención porque representa o que parece escasear máis no momento actual no mundo da arquitectura: a coherencia entre discurso e vida. Coherencia que ademais, no caso de Le Corbusier, incumbe a un estilo de vida austero destinado en forma moi importante a comprobar en si mesmo, nos seus hábitos, o que propoñía como arquitecto. Cuxa idea central era mellorar as condicións de vida do home mediante a edificación dunha arquitectura que respondese a novos modos de facer cidade, de organizar o espazo cotián, novos criterios sobre os patróns da vida en familia e en sociedade.

Esa coherencia é o que levou a Le Corbusier a construír este Cabanon de dimensións mínimas (3.66 x 3.66 m.) no patio lateral do restorancito (“L’Étoile de Mer”) do seu vello amigo Thomas Rebutato, na ladeira que descende desde a liña férrea que serve a Roquebrune- CapMartin, cara ao mediterráneo. Le Corbusier fixera amizade con el grazas ás súas asiduas visitas á próxima casa da arquitecta e deseñadora irlandesa Eileen Gray e Jean Badovici, este último editor dos primeiros escritos de Le Corbusier, construída en 1927 segundo os criterios racionalistas do temperán “Movemento Moderno”. Le Corbusier solicitou autorización para construír a cabana ao seu amigo Rebutato e, segundo o seu testemuño, o 30 de Decembro de i951, sobre unha das mesas do restorán, deseñouna:

“…debuxei, para regalarllos á miña muller con motivo dos seus aniversarios, os planos dunha cabañita …feitos en ¾ de hora…”

Pero a realización detallada, a “posta en limpo” habería de tardar moito máis tempo, tan estudado foi o equipamento interno, cuxo deseño seguía as normas do sistema dimensional desenvolto por Le Corbusier, o Modulor, Durante ese período o gran enxeñeiro francés Jean Prouvé (1901-1984) foi chamado como colaborador coa aparente intención de construíla en aceiro. Con todo, esa colaboración non continuou e tanto o mobiliario interno como o envoltorio exterior realizouse en madeira. O teito é de fibrocemento ondulado con beirados e baixo el hai un plafón de aglomerado de madeira.

La esquina frente al pasadizo de acceso | Fotografía: Óscar Tenreiro Degwitz
O recuncho frente ao pasadizo de aceso | Fotografía: Óscar Tenreiro Degwitz

O equipamento interno consiste nunha mesa de traballo xunto a cuxos lados se abren senllas xanelas, unha cadrada e outra rectangular, que permiten ver ao exterior e recibir luz natural; ao lado contrario unha cama con gavetas debaixo destinada á súa esposa xunto a unha terceira xanela, mentres el durmía no chan en saco de durmir. Un pequeno lavamanos metálico separa a mesa da cama e xunto á cabeceira desta última está o cubículo do WC, separado do ambiente por unha cortina de lona, enfrontado ao pasadizo de entrada decorado por un fermoso mural pintado polo arquitecto.

Trátase dunha minúsculo contedora concibido como o interior dun camarote destinado a durmir e asearse xusto á beira do lugar onde podería comer como un fregués máis. Máis aló, cara á esquerda da vista ao mar, a uns pasos de distancia, hai outra cabañita, máis provisional, máis desprovista e non accesible ao visitante turístico, que é o sitio de traballo onde debuxaba os seus planos ou pintaba, neses trinta días ao ano de verán quente e descanso, tipicamente europeos.

Xa no ano no que Le Corbusier constrúe o Cabanon era un home de fama universal. Mentres o facía estaba a terminar a Unidade de Marsella e comezaba os estudos da nova cidade de Chandigarh na India. Pero en lugar de ver a súa residencia estival como unha “vila” máis á beira do mar, decide establecer un “punto de mira” un espazo mínimo vital que non desexa irromper na súa contorna, para convivir co día a día dese lugar recluído que aprendera a amar. Toma entón o arquitecto o desexo de estar alí en sitio privado como unha oportunidade de experimentación en si mesmo en termos de contención, de goce coa natureza, de convivencia quieta cun ambiente humano e natural.

Por iso falo de coherencia, de testemuño, de modo de vivir que quere ser frugal. Unha actitude radicalmente diferente á que hoxe prevalece.

Ao visitar esta especie de cela de monxe secular que é un testemuño vivo dunha filosofía de vida estamos a moita distancia da festa de amaneramientos custosos que é a arquitectura destes días. Foi declarada monumento patrimonial, o máis pequeno de Francia, un país colmado de castelos fabulosos. Esa decisión fálanos do que constitúe unha cultura. Entre tantas cousas, a pegada dos homes craves no transcorrer humano. Unha pegada que nos chama a retornar ao esencial.

Óscar Tenreiro Degwitz, Arquitecto.
Venezuela, xaneiro 2009
Entre o Certo e o Verdadeiro

[:en]

La piel exterior es de secciones de tronco sin aserrar | Fotografía: Óscar Tenreiro Degwitz
The outer skin is of unsawn trunk sections | Photography: Óscar Tenreiro Degwitz

It is not because the Royal Institute of British Architects in 2009 had dedicated lectures and analytical studies, the reason we are interested in the Le Corbusier holiday shelter built in Roquebrune-Cap Martin on the shores of the French Mediterranean. It has always captured our attention because it represents what seems to be scarce at the present time in the world of architecture: coherence between discourse and life. Consistency that also, in the case of Le Corbusier, concerns an austere lifestyle destined in a very important way to verify in himself, in his habits, what he proposed as an architect. Whose central idea was to improve the living conditions of man by building an architecture that responded to new ways of making a city, of organizing daily space, new criteria on the patterns of life in family and society.

That coherence is what led Le Corbusier to build this Cabanon of minimum dimensions (3.66 x 3.66 m.) In the side patio of the restorancito (“L’Étoile de Mer”) of his old friend Thomas Rebutato, on the slope that descends from the railway line that serves Roquebrune-CapMartin, towards the Mediterranean. Le Corbusier had made friends with him thanks to his frequent visits to the nearby house of the Irish architect and designer Eileen Gray and Jean Badovici, the latter editor of the first writings of Le Corbusier, built in 1927 according to the rationalist criteria of the early “Movement Modern”. Le Corbusier requested authorization to build the cabin to his friend Rebutato and, according to his testimony, on December 30, i951, on one of the restaurant tables, he designed it:

“… I drew, to give them to my wife on the occasion of her birthday, the plans of a little cabin … made in ¾ hour …”

But the detailed realization, the «cleanup» would take much longer, so studied was the internal equipment, whose design followed the norms of the dimensional system developed by Le Corbusier, the Modulor, During that period the great French engineer Jean Prouvé (1901-1984) was called as a collaborator with the apparent intention of building it in steel. However, this collaboration did not continue and both the internal furniture and the outer wrapping were made of wood. The roof is made of corrugated fiber cement with eaves and under it there is a wood chipboard ceiling.

La esquina frente al pasadizo de acceso | Fotografía: Óscar Tenreiro Degwitz
The corner in front of the access passageway | Photography: Óscar Tenreiro Degwitz

The internal equipment consists of a work table next to whose sides open two windows, one square and one rectangular, which allow to see outside and receive natural light; on the opposite side a bed with drawers underneath for his wife by a third window, while he slept on the floor in a sleeping bag. A small metal sink separates the table from the bed and next to the headboard of the latter is the toilet cubicle, separated from the environment by a canvas curtain, facing the entrance passageway decorated by a beautiful mural painted by the architect.

It is a tiny container conceived as the interior of a cabin destined to sleep and clean right next to the place where you could eat like a parishioner. Beyond, to the left of the ocean view, a few steps away, there is another cabin, more provisional, more devoid and not accessible to the tourist visitor, which is the workplace where he drew his plans or painted, in those thirty Hot summer days and rest, typically European.

Already in the year in which Le Corbusier built the Cabanon was a man of universal fame. While doing so he was finishing the Marseille Unit and began studying the new city of Chandigarh in India. But instead of seeing his summer residence as a “villa” more on the seashore, he decides to establish a “point of view” a minimum vital space that he does not want to break into his surroundings, to live with the day to day of that place secluded who had learned to love. The architect then takes the desire to be there in a private place as an opportunity for experimentation in itself in terms of containment, enjoyment with nature, quiet coexistence with a natural and human environment.

That is why I speak of coherence, of testimony, of a way of life that wants to be frugal. A radically different attitude to what prevails today.

By visiting this kind of cell of a secular monk that is a living testimony of a philosophy of life, we are a long way from the costly daybreak party that is the architecture of these days. It has been declared a heritage monument, the smallest in France, a country full of fabulous castles. That decision tells us what constitutes a culture. Among so many things, the imprint of the key men in human life. A footprint that calls us to return to the essential.

Óscar Tenreiro Degwitz, Architect.
Venezuela, january 2009
Entre lo Cierto y lo Verdadero

[:]

Óscar Tenreiro Degwitz
Óscar Tenreiro Degwitzhttps://oscartenreiro.com/
Es un arquitecto venezolano, nacido en 1939, Premio Nacional de Arquitectura de su país en 2002-2003, profesor de Diseño Arquitectónico por más de treinta años en la Universidad Central de Venezuela, quien paralelamente con su ejercicio ha mantenido ya por años presencia en la prensa de su país en un esfuerzo de comunicación hacia la gente en general de los puntos de vista del arquitecto acerca de los más diversos temas, entre los cuales figuran los agudos problemas políticos de una sociedad como la venezolana. Tenreiro practica así lo que el llama el “pensamiento desde y hacia la arquitectura”, insistiendo en que lo hace como arquitecto en ejercicio, para escapar de los estereotipos y cautelas propios de la “crítica arquitectónica”. Respecto a la cual no oculta su desconfianza, que explica recurriendo al aforismo de Nietzsche sobre el crítico de arte “que ve el arte desde cerca sin llegar a tocarlo nunca”.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS