[:es]
Del Vacío de la Arquitectura
“Die Leere ist nicht nichts. Sie ist auch kein Mangel. In der plastischen Verköperung spielt die Leere in der Weise des suchendentwerfenden Stiftens von Orten.”
Martin Heidegger | Die Kunst und der Raum
“El vacío no es nada. Tampoco es una falta. En la materialización plástica juega el vacío como un acto fundante que busca forjar lugares”.1
Podría interpretarse que esta enigmática frase entresacada del texto de Heidegger representa de una manera u otra una definición iniciática de la esencia de la arquitectura. Podría interpretarse así, que la arquitectura es dar significado a una porción de aire encapsulada entre impedimentos físicos que le dan forma y la configuran. Más aún, le dan significado, materialidad, textura, color, y sobre todo un relato, una historia, o mejor dicho un sin fin de historias posibles.
Por tanto el vacío es la arquitectura. Primer enigma resuelto. Si Heidegger afirma rotundamente que el vacío no es nada, entonces ¿qué es? Pues el vacío es arquitectura y por tanto la arquitectura es en cierta manera lo contrario que nada, lo opuesto a la nada.
Ahondemos algo más. Habría una lectura posible en la que la arquitectura se define como una disposición material. Las cosas que el arquitecto dispone en el espacio son exactamente lo que la arquitectura es. Una visión constructiva de la arquitectura vendría a narrar las relaciones entre las cualidades materiales de cada elemento constructivo, cada definición, cada proyección que la materia induce. Un espacio de madera y piedra evoca lo orgánico y vivo de la madera en relación a lo mineral y pesado de la piedra. Una piedra pulida, flameada o a corte de sierra, invoca texturas e interpretaciones diferentes del espacio.
Esta sería una interpretación superficial, no en el sentido de una interpretación insulsamente poco profunda, sino en el sentido de que aquello que nos ofrece la superficie de un material, específicamente dispuesto en la superficie de un espacio es el espacio mismo, es decir, superficie y volumen son lo mismo. Una arquitectura en 2D.
Sin embargo hay otra lectura de la arquitectura. La arquitectura es espacio, es aire encapsulado, es vacío. La configuración de ese vacío, una configuración hacia afuera y un limitar hacia adentro es lo que dota de cualidades al espacio arquitectónico. En todo caso el revestimiento de ese materializar hacia afuera irradia unas cualidades complementarias a las cualidades intrínsecas del vacío por sí mismo. Las cualidades primarias del vacío vendrían dadas por su forma, su articulación, por las intrincadas relaciones entre vacíos superpuestos. Todas las decisiones posteriores vendrían a darse de forma subyugada a estas cualidades primarias. Hay una ventana aquí y allá para conseguir una lectura determinada del vacío. Hay un acabado específico en ese plano, un color en ese otro para conseguir una manera de leer lo vaciado. El vacío es así metafísico, la arquitectura en esencia es metafísica, y solamente su necesaria configuración es capaz de cosificar2 el vacío.
Toda la historia de la arquitectura puede ser descrita así, como una voluntad de trascender la materialidad hacia un significar. Sin embargo se puede sospechar que algo mucho más complejo debe estar detrás de una interpretación tan primaria. Quizás habría que ahondar algo más en Heidegger.
Anterior a Die Kunst und der Raum, Heidegger pronuncia en 1951 una conferencia en el Darmstädter Gespräch llamada Bauen-Wohnen-Denken (Construir-Habitar-Pensar). En 1952 esta conferencia se publica en Neue Darmstädter Verlaganstalt.
De todo el texto cabe destacar el enérgico principio donde ya de entrada, se plantean algunas preguntas que activan auténticas cargas de profundidad:
«En lo que sigue intentaremos pensar sobre el habitar y el construir. Este pensar sobre el construir no trata de encontrar ideas de construcción ni de dar reglas de construcción. Este intento de pensamiento de manera alguna representa el construir a partir del arte edilicio o de la técnica, sino que lleva a construir hacia atrás, hacia el campo al que pertenece todo lo que es. Preguntamos: 1.- ¿qué es habitar?, 2.- ¿En qué aspecto pertenece el construir al habitar?3
Construir, Habitar, Pensar parecen los verbos de cabecera de un arquitecto. Este primer texto introductorio del texto del filósofo alemán ya deja claro que en todo caso la tarea del arquitecto no reside en la aplicación de una serie de reglas de construcción, más bien la tarea principal es la de construir hacia el campo al que pertenece todo lo que es.
De forma enigmática suponemos que Heidegger intenta decir que el ámbito de reflexión de la arquitectura es construir tomando como base todo aquello que tiene condición de realidad, de todo lo que es. Construir vendría a ser una manera de cosificar, dicho en términos Lukacsianos.
Más adelante se pregunta: ¿en qué aspecto pertenece el construir al habitar?4
En esencia todo el texto de Heidegger bascula sobre la idea de erigir una construcción que configura un espacio-relato al que el individuo necesariamente pertenece, no hay hombre y además espacio, dice. Construir y Habitar vienen a ser la misma cosa: Pensar. Eso significa que el hecho de Construir y la acción de Habitar pertenecen más al campo de la reflexión que al campo de la acción, y la arquitectura es una materia ligada en mayor medida a la construcción de conceptos que a la construcción de objetos. Ya sabemos que esta conclusión no es del todo exacta.
«La esencia del construir es el permitir habitar. Sólo si somos capaces de habitar podemos construir».5
Si valoramos esta última sentencia, aparte de la indisociabilidad de la idea de construir a la vez que la de habitar, aparece invocada en escena la figura del arquitecto, el actor al que todo el texto Bauen-Wohnen-Denken va dirigido. Lo digo porque de todas aquellas personas capaces de habitar, es decir todas, solamente muy pocas pueden tener la intención de construir y esa característica solamente parece darse en la profesión de arquitecto.
En Heidegger la condición necesaria de un arquitecto para poder construir, y anteriormente para poder imaginar lo construido, es poder habitar. Debe producirse una empatía necesaria para poder imaginar una construcción posible entre el personaje que se otorga el poder de dar forma mediante un proceso constructivo y el objeto resultante de su reflexión. En otras palabras, el arquitecto siempre proyecta para sí mismo, como si el objeto propio de su trabajo siempre tuviera un mismo y único destinatario.
Esta lectura sincopada de los textos de Heidegger dibuja 3 puntos cardinales sobre los que se cimientan las bases de la arquitectura. En primer lugar la materia prima de la arquitectura es el vacío. En segundo lugar la acción prioritaria es construir/habitar ese vacío. En tercer lugar el sujeto principal que va a llevar a cabo esta acción mediante la interacción con esta materia prima, es la arcaica figura del arquitecto.
Construir el vacío es pues, pensar la arquitectura.
Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, abril 2012
Notas
1 En 1968 tuvo lugar un encuentro entre Martin Heidegger y Eduardo Chillida en el Schloss Hagenwill. De ese encuentro salió la promesa de Heidegger de escribir un texto principal: Die Kunst und der Raum. A finales de noviembre de 1968 el filósofo alemán envió a Chillida sus reflexiones acerca del enigma del arte. El ensayo de Heidegger apareció en otoño de 1969 en una edición bibliográfica de la editorial Erker Presse de Franz Larese y Jurg Janett en St. Gallen. El texto lo escribió Heidegger sobre piedra y Chillida realizo siete lithocollages para acompañar el texto. Además cada ejemplar contenía un disco con la grabación del texto leído por el propio Heidegger. Texto en alemán y traducción en DE BARAÑANO, Kosme María, Chillida – Heidegger – Husserl. El concepto de espacio en la filosofía y la plástica del siglo XX, Euskal Herriko Unibertsitatea, Leioa, 1990.
2 La idea de cosificación proviene del concepto que acuñó Lukács en Historia y Consciencia de Clase de 1923 en el cual utiliza la categoría weberiana de racionalidad, abstracción, cuantificación y la fusiona, por otro lado, con las categorías marxistas de trabajo abstracto y de valor de cambio. Esta fusión de categorías acaba definiendo la cosificación en el sentido estricto del término como convertir en cosa algo que no lo es. Más ampliamente el concepto de cosificación parte del análisis marxista de las raíces económicas de la alienación, que se encuentra en las relaciones de producción propias del capitalismo. Con el término cosificación, que también se traduce como reificación, Lukács demuestra los alcances de la enajenación. Ésta no se restringe al proceso de producción de mercancías. La categoría lukacsiana de cosificación extiende el análisis de la alienación y el fetichismo de la mercancía de Marx al ámbito de la subjetividad humana, de las relaciones sociales y de la cultura.
3 Ibídem p. 135
4 Ibídem p. 141
5 Ibídem p. 157
[:en]
From the Emptiness of the Architecture
“Die Leere ist nicht nichts. Sie ist auch kein Mangel. In der plastischen Verköperung spielt die Leere in der Weise des suchendentwerfenden Stiftens von Orten.”
Martin Heidegger | Die Kunst und der Raum
“The emptiness is not at all. Neither it is a lack. In the plastic materialization the emptiness plays as an act you fuse that it seeks to forge places”.1
Might be interpreted that this enigmatic phrase selected of the text of Heidegger represents by some means or another an initiation definition of the essence of the architecture. Might be interpreted this way, that the architecture is to give meaning to an air portion encased between physical impediments that give him form and form it. Even more, they give him meaning, materiality, texture, color, and especially a statement, it tells the history of a, or rather one without end of possible histories.
Therefore the emptiness is the architecture. The first decisive crux. If Heidegger affirms roundly that the emptiness is not at all, then what is? Since the emptiness is an architecture and therefore the architecture is in certain way the opposite that nothing, the opposite thing to nothing.
Let’s deepen something more. There would be a possible reading in which the architecture is defined as a material disposition. The things that the architect arranges in the space are exactly what the architecture is. A constructive vision of the architecture would come to narrate the relations between the material qualities of every constructive element, every definition, every projection that the matter induces. A space of wood and stone evokes the organic and alive of the wood in relation to the mineral and heavy of the stone. A polished, flamed stone or to court of saw, it invokes textures and interpretations different from the space.
This one would be a superficial interpretation, not in the sense of an insipidly little deep interpretation, but to the effect that that one that offers us the surface of a material, specifically arranged in the surface of a space is the space itself, that is to say, surface and volume they are the same thing. An architecture in 2D.
Nevertheless there is another reading of the architecture. The architecture is a space, is an encased air, is empty. The configuration of this emptiness, a configuration towards out and one to border inward is what provides with qualities to the architectural space. In any case the coating of this to materialize towards out radiates a few complementary qualities to the intrinsic qualities of the emptiness for yes same. The primary qualities of the emptiness would come given by his form, his joint, for the dense relations between superposed emptinesses. All the later decisions would come to be given of form subdued to these primary qualities. There is a window here and there to obtain a certain reading of the emptiness. There is a finished specific in this plane, a color in this other one to obtain a way of reading the emptied. The emptiness is a metaphysician like that, the architecture in essence is metaphysical, and only his necessary configuration is capable of recoification2 el vacío.
The whole history of the architecture can be described this way, as a will to come out the materiality towards one to mean. Nevertheless it is possible to suspect that slightly great more complex it must be behind such a primary interpretation. Probably there would be necessary to deepen something more in Heidegger.
Previous to Die Kunst und der Raum, Heidegger declares in 1951 a conference in the Darmstädter Gespräch called Bauen-Wohnen-Denken (Construir-Habitar-Pensar). In 1952 this conference is published in Neue Darmstädter Verlaganstalt.
From the whole text it is necessary to distinguish the energetic beginning where already of entry, there appear some questions that activate certifications you load of depth:
«In what it continues we will try to think on to live and to construct. This one to think on to construct tries to find ideas of construction nor of giving rules of construction. This attempt of thought of some way it represents to construct from the art edilicio or of the technology, but it goes to constructing backward, towards the field to which there belongs quite what is. We ask: 1.-what is to live?, 2.-in what aspect does it belong to construct on having lived?3
To construct, To live, To think they look like the verbs of head-board of an architect. This first introductory text of the text of the German philosopher already clarifies that in any case the task of the architect does not reside in the application of a series of rules of construction, rather the principal task is it of constructing towards the field to which there belongs quite what is.
Of enigmatic form we suppose that Heidegger tries to say that the area of reflection of the architecture is to construct taking as base all that that has condition of reality, of everything what is. Constructing it would come to be a way of cosificar, said in Lukacs terms.
Hereinafter he wonders: in what aspect does it belong to construct on having lived?4
In essence the whole text of Heidegger tilts on the idea of raising a construction that forms a space – statement to which the individual necessarily belongs, there is no man and in addition I spread, he says. To construct and To live come to be the same thing: To think. It means that the fact of Constructing and the action To live belong more to the field of the reflection that to the field of the action, and the architecture is a matter tied in major measure to the construction of concepts that to the construction of objects. Already we know that this conclusion is not completely exact.
«The essence of to construct is to allow to live. Only if we are capable of living we can construct».5
If we value the latter judgment, apart from the indisociabilidad of the idea of constructing simultaneously that her of living, turns out to be invoked in scene the figure of the architect, the actor whom the whole text Bauen-Wohnen-Denken is directed. I say it because of all those persons capable of living, that is to say all, only very few ones can have the intention of constructing and this characteristic only seems to be given in the architect’s profession.
In Heidegger the necessary condition of an architect to be able to construct, and previously to be able to imagine the constructed, is to be able to live. One must produce an empathy necessary to be able to imagine a possible construction between the personage who grants himself the power to give form by means of a constructive process and the resultant object of his reflection. In other words, the architect always projects for yes same, as if the own object of his work always had the only addressee same and.
This reading syncopated of the texts of Heidegger draws 3 cardinal points on which cimientan the bases of the architecture. First the raw material of the architecture is the emptiness. Secondly the priority action is to construct / live this emptiness. Thirdly the principal subject that is going to carry out this action by means of the interaction with this raw material, is the archaic figure of the architect.
To construct the emptiness is so, to think the architecture.
Miquel Lacasta. Doctor architect
Barcelona, april 2012
Notes
1 In 1968 a meeting took place between Martin Heidegger and Eduardo Chillida in the Schloss Hagenwill. Of this meeting there went out the promise of Heidegger to write a principal text: Die Kunst und der Raum. At the end of November, 1968 the German philosopher sent to Chillida his reflections it brings over of the crux of the art. The test of Heidegger appeared in autumn of 1969 in a bibliographical edition of Franz Larese y Jurg’s publishing Erker Presse Janett in St. Gallen. The text Heidegger wrote it on stone and Chillida I fulfil seven lithocollages to accompany the text. In addition every copy was containing a disc with the recording of the text read by the own Heidegger. Text in German and translation in DE BARAÑANO, Kosme Maria, Chillida – Heidegger – Husserl. The concept of space in the philosophy and the plastic arts of the 20th century, Euskal Herriko Unibertsitatea, Leioa, 1990.
2 The idea of reification comes from the concept that Lukács coined in History and Conscience of Class of 1923 in which the category uses weberiana of rationality, abstraction, quantification and it fuses it, on the other hand, with the Marxist categories of abstract work and of value of change. This merger of categories ends up by defining the reification in the strict sense of the term as something turns into thing that it is not. More widely the concept of reification part of the Marxist analysis of the economic roots of the alienation, which one finds in the own relations of production of the capitalism. With the term cosificación, that also is translated like reification, Lukács demonstrates the scopes of the alienation. This one is not restricted to the process of production of goods. The category lukacsiana of cosificación extends the analysis of the alienation and the fetishism of Marx’s goods to the area of the human subjectivity, of the social relations and of the culture.
3 Ibídem p. 135
4 Ibídem p. 141
5 Ibídem p. 157
[:gl]
Do Baleiro da Arquitectura
“Die Leere ist nicht nichts. Sie ist auch kein Mangel. In der plastischen Verköperung spielt die Leere in der Weise des suchendentwerfenden Stiftens von Orten.”
Martin Heidegger | Die Kunst und der Raum
“O baleiro non é nada. Tampouco é unha falta. Na materialización plástica xoga o baleiro como un acto fundante que busca forxar lugares”.1
Podería interpretarse que esta enigmática frase entresacada do texto de Heidegger representa dun xeito ou outra unha definición iniciática da esencia da arquitectura. Podería interpretarse así, que a arquitectura é dar significado a unha porción de aire encapsular entre impedimentos físicos que lle dan forma e a configuran. Máis aínda, danlle significado, materialidade, textura, cor, e sobre todo un relato, unha historia, ou mellor dito un sen fin de historias posibles.
Polo tanto o baleiro é a arquitectura. Primeiro enigma resolto. Se Heidegger afirma rotundamente que o baleiro non é nada, entón ¿que é? Pois o baleiro é arquitectura e polo tanto a arquitectura é en certo xeito o contrario que nada, o oposto á nada.
Afondemos algo máis. Habería unha lectura posible na que a arquitectura se define como unha disposición material. As cousas que o arquitecto dispón no espazo son exactamente o que a arquitectura é. Unha visión construtiva da arquitectura viría a narrar as relacións entre as calidades materiais de cada elemento construtivo, cada definición, cada proxección que a materia induce. Un espazo de madeira e pedra evoca o orgánico e vivo da madeira en relación ao mineral e pesado da pedra. Unha pedra pulida, flamexada ou a corte de serra, invoca texturas e interpretacións diferentes do espazo.
Esta sería unha interpretación superficial, non no sentido dunha interpretación insulsamente pouco profunda, senón no sentido de que aquilo que nos ofrece a superficie dun material, especificamente disposto na superficie dun espazo é o espazo mesmo, é dicir, superficie e volume son o mesmo. Unha arquitectura en 2D.
Non obstante hai outra lectura da arquitectura. A arquitectura é espazo, é aire encapsular, é baleiro. A configuración dese baleiro, unha configuración cara a fóra e un limitar cara a dentro é o que dota de calidades ao espazo arquitectónico. En todo caso o revestimento dese materializar cara a fóra irradia unhas calidades complementarias ás calidades intrínsecas do baleiro por si mesmo. As calidades primarias do baleiro virían dadas pola súa forma, a súa articulación, polas intricadas relacións entre baleiros superpostos. Todas as decisións posteriores virían a darse de forma subxugada a estas calidades primarias. Hai unha ventá aquí e alá para conseguir unha lectura determinada do baleiro. Hai un rematado específico nese plano, unha cor nese outro para conseguir un xeito de ler o baleirado. O baleiro é así metafísico, a arquitectura en esencia é metafísica, e soamente a súa necesaria configuración é capaz de cosificar2 o baleiro.
Toda a historia da arquitectura pode ser descrita así, como unha vontade de transcender a materialidade cara a un significar. Non obstante pódese sospeitar que algo moito máis complexo debe estar detrás dunha interpretación tan primaria. Quizais habería que afondar algo máis en Heidegger.
Anterior a Die Kunst und der Raum, Heidegger pronuncia en 1951 unha conferencia no Darmstädter Gespräch chamada Bauen-Wohnen-Denken (Construír-Habitar-Pensar). En 1952 esta conferencia publícase en Neue Darmstädter Verlaganstalt.
De todo o texto cabe destacar o enérxico principio onde xa de entrada, se formulan algunhas preguntas que activan auténticas cargas de profundidade:
«No que segue intentaremos pensar sobre o habitar e construír. Este pensar sobre construír non trata de encontrar ideas de construción nin de dar regras de construción. Este intento de pensamento de xeito alguna representa construír a partir da arte edilicia ou da técnica, senón que leva a construír cara a atrás, cara ao campo ao que pertence todo o que é. Preguntamos: 1.- ¿que é habitar?, 2. – ¿En que aspecto pertence construír ao habitar?3
Construír, Habitar, Pensar parecen os verbos de cabeceira dun arquitecto. Este primeiro texto introdutorio do texto do filósofo alemán xa deixa claro que en todo caso a tarefa do arquitecto non reside na aplicación dunha serie de regras de construción, máis ben a tarefa principal é a de construír cara ao campo ao que pertence todo o que é.
De forma enigmática supoñemos que Heidegger intenta dicir que o ámbito de reflexión da arquitectura é construír tomando como base todo aquilo que ten condición de realidade, de todo o que é. Construír viría a ser un xeito de cosificar, dito en termos Lukacsianos.
Máis adiante pregúntase: ¿en que aspecto pertence construír ao habitar?4
En esencia todo o texto de Heidegger bascula sobre a idea de erixir unha construción que configura un espazo-relato ao que o individuo necesariamente pertence, non hai home e ademais espazo, di. Construír e Habitar veñen a ser a mesma cousa: Pensar. Iso significa que o feito de Construír e a acción de Habitar pertencen máis ao campo da reflexión que ao campo da acción, e a arquitectura é unha materia ligada en maior medida á construción de conceptos que á construción de obxectos. Xa sabemos que esta conclusión non é de todo exacta.
«A esencia de construír é permitir habitar. Só se somos capaces de habitar podemos construir».5
Se valoramos esta última sentenza, á parte da indisociabilidad da idea de construír á vez que a de habitar, aparece invocada en escena a figura do arquitecto, o actor ao que todo o texto Bauen-Wohnen-Denken vai dirixido. Dígoo porque de todas aquelas persoas capaces de habitar, é dicir todas, soamente moi poucas poden ter a intención de construír e esa característica soamente parece darse na profesión de arquitecto.
En Heidegger a condición necesaria dun arquitecto para poder construír, e anteriormente para poder imaxinar o construído, é poder habitar. Debe producirse unha empatía necesaria para poder imaxinar unha construción posible entre o personaxe que se outorga o poder de dar forma mediante un proceso construtivo e o obxecto resultante da súa reflexión. Noutras palabras, o arquitecto sempre proxecta para si mesmo, coma se o obxecto propio do seu traballo sempre tivese un mesmo e único destinatario.
Esta lectura sincopada dos textos de Heidegger debuxa 3 puntos cardinais sobre os que se cimentan as bases da arquitectura. En primeiro lugar a materia prima da arquitectura é o baleiro. En segundo lugar a acción prioritaria é construír/habitar ese baleiro. En terceiro lugar o suxeito principal que vai levar a cabo esta acción mediante a interacción con esta materia prima, é a arcaica figura do arquitecto.
Construír o baleiro é pois, pensar a arquitectura.
Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, abril 2012
Notas
1 En 1968 tivo lugar un encontro entre Martin Heidegger e Eduardo Chillida no Schloss Hagenwill. Dese encontro saíu a promesa de Heidegger de escribir un texto principal: Die Kunst und der Raum. A finais de novembro de 1968 o filósofo alemán enviou a Chillida as súas reflexións acerca do enigma da arte. O ensaio de Heidegger apareceu en outono de 1969 nunha edición bibliográfica da editorial Erker Presse de Franz Larese e Jurg Janett en St. Gallen. O texto escribiuno Heidegger sobre pedra e Chillida realizo sete lithocollages para acompañar o texto. Ademais cada exemplar contiña un disco coa gravación do texto lido polo propio Heidegger. Texto en alemán e tradución en DE BARAÑANO, Kosme María, Chillida – Heidegger – Husserl. O concepto de espazo na filosofía e a plástica do século XX, Euskal Herriko Unibertsitatea, Leioa, 1990.
2 La idea de cosificación provén do concepto que acuñou Lukács en Historia e Consciencia de Clase de 1923 no cal utiliza a categoría weberiana de racionalidade, abstracción, cuantificación e a fusiona, por outro lado, coas categorías marxistas de traballo abstracto e de valor de cambio. Esta fusión de categorías acaba definindo a cosificación no sentido estrito do termo como converter en cousa algo que non o é. Máis amplamente o concepto de cosificación parte da análise marxista das raíces económicas da alienación, que se encontra nas relacións de produción propias do capitalismo. Co termo cosificación, que tamén se traduce como reificación, Lukács demostra os alcances da alienación. Esta non se restrinxe ao proceso de produción de mercadorías. A categoría lukacsiana de cosificación estende a análise da alienación e o fetichismo da mercadoría de Marx ao ámbito da subxectividade humana, das relacións sociais e da cultura.
3 Ibídem p. 135
4 Ibídem p. 141
5 Ibídem p. 157
[:]




