IniciofaroBendito anonimato | José Ramón Hernández CorreaBendito anonimato | José Ramón Hernández...

Bendito anonimato | José Ramón Hernández CorreaBendito anonimato | José Ramón Hernández CorreaBlessed anonymity | José Ramón Hernández Correa

En los años noventa el por entonces alcalde de Madrid, Agustín Rodríguez Sahagún, tuvo una idea que me pareció muy hermosa: A cada niño que naciera en Madrid se le asignaría un árbol. A los pies de éste se colocaría una placa con el nombre y la fecha de nacimiento del bebé, y al neonato se le daría la información precisa sobre su árbol.

Así, ciudadano y árbol crecerían juntos. Desde sus primeros días de vida, la criatura humana iría con sus padres a ver a la criatura arbórea y la tomaría cariño, hasta, de alguna manera, corresponsabilizarse de ella y, por extensión, amar a cada uno de los árboles (tan necesarios) de su contaminada ciudad.

Pero aquí lo normal es que las ideas nazcan y mueran con una persona o con un equipo, y que nadie las continúe. Aquello se quedó en nada, y sólo unos pocos miles de madrileños, nacidos durante unos pocos años, tienen su árbol. Pero es que, además, casi todas las placas de azulejo se han borrado.

Placa árbol | José Ramón Hernández Correa

Bueno, pues a mí, que aplaudí y sigo aplaudiendo aquella idea, y que celebro que miles de veinteañeros tengan “su” árbol y lo sigan visitando y atendiendo, lo de que las placas se borren me parece muy bien.

Eso de salir del portal de Fernández de la Hoz, 28 (es un poner) y encontrarte con el azulejo de “Paola González Almendros, 9-1-91” (es otro poner) me parece inquietante. (A ver si me explico: Me parece estupendo que Paola sepa que ese es su árbol, e incluso que haya una relación pública y publicada de correspondencias entre árboles y ciudadanos, pero no sé si está bien que el árbol exhiba la etiqueta).

Esto lo pensé el otro día paseando por la Calle de la Basílica, en Madrid. A un lado tenía el templo “de Oíza”, y al otro las viviendas “de Cano Lasso”. Y vi uno de estos árboles con el azulejo borrado.

Entonces pensé que ese templo sólo era “de Oíza” y esas casas “de Cano Lasso” para los arquitectos. Para “la gente normal” son “una iglesia” y “unas casas”. Y a lo mejor –lo más seguro- hasta les gustan y les parecen bien pensadas y bien construidas.

Del mismo modo, el árbol ese es un plátano, o un castaño, o lo que sea, y da buena sombra, y alegra el paseo; pero que sea de Juan Antonio Múgica Rodríguez o de Alicia Huidobro Gómez sólo les interesa a los mencionados y a sus allegados más directos.

Nosotros admiramos a los autores de los edificios, y les seguimos, y aprendemos de ellos. Eso está muy bien. Pero los edificios han de ser anónimos. Los edificios deben disolverse como un azucarillo en la ciudad. La forman y la conforman, pero por eso mismo se deben difuminar en el edificio de enfrente, en la manzana de más allá, en este paseo arbolado, como lo hacen, sabiamente, los dos edificios que he mencionado. Como lo hace el árbol con el azulejo borrado.

Tengo el privilegio de disfrutar habitualmente como usuario anónimo de un edificio que proyecté y dirigí. No está nada mal. No es nada, pero funciona bien. Tendrá unos diez o doce años y le han hecho algunas pequeñas reformas, no tanto de obras, sino de usos. Unas me gustan más y otras menos; pero ¿quién soy yo? Preví una entrada principal que sigo pensando que está bien diseñada, y que tiene hasta una pérgola que la enfatiza suavemente. Pero se entra por otro lado. Pues porque hace falta menos personal, o porque se aparca mejor en la calle lateral, o por lo que sea. No me gusta eso, pero me encanta que la gente use ese edificio que no ha hecho nadie, que no ha diseñado nadie, que se ha hecho solo y sigue funcionando. Todo lo demás son ganas de marear y de amargarse la vida.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · junio 2013

In the nineties for mayor at the time of Madrid, Agustín Rodríguez Sahagún, it had an idea that seemed to me to be very beautiful: To every child who was born in Madrid a tree would be assigned. To the feet of this one a plate would be placed by the name and the date of birth of the baby, and there would be given to the neonato the precise information about his tree.

This way, citizen and tree would grow together. From his first days of life, the human creature would be going with his parents to see to the arboreal creature and fondness would take it, even, somehow, corresponsabilizarse of her and, for extension, to love to each of the trees (so necessary) of his contaminated city.

But here the normal thing is that the ideas are born and die with a person or with an equipment, and that nobody continues. That one remained in nothing, and only a few thousands of persons from Madrid, born for some years, they have his tree. But it is that, in addition, almost all the plates of blue roller have resigned.

Plate tree | José Ramón Hernández Correa

Well, so to me, which I applauded and I continue applauding that idea, and that I celebrate that thousands of twentyish have «his» tree and continue visiting it and attending, it of which the plates resign it seems to me very likely.

It of going out of Fernandez de la Hoz’s portal, 28 (it is one to put) and to meet the blue roller of » Paola Gonzalez Almendros, 9-1-91 » (it is other one to put) seems to me to be worrying. (To seeing if I explain: it seems to me to be marvellous that Paola knows that this it is his tree, and even that there is a relation public and published of correspondences between trees and citizens, but do not be if it is nice that the tree exhibits the label).

I thought this another day walking along the Street of the Basilica, in Madrid. Aside it had the temple «of Oíza», and to other one the housings «of Cano Lasso». And I saw one of these trees with the erased blue roller.

Then I thought that this temple only was «of Oíza» and these houses » of Cano Lasso» for the architects. For «the normal people» they are » a » and church » a few houses «. And probably – the surest thing – they like up to them and seem to them well-considered well and constructed well.

In the same way, the tree this is a banana, or a chestnut-tree, or what is, and gives good shade, and the walk makes happy; but that belongs to Juan Antonio Múgica Rodríguez or of Alicia Huidobro Gómez only they are interested to the mentioned ones and to his more direct relatives.

We admire the authors of the buildings, and follow them, and learn of them. It are it very nice. But the buildings have to be anonymous. The buildings must dissolve as a candy-floss in the city. They form her and shape it, but because of it same they must fade away into the building of face, in the apple of beyond, in this wooded walk, since it is done, wisely, by both buildings that I have mentioned. Since the tree does it with the erased blue roller.

I have the privilege of enjoying habitually as anonymous user of a building that I projected and directed. It is not not bad at all. It is not at all, but it works well. It will have approximately ten or twelve years and they have done some small reforms to him, not so much of works, but of uses. I like some more and others less; but who am I I? I foresaw a principal entry that I continue thinking that it is designed well, and that has up to a pergola that he emphasizes softly. But it is entered on the other hand. So because it needs, or because it is parked better in the lateral street, or for what is. I do not like it, but I delight that the people use this building that there has not done anybody, who has not designed anybody, who has become alone and continues working. Everything else they are desire of annoying and of the life getting bitter.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Architect
Toledo · juny 2013

Nos anos noventa o por entón alcalde de Madrid, Agustín Rodríguez Sahagún, tivo unha idea que me pareceu moi fermosa: A cada neno que nacese en Madrid asignaríaselle unha árbore. Aos pés deste colocaríase unha placa co nome e a data de nacemento do bebé, e ao neonato daríaselle a información precisa sobre a súa árbore.

Así, cidadán e árbore crecerían xuntos. Desde os seus primeiros días de vida, a criatura humana iría cos seus pais a ver á criatura arbórea e tomaríaa agarimo, ata, dalgún xeito, corresponsabilizarse dela e, por extensión, amar a cada un das árbores (tan necesarios) da súa contaminada cidade.

Pero aquí o normal é que as ideas nazan e morran cunha persoa ou cun equipo, e que ninguén as continúe. Aquilo quedouse en nada, e só uns poucos miles de madrileños, nacidos durante uns poucos anos, teñen a súa árbore. Pero é que, ademais, case todas as placas de azulexo borráronse.

Placa árbore | José Ramón Hernández Correa

Bo, pois a min, que aplaudín e sigo aplaudindo aquela idea, e que celebro que miles de veinteañeros teñan “a súa” árbore e sígano visitando e atendendo, o de que as placas bórrense paréceme moi ben.

Iso de saír do portal de Fernández da Hoz, 28 (é un poñer) e atoparche co azulexo de “Paola González Almendros, 9-1-91” (é outro poñer) paréceme inquietante. (A ver si explícome: Paréceme estupendo que Paola saiba que ese é a súa árbore, e ata que haxa unha relación pública e publicada de correspondencias entre árbores e cidadáns, pero non sei si está ben que a árbore exhiba a etiqueta).

Isto penseino o outro día paseando pola Rúa da Basílica, en Madrid. Ao carón tiña o templo “de Oíza”, e ao outro as vivendas “de Cano Lasso”. E vin un destas árbores co azulexo borrado.

Entón pensei que ese templo só era “de Oíza” e esas casas “de Cano Lasso” para os arquitectos. Para “a xente normal” son “unha igrexa” e “unhas casas”. E se cadra –o máis seguro- ata lles gustan e parécenlles ben pensadas e ben construídas.

Do mesmo xeito, a árbore ese é un plátano, ou un castiñeiro, ou o que sexa, e dá boa sombra, e alegra o paseo; pero que sexa de Juan Antonio Múgica Rodríguez ou de Alicia Huidobro Gómez só lles interesa aos mencionados e aos seus achegados máis directos.

Nós admiramos aos autores dos edificios, e seguímoslles, e aprendemos deles. Iso está moi ben. Pero os edificios han de ser anónimos. Os edificios deben disolverse como un azucarillo na cidade. Fórmana e confórmana, pero por iso mesmo débense difuminar no edificio de en fronte, na mazá de máis alá, neste paseo arbolado, como o fan, sabiamente, os dous edificios que mencionei. Como o fai a árbore co azulexo borrado.

Teño o privilexio de gozar habitualmente como usuario anónimo dun edificio que proxectei e dirixín. Non está nada mal. Non é nada, pero funciona ben. Terá uns dez ou doce anos e fixéronlle algunhas pequenas reformas, non tanto de obras, senón de usos. Unhas gústanme máis e outras menos; pero quen son eu? Prevín unha entrada principal que sigo pensando que está ben deseñada, e que ten ata unha pérgola que a enfatiza suavemente. Pero éntrase doutra banda. Pois porque fai falta menos persoal, ou porque se aparca mellor na rúa lateral, ou polo que sexa. Non me gusta iso, pero encántame que a xente use ese edificio que non fixo ninguén, que non deseñou ninguén, que se fixo só e segue funcionando. Todo o demais son ganas de marear e de amargarse a vida.

José Ramón Hernández Correa · Doutor Arquitecto
Toledo · xuño 2013

José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

1 COMENTARIO

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
1 Comment
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
j!
j!
12 years ago

un día cualquiera, mi padre y yo fuimos a ver un parque periurbano proyectado por él más de una década atrás. como anónimos. algunos árboles habían crecido como se había pensado. otras zonas eran distintas a tal y como se proyectaron.
el parque estaba lleno de gente, usándolo.

nunca he visto a mi padre sonreir tan feliz. y yo nunca me sentí tan orgullosa de él.

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS