Continuando con el texto anterior sobre Robin Hood Gardens, nos gustaría hacer un zoom sobre tres ejemplos muy significativos que sucedieron en la Suecia de los años 50 y que reflejan cambios importantes en el espacio público en un periodo de tiempo muy corto y que por tanto evidencian cambios profundos en la forma de pensar la ciudad.

Antes de eso, detengámonos en un proyecto anterior a Robin Hood Gardens, el concurso fallido para Golden Lane de principios de los años 50, donde los Smithson1 ensayan ideas deudoras de la Unidad de Habitación de Le Corbusier llevando al extremo los espacios de comunicación en la variante que ellos llamaron (y construyeron luego en Robin Hood Gardens) streets in the sky, de la que también ya hemos hablado.
Peter Eisenman escribe en un número de Oppositions en 1973 sobre las diferencias entre ambos proyectos y en concreto sobre la
«diferencia fundamental entre la estructura basada en una red de calles peatonales o en la existencia de un recinto espacial único (…) cambio fundamental que está en el centro de la polémica sobre los nuevos desarrollos residenciales que tienen lugar en Europa durante la década de los años 60»,
es decir, sobre la nueva relación entre los bloques de edificación abierta y la calle.2
Casi paralelamente al concurso de Golden Lane, en Suecia se están planeando nuevos asentamientos basados en el modelo inglés de las new towns. Uno de ellos es Arsta, del que ya hablamos brevemente en un post anterior, una new town al sur del centro de la capital sueca a la que se puede llegar a pie.

Su centro urbano, planeado y construido entre 1943 y 1953, giraba en torno a una plaza central que se usaba como espacio asambleario capaz de albergar a miles de personas. Alrededor se disponían servicios para la comunidad que incluían un centro de salud dental y una clínica de maternidad. Las tiendas y los restaurantes existentes no ocupaban los mejores espacios ni eran los usos predominantes en el centro de la ciudad.

Mientras tanto en Orebro, ciudad fundada siglos atrás y por lo tanto no planeada ex-novo como la anterior, se ensayaban nuevos desarrollos residenciales fruto de concursos como el de Baronbackarna que ganaron Per-Axel Ekholm y Sidney White. Es muy interesante comparar el tipo de bloques de tres y cuatro alturas que, aún deudores de una cierta continuidad con el Movimiento Moderno, suavizan su aspecto final a través de cubiertas inclinadas y los sempiternos balcones. No obstante lo anterior, el esquema de bloques encadenados encerrando una naturaleza interior preexistente que se pone en valor como espacio de refugio y tranquilidad para los vecinos, es de algún modo una síntesis de los proyectos ingleses de Golden Lane y Robin Hood. Por un lado, acierta como el primero en dejar el tráfico en un perímetro exterior al espacio central, y por otro, como en Robin Hood, abraza un espacio natural, en este caso algo más rocoso y agreste, siendo un proyecto casi coetáneo del concurso de Golden Lane ya que hablamos del año 1951.
Avanzamos un poco más y en el año 1954 nos encontramos con Vällingby, el centro de un grupo de comunidades suburbanas al noroeste de Estocolmo, también proyectadas en su momento como new towns. Los prolíficos Backström y Reinius diseñaron aquí un centro urbano donde, ahora sí, los edificios comerciales son el corazón de la ciudad y existe un fuerte contraste entre las calles comerciales centrales, peatonales y con un cuidado diseño de pavimentación y fuentes, y el resto, que incluye calles periféricas donde alojar los edificios culturales e incluso la iglesia de St. Thomas de Peter Celsing.
En menos de una década, seguimos en Suecia, hemos visto ejemplos donde el centro urbano ha sido despojado de su valor de uso para el ciudadano para convertirse en mero espacio de tránsito (aún de encuentro con algunos bancos y fuentes donde aún no estaba prohibido bañarse al parecer) donde realizar transacciones mercantiles en el interior de los edificios comerciales.
En cuanto al debate sobre la oportunidad de convertir los espacios interiores de las unidades vecinales formadas por varias manzanas abiertas del que hablaba Eisenman y sobre el que pensaban los Smithson, si nos fijamos en la actualidad, no hay grandes diferencias. De hecho, casi que no importa tanto si el interior está irrigado por pequeños fondos de saco a donde el coche puede llegar o no, quedando éste fuera en el perímetro. Ambos son perfectamente válidos hoy día si bien lo más importante es contar con
«Una fortificación vallada de alto voltaje, vigilancia electrónica de los accesos rodados, barreras en todo el perimetro y guardias fuertemente armados».3
bRijUNi architects (Beatriz Villanueva y Francisco Javier Casas Cobo)
Riyadh (Arabia Saudí), abril 2011
Podéis disfrutar de más lectura en su libro Crónicas distantes. Del oasis al desierto.
Notas
1. Helena Webster, Modernism Without Rhetoric: Essays on the work of Alison and Peter Smithson (Maryland: Academy Editions, 1997).
2. María Teresa Muñoz, «Contrapunto: La vivienda en Madrid, 1960-1975» dentro de Un siglo de vivienda social. 1903-2003. Vol II. de Carlos Sambricio (Editorial Nerea, 2003); 131. Maria Teresa Muñoz escribe sobre la Unidad Loyola de Sáenz de Oiza en 1962.
3. Zygmunt Bauman. Traducción de los autores de la página 93 de Liquid modernitiy (2000) en la que Bauman está describiendo Heritage Park, una ciudad que George Hazelden está construyendo no demasiado lejos de Ciudad del Cabo en Sudáfrica. Por alguna razón, tanto el original en inglés de Bauman como la traducción al español como otras referencias en blogs, no han visitado la web del propio Hazelden y mantienen erróneamente «Hazeldon».




